jueves, 25 de septiembre de 2014

COLEGIO "NTRA. SRA. DEL ROSARIO" 
P.P. DOMINICOS (Valladolid)


 El reencuentro con mis compañeros y con un buen número de ex-alumnos, fue por encima del hecho de presentar mi novela, el acontecimiento que recuerdo con especial nostalgia. No en balde, durante cuarenta años fui profesor de este Colegio, al que sigo acudiendo puntualmente en acontecimientos  para los que soy requerido y la mayor parte de las veces, simplemente, para vencer "la morriña" y sentirme unos años más joven.
Como conocéis todos los que habéis leídos la novela, la figura de Santo Domingo aparece en diferentes pasajes de la misma, porque la casualidad , o mejor, la Providencia ha querido, que el Fundador dominicano sea el patrono de El Cubo del Vino, pueblo en que transcurre buena parte de la acción. Es decir, antes de que el destino me condujera con veinticinco años al Colegio de Arcas Reales, ya desde edad muy temprana, tenía relación durante el Curso con los frailes de san Pablo y en los veranos contemplaba, presidiendo el retablo de la iglesia del pueblo, a nuestro Padre Santo Domingo.
Estos recuerdos de infancia y adolescencia, naturalmente fabulados, son la estructura en la que se basa la novela, que a mi modesto entender, debería ser leída en todos los Colegios dominicanos.
Pero volviendo a la crónica de mi visita, diré que la Sala de Usos Múltiples, según muestra la fotografía, se encontraba a rebosar y que al finalizar la charla, recibí un clamoroso aplauso, quizás inmerecido, que entendí  era la forma con la que los alumnos me mostraban su cariño.

Un día para enmarcar en el rincón del alma en donde reposan los recuerdos más agradables de la vida.




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