viernes, 24 de octubre de 2014

OTOÑO

A veces pensamos que la edad madura es una carga difícil de soportar. Los achaques más o menos agudos nos acorralan y puede que vivamos, cuando no tristes, apesadumbrados. ¡Seamos positivos! Disfrutemos del encanto que encierra cada etapa de nuestra vida. La Naturaleza nos da una lección, mostrándonos, cuando el sol declina en el otoño, su inherente hermosura. Ella me ha inspirado para componer esta Octava Real.


Tardes que se acortan, sol de membrillo,
gemir de hoja seca en remolino,
sobre verdes prados, el amarillo,
marco dorado del último trino.
No cierres los ojos al postrer brillo,
aunque lo niegue el necio supino.
Tras la juventud y el tiempo gozoso,
queda por vivir, lo dulce, lo hermoso.

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