domingo, 1 de noviembre de 2015

CAMPO SANTO

Comienza el mes de noviembre con la festividad de Todos los Santos y continuará mañana con la de los Difuntos. En estas fechas, la España tradicional se desplaza masivamente a los cementerios. En el fondo, seguimos creyendo que la proximidad física a unos restos queridos, nos hacen estar más cercanos a la personas que nos dieron la vida o hicieron más feliz nuestra existencia.
Cada uno, según sus creencias, celebrará con mayor fervor la festividad de hoy o la de mañana. Tal vez, las dos. Este puede ser mi caso. Por eso, he compuesto un soneto dedicado a un Campo Santo, cuyo ciprés indica el destino que espero alcanzar un día.


Donde mora la paz, siempre hay fulgores
que colman a los vivos de esperanza,
retratos en cristal, pura añoranza,
vivida en el crisol de los amores.

Te acercas y te llenas de temblores
al ver, hasta donde la vista alcanza,
tu apellido bailando en una danza
dramática de cifras y de nombres.

Solitario, el viejo ciprés guía,
con su extremo el Cielo señalando,
a quien espera bajo losa fría

y a quien escucha pájaros cantando.
Con el trino de fondo, melodía,
regresarás al mundo, meditando.




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