domingo, 14 de agosto de 2016

REFLEXIONES CAROLINGIAS (VII)

Era un vegetariano estricto. Ni siquiera probaba la carne de membrillo.

Se enamoró de quien no debía y le perseguían todos a los que debía.

Cobra fuerza la hipótesis de que el Paraíso Terrenal podría haber estado ubicado en el lugar en el que hoy se asienta la ciudad de Nueva York. Concretamente, en la Gran Manzana.

Siempre es mejor estar a dos velas que a cuatro cirios.

Señor Director del Centro Penitenciario: Como recluso, su promesa de hacer actividades al aire libre, me parece totalmente demagógica y de mal gusto.

Tenía su mujer un carácter áspero, nada dulce. A  él no le disgustaba. Era diabético.

Disfruta todo lo que puedas— le recomendó un amigo—. Y se compró dos Kg, de ciruelas, tres de melocotones y un par de sandias.

Beatriz, quería ser actriz; Gaspar, militar; Amador, programador; Lucía, policía…. Eran las respuestas de unos colegiales a un juego gramatical, propuesto por la maestra, para que la profesión que pudieran tener de mayores, rimase con su nombre. El ganador resultó ser un niño que afirmó que lo que fuera a ser más adelante, le importaba tres pitos. El muchacho se llamaba Agapito.

Cuando entro en un supermercado, nunca sé dónde están los artículos de 95 y los de 98.

Para talento desaprovechado, el de un amigo mío: Le impidieron hacer una tesis sobre el deshielo en el Ártico, partiendo de cómo se deshacían los helados en su boca.

Me gusta el aroma que desprenden algunas mujeres. Creo que el perfume se llama AMOR nº 5.

Si queréis saber en dónde se bruñe mejor la plata, preguntárselo a las sardinas.





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