domingo, 26 de marzo de 2017

LOCAS DE ALEGRÍA

Se ha estrenado comercialmente en España, esta película del director italiano Paolo Virzi, que ya recibiera en la SEMINCI de Valladolid, el máximo galardón: la Espiga de Oro, así como el Premio del Público y el Premio, ex aqueo, a la mejor interpretación femenina a sus protagonistas, Valeria Bruni Tedeschi y Micaella Ramazzotti. Avales que me parecieron más que suficientes para interesarme por su visionado, a pesar de que, desgraciadamente, este año, la calidad de las películas presentadas  en la SEMINCI, no tuvieran la altura de las de años anteriores.

Paolo Virzi, que ya es conocido por haber dirigido entre otras, las películas "La prima cosa bella" y "Il Capitale Umano" se supera en esta cinta titulada en versión original como "La pazza gioia". Lo cierto, es que el argumento no resulta excesivamente novedoso. Dos mujeres: Beatrice (Valeria Bruni) y Donatella( Micaella Ramazzotti) coinciden en una institución mental. Beatrice, es una aristócrata arruinada mentirosa compulsiva y despilfarradora. Donatella soporta un pasado de prostitución y drogas con intento de suicidio incluido. Se trata de una joven vulnerable que pronto será adoptada por Beatrice y juntas huirán del centro en el que están recluidas para evitar el tratamiento al que deben someterse, convencidas de que la medicación no las curará. Su fuga a lo Thelma y Louise, les hará vivir múltiples peripecias en las que tragedia y comedia se alternan y hacen cuestionar al espectador si los comportamientos que consideramos normales lo son, simplemente, por el hecho de responder a lo que la mayoría consideramos como tales. La cinta se sustenta en las interpretaciones femeninas, siendo, quizás, Beatrice, la que con su verborrea incansable da un ritmo muy vivo a las acciones en las que interviene que son, prácticamente, todas. Las secuencias tristes, pero hilarantes de comienzo de la cinta, se transforman en otras de mayor contenido, a raíz de la fuga de las mujeres. Ambas quieren regresar a sus orígenes, recurso empleado por el director y guionista, Paolo Virzi, para irnos mostrando los porqués que han llevado a ambas a su lamentable situación actual. Es en este punto cuando hay que conceder al mencionado Virzi, una buena dosis de permisividad, para que podamos creernos que las cosas pudieran suceder en la vida real, tal como nos la cuenta. Se trata de situaciones disparatadas, que difícilmente podrían darse y que de no narrarlas, le hubieran llevado a concluir la película, bastante antes de las dos horas que dura la proyección. Con todo, la película no se hace pesada, aunque languidece en tonos melodramáticos que, aliviados con un final edulcorado, dejan en el espectador, al menos, una grata sensación. 

Mención aparte merece la conocida canción "Senza fine", que supone un  acierto indudable al escucharla en los últimos tramos del filme. Por cierto, este mismo tema musical ya sirvió para imprimir romanticismo en la divertidísima película: ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre? (1972, Jack Lemmon, Juliet Mills).


En definitiva, una película que alterna comedia y drama, sonrisa y alguna nota triste, que conmueve y al mismo tiempo distrae, aunque no convencerá a los más exigentes.

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