domingo, 28 de mayo de 2017

REFLEXIONES CAROLINGIAS  (XVI)

El anciano y su bastón, son un claro ejemplo de mimetismo.

Se miraron e, instintivamente, se besaron.— Lo que acabamos de hacer, no está bien—dijo, ella. —Estoy de acuerdo, nos hemos precipitado—corroboró, él. Y acto seguido continuaron besándose, para perfeccionar la técnica.

Si la simiente no te dio buen resultado, después no digas, que la palabra no te advirtió.

Creía estar solo, pero le acompañaba la soledad.

Me parece, Juan, que llamar a los bomberos por tener un simple ardor de estómago, es una exageración.

Si una mujer te tiene encantado, no le hagas "la cobra".

Cuando un vino te agrade al paladar, resulta inútil mirar la etiqueta, porque continuarás bebiendo y luego no recordarás nada.

Donde ponía el ojo, ponía la flecha. Menos en el amor.

Es seguro que "La primavera la sangre altera". De joven te salen granos y de mayor, rebrota el reuma.

Se pasó toda la vida ahorrando para tener "un buen colchón" en la vejez, y cuando la alcanzó, descubrió que era alérgico al látex.

"Esté tranquilo, el Timo le funciona estupendamente"— le aseguró el endocrino. A los pocos días le detenían por querer estafar a dos ancianos.

Cuando voy  a poner en Correos, un envío certificado, siempre me preguntan: ¿Ordinario?  No sé...yo creo que lo pido con educación.








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