jueves, 31 de mayo de 2018


AMORES DE TODO TIEMPO

Esta lluviosa primavera nos ha traído, junto la irrupción de toda suerte de especies vegetales y de coloridas flores, la publicación de una gran cantidad de poemarios, lo que en el fondo, viene a ser lo mismo.

La inspiración acumulada y contenida de los poetas, se desborda con fuerza cuando la actividad lectora parece entrar en efervescencia, animada por la belleza ambiental y por la celebración de diversas Ferias del Libro.

Yo no he sido una excepción y ya está gozoso, desafiante y disponible mi primer poemario que es la recopilación de una serie de poemas vertebrados en torno al amor y al tiempo que discurre como testigo implacable de nuestras historias personales.

Es mi intención publicar en sucesivos post, noticias sobre el recorrido de este poemario, cuya cubierta es obra de mi hermano Manuel, y, también, difundir algunos de los poemas de los que consta.

El primero de ellos será  

FLORECIDA PRIMAVERA

Te vi abriéndote entre flores,
primavera del alma florecida,
una mañana que el sol templaba
el aire, templado el corazón en melodías.

Tenía veinte años, lo recuerdo,
tú, algunos menos; sin apenas conocerte, te quería
pues ya sabes que el amor es un presagio,
como el devenir de la muerte, se adivina.

El aroma del campo y tu presencia
era el bien, en ese instante, apetecido.
A bocanadas aspiraba el aire puro
por si calmaba mi deseo de abrazarte
antes que surgiera la tarde
y después la negra noche
lacerara mi esperanza primera,
flor tentadora de fragancia
o, quizás, ilusión pasajera.

Primavera de amor ¡qué etérea eres!
revestida de hada pasas cerca
y al aprehenderte,
escapas dejándonos
el velo perfumado, el sueño,
quimera o fantasía, de poder imaginarte
toda plena a la luz que acaricia
y que no quema.

Uno tras otro, vuelan a mi alrededor
los abejorros libando el néctar
que aspiraba a retener en mi boca
la tuya;
una tras otra
ven mis ojos pasar las flores nuevas.
Es un delirio de imágenes vistosas
las que desfilan ante mí:
sugerentes azaleas, jazmines, rosas...
y al igual que Lakmé: " sobre la orilla de flores
en esta fresca mañana, me deslizo suavemente
por la corriente fugaz hasta ganar la otra orilla
en donde el pájaro canta."


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