domingo, 24 de junio de 2018


REFLEXIONES CAROLINGIAS (XXVI)

El dubitativo tiene instalados en su mente varios semáforos.

Afirmaba que nunca había ganado una maratón, porque le daba pena tener que romper la cinta de llegada.

Eran novios a distancia pero, gracias al móvil, paseaban todos los días... su mundo interior.

"I had a dream" pronunció mientras desayunaba. No fue muy original, pero decía la verdad.

"No fume tanto. Por favor, deje el hábito" dijo el doctor. Y el hombre se salió de fraile.

Enorme enfado en el colectivo de ascensoristas."Nos pagan la mitad—afirmaron—. También somos descensoristas  y eso no nos lo tienen en cuenta cuando arreglamos un ascensor".

Cuando la conoció era solo María de la O. Después, en el matrimonio, aprendió todas las letras.

Odiaba la verdura desde que su padre le mandó trabajar la huerta, pero cuando le cambió de oficio, encargándole la limpieza de cochineras y gallineros, se hizo vegano.

Le pareció tan mal tener que pagar por ver la Catedral, que aquel mismo día se comió una ensalada de canónigos.

Como hombre precavido, tenía un plan B por si le fallaba el plan A. No encontró el plan B cuando intento salvar el plan-eta Tierra.      

Hacía cosas de no estar muy cuerda. Los familiares lo comprendieron cuando el psiquiatra les dijo que tenía saltada la cuerda de su cerebro.

Fue detenido por un delito contra la salud pública al decir en un mitin que, en su ciudad, había muchos "héroes y heroínas".
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