domingo, 29 de julio de 2018


REFLEXIONES CAROLINGIAS XXVII

¡No llores por cualquier cosa! ¿No ves que luego se ríen de tus lágrimas? —Exclamó el papá cocodrilo.

Se sentía perseguido: De día, por su sombra, de noche por los recuerdos.

Me parece un dispendio llevar huevos a las Claras para que no llueva durante una boda. Con llevar las yemas valdría y así se evitarían los excedentes.

Alardeaba de ser un gran cantante. Lo mismo entonaba rock que ópera. Cantaba todos los géneros en el gran teatro... de la ducha.

Cuando Remigio se compró una cosechadora de remolacha, en el pueblo nadie puso en duda, de qué se había radicalizado.

Siempre creyó que la añoranza consistía en no perder durante el año la esperanza.

Parece confirmarse que, en la primera Sinfónica de la Humanidad, Adán tocaba el contrabajo.

Puede que: “pelele” sea uno de los primeros insultos en lenguaje inclusivo.

Dedicar diariamente cinco minutos a la higiene bucal, evita la caries en la dentadura postiza.

Todavía no tengo decidido en dónde pasaré las vacaciones. En días venidores, es posible que lo sepa.

“Lo que me pasa a mí es muy corriente—dijo el río—. La mar de corriente, si voy a desembocar.

Ilusión es montarte en un caballito de un tiovivo y creer que llegarás muy lejos.





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