domingo, 1 de julio de 2018



PUÑITOS DE ORO



(Obra teatral en tres Actos)
ACTO PRIMERO
(En el gimnasio "All Stars")
Chistanvinto— Buenos días. Pregunto por Rocky, el preparador. Me había citado con él para las once.
Encargado—Espera un momento, chaval. Voy a ver en qué ring está repartiendo mamporros.
(Al cabo de unos minutos se presenta sudoroso un hombre de una musculatura espectacular)
Rocky— Eres el que me llamó ayer ¿no? Si sueñas con ser un gran boxeador, has dado con el sitio exacto. A todo esto, ¿cómo me dijiste que te llamabas?
Chistanvinto— Pues...Chistanvinto, como el abuelo, ¡cosas de mi padre! Pero usted me puede llamar, Vinto, si le resulta más fácil, porque, Chistan, me llamaban en el colegio cuando querían cabrearme. 
Rocky— Ni lo uno ni lo otro. El nombre es fundamental si quieres que te respeten en el ring. Aquí tenemos a púgiles como "Martillo Pérez", " El tigre Hispánico" y " Rodolfo Anestesias" entre otros. A ti, como estás muy flaco, te irá bien "Puñitos de Oro". ¿Qué opinas?
Chistanvinto—Lo que diga o haga usted me parecerá bien. Yo he venido aquí a ser un discípulo obediente y así llegar a ser una figura del boxeo y, de paso, a ganar mucho dinero.
Rocky— ¡Quieto ahí, figura! Estás muy flojito de musculatura y eso llevará tiempo y dinero. Aquí cobramos según los días que vengas a entrenar y aprender. Si quieres tener posibilidades de triunfar deberás venir todos los días; eso son mil euros al mes. Si eres constante con los aparatos y con la dieta, dentro de seis meses hablamos.
Chistanvinto— De acuerdo. Vendré todos los días y me cuidaré. Quiero pelearme con alguien cuanto antes.
Rocky— Pues mañana empezamos. Madruga y desayuna fuerte. Te voy hacer trabajar de lo lindo.

ACTO SEGUNDO
(En el mismo gimnasio seis meses más tarde)

Chistanvinto— Señor Rocky, ¿cómo me encuentra?, ¿estoy preparado para alguna pelea?
Rocky— La verdad es que estás poniendo empeño y ya se empiezan a vislumbrar las "tabletas" en el pecho.
Chistanvinto— ¿Entonces?
Rocky— Todavía estás muy verde en la esgrima y te falta cardio para aguantar media docena de asaltos. No debes tener prisa. Un campeón no se fabrica de la noche a la mañana.
Chistanvinto— Pero es que yo quiero triunfar cuanto antes. Se me están acabando los ahorros y tal vez con alguna peleita podría reponer fondos y de paso ascender en el ranking del Peso mosca español.
Rocky— Chaval, tú has visto muchas películas. Si quieres pelear en alguna velada de debutantes, tendrás que pagar tres mil euros por la propaganda, los ayudantes, una propinilla para el árbitro, el alquiler de la limusina, etc.,etc.
Chistanvinto—  ¿Pagar al árbitro? ¿Alquilar una limusina?
Rocky— ¡Naturalmente! No te vas a presentar en la velada como un desgraciado. En cuanto al árbitro, si no le "untas" al primer golpe que recibas te declara perdedor por inferioridad manifiesta.
Chistanvinto— Siendo así...De todos formas estoy dispuesto a correr con esos gastos. Vaya buscándome rival. Quiero ser famoso lo más pronto posible.
Rocky— Si insistes con tanta tozudez no tendré más remedio que buscar un contrincante en el otro gimnasio de la ciudad. De todas formas, piénsatelo, todavía estás muy verde.
Chistanvinto— Lo tengo decidido. No se hable más. Por mis santa madre que seré famoso en unos meses. Quiero un rival ¡ya!
Rocky— Las prisas no son buenas para nada, pero como eres un cabezota, dame tiempo para hacer unas llamadas.
(Al cabo de unos minutos, aparece Rocky sonriente)
Rocky— ¡Todo arreglado! A finales del próximo mes te vas a enfrentar a "Pulguita de Chamberí". Me he informado y es un chaval como tú con poca experiencia y flojito de piernas. No creo que te dure más de un asalto de los seis a los que está concertada la pelea.
Chistanvinto— ¡Gracias, Maestro! ¡No le defraudaré! Ya empiezo a contar los días que me han de llevar a la gloria.

ACTO TERCERO
(En el vestuario, después del combate con "Pulguita de Chamberí")

Chistanvinto— ¿Dónde estoy? ¿Ya es de noche?
Rocky— De noche ya era cuando empezaste la pelea, pero se te hizo más de noche cuando el "Pulguita" te recetó un uppercut después de darte una ensalada de rectos, media docena de crochet y algún que otro swing. Vamos, que te dio una paliza y de paso te enseñó cómo se tiene que boxear.
Chistanvinto— Es que me confié con el nombre. Yo pensaba que lo de "Pulguita" se lo habían puesto porque resultaba molesto, pero el condenado tenía una fuerza que para qué.
Rocky—  Si llego a saber que te confiaste con el nombre te hubiera dado un aerosol para que lo fumigaras. ¡No te digo!
Chistanvinto— Y cómo se movía el tío. Siempre daba al "Pulguita" que no era.
Rocky— Pues ya ves que él siempre arreaba al "Puñitos de Oro" que se quedaba quieto en medio del ring con la guardia baja. ¡Qué desastre! Bueno, y ahora ¿qué piensas hacer?
Chistanvinto— En cuanto me reponga, trabajar para ganar algún dinero y volver al gimnasio. Ahora ya tengo experiencia para afrontar un nuevo combate.
Rocky— Es una lástima que la inflamación te impida la visión, porque si no verías delante de ti a un preparador muy cabreado. Mira, hijo, es mejor que vayas pensando en dedicarte a otra cosa. Para boxeador no das la talla. Yo soy un tío legal y no quiero que sigas pagando por entrenarte. Es más no te cobraré nada por la mercromina, las tiritas y los analgésicos que vas a necesitar hasta que te recuperes.
Chistanvinto—¿Y mi sueño de ser boxeador?
Rocky— ¿Te parece poco el que te has echado en el cuadrilátero? Ya estábamos preocupados porque creíamos que habías entrado en el sueño eterno.
(Cuando cae el telón, un llanto amargo recorre las mejillas inflamadas de "Puñitos de Oro" mientras Rocky intenta bajar la hinchazón con hielo)


 FIN





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