domingo, 16 de septiembre de 2018


REFLEXIONES CAROLINGIAS (XXVIII)

No le agradaba tener que llevar brackets. Se los ponía a regañadientes.

Hace dos meses que murió mi gato y hoy he decidido repartir el pienso sobrante (únicamente indicado para felinos capados) entre gatos callejeros. Tengo los brazos llenitos de arañazos.

No puedo evitar pensar, que cada vez que limpio la afeitadora, el lavabo se lleva parte de mis cenizas.

Si cuando te digo ¡Amor, amor!, dices que soy redundante, ¿por qué te callas cuando te regalo rosas, rosas?

Sospecho que mi novia me ha dejado. Le escribí un whatsapp que decía:” Querida Francis…”.Ella se llama Leonor. Os pregunto, si al coincidir la “n” como cuarta letra,  ¿no creerá que se trata de un error?  Me temo lo peor.

Tenía tal falta de preocupación por la limpieza de su coche, que cuando lo llevaba a lavar parecía que lo hubiese tuneado.

Físicamente no era una joven muy afortunada, pero a todo el mundo le caía muy bien. Se llamaba Engracia.

Le denunciaron por no detenerse en un stop. En su descargo manifestó que ya había suficientes parados.

No deja de ser un atropello, calmar la sed con zumo de naranja ¡Pobres naranjas! Arrancadas del árbol, exprimidas y después encerradas en un recipiente, sin pulpa de nada.

Se adaptaba a cualquier profundidad por muy íntima que fuera la conversación. No en balde, era un experto buceador.

Si para concienciarte de que el plástico dura mucho tiempo, te cobran unos céntimos, ¿qué no habríamos de pagar para entender que el hombre es eterno?

Desde lo de Judas, una docena puede constar de once unidades.




2 comentarios:

  1. Entonces no podre recibir mis doce rosas rosas? Que triste
    Fue grato leerle... Adiós.

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  2. Ya no recuerdo si le dije: ¡Amor, amor! Jajaja. Feliz noche,

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