jueves, 27 de septiembre de 2018


YUCATÁN

Llevamos más de dos semanas con un calor impropio de septiembre. Ni siquiera los paseos vespertinos nos alivian de soportar temperaturas cercanas a los 30 ºC; es por eso, que cafeterías o recintos con aire acondicionado hayan sido las tablas de salvación a las que nos hemos acogido, para soportar estos rigores térmicos.

Entre estos recintos, los cines representan una alternativa muy a considerar, pues amén de refrigerarnos, puedan darnos la ocasión de pasar un rato divertido. Esta y no otra fue  la razón por la que decidimos visionar la película "Yucatán". Tanto mis amigos como yo, no entramos engañados pues no esperábamos ver un cine de gran contenido temático, al contrario, animados por la propaganda televisiva, buscábamos imágenes divertidas y refrescantes con las que pasar unos momentos placenteros.

Pero, ¡oh desilusión! La cinta, con un argumento del que se podían haber sacado secuencias ocurrentes, es una sucesión de gags más que previsibles que no son capaces de arrancar las carcajadas del público. La sinopsis de la película es ésta: dos veteranos timadores de cruceros de lujo (Luis Tosar y Rodrigo de la Serna) que decidieron trabajar por separado debido a la rivalidad que les ocasiona una bailarina (Stephanie Cayo) vuelven a unir sus fuerzas en un crucero que desde Barcelona ha de llevarles hasta Cancún, pasando por Casablanca, Tenerife, Brasil y la selva de Yucatán. La razón: timar a un afortunado ganador de varios millones de euros obtenido en un sorteo de Euromillones (Joan Pera). Para lograr su objetivo, emplearán todo tipo de argucias y trampas, al estar su conducta muy alejada de cualquier tipo de ética.

Resulta penoso comprobar el escaso aprovechamiento interpretativo que el director y coguionista, Daniel Monzón, hace de los protagonistas del que se salva por su honestidad y buen hacer, Joan Pera. En resumen, una cinta de nivel muy bajo y un nuevo fracaso del cine español tan necesitado de buenos títulos que superen la dura competencia que las Compañías telefónicas están llevando a cabo con sus ofertas de películas para ver en casa.

Por cierto, la bajada de unos céntimos en el precio de la localidad, no es motivo suficiente para atraer a un público cada vez más entendido.

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