jueves, 29 de noviembre de 2018


NOVIEMBRE

He pasado del estío al invernal canto,
de los azules a los grises,
del abrazo prolongado
a la frialdad de tu acerada mirada.
He conocido sueños diversos,
he roto en mil pedazos
nubes reflejadas en charcos de cristal,
he desandado el camino varias veces
en un intento vano
de encontrar la raíz de mi existencia,
ya marchita, herida de muerte
por la muerte misma que iba en la vida
sin saberlo...

En la encrucijada de las confesiones inmediatas
veo la luz, como un candil entre los árboles
arrulladores de hojas cantarinas
que se arrastran lastimosas por el suelo
y por el tiempo cruel que pide tu fin
que será mi fin, sin que el arroyo
desemboque en el caudaloso río
antes de alcanzar el mar de mis anhelos.

Sobre el sentir aprisionado de torpezas,
creo saberlo todo
sin haber probado casi nada.
Por eso, en la barca que ha de llevarme
a la orilla confusa, incomprendido,
pienso que ya tengo bastante
con lo vivido.
No pido otra vida más,
quizás no la merezco, al menos así pienso hoy,
herido por el frío del noviembre que agota mis latidos.

Fotografía de Santos Pintor Galán


domingo, 25 de noviembre de 2018




FÁBULA DEL POTRO ESFORZADO

espués de venir al mundo, nuestro potrillo tardó un tiempo en tomar conciencia de que la vida no le iba a regalar nada. Contó desde un principio con el alimento y los consejos maternos, aunque no comprendía muy bien por qué, antes de cada "toma",  su madre le obligaba a correr tras ella si quería obtener el premio del alimento. Tampoco llegaba a descubrir la razón por la que el hocico materno le molestaba, incitándole a ponerse de pie y a abreviar la siesta, para seguir correteando en la inmensa llanura en donde pacía junto con cientos de sus congéneres.

A los pocos días de que un hermoso alazán enamorara a su madre, notó menguar la cantidad de leche y supo el esfuerzo que suponía buscar el alimento y lo costoso que resultaba digerir la celulosa. Pero lo más triste estaba aún por venir... Ocurrió una mañana en que fue bruscamente separado de su madre y llevado, junto con otros potros de edad similar a la suya, a otra zona de la finca alejada del lugar en que nació.

Allí la alimentación era abundante y cada quien podía a hacer lo que le apeteciera. Unos pasaban el tiempo comiendo y descansando, otros corrían todo el rato de aquí para allá, fortaleciendo sus músculos, a la par que, con cabriolas de dificultad creciente, intentaban estar siempre en forma. Nuestro potrillo dudaba, sin saber a qué grupo imitar.

La respuesta la obtuvo cuando comprobó que aquellos que se esforzaban en correr eran domesticados y entrenados por unos jinetes elegantemente vestidos de jockey, en tanto que a los perezosos, de mayor peso, los introducían en un camión y nunca volvía a saber de ellos.

Fue entonces cuando comprendió y agradeció los esfuerzos maternos por conseguir que él fuera de mayor un caballo de carreras, y desde ese momento se entrenaba cuanto podía. Pasado un tiempo, resopló con gozo cuando vio alejarse el camión con algunos de sus compañeros, mientras él era elegido para competir en un hipódromo.

MORALEJA: El esfuerzo siempre tiene recompensa.

Acuarela de Manuel Malillos Rodríguez.



jueves, 22 de noviembre de 2018


PREMIO CERVANTES 2018

El premio Cervantes considerado como el Nobel de las letras hispanas, y dotado con 125.000 euros, ha recaído en el presente año, en la poeta uruguaya Ida Vitale.

Esta mujer se incorpora, a la reducida nómina de féminas galardonadas con este premio en los 40 años de historia del Cervantes. Antes que ella lo recibieron María Zambrano, Ana María Matute, Dulce María Loinaz y Elena Poniatowska.

Nacida en 1923, Ida Vitale es la última sobreviviente de la generación del 45 de la que formaron parte, entre otros, intelectuales como Mario Benedetti, Carlos Maggi o Ángel Rama(su primer marido).

Es autora de poemarios tan importantes como, Palabra dada, Mella y Criba, La luz de esta memoria, Paso a paso, Jardín de sílice, etc. En todos ellos su lenguaje está cargado de ironías y sutilezas en las que se detecta un claro influjo de Juan Ramón Jiménez, a quien considera su maestro en la poesía.
Acumula en su currículo importantes reconocimientos entre los que se encuentran el premio Internaional Octavio Paz de poesía(2009); Premio al Mérito Cultural de la Ciudad de México Carlos Monsivais ( 2014);Premio Internacional Alfonso Reyes (2014); Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana(2015); Premio Federico García Lorca (2016) ; Premio Max Jacobs (2017) y el Premio de la Feria del Libro de Guadalajara ( 2018).

Poeta, ensayista, crítica literaria y traductora, ha colaborado en numerosas publicaciones en los distintos países en los que vivió. Primeramente en México, a dónde emigro a causa de la dictadura uruguaya de aquel tiempo, después en Francia y últimamente en Texas (EE.UU.).

Vitale siempre ha sentido rechazo por la llamada poesía social o comprometida, porque con ella" ningún poeta ha conseguido el momento más decoroso de la poesía",  ni siquiera Pablo Neruda," cuyos mejores libros—afirma— no son los políticos"

El jurado,  presidido por la escritora y académica de la RAE, Carme Riera, ha otorgado el premio a esta escritora "por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía hodierna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español".

La galardonada recibirá el premio el próximo 23 de abril (fecha del fallecimiento de Miguel de Cervantes) en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.



domingo, 18 de noviembre de 2018


PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (51)

CAPÍTULO VI
La ilusión
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Faltaba más de una hora para el comienzo de la reunión y ya Margarita, se encontraba impaciente esperando a su querido Nacho. Preguntó unas cuantas veces a mi madre si el vestido verde veronés que estrenaba no marcaba sus formas, pese a ceñirlo con un cinturón ancho de amplia hebilla, y no dejaba de comprobarlo mirándose una y otra vez ante el espejo del gabinete materno, adoptando todas las posturas imaginables. A mí me consultó si lo que resultaba más apropiado para el peinado recogido que llevaba, era una cinta o un prendedor. “¡Anda, maja!”, le contesté, que era una manera de indicarle que se estaba poniendo muy pesadita, y la pobre se quedó con la duda mientras se limaba por enésima vez las uñas. El no hacerle caso era fruto de mi nerviosismo. Bastante tenía yo con componer mi vestuario para que mi figura recordara, siquiera en este apartado, a la de Humphrey Bogart, puesto que me iba a emparejar con Audrey Hepburn. Por fin me decidí por un jersey gris de cuello en pico complementado con unos pantalones “príncipe de Gales” que conservaban todavía la prestancia de la primera puesta. Rebusqué en el armario una camisa a juego, hasta decidirme por una a cuadros que, con el complemento de las ballenas en el cuello, quedaba muy aparente. No abroché intencionadamente el primer botón, pensando que este detalle me daría un aspecto de descuidada elegancia que no pasaría desapercibido para Cécile. Con una crema facial traté de disimular los pequeños cortes con los que la hoja Palmera me había señalado la cara esa misma mañana y que no eran sino consecuencia de mi inexperiencia en el tema del afeitado. Me apliqué a continuación un buen masaje con el Floyd, por sus efectos cicatrizantes, pareciéndome después que una fragancia varonil más intensa, aumentaría mi atractivo, por lo que no dudé en perfumarme con el “Varón Dandy”, paterno, aunque el aroma delatara su procedencia.
Pronto llegaron los invitados y, entre ellos, Nacho, que al ver a mi hermana volvió a exclamar: ¡Wooooaaahhh! que al parecer era lo único que salía de su boca cuando la belleza de Margarita le agarrotaba sus cuerdas vocales. A mí me sucedió con Cécile casi lo mismo. Quedé tan impresionado con su elegante forma de vestir que no pronuncié palabra cuando le di los besos de bienvenida. Llevaba un vestido rojo y una elegantísima torerita negra que realzaban ¡y de qué manera! sus formas adolescentes y su evocador cuello de cisne, resaltando de paso aquellos ojos de intenso azul que iluminaban mis días cuando los contemplaba y mis noches cuando los soñaba. A la que no se le cortó el habla fue a Goyita. Ponderó la decoración, alabó la pista de baile, pero no pudo disimular su alegría cuando descubrió las “medias noches”. Por su parte, Daniel, tuvo el detalle de traer de casa un surtido de discos de música variada: valses, tangos, boleros y rancheras.
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jueves, 15 de noviembre de 2018



PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (51)
CAPÍTULO III
La casa del abuelo
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Después de soltar esta perorata, el abuelo, estirando y encogiendo párpados y labios, se agarró a la silla, luego a la mesa, se cambió de mano por dos veces el bastón y dando un fuerte resoplido, consiguió por fin sentarse.
Como si el quejido fuera una señal de inicio, mi madre aprovechó la ocasión para bendecir la mesa, como hacíamos todos los días.
―Te damos gracias, Señor, por el alimento que tan generosamente nos concedes. Fortalece nuestro cuerpo y aumenta nuestra fe para que, siendo fieles al Evangelio, compartamos un día con nuestros hermanos mejores manjares en la mesa celestial de tu Reino.
―Amén ―respondimos todos al unísono, no con tanta devoción como deseosos de paladear cuanto antes las exquisitas judías estofadas que Petra nos había preparado.
Mi madre, atenta como siempre al más necesitado, creyó que era urgente atender a Jeremías, y en un tono jovial le dijo:
―Ea, Jeremías acércame el plato, que por ser nuestro invitado, te voy a servir el primero.
Jeremías se sonrió y, una vez servido, sin esperar a que las judías llegaran a nuestros platos, sumergió la cuchara en el suyo y las fue engullendo con tanta animosidad que cuando mi madre concluyó la ronda, preguntó:
―¿Se puede repetir?
―Si hijo, faltaría más ―dijo mi madre, escanciándole otros dos buenos cazos de judías.
―Si quieres, puedes comerte las mías ―arguyó el abuelo quién, entornando los ojos, quizás recordando épocas pasadas, exclamó resignadamente:
―Ya no me vuelve el apetito, aunque tenga delante unas buenas judías con chorizo.
Durante unos minutos sólo se oyó una sinfonía de percusión en la que las cucharas, como improvisadas baquetas, golpeaban con energía los platos, hasta que el abuelo, que asistía resignado al espectáculo, tomó la palabra para decirnos lo que seguramente había estado rumiando en los últimos meses de soledad:
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domingo, 11 de noviembre de 2018



CONCIERTO EN LA CATEDRAL DE VALLADOLID

El pasado viernes, cuantos nos acercamos a la Catedral, tuvimos ocasión de escuchar al coro "Schola Antiqua", dirigido por Juan Carlos Asensio, en un Concierto enmarcado dentro de los Actos Conmemorativos del IX Centenario del Fallecimiento del Conde Ansúrez, repoblador de la ciudad de Valladolid.

La "Schola Antiqua", desde su fundación en 1984, ha venido actuando en festivales en Europa, Estados Unidos, Centroamérica, Próximo Oriente y Japón. Su amplia discografía incluye trabajos dedicados al canto mozárabe, al canto gregoriano y a reconstrucciones históricas de polifonía. Entre sus proyectos para este curso figuran su participación en el Festival de Música sacra de Bogotá, en la Capilla Palatina de Aquisgrán, en la abadía de Ciervaux y la reconstrucción de las Vísperas Solemnes de Confesores de José Nebra junto a La Grande Chapelle.

En la primera parte, este coro madrileño interpretó magistralmente, varios oficios de difuntos de canto hispano visigodo (mozárabe) que surge de la unificación del rito litúrgico hispano en el Concilio de Toledo de 633, bajo la tutela de San Isidoro de Sevilla.

La segunda parte estuvo dedicada al "officium defunctorum" en una bella conjunción de voces en polifonía gregoriana.

Ambas actuaciones que corresponden a música de réquiem en tiempos del Conde Ansúrez (1037-1119), fueron muy aplaudidas por el entendido público que llenaba el amplio espacio de la seo herreriana.

Este concierto, es el segundo de un total de cuatro que ha sido organizado por la Fundación Joaquín Díaz y el Ayuntamiento de Valladolid y se completará los días 22 y 23 con un simposio en el que cinco expertos hablarán, en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, sobre las distintas músicas medievales.

Dada la elevada calidad de los participantes, será muy interesante poder asistir tanto a las audiciones así, como al propio simposio.

Fotografía de Santos Pintor Galán

jueves, 8 de noviembre de 2018




LAS FINANZAS DE BARTOLO



(Obra teatral en tres Actos)

ACTO PRIMERO
(En el despacho del Director de una conocida Entidad Bancaria)

Bartolo— Buenos días. ¿Se puede?
El Director— Pase y siéntese, por favor, don...
Bartolo— Bartolo Paniagua, para servirle.
El Director—Encantado de conocerle, don Bartolo. Ya me ha indicado mi secretaria,  que un caballero deseaba conocerme para invertir unos ahorrillos.
Bartolo— Así es, señor Director. Tengo una pequeña cantidad de dinero ahorrada, repartida en varias entidades bancarias y quisiera unificarla en su Banco, teniendo en cuenta las condiciones que publicitan en el exterior.
El Director— ¿De qué cantidad estaríamos hablando?
Bartolo— De unos quinientos mil euros, que pueden ser más cuando venda unos terrenos que tengo en el pueblo.
El Director—¡Enhorabuena, amigo! Ha dado usted con el Banco apropiado. Acogiéndose  a nuestra oferta de cuenta "Banca Azul", por ese dinero le podríamos dar un 1% que llegaría al 2% si la cantidad total llegara al millón, además de una tarjeta de crédito y acceso a nuestra web on-line, todo ello totalmente gratis.
Bartolo— ¿Tendría comisión de mantenimiento?
El Director—En absoluto, don Bartolo. Mientras yo sea el director de esta sucursal, usted no pagará ninguna comisión. Es una atención personal que tengo con clientes VIP, como usted.
Bartolo— Siendo así, cuente con un cliente más.
El Director— Excelente, amigo. Yo me encargaré de todo. No obstante necesito que me firme las correspondientes autorizaciones y los contratos de la nueva cuenta, de la tarjeta de crédito, de la autorización on-line y otras minucias.
(Una hora más tarde, después de haber firmado no menos de treinta veces)
El Director—Bueno, pues ya lo tenemos todo. Considere esta entidad como su propia casa y si tiene algún problema, no dude en acercarse hasta nuestra Entidad en donde será convenientemente atendido.
Bartolo— Gracias, muchas gracias.
El Director— De nada, don Bartolo. Ha sido un placer.


ACTO SEGUNDO
(En la misma Entidad Bancaria, seis meses más tarde)
Bartolo (dirigiéndose a una empleada)— Buenos días. Desearía hablar con el Director. Empleada—El Director no se encuentra en la Oficina y no creo que regrese en toda la mañana, pero no se preocupe que yo estoy aquí para resolver sus dudas.
Bartolo—Verá, señorita, hace seis meses que deposité mi dinero en la cuenta "Banca Azul" y todavía no he recibido los intereses y me han cargado un dinero en concepto de "comisión de mantenimiento"
Empleada— "Banca Azul"..."Banca Azul"... ¡Ah, sí! Era una cuenta que tuvimos hace un tiempo pero que ya no existe. Su depósito habrá sido transferido a una libreta de ahorro, "La Libreta Blanca", que no produce interés alguno, de ahí que no haya recibido ninguna  remuneración y, por supuesto, esta cuenta lleva una pequeña comisión de mantenimiento.
Bartolo—¡Pues sí que estamos bien! ¿Y cómo es que no me han avisado?
Empleada— Eso supondría haberle enviado una carta y le hubiéramos tenido que cobrar el sello. Nosotros miramos por el dinero de nuestros clientes.
Bartolo—¿Existe algún medio de que no me cobren la comisión de mantenimiento?
Empleada—¡Naturalmente! Solo tiene que domiciliar la nómina.
Bartolo—Siendo así... Mañana la domicilio aquí.Adiós y gracias.

ACTO TERCERO
(En el mismo lugar, otros seis meses después)

Bartolo (visiblemente enfadado se dirige a un empleado)— ¡Quiero hablar con el Director!
Empleado— Por favor, señor, baje el volumen de voz. En este momento no tenemos Director porque estamos en un proceso de reestructuración de nuestra Red de oficinas bancarias. Pero yo le puedo atender. ¿Qué desea?
Bartolo— Deseo saber por qué me siguen cobrando la comisión de mantenimiento en "La Libreta Blanca ", si ya domicilié la nómina.
Empleado— Es que desde hace unos meses, la domiciliación de la nómina no es suficiente, se necesita hacer un Seguro de Vida, tener domiciliados tres recibos y realizar un gasto mensual con la tarjeta de crédito de al menos quinientos euros.
Bartolo— Pero esto no es lo que yo firmé inicialmente. ¡Me siento estafado!
Empleado—Lo siento caballero, pero son normas que nos vienen de arriba y yo no puedo hacer absolutamente nada.
Bartolo— En ese caso, mañana mismo retiro el dinero.
Empleado— Puedo hacerlo cuando desee, pero le advierto que el coste de un cheque bancario es de trescientos euros.
Bartolo—Pues lo saco en efectivo.
Empleado— Si decide hacerlo así, tardaremos unos días en tenerlo disponible.
Bartolo—¡Me da igual! Me lo llevaré aunque tenga que contratar una furgoneta.
Empleado (hablando a Bartolo en tono paternal)— Piénselo bien. No debería decir yo esto, pero todos los bancos hacemos lo mismo. Además, fuera, en el barrio, hay gente que puede enterarse de que tiene dinero en casa y...Compréndalo cada vez hay más ladrones...
Bartolo(enfadadísimo y confuso abandona la entidad mientras masculla)—Ya sé que hay ladrones fuera. Ahora he comprendido que también los hay dentro.
FIN




jueves, 1 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE LLUVIOSO

Poco a poco, lentamente,
desciende de lo alto
el susurro plañidero de ángeles tristes.
Desasosiego de una tarde gris,
lágrimas resbalando por vidrios que pierden
su misión de ser atravesados por miradas.
Parece interminable el lamento melancólico
que me destempla, como el repique
incesante de campanas tocando a muerto.
No existe la esperanza de que cese
este diluvio no deseado.
Entre suspiros, añoro la claridad de tus ojos
que eran para mí la claridad de la mañana,
y no cesa de invadirme la añoranza.
Cuando estabas junto a mí,
nunca llovía, o mejor dicho,
la lluvia no nos afectaba el ánimo.
Bajo el paraguas, los nubarrones
nunca fueron grises. Tatareábamos canciones
bendiciendo las gotas que empapaban
los hombros no protegidos,
por mucho que juntáramos los cuerpos
y se refugiaran los labios del uno
en el otro, con cualquier pretexto.
Cuando estabas junto a mí,
nunca llovía, porque nada del mundo exterior
nos afectaba. No había soledad,
ni existía la duda ni el deseo inacabado...
Ahora, hundo los pies en los charcos de la vida
aunque me encuentre contemplando
tras cristales, el goteo de recuerdos que no cesan.