domingo, 4 de noviembre de 2018


REFLEXIONES CAROLINGIAS (XXIX)

Como se jactaba de conseguir todo lo que deseaba mediante sobornos, alguien le preguntó si había hecho un máster en "La Soborna".

Me gusta el chocolate con churros. ¡Qué porras!

Se ha sabido ahora que cuando Felipe II dijo: "No envié mis naves a luchar contra los elementos", no se refería a los agentes atmosféricos.

Una mujer se disgustaba porque le habían dicho que su marido se pasaba horas y horas discutiendo en el bar. Hasta que le explicaron qué era el VAR.

Al comentar a sus amistades de que confraternizaba con las ideas de Franco, le negaron el saludo. Mientras tanto, Franco Maldonni, filósofo y pensador de tales ideas, permanecía ajeno a este hecho.

En cinco minutos, consiguió pescar tres peces, lo que aumentó considerablemente su autoestima. Lástima que vaciara la pecera.

Siempre exageramos un poco cuando hablamos de las virtudes de nuestros hijos, pero la exageración alcanza el no va más, cuando ponderamos a los nietos.

A la vuelta de la esquina, la vida te puede sorprender gratamente—le dijeron—. Pero en la vejez, solo recordó haber recibido esquinazos.

Al nacer, por su condición de infanta, le impusieron los nombres de Cristina, Margarita, Isabel, Ana, Beatriz, Cristeta, Leocadia. Pero pasó a la posteridad como reina Leocadia, porque una institutriz le recomendaba, de niña, leer cada día.

Aspiraba a llegar a ser el mejor en todo. Por eso, en los momentos de bajón, se tomaba una aspirina.

Se compró una caja, metió su dinero y lo sacaba, automáticamente, cuando lo necesitaba. No precisaba clave de acceso ni pagaba cuota de mantenimiento.

Le dijeron que almidonara el cancán y luego se preguntaba por qué el vestido se le ceñía al cuerpo y su pareja de sabuesos caminaba con el rabo y las orejas tiesas.






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