domingo, 6 de enero de 2019


REFLEXIONES CAROLINGIAS (XXXI)

Cuando “la ene” se rizó el pelo, su parecido con su amiga “la eñe” era extraordinario.

Tenía tanto miedo a vacunarse, por si acaso le daba reacción, que prefirió adquirir un Antivirus para el ordenador.

Siempre veía el lado positivo de la vida, por eso cuando le pidió relación a la chica que le gustaba y esta le dio calabazas, se dijo:" Es la primera vez que sin ir a la peluquería, el corte caballero me sale gratis".

Era tan tacaño que siempre se cubría la cabeza con una boina, para que todo le saliera de gorra.

Está resultando muy polémica la medida de sumar un punto, en las Oposiciones a Juez, a todos aquellos cuyo nombre sea Justo o Justa. "Es un agravio comparativo" —han afirmado, Justinos y Justinas—, que se encuentran entre los más perjudicados.

Parece un contrasentido, pero los políticos más rebotados son los que obtienen menos votos.

"Entre que los coches eléctricos no hacen ruido y yo que no veo bien, no sé cómo he cumplido los ochenta". (Oído a un anciano cruzando por un paso con el semáforo en rojo).

Ella le compró un frasco de colonia. Él le contesto: "Gracias, cariño. De vuelta a casa  no te detengas en ninguna joyería".

No sabía enfrentarse a las contrariedades de la vida; incluso en el transporte urbano, viajaba sentado en sentido contrario al de la marcha.

Ya es mala suerte que el primer trabajo ofrecido a un parado de larga duración, de costumbres veganas, sea el de matarife.

El colmo de la sinrazón es decir a tu pareja: "Si me quisieras de verdad, te habrías comido en Nochevieja, en vez de doce uvas, doce melones".

Las buenas personas, "no se ríen de"..., "se ríen con"...







No hay comentarios:

Publicar un comentario