domingo, 13 de enero de 2019



SOL DE INVIERNO

Brillaban los alcornocales
en el rubor de la mañana, encendidos.
Sobre la grupa de lo que soy y de lo que aspiro,
desciende un escalofrío partiéndome,
súbitamente, el pensamiento.

Sol de invierno dibujado en tu rostro
confuso, casi olvidado en el recuerdo
latente, enigmático desde el encuentro
feliz, en el calor del estío,
en la amable caricia del viento otoñal.
¿Cómo pudo suceder una separación tan brusca?
Y ¿cómo puede retornar tan de repente la esperanza?
Me admira la bonanza de este invierno crudo
que me incita a la fantasía.
Apenas algunos restos de brasa candente
reavivan rescoldos que no pudo apagar
el tiempo, ni el duro bregar de la vida.
En tu llamada había ecos de otros
instantes vividos, deliciosamente vividos
cuando el ardor se hacía patente
en cada mirada.

Hoy, quisiera que fuera ayer,
disfrazado el cuerpo de juvenil cadencia
deslizando la tibia mano por el cuerpo
tendido ante mí, saciando el deseo oculto
que alimenta la esperanza del elixir perfecto.
Mientras te espero en la pradera,
cerca de los alcornocales,
me invade la nostalgia.
Nada será igual, lo sé y, sin embargo, espero.





4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Una sola palabra, hace también que se ruborice la mañana y el autor. Gracias, querida Mª Ángeles. Hoy, quisiera que fuera hoy. Abrazos.

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  2. ¡Muy bonito, este "Sol de Invierno"!

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    1. Agradecido por su bello comentario, le doy mi más expresivas gracias.

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