jueves, 12 de febrero de 2026

 

LA VIDA DE MAGÍN PUERRO

-XXIX-

 

 

 

 

Celebramos el bautizo

con toda la algarabía

que da la chiquillería

en trance tan señalado

y como estaba mandado

se desahogó la María:

 

—“Ya no quiero más preñeces

¡ay, maridito del alma!

es necesaria la calma

en el contacto sexual

sin que sea inusual

perder un día la salma.

 

Tengo ganas de volar,

dejar atrás la rutina

de este bar; la medicina

para volver a tener

ese cuerpo de mujer

que tiene la Josefina”—.

 

Cuando dijo, “Josefina”,

(la hija del secretario)

creí en el comentario

adivinar unos celos

inventados o recelos,

en el devenir diario.    

 

Lo comenté con Efrén,

marido de la partera

y me dijo que eso era

común en las parturientas.

—“No son cuestiones cruentas.

Se pasará, Dios lo quiera”—.

 

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