miércoles, 30 de diciembre de 2020

 


ME LO PIDO, ME LO PIDO

 

 

A las puertas de un nuevo año, vaya mi felicitación para todos los que, de un modo u otro, habéis seguido mis publicaciones y me habéis honrado con comentarios amables y elogiosos. Os deseo de corazón, una feliz despedida de este funesto 2020 y un inmejorable 2021. Que el Señor os cubra de bendiciones.

Utilizando la conocida frase de los niños: "Me lo pido, me lo pido", os ofrezco mis publicaciones en papel, por si aún llego a tiempo de que las incluyáis en la carta a los Reyes Magos. Gracias anticipadas.

 

 

Las aventuras de dos primos de distinta condición social, constituyen el núcleo de esta novela que ha sido recomendada por el Instituto Cervantes de Londres, para el aprendizaje del español en el Reino Unido. Lectura apropiada a partir de los 10 años.

 

 

El sueño de un adolescente por convertirse en poeta, encuentra sería oposición en su padre. Novela escrita en prosa que incluye poemas por los que obtuvo el Premio "Sarmiento". Lectura apropiada a partir de los 12 años.

 

Ningún jovencito de 8 a 12 años debería quedarse sin leer estas Fábulas ilustradas con preciosos dibujos de mi hermano Manuel.

 

 

Poesía pura, que como su nombre indica, es la apropiada para cualquier estación del año. Solo para amantes de la belleza escrita.

 

Desde la Librería "El sueño de Pepa", Plaza Mayor, 4 Valladolid. Tel 983 01 66 02 se envían a cualquier punto de España y del mundo.

Venta de varios ejemplares para Colegios o Institutos. Tel 630 31 09 01

 

 

 

 

 

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

 

DÍA DE CUMPLEAÑOS

 

 

 

 

 

Cuando apenas el día ha comenzado

y brillan en el cielo los luceros,

te doy gracias, Señor, porque me has dado

el poder caminar por los senderos,

sentirme un año más canto rodado,

que sueña en el camino poder veros.

No hay don más preciado que la vida,

aunque se quede atrás la edad florida.

 

A todos los amigos, que a diario

me seguís en el blog, perdí la cuenta,

con la Octava Real, sé que es primario,

os quiero agradecer la cita atenta

dedicada a este pez, que en el acuario

rebasó con largueza los setenta.

Aunque lejos estéis, os doy la mano

para poder hacerme más humano.

 

 

Fotografía de Santos Pintor Galán.

 

 

domingo, 20 de diciembre de 2020

 

SOÑANDO CON SER REY

 

 

(Obra teatral  en 3 Actos)

ACTO PRIMERO

(Enero de 1965. Chuchi tiene cinco añitos)

 

Mamá—Chuchi, hijo, ¿por qué estás enfadado?, ¿no estás contento con los juguetes que te han traído los Reyes?

Chuchi—No, mamá, son pocos.

Mamá—Pero, Chuchi, si son muchos. Además, piensa que los Reyes Magos tienen que repartir entre todos los niños del mundo. Algunos se quedarán sin regalos. Tú eres muy afortunado.

Papá—Lo que dice tu madre tiene mucha razón. Conténtate con los juguetes que te han traído y juega con ellos. Piensa que Sus Majestades han hecho un largo camino para llegar hasta aquí..

Chuchi—Pero yo quiero ser Rey.

Mamá—¿Y por qué quieres ser Rey, corazón?

Chuchi—Porque así tendría todos los juguetes del mundo. Podría escoger los que quisiera y cuando me cansara de ellos, los repartiría.

(Papá y mamá hablando entre ellos)—Todavía es muy pequeño para que comprenda: Vamos a ver si poniéndole la corona del Roscón se contenta.

Mamá—Mira, cariño, lo que te va a poner mamá en la cabeza: una corona de Rey

Chuchi—¡Qué guay mamá! ¡Una corona! Es el mejor regalo que he tenido. Ahora sí que soy un Rey.

Papá y mamá, satisfechos—¡Menos mal! Parece que hemos acertado. Ya ves con qué tontería se puede hacer feliz a un niño.

 

ACTO SEGUNDO

(Noviembre de 1975.  Juan Carlos I es proclamado Rey)

 

Papá— ¡Venid! ¡Venid! Mira lo que están poniendo por la tele. Están proclamando rey a Juan Carlos I.

Mamá—¡Qué acto tan bonito y qué elegancia tiene la reina. Me encanta.

Chuchi—A mí me parece una injusticia, No sé por qué ese señor tiene que ser rey y yo no.

Papá—Por la sencilla razón de que él es hijo de un Borbón y tú te apellidas García y eres hijo de un frutero.

Chuchi—Pero la ilusión de mi vida ha sido siempre ser rey y aunque me apellide García, un día lo llegaré a ser.

Mamá—Hijo mío, que obsesionado estás con esa idea. A mí también me gustaría ser reina y tener joyas y servidumbre y hacer viajes, pero me tengo que contentar con madrugar y estar con tu padre en el puesto todo el santo día vendiendo frutas... y que no falte.

Papá—Eso digo yo. Además, cuando voceo la fruta digo:¡Ay qué rica, qué rica, pero qué rica tengo hoy la reineta! Y lo digo porque para mí, eso es tu madre.

Chuchi—Decid lo que queráis, pero yo un día seré rey.

Papá—Como sigas así acabarás mal. Ya eres un jovencito y tenías que tener más cabeza. De todas las formas toma veinte pesetas y vete al cine a ver a Tarzán, que al fin y al cabo, es el Rey de la Selva.

Chuchi—Gracias, papá. Parece que me has comprendido.

(Cuando Chuchi se ha ido al cine tan contento, los padres comentan acongojados)

Papá—Me preocupa la actitud de nuestro hijo. Ya es un mocito y sigue emperrado con la estúpida idea de llegar a ser rey. Menos mal que mientras pongan películas como "Rey de reyes", "Duelo de reyes" o "la Reina de Saba", iremos capeando el temporal, hasta ver si madura de una vez.

Mamá— Sí, esposo mío, tengamos paciencia. Parece que viendo películas sobre temas de reyes, el chico se calma. Ya ves de qué manera tan simple se puede hacer feliz a un adolescente.

Papá—Mientras no pongan en cartelera "Luis II de Baviera", el rey loco, vamos bien.

 

ACTO TERCERO

(Diciembre de 2020. Chuchi comenta su vida en verso)

 

Ojalá pudieran verme

mis padres, os lo confieso,

pues creían que mi seso

era escaso, deslucido

con pájaros en el nido,

calenturiento en exceso.

 

No es extraño que pensaran

que no me encontraba cuerdo.

Me reñían, lo recuerdo,

cuando yo les explicaba

que un rey por mi boca hablaba.

Era joven, más no lerdo.

 

Cuando los años pasaron

ya fui cayendo en la cuenta

que llega a rey el que inventa

el modo de parecerlo,

coger nombre, retenerlo,

y que otros paguen tu renta.

 

Afiliándome a un Partido

busqué el modo de ligar

con los jefes, que al hablar,

solo decían mentiras.

¡Fingiendo que les admiras,

es muy fácil progresar!

 

En cinco años obtuve

lo que un rey pueda tener:

agasajos por doquier,

varios coches, un palacio...

cacerios de solacio

y una miss como mujer.


 He  descubierto, señores,

que al pueblo se le conquista

ofreciéndole a la vista

lo que nunca poseerá.

Luego siempre se podrá

echar la culpa al turista.

 

He conquistado mi sueño.

aunque no sea monarca.

Qué me importa, si en mi arca

ya no cabe más dinero.

Sin trabajar de frutero,

soy para el pueblo un jerarca.

 

Ya no quiero la corona,

que puede dañar la sien.

Si llego a millones, cien,

con la paga vitalicia

me retiro, ¡qué delicia!

!Que a ustedes les vaya bien!

 

(Entre pitos y aplausos de la España dividida, cae el telón)

 

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

 

MOTIVO DE ORGULLO

 

 

 

La publicación de hoy en mi blog, nada tiene que ver con el mundo literario, sino que se refiere a un asunto de índole personal. Mi hijo, Carlos Malillos Manso, licenciado en Psicología y Diplomado en Enfermería y que actualmente presta sus servicios en la R.E.A del Hospital Pío del Río Hortega de Valladolid, ha sido reclamado por TVE-1 para que diera su opinión acerca de la Diabetes, del Coronavirus y de la importancia que la Pandemia tiene y tendrá  en las relaciones interpersonales.

Como podéis suponer, su disertación ha sido más extensa que la que se muestra en el video, pero en un programa de gran audiencia, sus comentarios se han intercalado en la grabación al gusto del montador del reportaje.

Como padre, siento un especial orgullo al ver y escuchar a mi hijo en el Canal más importante de la televisión española y compensa, en parte, la zozobra que hemos sentido y sentimos aún, pues desde que comenzó esta maldita Pandemia ha estado en primera línea intentando salvar vidas tanto en la U.C.I como en la R.E.A o en Oncología.

Su vocación de Psicólogo la ha puesto de manifiesto, ayudando de manera desinteresada a cuantos compañeros han precisado de su ayuda debido a la tensión sufrida en sus puestos de trabajo.

El video de la grabación lo encontraréis en la dirección: https://youtu.be/W3iRiujmVT0

Gracias a todos por vuestra comprensión, al haberos privado de mis habituales publicaciones

¡Feliz jueves!

domingo, 13 de diciembre de 2020

 PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (73)

CAPÍTULO XI

La Tertulia

 

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Aromas primaverales y un cielo despejado que inundaba con su luz cegadora aquella mañana de Junio, me acompañaban en mi regreso a casa. Era sábado y acababa de recibir mi entretenida clase de francés, rematada con la consiguiente audición musical, según acostumbraba a hacer madame Stéphanie. En esta ocasión, me había regalado el oído con un cuento de hadas musicalizado por Tchaikovsky: “El lago de los cisnes”, e incluso, de puntillas, me había ilustrado la parte final del ballet, bailando algunos compases para evocar ―dijo― su añorada juventud. Todo parecía sonreírme, pero la experiencia nos dice que, aún en los días más claros, una imprevista nube negra puede desbaratar en pocos minutos la luminosidad existente y provocar una gran tormenta... Algo parecido me ocurrió cuando, tras franquearme Petra la puerta de entrada, oí la irritada llamada de mi padre, reclamándome:

―¡Álvaro! ¡Álvaro! ¡Ven aquí inmediatamente!

Mi padre me esperaba sentado en un sillón del salón, con el rostro demudado y congestionado por la tensión. Sin apenas darme tiempo a que me preguntara el porqué de su llamada, empezaron a salir de su boca toda clase de improperios dirigidos a mi persona.

―¡Quiero una explicación! ¡Necesito una explicación! ―comenzó diciendo―. ¡Cómo ha podido castigarme Dios con un hijo que desoye todas mis advertencias y se convierte en portavoz de las más abyectas consignas de ese cáncer de nuestro tiempo que es el comunismo! Bastante estoy sufriendo con ver que, en vez de dedicarte de lleno a los estudios y llegar a ser notario, pierdas el tiempo componiendo sonetillos, y encima hayas elegido como profesor de Lengua y animador de tus locos caprichos a un desalmado correligionario de esa pandilla de criminales, que estuvieron a punto de segar la vida a tu propio padre.

¡Mira! ¡Mira lo que hago con esta porquería! ―dijo, lanzando contra el suelo un librito de escaso grosor en el que estaban escritos, entre otros, “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda―. No me tienes que decir la procedencia de esta bazofia que he encontrado en tu cuarto, porque está dedicada a don Julián.

―Así es, papá; es un libro prestado por don Julián ―dije, a media voz― para que fundamente mi poesía con nuevas formas expresivas...

―¡Valiente paparrucha! De la mente de un rojo no puede salir nada que merezca la pena. Miguel Hernández, Alberti y Lorca no han escrito sino mariconadas. ¿Crees que tu padre es un ignorante que no ha leído a esa gentuza?

Atusándose el bigote, quizás para tomar aire, mi padre se puso en pie y, levantado la mano derecha hasta casi rozar con el índice la lámpara del salón, me conminó diciendo:

―¡Recoge ese libro del diablo y devuélveselo a don Julián! Pide dinero a tu madre para pagarle las clases que le debemos y hoy mismo te despides de él. Prefiero que suspendas la Lengua y diez asignaturas más, antes de que un rojo frustrado te arengue hasta convertirte en un miliciano.

―¡Pero, papá ―dije suplicante―; don Julián es el mejor profesor que he tenido en mucho tiempo!

―¡Hasta en eso te ha convencido! Está escrito que los hijos de las tinieblas son más listos que los hijos de la luz. Estoy seguro de que ese hombre te habrá ido ganando con halagos para su causa. ¡Menos mal que creo haber llegado a tiempo de que sus enseñanzas no te hayan convertido en un hereje! Lo dicho ―concluyó diciendo―; devuelve el libro y despídete. No quiero verte más por casa de ese pervertido.

Y abandonó el salón, dejándome confuso, con un triste encargo que cumplir y con el gran poeta Neruda, y todo el genio de su poesía, a mis pies.

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Fotografía de Pedro de la Fuente.

                                                 

jueves, 10 de diciembre de 2020

 

HAIKUS PRE-NAVIDEÑOS

 

 

 

Tras el otoño,

el invierno se acerca.

Te siento llegar.

 

Blanca nevada,

antes que el sol te funda,

sé luz del alba.

 

Veo en tus ojos

dulzor y primavera.

¡Locos amores!

 

Magos de Oriente,

entre sueños espero,

Paz, impaciente.

 

Todos los hombres

tendrán que ser hermanos.

Friedrich  Schiller.

 

Fotografía de María Criado Navarro.

sábado, 5 de diciembre de 2020

 

.PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (73)

CAPÍTULO V

El tío Caparras

    

 

 

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Ayudado por don Matías, el abuelo consiguió incorporarse y, apenas anduvo unos pasos, se oyeron las zapatillas de Petra repicando en el pasillo y la consabida cantinela:

―Espere señorito. Ya le acompaño yo, no siendo que entavía se caiga y la preparemos.

Avisados por Petra, toda la familia, incluida tata Lola, estuvimos confinados en una habitación el tiempo que duró la conversación, para que don Matías no fuera interrumpido en su primer cara a cara con el abuelo, y cuando oímos cerrar la puerta del lavabo, salimos precipitadamente hacia el comedor. Mi madre fue la primera en preguntar al sacerdote:

―Don Matías, ¿cómo le ha encontrado?

―Físicamente, muy deteriorado, hija; creo que, a partir de ahora, debo frecuentar las visitas. En cuanto a su preparación espiritual, está claro que «Zamora no se ganó en una hora». No vamos a pedir que un hombre alejado de Dios muestre repentinamente una conversión total, pero la enfermedad y el sufrimiento son en muchos casos el mejor caldo en que se maceran los espíritus y espero que, con la Gracia de Dios, poco a poco se acuerde del Creador.

―No creo que le lleve mucho tiempo llevarle a su terreno ―intervino mi padre―. El abuelo carece de carácter y es un hombre al que se convence fácilmente. En esta casa siempre se ha hecho lo que decía mi madre; fue ella la que, a fuerza de insistir, consiguió vencer la oposición paterna, y únicamente a ella debo que pudiera estudiar Leyes en Salamanca. Si mi padre hubiera demostrado carácter, a estas horas no tendría el prestigio de mi notaría y sería únicamente el más ilustre destripaterrones de este pueblo.

 ―Por favor, Álvaro, no hables así de tu padre ―dijo mi madre, dulcemente―. Cada uno tenemos el carácter que Dios nos da y, aunque reconozco que Tino no es resuelto en sus decisiones, sin embargo nadie puede negar que es comprensivo con todo el mundo y caritativo con los pobres, y eso hará que en poco tiempo vuelva su corazón hacia el Señor.

 ―Así lo espero ―reafirmó don Matías―, pero aun en asuntos tan delicados como éste, también se cumple el refrán: «A Dios rogando y con el mazo dando», por eso, la próxima vez que le visite, vendré acompañado de don Lucio, hombre cristiano donde los hay, que me ayudará en mi tarea haciendo tertulia con don Constantino. El hecho de que don Lucio sea seglar hará que el abuelo no recele, como le ocurre conmigo, y acabe él mismo pidiendo los sacramentos.

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Fotografía de Santos Pintor Galán.