domingo, 28 de marzo de 2021

 

CARTA AL AMIGO INVISIBLE  (III)

 

 

Querido amigo:

A pesar de lo mayor que cada día me estoy haciendo, no dejo de intentar seguir aprendiendo, por aquello de tener la mente activa. Ya sabes que el cerebro aguanta  la gimnasia a la que lo sometas, cosa que no ocurre, por ejemplo, con las piernas. Para un escritor conocer la etimología de las palabras resulta básico, por eso me interesé por el vocablo "monomarental", palabra pronunciada por nuestras excelsa Ministra de Igualdad, Irene Montero, y que no la encontré en el Diccionario. Se ve que la pobre (en conocimientos) debió pensar que "monoparental" era un término machista por atribuir el origen de "parental" al de padre y no al de pariente. Si esto ocurre con una Ministra que pretende igualar la cultura entre géneros, las canillas me tiemblan pensando en lo que puede suceder cuando entre en vigor la Ley Celáa.

Tampoco anduvo muy afortunado el alcalde de Palma, el socialista José Hila que  decidió borrar de plazas y calles los nombres de Churruca, Gravina y Cervera, que fueron Almirantes y héroes en Trafalgar y Cuba (siglos XVIII y XIX) porque al parecer esos nombres también pertenecían a navíos de la armada franquista, con lo cual el regidor hila más fino que su propio apellido. Por si esto fuera poco, también cambia el nombre de otra calle, la de Toledo, por ser ese uno de los frentes de la contienda nacional. A este paso el río Ebro corre serio peligro de dejar de guardar silencio al pasar por el Pilar, ya que la batalla del Ebro fue crucial en el enfrentamiento nacional y más me preocupa que haya  que cambiar el nombre a la capital de España, recordando el famoso Frente de Madrid. Con todo, lo peor del caso es que estos incultos advenedizos, en épocas de apretarse el cinturón, deciden gastarse de nuestro erario público cuarenta mil euros que es lo que cuesta la sustitución de las placas. Todo un ejemplo de malversación y de aplicación de una Ley que bien pudiera llamarse de "La memoria histérica".

Y ya metidos en harina, no quiero pasar por alto las mociones de censura, presentadas en Murcia y en Castilla y León. En ambos Parlamentos, el Partido Socialista intentaba desestabilizar y teñir de rojo el mapa político español y se han encontrado con la horma de su zapato.

Más avispada que ninguno, Isabel Díaz Ayuso, ha disuelto la Asamblea de Madrid y ha convocado nuevas elecciones para el cuatro de mayo. Se avecina un nuevo remake de "La bella y la bestia". Ya te iré contando.

De las vacunas para mayores de setenta años con patologías previas, Fernando Simón no me ha dicho nada, aunque la propaganda gubernamental asegura que millones de viales inundarán España en las próximas fechas. Lo de siempre.

Que tengas un buen día, amigo invisible.

 

 

 

 

 

 

jueves, 25 de marzo de 2021

 PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (76)

CAPÍTULO XI

La Tertulia

   

 

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Cerca de la plaza de la Universidad, Daniel me sorprendió con una invitación sorprendente:

―Acompáñame a casa. Quiero mostrarte aquello que supuso un verdadero obstáculo antes de dar el paso definitivo y comunicar al Padre Oquendo mi vocación.

En su casa, en aquellos momentos deshabitada, Daniel, muy desenvuelto y seguro de lo que iba a hacer, me condujo a su cuarto y me mostró de nuevo su colección de soldaditos de plomo, perfectamente alineados en una de las estanterías, y las mariposas, soportando estoicamente el alfiler que las mantenía sujetas a su soporte de corcho.

―Te puede parecer una gran tontería, pero estas pequeñeces ―dijo señalando a los soldaditos y a las mariposas― me impidieron por un tiempo decidirme a abrazar mi vocación. Suponían para mí horas y horas dedicadas a ellas, y sentía un nudo en la garganta cada vez que imaginaba desprenderme de su compañía. Hoy quiero deshacerme de todo afecto material, para que su recuerdo no me invada de nostalgia. Me harías un gran favor aceptándolas como regalo. He pensado en tu hermano Tinín, para que juegue con los soldaditos, y para ti he reservado las mariposas. Siento no darte también el violín, pero el Padre Oquendo me ha dicho que con él puedo amenizar las eucaristías en el noviciado. También quiero que tu hermana Margarita tenga un recuerdo mío. Dale este libro de “Las Cien Mejores Poesías de la Lengua Castellana”. Su lectura la aliviará del enorme vacío que siente. Es un regalo que, conociendo tu afición por la poesía, querrá compartir contigo.

En dos grandes bolsas realicé el transporte de los encargos hasta mi casa. El peso soportado no era pequeño, pero caminaba alegre, sabiendo que por primeras vez hacía un favor a Daniel, librándole de la carga que durante un tiempo constituyó el obstáculo más importante para entregarse a Dios.

Tinín saltó de alegría cuando descubrió la enorme cantidad de soldados que, como caídos del cielo, aumentaban su arsenal de juguetes. Margarita apretó contra su pecho, el libro de poesías e hizo propósito de agradecer personalmente a Daniel su bello gesto. Y yo, me quedé con las cajas de mariposas, observando cómo mostraban la belleza de sus alas, pese a estar inertes y atravesadas por dardos metálicos que las fijaban al corcho. En cierta manera, ellas representaban mis ansias de volar con mi poesía lejos del ambiente que me ahogaba, pero de momento, la férrea actitud de mi padre era el aguijón que me sujetaba a sus absurdas decisiones y que me obligaría a tener que mentirle si quería que don Julián siguiera insuflando aire a mis alas de joven poeta.

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jueves, 18 de marzo de 2021

 

DOS GOTAS DE AGUA

 

 

 

(Obra teatral en 3 Actos)

ACTO PRIMERO

(Ana y Lola conversan en el salón de su casa)

 

Ana—¡Como se ha puesto la tarde! Te iba a decir si salíamos a dar una vuelta, pero estando el tiempo así...

Lola—A mí, la verdad, es que tampoco me apetece mucho. Ayer mismo estuve en la peluquería.

Ana—El caso es que a lo mejor solo son dos gotas de agua y con un paraguas...

Lola—¡Dos gotas de agua! Así es cómo éramos no hace mucho tiempo.

Ana—Es que al ser gemelas, nos parecíamos muchísimo. ¿Te acuerdas cómo nos vestía mamá siempre a  las dos con vestiditos idénticos? Costaba trabajo diferenciarnos. Hasta papá llegó más de una vez a confundirnos.

Lola—Sí, tuvo mucha gracia. A decir verdad, ser tan iguales tiene sus ventajas e inconvenientes.

Ana—Para ti, ventajas. Acuérdate de que si sacaste la plaza de Correos, fue porque en el oral me presenté dos veces yo, que había estudiado como una descosida mientras tú zanganeabas.

Lola—Parece que te has olvidado muy pronto de aquel día que estaba muy cansada y te dejé salir con Armando, mi primer novio.

Ana—No se me ha olvidado. ¡Madre mía, qué chico más pegajoso!

Lola—Pegajoso o no, el caso es que viniste tan contenta. Gracias a mí, supiste lo que era que a una mujer la besen con pasión.

Ana—Y que la palparan. Y yo calladita para no descubrir el pastel. Fue desde aquel día cuando me propuse salir de carabina con vosotros para no tener sobrinos antes de tiempo.

Lola—Ya me acuerdo, ya. A la semana, Armando cortó la relación con el pretexto de que veía doble.

Ana—Este episodio ya lo hemos comentado más de una vez. Para mí lo que sucedió fue que yo le gustaba más. Está mal que yo lo diga, pero siempre he tenido más cuerpo y más presencia que tú.

Lola—Si por estar más gorda dices que es tener mejor cuerpo, te lo concedo.

Ana—Y luego, estarás de acuerdo conmigo, en que los chicos con los que salíamos siempre querían hablar conmigo porque les daba mucha conversación. Siempre he sido más culta que tú.

Lola—!Eso no te lo crees ni soñando! Lo que ocurría es que querían que les repasaras las lecciones.

Ana—¿Sabes lo que te digo? Que te vayas a freír monas. Estoy harta de que te creas ser la reina y yo la obrera. Me voy a mi cuarto a descansar y a tranquilizarme, que siempre acabas por sacarme de mis casillas.

Lola—Vete con Dios y aunque no vayamos a salir, maquíllate un poco, por si viene alguien preguntando por ti. Ja,ja,ja.

Ana—Grrr.

 

ACTO SEGUNDO

(En el mismo salón dos horas más tarde)

 

Lola—¿Qué?, ¿ya te has tranquilizado?

Ana—Simplemente olvido y no tengo en cuenta tus impertinencias.

Lola—¡Uy, madre! Cuando vienes tan mansita es que quieres algo.

Ana—Verás, he estado pensando que si me hiciera un lifting facial, podría eliminar algunas arruguitas y corregir la caída de pómulos y también, si no es muy costoso, arreglarme el contorno de los labios y de paso la barbilla. ¿Qué te parece?

Lola—Me parece que no te puedo dejar sola ni un instante. ¿Pero se puede saber para qué narices quieres arreglarte ahora la cara cuando tenemos que ir con mascarilla hasta no se sabe cuándo? En tal caso retócate la frente y mírate unas buenas pestañas postizas.

Ana—Tienes la mala costumbre de tirar por tierra cualquier sugerencia que te hago. Si te hago esta consulta (Ana rompe a llorar con hipidos) es porque Nicolás, el del estanco, parece que me mira con buenos ojos y no me extrañaría que me pidiera que saliéramos.

Lola—¡Acabáramos de una vez! Ahora me explico por qué te ha dado por fumar desde el confinamiento.

Ana—Nicolás parece un hombre serio...

Lola—No lo dudo, pero si metemos otro fumador en casa, soy yo la que te abandona.

Ana(gimoteando)—Qué áspera eres con el amor. Cortas mis sueños de raíz. Así es imposible, que algún día, llegue a tener pareja.

(Se produce un tenso silencio que rompe una de las hermanas)

Lola(Mirando por la ventana)—Parece que ya no llueve. ¿Salimos? A ver si nos encontramos con una pareja de la Guardia Civil y así ligamos las dos.

Ana—No estaría mal. Ellos con su uniforme y nosotras vestiditas igual. Qué ideales estaríamos los cuatro.

 

ACTO TERCERO

(Las gemelas dan un paseo por el centro de la ciudad)

 

Ana—Lola, Lola. ¿Te has dado cuenta de que don Augusto parece que nos está siguiendo?

Lola—¡Qué va, Ana! Lo que pasa es que vamos muy despacio y ahora él, con el nuevo andador, avanza más.

Ana—Pues a mí nadie me quita de la cabeza que Augus siempre estuvo por mí. El pobre debió de sufrir mucho cuando tuve novio.

Lola—¿Tú novio?

Ana—Sí, con Jacinto, el sacristán.

Lola—¿A eso lo llamas tú novio? Si te hacías la encontradiza para que te abriera la iglesia.

Ana—Bueno, no es así como lo cuentas, pero fue una etapa muy bonita de mi vida y luego el detalle que tuvo el chico de hacerme una copia de la llave.

Lola—¿Y todavía no sabes por qué te la hizo? Para que le dejaras en paz y fueras solita a vestir santos.

Ana—¡Madre mía! ¡Qué impertinente estás hoy!

(Sin intercambiar palabra, continúan paseando, hasta que Lola rompe el silencio)

Lola—Mira, Ana, está la pastelería abierta. ¿Nos tomamos un pastelito y así endulzamos la tarde?

Ana—Me parece bien, Lola. ¿No quieres, que, de paso, encarguemos la tarta de nuestro cumpleaños y así matamos dos pájaros de un tiro?

Lola—Es una buena idea. Lo que no sé es si tendrán velas suficientes. No olvides de  que cumpliremos ochenta y dos.

Ana—Es verdad. ¡Cómo se pasa el tiempo!

(Las dos hermanas se toman el pastel, compran las velas y vuelven a casa. Ana, por el rabillo del ojo, ve cómo Don Augusto las sigue de lejos).

  

FIN

 

 

 

 

 

 

domingo, 14 de marzo de 2021

 

LA ILUSIÓN

 

 

No había tarde oscura ni mañana aburrida

cuando paseábamos la felicidad, entrelazadas las manos,

unidos los corazones  por la misma aspiración

que nos embargaba, desde el momento

en que confesamos nuestra muta atracción.

 

Un sentimiento de paz y de sosiego se apoderó

de nuestras vidas, modificando la realidad

hasta convertir lo opaco en transparente,

lo vulgar en llamativo, lo mate en refulgente.

 

Soñábamos despiertos ilusionados con cualquier proyecto,

venciendo con la sola ayuda del amor

cualquier dificultad que tímidamente

se atrevía a interponerse en nuestro camino triunfal por este mundo.

 

Disfrutábamos con todo, que a veces era nada, con solo pensarlo.

 

Cada palabra, un tema de encuentro,

cada mirada, un gesto de complicidad

iluminador de las estancias más recónditas del alma,

mientras la ciudad caía rendida a nuestros pies,

sumisa al vernos tan ilusionados.

 

 

Fotografía de Santos Pintor Galán.

 

 

 

 

 

jueves, 11 de marzo de 2021

 

PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (76)

CAPÍTULO V

El tío Caparras

 

 

 

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En un tramo donde el regato se retorcía como una culebra y las espadañas sobrepasaban nuestros hombros, se oyó croar a las ranas. Jeremías, sin decir palabra, me indicó con un gesto que ese era el lugar idóneo para iniciar la captura. Dejó caer la caña y, meticulosamente, como si se tratara de un ceremonial, extrajo del saco de yute un cordel y un trapo rojo.

―¿Qué vas a hacer? ―pregunté inquieto.

―Tú mira y calla ―dijo con autoridad―. Como más se aprende es observando. A mí este oficio me lo enseñó el tío Caparras hace algún año, y me puso como condición permanecer en silencio. Contigo haré lo mismo, sin embargo, como eres mi primo, te dejaré que me preguntes al final, si no entiendes algo.

En un santiamén, enlazó un extremo de la cuerda a la caña y con el otro extremo anudó un pequeño trozo de la tela roja. El saco contenía también unas tijeras de tamaño considerable y una bolsita de cáñamo atravesada por un grueso cordel con el que Jeremías ciñó la cintura.

―Sígueme en silencio, ponte detrás de mí y no pierdas detalle ―me recomendó, aplastando unas espadañas que impedían ver el discurrir del agua.

 Antes de lanzar la cuerda por encima de los juncos, se restregó la mano izquierda varias veces en el pantalón y me susurró al oído:

―Es fundamental tener la mano izquierda bien seca.

Como si quisiera que su imagen de consumado ranero quedara impresa en mi retina, Jeremías exageró el lanzamiento, curvando excesivamente su cuerpo hacia atrás para proyectar cuerda y trapo hacia la orilla del regato. Después, a impulsos constantes de su mano, cimbreó la caña arriba y abajo haciendo que el trapito rojo saltara, imitando con sus movimientos a un inquieto insecto, tratando así de atraer la atención de las ocultas ranas. De repente, la más atrevida, saliendo de la espesura, tragó el engaño. Jeremías con un brusco tirón, colocó la rana en su mano izquierda, sin que el batracio fuera capaz de soltarse, pese a su escurridiza piel.

―¡Te cogí, cabrona! ―dijo con satisfacción, y al momento, utilizando las tijeras la partió en dos, desechando cabeza y tripas y guardando las codiciadas ancas en el saquito de esparto.

―Ésta es sólo la primera; continúa observando ―me dijo ufanamente, al lanzar por segunda vez el engaño por encima de la maleza.

Su habilidad en la captura quedó demostrada, porque en menos de una hora, Jeremías consiguió decapitar más de dos docenas de ranas. Acompañaba cada ejecución dedicando a la defenestrada una frase recurrente: «Te creías muy lista, ¡eh!»; «Tú ya no cantas más»; «Estarás mejor en el plato que en el regato». Incluso a una de gran tamaño, clavándola las tijeras con saña, le dijo: «Esto te pasa por ser tan bocazas como mi padre».

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Fotografía del autor.

domingo, 7 de marzo de 2021

 

HAIKUS DEL VENTOSO MARZO

 

 

 

Soplan los vientos

sobre los carrizales

que están creciendo.

 

Por la mañana

protégete del frío

y de la helada.

 

Sol amarillo

iluminando espacios

como los mirtos.

 

Estoy de vuelta,

he visto en la montaña

verde la tierra.

 

Son los frutales

percheros de ilusiones,

flores abiertas.

 

Fotografía de Pilari Santana Hernández.

 

jueves, 4 de marzo de 2021

 

LA REFORMA

Crónicas de mi Periódico                    4 de febrero de 2021

 IMPOSIBLE ESTAR CALLADO

 

                       

 

 

No ha podido empezar peor el mes de marzo. Las cifras del paro han superado los cuatro millones de compatriotas que se encuentran, mano sobre mano, esperando que la vacunación surta efecto y puedan encontrar trabajo. Claro, que además de ellos, hay un millón más de personas acogidas a un ERTE, que vaya usted a saber qué suerte correrán cuando se acabe la prestación. El Gobierno, que encuentra explicación para cualquier tipo de coyuntura desfavorable, dice que todo es consecuencia de las medidas restrictivas por culpa de la COVID. Pero el caso es que la tasa de desempleo ha subido casi el triple que en Europa, afectada, como nosotros, por la misma maldita pandemia.

Como la situación sanitaria mejora día a día, ya se están planificando medidas llamadas de desescalada, cuando únicamente el 2,5% de la población ha recibido las dos dosis de la vacuna. Con los locales de restauración abiertos, así como Centros Comerciales, Gimnasios, etc., no hace falta tener una previsión de futuro tan aguda como la de Fernando Simón, para vaticinar que sin haber completado la tercera ola, dentro de poco tiempo, podemos enfrentarnos a una cuarta. Eso sí, con desigual fortuna, pues es bien sabido que cada Autonomía sigue el criterio que cree más oportuno, en esta nuestra España del desgobierno.

Por si no tuviéramos bastantes individuos insolidarios que organizan fiestas clandestinas cuándo y cómo les apetece, la ínclita Victoria Abril quiere iluminar el ocaso de su carrera como actriz haciendo declaraciones en contra del uso de la mascarilla. Lo peor, no es que haya un minúsculo grupo de artistas tan ignorantes como ella que la secunden, sino que sea la protagonista en los Premios Feroz y la permitan recoger el galardón y leer un manuscrito sin que la buena señora cubra su boca con la prenda que a los demás mortales nos obligan a llevar bajo pena de sanción.

Para demostrar que aquí hacemos todos los que nos da la gana, pese a la advertencia de que en la situación actual no es aconsejable manifestarse el 8-M, varios grupos feministas ya han declarado su intención de hacerlo. Lo grave del caso es que a la cabeza de estos grupos de insensatas se encuentra la jueza Rosell que es, ni más ni menos, la Delegada del Gobierno contra la Violencia de Género y que ha manifestado que "el feminismo activista es soberano" y no admite" ni media lección después de que las mujeres han estado sosteniendo la vida y la salud en la pandemia". ¡Toma ya! Después de escuchar a esta señora, lo menos que se puede hacer es condecorarla con la Gran Cruz de Agustina de Aragón, por ser la mujer que mejor sabe difundir, además del virus, los corajudos valores  de toda hembra hispánica que se precie.  

No menos deprimente es la situación de caos y de revuelta nocturna que azota a varias ciudades, principalmente Barcelona, a causa de un antisistema que dice ser rapero. El motivo es lo de menos. Los okupas han sido tan bien acogidos por mamá Colau que el "efecto llamada" está produciendo sus frutos y ya se unen a las protestas, jóvenes indeseables venidos de países limítrofes. El descrédito de la ciudad va en aumento y las pérdidas económicas que estos bárbaros están ocasionando, incalculables, aunque la CUP en un ejercicio de hipocresía de difícil justificación culpe a los mossos de utilizar la fuerza de manera desproporcionada.

En Madrid, Podemos se niega a condenar la violencia que es tanto como aplaudirla. Sánchez se pone de perfil y se limita a condenar estos hechos cuando lo coherente sería deshacerse de un mal compañero de viaje, pero ya sabemos que el Presidente duerme con la calculadora bajo el colchón y se contenta con que cada mañana la suma de escaños sean suficientes para seguir en el cargo. ¡Ah, el poder!

Hay otros muchos acontecimientos ( la reforma del CGPJ, el informe del Consejo de Estado sobre la eliminación de "controles" en el reparto de fondos europeos, etc. etc...) que podrían ensombrecer más este día, pero por hoy ya es suficiente. Debo controlar la tensión y no bajar las defensas porque sigo sin noticias de la ansiada vacuna. ¡Ay, Simón, Simón...!