FÁBULA DEL LINCE ASAMBLEARIO
Por primera vez, manantiales, árboles y matorrales,
escucharon un llamamiento general, promovido por una de las especies moradoras de
aquel idílico paraje. Los linces, apremiados por una necesidad vital, quisieron
congregar en un claro del bosque a los más diversos animales de la zona. La
convocatoria resultó un éxito, pues en la citación se decía expresamente:
"Se trata de una reunión de amigos para solventar un problema que en la
actualidad afecta a nuestra especie. Nadie ha de temer por su vida, pues
mientras dure la reunión, se suspenderán las acciones depredadoras. Más
adelante, cada uno tendrá la oportunidad de convocar asambleas para que
conozcamos los problemas que les afectan".
En el día fijado, un hermoso lince tuvo ocasión de
exponer la difícil situación por la que atravesaba su especie: de poco tiempo a
esta parte, había disminuido de tal manera el número de conejos, que pedía
encarecidamente un aumento de la capacidad reproductora de éstos para no tener
que recurrir al asesinato de campesinos, lo cual, a su entender, significaría
la pérdida de su condición de especie protegida y, consiguientemente, su
extinción. Los presentes se comprometieron, por unanimidad, a no hostigar a los
conejos para que, en tranquilidad, pudieran llevar a buen término el aumento de
su población.
Poco tiempo después, fueron los zorros los
convocantes. Al parecer, trataban de solucionar un litigio suscitado con los
lobos, a los que acusaban de que, al matar a ovejas, habían aumentado las batidas
de los ganaderos. Los lobos prometieron no ser tan agresivos. A esta reunión no
acudieron los linces.
En las siguientes semanas, los convocantes fueron
ardillas, jabalíes y hasta una colonia de buitres leonados. A todos ellos les
afectaban distintos problemas de supervivencia. Después de ser escuchados,
amigable y asambleariamente, se encontró solución para sus demandas. En ninguna
de las reuniones los linces hicieron acto de presencia.
No habían pasado ni seis meses cuando, de nuevo, los
linces propusieron otra reunión. Al
parecer, su primitivo problema no acababa de solucionarse.
Llegada la fecha, ninguno de los animales del bosque
acudieron a su cita, en justa respuesta a la falta de asistencia de los linces,
cuando el problema no les afectaba a ellos.
MORALEJA: Escucha a los demás, si quieres que a ti
también te escuchen.

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