jueves, 5 de febrero de 2026

 

FÁBULA DEL LINCE ASAMBLEARIO


 

 

Por primera vez, manantiales, árboles y matorrales, escucharon un llamamiento general,  promovido por una de las especies moradoras de aquel idílico paraje. Los linces, apremiados por una necesidad vital, quisieron congregar en un claro del bosque a los más diversos animales de la zona. La convocatoria resultó un éxito, pues en la citación se decía expresamente: "Se trata de una reunión de amigos para solventar un problema que en la actualidad afecta a nuestra especie. Nadie ha de temer por su vida, pues mientras dure la reunión, se suspenderán las acciones depredadoras. Más adelante, cada uno tendrá la oportunidad de convocar asambleas para que conozcamos los problemas que les afectan".

En el día fijado, un hermoso lince tuvo ocasión de exponer la difícil situación por la que atravesaba su especie: de poco tiempo a esta parte, había disminuido de tal manera el número de conejos, que pedía encarecidamente un aumento de la capacidad reproductora de éstos para no tener que recurrir al asesinato de campesinos, lo cual, a su entender, significaría la pérdida de su condición de especie protegida y, consiguientemente, su extinción. Los presentes se comprometieron, por unanimidad, a no hostigar a los conejos para que, en tranquilidad, pudieran llevar a buen término el aumento de su población.

Poco tiempo después, fueron los zorros los convocantes. Al parecer, trataban de solucionar un litigio suscitado con los lobos, a los que acusaban de que, al matar a ovejas, habían aumentado las batidas de los ganaderos. Los lobos prometieron no ser tan agresivos. A esta reunión no acudieron los linces.

En las siguientes semanas, los convocantes fueron ardillas, jabalíes y hasta una colonia de buitres leonados. A todos ellos les afectaban distintos problemas de supervivencia. Después de ser escuchados, amigable y asambleariamente, se encontró solución para sus demandas. En ninguna de las reuniones los linces hicieron acto de presencia.   

No habían pasado ni seis meses cuando, de nuevo, los linces propusieron otra  reunión. Al parecer, su primitivo problema no acababa de solucionarse.

Llegada la fecha, ninguno de los animales del bosque acudieron a su cita, en justa respuesta a la falta de asistencia de los linces, cuando el problema no les afectaba a ellos.


MORALEJA: Escucha a los demás, si quieres que a ti también te escuchen.




 Ilustraciones de Manuel Malillos Rodríguez

 

 


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