domingo, 31 de marzo de 2019

LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico              31 de de marzo de 2019
                                  PEDIR PERDÓN
Por ser tiempo de Cuaresma, he estado reflexionando un rato sobre aquellas personas a las que tendría que pedir perdón por haberme portado con ellas de forma inapropiada, teniendo al final que desistir de ello por varias razones. La primera y fundamental es que, al ser tantas, tendría el tiempo ocupado en este menester hasta enlazar con el siguiente ciclo cuaresmal; la segunda, es que al no ser, a mi entender, agravios de gran entidad, alguien que visita las iglesias con más frecuencia que yo, me ha dicho que con persignarme con agua bendita me basta y me sobra; y la tercera razón, escuchada a uno que nunca visita iglesias, es de que no sea gilipollas, que pequeñas puñeterías con nuestros semejantes, las cometemos todos y de que ir por ahí pidiendo perdón me convertiría en un "nenazas".

La duda que me corroe es cómo pedir perdón a los que ya pasaron a mejor vida, y en mayor grado de corrosión me encuentro si el mal fue hecho por alguno de mis ascendientes directos de los que aún conservo algo de su sangre. Si se tratara de un fraude contra la Administración, es bien sabido que Hacienda me reclamaría hasta el último céntimo de la deuda en caso de que fuera el heredero, así hubieran pasado mil años.

Para pedir perdón por las malas acciones cometidas por quienes eran mis ascendientes en este mundo, lo primordial es buscar información y saber, exactamente, quiénes fueron. Un tío mío (q.e.p.d) se aventuró a buscar los antepasados que llevaron su apellido que es el mío: Malillos, recorriéndose juzgados e iglesias de buena parte de las provincias de Zamora y León en donde, al parecer, se asentaron nuestros ancestros comunes. El estudio fue completísimo y se complicaba en múltiples ramas a medida que retrocedía en el tiempo. Su investigación se interrumpió, ¡oh desilusión!, cuando a principios del XIX, las huestes napoleónicas quemaron, además de más de un lugareño, los archivos de cuantas iglesias encontraban a su paso y con ellos las Actas bautismales. Sus buenas intenciones quedaron frustradas y aún estoy esperando que algún gobernante francés haya reparado el mal causado o, al menos, haya pedido perdón a la familia Malillos por este hecho. Si mi tío hubiera podido continuar su estudio, sabe Dios cuántos árabes, visigodos, romanos, iberos, celtas, etc. me hubiera visto en la necesidad de solicitar su perdón y cuántos tendrían con mi sangre y mi apellido deudas pendientes.

Hacernos responsables de lo que hicieron o dejaron de hacer (que también se peca por omisión) los que nos precedieron, es una auténtica estupidez. Entre otras cosas, porque al ser momentos históricos diferentes, lo que hoy sería delito o una violación de los Derechos Humanos, no tenía la misma consideración tiempo atrás. Piénsese que en los tiempos de la conquista de América, los indígenas, no tenían la consideración de personas, es decir, se pensaba que no poseían alma y gracias a Misioneros como fray Bartolomé de las Casas o fray Junípero Serra. se les reconoció por la Corona de España la condición de tales.

A mí me hubiera gustado que el muy ilustre Presidente de la República de México, Andrés Manuel López Obrador, junto a la solicitud de petición de perdón exigida al actual Rey de España y al actual Pontífice, por los males causados a sus antepasados, añadiera una lista de todas las gracias antaño recibidas.

Es cierto que la conquista, no se realizó repartiendo besos pero gracias a los conquistadores y a sus mandatarios, se establecieron Leyes, se crearon Universidades y se evitó el canibalismo y masacres entre los propios indígenas. Tres órdenes religiosas : dominicos, franciscanos y jesuitas (el Papa Francisco es jesuita) fueron los difusores de la fe cristiana y los mejores defensores de los siempre maltratados indígenas.

Bien haría el Señor Presidente en no andarse por las ramas y en ocuparse de los indígenas y del lamentable estado en que se encuentran en la actualidad y dejar de reclamar hechos ocurridos hace quinientos años. Como mucho, podría protestar que la civilización no le alcanzó a él, visto que todavía nadie le bajó del árbol.





jueves, 28 de marzo de 2019


LA IMAGINACIÓN A LA BASURA



(Obra teatral en dos Actos)

ACTO PRIMERO
(En una cafetería)

Félix—Ayer leí en el periódico una noticia muy singular. Era una oferta de trabajo hecha por el mismo diario, en la que se hacía un llamamiento a jóvenes escritores con el fin de ocupar puestos en su redacción. Como eres un consumado escritor y ahora no estás trabajando, pensé en ti y me pareció, que mejor que llamarte por teléfono, era preferible traerte el recorte de prensa y comentarlo contigo.
Gonzalo— Gracias, Félix, siempre tan atento conmigo. La verdad es que necesito ganar unas perrillas, pues aunque escribo mucho y participo en una infinidad de Concursos Literarios, ya no recuerdo la última vez que recibí 300 euros por ganar un premio.
Félix— Lo de ganar dinero con los Concursos, es una idea que debes ir desechando. Ya sabes que si no tienes padrinos...Esta oferta de trabajo, sin embargo, te puede proporcionar una situación estable sin que te impida realizar tu vocación de escritor.
Gonzalo— Estoy de acuerdo contigo. Léeme, por favor, esa oferta. No he traído las gafas.
Félix
 — Escucha: Se necesitan tres jóvenes escritores para cubrir vacantes en la redacción de nuestro rotativo. Se exige perfecto dominio del castellano y cualidades redactoras. Se valorará, sobre todo, UNA GRAN CAPACIDAD CREATIVA. Los interesados deberán presentarse currículo en mano en nuestras oficinas: c/ La imprenta s/n a las diez de la mañana del próximo viernes, 25. Los aspirantes vendrán provistos de ordenador personal a fin de realizar una prueba escrita.      
Gonzalo—Pues allí estaré. Una oportunidad así no se presenta todos los días. Ya te informaré, Felix. ¡Ah! Gracias por tu ayuda.


SEGUNDO ACTO
(Diez días después en la misma cafetería a las seis de la tarde)


Félix—Buenos días, Gonzalito. Te debe haber ido muy bien en la prueba, pues tu cara rebosa felicidad.
Gonzalo—Es que creo que fue así. Escribí con soltura sobre los temas que me propusieron.
Félix— Por favor, cuéntame en que consistió la prueba,
Gonzalo—Verás, antes de empezar a escribir, el Redactor- Jefe nos recalcó que primaba la creatividad, amén de una visión original de la realidad actual y de que no tuviéramos cortapisas en cuanto a la libertad de expresión. Después, dispusimos de dos horas para redactar sobre estos tres temas: Uno de actualidad que era la Despoblación en el medio rural; otro sobre Economía y un tercero sobre Deportes.
Félix— ¿Y...?
Gonzalo— Sobre la despoblación conté lo que ocurría en un partido de fútbol. Mientras en el terreno de juego solo había veintitrés personas, en las gradas, miles de almas se agolpaban vociferando lo que tenían que hacer los ocupantes de una extensión casi despoblada. Al cabo de dos horas, los jugadores, sumamente cansados y algunos muy tristes, abandonaban el terreno de juego y la despoblación era absoluta en aquel espacio al menos durante catorce días.
Félix—Creo yo que deberías haber mencionado el mundo rural y la superpoblación de las ciudades.
Gonzalo—Implícitamente lo hice. El campo era de hierba y las gradas de cemento. A buen entendedor...
 Félix— Bueno, y de Economía ¿qué dijiste?
Gonzalo—Aquí fue donde hablé de economía rural y de cómo los sufridos agricultores padecen las consecuencias del cambio climático que ellos no provocaron. De cómo los conejos se comen sus cosechas y los lobos sus ganados, porque para algunos, son más importantes los animales que las personas y de cómo los veganos de ciudad les están haciendo veganos a la fuerza, ya que con tan pocos recursos, se ven obligados a alimentarse de lechuga y zanahorias.
Félix—No sé, no sé... Puede que tengas razón. Dime en el tercer tema qué deporte elegiste, pues de fútbol ya habías hablado.
Gonzalo— En concreto, me explayé sobre patinaje.
Félix— ¿De nuestro campeón Javier Hernández?
Gonzalo—Nada de eso. Comenté el enorme patinazo cometido por David Cameron cuando formuló el referendun sobre el Brexit y sus tremendas consecuencias económicas, que tanto afectan a los agricultores Así enlacé todos los temas: mundo rural, economía y deportes.
Félix— Pues originalidad no te faltó. ¿Cuándo sabrás si te han elegido?
Gonzalo— Hoy mismo de 6 a 8 llamarán por teléfono a los que han sido seleccionados. Por eso he quedado citado contigo a esta hora.
 (En el escenario, un reloj de carrillón da ocho toques)
Gonzalo—Esperaremos un poco más. A veces la gente no es puntual.

(Los actores permanecen en silencio sobre el escenario. Se escuchan las primeras toses y carraspeos en el patio de butacas y algunos espectadores empiezan a abandonar la Sala. Diez minutos más tarde, solo la mitad de los espectadores espera el desenlace y a los veinte minutos abandona el recinto el último espectador, sin que la esperada llamada telefónica se escuche).

Gonzalo—¡Qué país! Estamos condenados al desastre. En vez de llevar la imaginación al poder, la tiran a la basura.
Félix— ¡Qué razón tienes! Ellos se lo pierden, Gonzalo. Ellos se lo pierden...

(Ambos se levantan y Félix pasa su brazo por encima del hombro de Gonzalo, mientras el telón cae lentamente)

FIN









domingo, 24 de marzo de 2019



FLORECIDA PRIMAVERA

Te vi abriéndote entre flores,
primavera del alma florecida,
una mañana que el sol templaba
el aire, templado el corazón en melodías.

Tenía veinte años, lo recuerdo,
tú, algunos menos ; sin apenas conocerte, te quería
pues ya sabes que el amor es un presagio,
como el devenir de la muerte, se adivina.

El aroma del campo y tu presencia
era el bien, en ese instante, apetecido.
A bocanadas aspiraba el aire puro
por si calmaba mi deseo de abrazarte
antes que surgiera la tarde
y después la negra noche
lacerara mi esperanza primera,
flor tentadora de fragancia
o, quizás, ilusión pasajera.

Primavera de amor ¡qué etérea eres!
revestida de hada pasas cerca
y al aprehenderte,
escapas dejándonos
el velo perfumado, el sueño,
quimera o fantasía, de poder imaginarte
toda plena a la luz que acaricia
y que no quema.

Uno tras otro, vuelan a mi alrededor
los abejorros libando el néctar
que aspiraba a retener en mi boca
la tuya;
una tras otra
ven mis ojos pasar las flores nuevas.
Es un delirio de imágenes vistosas
las que desfilan ante mí:
sugerentes azaleas, jazmines, rosas...
y al igual que Lakmé: " sobre la orilla de flores
en esta fresca mañana, me deslizo suavemente
por la corriente fugaz hasta ganar la otra orilla
en donde el pájaro canta."

Fotografía de Juan Jesús García Visa





jueves, 21 de marzo de 2019



PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (55)

CAPÍTULO VII
La sanación
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A bote pronto, pensé decir: “las maracas”, un regalo de tía Gertru, con las que acompañaba, a veces, las canciones de Machín que tanto gustaban a tata Lola, pero me pareció harto vulgar la respuesta en un ambiente tan distinguido y decidí contestar con una frase que hiciera honor a mis progenitores, porque no en balde poseía genes de materna humildad en la misma proporción que otros de prepotencia paterna.
―No, no toco ningún instrumento porque no sé ni siquiera solfeo, pero no lo considero imprescindible. Ya he compuesto varias canciones, entre ellas un villancico que conoce Daniel.
―Mais... vous êtes un génie! ―exclamó mi anfitriona―. Ahora comprendo la admiración que despiertas en Cécile. Ella me habla constantemente de ti y de tus ocurrencias. Puesto que no sabes solfeo, si lo deseas, yo podría plasmar en una partitura tu villancico.
―De acuerdo ―respondí agradecido―. A Cécile también le hará mucha ilusión.
―Mi hija está francamente ilusionada contigo. Espero que con el tiempo seáis grandes amigos, aunque por el momento, dada vuestra juventud, os recomendaría a ambos paciencia. Desearía que, una vez disfrutadas las vacaciones y reiniciado el curso, espaciarais vuestros encuentros y no os vierais, salvo en momentos puntuales como cumpleaños y celebraciones. Créeme, lo más importante a vuestra edad es el estudio. Te lo digo por la experiencia que te aportan los años: sin la suficiente madurez, menudear los encuentros produce hartazgo y decepción. Quisiera para mi hija y para ti lo mejor. Lo comprendes, ¿verdad? Pero... ¿cuál era el objeto de tu visita?
Derrotado y herido de muerte en mis aspiraciones, me dieron ganas de inventarme cualquier excusa y largarme. Solamente pensar que faltaban dos meses largos para mi cumpleaños, que sería la próxima celebración, me angustiaba. ¡Dos meses para poder disfrazarme de Humphrey Bogart! Demasiado tiempo para un corazón que ardía cuando sentía el de Cécile latiendo cerca del mío. Sin embargo, instintivamente pensé que “algo” es mejor que “nada” y tal vez con las clases de francés tendría la oportunidad de verla, aunque fuera sólo un instante.
―Bueno, he venido a ver si fuera posible que pudiéramos conversar en francés. Los idiomas, según mi padre, son fundamentales.
―Y tiene razón tu padre. Hoy en día los idiomas son imprescindibles para conocer mundo y para obtener puestos de responsabilidad. Además, el francés está considerado como el idioma culto por excelencia. Debo confesarte que ambos saldremos beneficiados, pues a mí también me vendrá muy bien practicarlo. Sin un repaso adecuado, las normas gramaticales acaban por olvidarse. ¿Cuántos días vas a venir y cuándo quieres empezar? ―me preguntó con aparente interés.
Sobre la marcha, improvisé que con dos días a la semana sería suficiente. Pensé que uno de ellos fuera el sábado, por si la suerte me acompañaba y al término de la clase pudiera salir con Cécile. 
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Fotografía de Juli Garrido Velasco
                                                                          



domingo, 17 de marzo de 2019



PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (55)
CAPÍTULO III
La casa del abuelo
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Jeremías no pudo contenerse y soltó una carcajada. Tinín se rió, sin saber por qué. Margarita, mi madre y tata Lola se enrojecieron sabiendo de qué, mientras yo me desternillaba de risa, con la mano tapándome la cara para que la risa no irritara a mi padre.
De esta manera acabó la primera comida en el pueblo: las mujeres llorando de pena, los chicos llorando de risa y mi padre muy serio y muy quieto en su silla, como si fuera un apóstol que se hubiera caído del cuadro de la Sagrada Cena que presidía el comedor.
Afortunadamente para mí, Jeremías, con el estómago más que lleno, olvidó mi proposición de enseñarme a pescar ranas y, en su lugar, me invitó a pasar la tarde en el lugar donde solía ir en ocasiones a pensar y a lamentarse de su escasa fortuna y de su condición de niño mal nacido. El paraje estaba situado a escasos quinientos metros de la iglesia, cerca de los lavaderos, pero lo suficientemente alejado del pueblo para que los ruidos del quehacer cotidiano no perturbaran la paz que se podía disfrutar en esa enorme pradera, surcada por un zigzagueante regato que discurría paralelo en aquel lugar, a las vías del ferrocarril Zamora-Salamanca, parte del recorrido Gijón-Sevilla, llamado con orgullo por los lugareños como «La Ruta de la Plata».
Allí nos tumbamos, permaneciendo un buen rato en silencio, dormitando. Jeremías se cambiaba de postura constantemente, en un intento de que su estómago girara como una hormigonera para digerir la copiosa comida, y yo miraba el cielo, salpicado de algodones cambiantes de forma, mientras el aire, moviéndome el flequillo, me traía de paso el inconfundible olor del agua fangosa, que discurría perezosamente muy cerca de nosotros, entre juncos, espadañas y carrizos.
―No entiendo cómo tu madre, en la bendición de la mesa ―dijo Jeremías, incorporándose ligeramente―, hablaba de comer mejores manjares en el Cielo; con que fueran parecidos a los que cominos al mediodía, ya me conformo.
―Es una forma de hablar ―respondí, acordándome de las clases de religión―; en el Cielo no se come, porque no tendremos cuerpo. Se goza únicamente de la presencia de Dios.
―¡Pues vaya gracia! El Cielo para mí ha perdido todo el interés. Por muy agradable que sea Dios, si le tienes que contemplar con el estómago vacío, va a ser lo mismo que cuando viene el cuenta chistes el día de la Fiesta.
―Anda macho, vaya comparación. De Dios no tienes ni idea. Lo único que piensas es en comer.
―Pues no comas y ya verás lo que te pasa. Además, la comida se ve, pero a Dios todavía no le he visto. ¿Lo has visto tú? ―dijo Jeremías dándome la espalda, a la vez que soltaba un sonoro pedo.
El inesperado trueno fue la forma más contundente de terminar nuestra conversación teológica, porque cuando el hedor, con aromas de legumbre, llegó a mis narices, me incorporé de un salto para alejarme del pestazo. Fue entonces cuando tomé conciencia de que, sin haber visto a Dios, podía asegurar la existencia del infierno.

Fotografía de Pedro de la Fuente.




jueves, 14 de marzo de 2019


GREEN  BOOK

Este es el título de la película merecedora del máximo galardón en la 91º Gala de los premios Óscar, recientemente celebrada. Tal honor parecía reservado, al decir de la crítica especializada, a la cinta "Roma", pero parece ser que a la Academia le ha parecido demasiado premio galardonar en dos años consecutivos al cine mexicano, máxime cuando la cinta se escuchaba en español, limitándose a conceder a la favorita los Óscar a la mejor fotografía, a la mejor película extranjera y a Alfonso Cuarón como mejor Director. ¡Cosas de Hollywood!

Pero, centrándonos en "Green Book", diré que recibir el Premio del público en el Festival de Toronto y tres Globos de Oro como mejor comedia, mejor reparto y mejor guión, pareció al jurado del más influyente Festival de Cine, suficientes avales para ser nominada y conseguir a la postre, la preciada estatuilla.

Basada en hechos reales, el estupendo guión confeccionado por Peter Farrelly, Brian Hayes Currie y Nick Vallelonga, ha visto la luz tras la muerte de los protagonistas reales de la cinta. La aportación de Nick Vallelonga, descendiente directo de uno de los protagonistas cuya vida se narra, ha sido fundamental, pues los escritos y correspondencia por él aportados han dado rigor a la historia que se plasma en la película.

Corre el año 1962 cuando el pianista de color Donald Shirley  (Mahersshala Ali) precisa de los servicios de un chofer que ejerza también la función de guardaespaldas a fin de realizar una gira por algunos estados sureños de EE.UU. por aquel entonces afectados por un exacerbado racismo. Es así como contrata a Tony Vallelonga (Viggo Mortensen), un ex portero y chico para todo del importante Club Copacabana, del que ha sido recientemente despedido. Comienza de esta manera, la aventura común de dos personalidades bien distintas. De una parte, un refinado y snob pianista, desubicado entre dos mundos, el del éxito pianístico y el del color de su piel que le segrega, y de otra parte, el de un esteriotipado italiano del Bronx, con toda clase de amigos y toda suerte de problemas, incluidos los que le aporta su ruidosa familia.

Salvando todas las distancias, ocurre un hecho similar al de Don Quijote y Sancho. Desde caracteres bien distintos, el roce y las conversaciones habidas entre ellos, hacen que ambos suavicen sus iniciales formas de ser. Ni uno es tan estirado como parece, ni el otro tan torpe como aparenta. No diré más acerca de los acontecimientos que se desarrollan a lo largo del metraje. Sí indicarles, que el título, "Gren Book" (Libro Verde) corresponde al de una guía editada por los años sesenta en EE.UU. que indicaba los alojamientos seguros para personas de color.

La interpretación de los dos protagonistas es espléndida, recibiendo Mahershala Ali, por este motivo, el Óscar al mejor actor de reparto. Premio muy merecido, así como el de la preciada estatuilla por el mejor guión original.

En definitiva, una historia que entretiene y eleva el ánimo por el esfuerzo que ambos protagonistas realizan en su afán de entenderse. Que nadie pretenda encontrar en su visionado, más allá de una historia bien contada e interpretada sin intentar hallar los hitos de las grandes superproducciones.









jueves, 7 de marzo de 2019


MUJER ETERNA

Cada vez percibo más cercano el momento
en que en el desierto de la incomprensión,
resuene ¡por fin! tu voz, mujer del tiempo nuevo.
Será entonces, cuando las palomas elevarán el vuelo
estremecidas por el chasquido de cadenas rotas.
Crines al viento, se quebrarán los silencios
de la impenetrable noche, cuando al atravesarla,
descubrirás los espacios que rasga el impulso de tu caballo alado.

El agua cantarina no cesará de brotar de tu garganta
y el mar se estremecerá emergiendo de su fondo
la voz de los misterios ocultos.
Revestida de comprensión, cicatrizarás las heridas
que las mentes necias te infringieron por siglos
y de tu virginal conciencia nacerán luminarias
indicando la senda del trayecto correcto.

Porque tú, mujer, anunciarás al mundo que creaste, amor y amores,
libres como el viento y hermosos como el acanto,
sosegarás a las almas inquietas que precisen de ti,
y calmarás la confusión de los desorientados
cual bálsamo que cura todo dolor contenido.

Mujer, construye con tu discurso el tránsito nuevo;
codo con codo me tendrás a tu lado
salvando  barreras, eliminando distancias.
El tiempo de convertir en realidad la ilusión, ha llegado.

¡Galopa sobre tu corcel alado,  
hasta que la justa igualdad deje de ser utopía!

Fotografía de David Dunistkiy


domingo, 3 de marzo de 2019


LA DUDA DE ALBERTO

Siete años siendo el apoyo incondicional de Elvira, habían modelado el espíritu de Alberto hasta convertirlo en un hombre completamente diferente de aquel otro que había iniciado diez años atrás una relación que se prometía feliz y llena de proyectos.

La primera vez que Elvira detectó en uno de sus pechos un pequeño bulto, nada hacía presagiar que, primero el quirófano, más tarde la quimio y después las incontables estancias en el hospital, arruinaran los viajes, las excursiones y las gozosas veladas de los primeros años de su  matrimonio. 

En todo este tiempo,  la rabia mal disimulada y la frustración fueron socavado el alegre carácter de la pareja, hasta que el gesto grave y la expresión preocupada, daban pocas oportunidades al diálogo distendido y a la esperanza de jornadas sin sobresaltos.
En todo este calvario de preocupaciones, Alberto se mostró cercano y dispuesto a complacer cualquier requerimiento de Elvira, aun a riesgo de transformar sus gustos personales en beneficio de la persona amada.

El tiempo pasaba lento y la enfermedad progresaba hasta que un fatídico día se produjo el desenlace. Alberto sintió desmoronarse sobre él la inmensa torre de recuerdos y de momentos compartidos y una incipiente depresión le mantenía aislado del mundo, encerrado tras las paredes de su casa, con la mente empeñada en recordar los tristes momentos pasados.

Con ayuda de familiares y amigos fue venciendo la indolencia y como vía de escape se apuntó a una Asociación que realizaba excursiones domingueras a diferentes enclaves en los que poder admirar parte de nuestro vasto Patrimonio Cultural.

En las primeras salidas, Alberto permanecía distante del animado grupo de acompañantes y esta circunstancia pronto fue detectada por María José, una mujer encantadora que aparentaba una edad próxima a la suya y que se interesó por su voluntario aislamiento.

—Me llamo María José—le dijo. He observado que no viene acompañado y que no intercambia palabra con el grupo. Eso no es bueno. El poder comunicarse y opinar sobre lo que vemos, aumenta nuestro bagaje cultural y nos hace disfrutar más de estas salidas.

Alberto asintió, pero apenas intercambió unas cuentas palabras con la joven. Sin embargo, al reemprender la marcha, no tuvo más remedio que entablar una fluida conversación  con María José, que, estratégicamente, se había situado en el asiento contiguo.

A partir de entonces, ella le guardaba sitio a su lado en todas las excursiones y, como era de esperar, de los intranscendentes temas pasaron a otros de mayor calado, sintiendo ambos que un hilo de empatía cada vez más potente se establecía entre ellos. De las salidas en días festivos a citarse en días laborables solo mediaron semanas y de ahí a que entrelazaran sus manos e intercambiaran sus primeros besos, apenas unos días. La relación se iba afianzando y como los dos habían doblado la esquina de la cuarentena, se plantearon qué camino tomaría su relación. Enamorados como estaban, empezar una vida juntos parecía para María José la única alternativa posible, sin embargo para Alberto suponía una decisión de no fácil respuesta. Apenas había pasado un año desde su viudedad y la relación con sus ex suegros y ex cuñados permanecía tan afectiva e intacta como años atrás.

—Déjame que lo piense—comentó a María José— . Necesito meditarlo. Supone para mí un gran dilema la decisión que debo adoptar. Si te parece bien, esta semana no nos veremos; estaré sopesando los pros y los contras sobre la postura a tomar. Si el domingo voy a la excursión, es que deseo pasar el resto de mis días junto a ti. En caso contrario... Espero que en ambas situaciones comprendas mi postura.

—Te amo y lo comprenderé—respondió María José.

El domingo amaneció con una luminosidad y temperatura impropias de principios de marzo...

Fotografía de Santos Pintor Galán.