UNIDAS, PODEMOS
(Obra teatral en tres Actos)
ACTO PRIMERO
(En la mesa de una cafetería, cuatro amigos echan la
partida)
Mariano—¡Veinte en bastos!
Fede—¡A ver si dejas de cantar esta tarde, Mariano! Estás
sembrado.
Mariano—Es que las cartas me vienen de mano.
Inda—Para eso yo. Llevo dos horas en las que no ligo
nada.
Fede—Júntate conmigo. Parece que estoy gafado con las
figuras.
Paco—Es lo que tiene el juego unos días ligas cantidad y
otros solo te entra morralla.
Mariano—Pues preparaos ahora que voy a cantar las
cuarenta.
Inda—¡Abusón!
Fede—No sigas, Mariano. Este juego es para ti y nos
evitamos contar. ¿Echamos otra partidita?
Paco—Por mí no hay problema. Elisa estará tan a gusto
viendo la novela de la huerfanita…
Inda—Pues Merche con el programa ese de marujeo, se pasa
las horas muertas. ¡Qué buena labor social hacen esos programas! Entretienen a
las mujeres y nosotros, entre tanto, podemos disfrutar.
Fede—Y que lo digas, Inda. Mi Pilar se pone la tele y
viendo a cuatro imbéciles hablando casi siempre de lo mismo, se plancha toda la
colada.
Mariano—Yo tampoco tengo inconveniente en echar un par de
manitas más. Además no quiero que penséis que porque voy ganando me retiro con
la bolsa llena. Si tardamos un poco más ya se lo explico a la Nati. Ella me
comprende y sabe que un marido entretenido es un marido feliz.
(Después de tres horas jugando, varios cubatas trasegados,
habiéndose zampado dos bolsas de cacahuetes y de fumarse una caja de farias,
los amigos se despiden hasta el día siguiente).
ACTO SEGUNDO
(Nati, Pilar, Merche y Elisa,
intercambian opiniones en su grupo de wasap)
Nati—Chicas, ¿sabéis a qué hora se presentó ayer el
carota de mi marido?
Merche—Pues como es amigo del mío, sería sobre las ocho.
Pilar—Y yo como una tonta planchando dos cestos de ropa.
Elisa—Yo ya le he dicho a Paco que bueno está lo bueno,
pero que estar jugando cuatro horas la partida es casi vicio.
Merche—A mí Inda me tiene de los nervios. Cuando llega a
casa dice que está cansado, se acomoda en el sofá y ya no salimos.
Merche—Estamos contando todas la misma historia. Esto hay
que solucionarlo. No podemos seguir así.
Elisa—Tienes razón, Merche. Estoy más negra que la
sirvienta de la serie “Criadas y señoras”
Pilar—Muy bien hablado, Pilar. Nosotras somos unas
señoras. Tenemos que acabar con el machismo de nuestras parejas.
Nati—Si vamos a hacer algo, antes nos tenemos que poner
de acuerdo. Una sola no conseguirá nada.
Merche—Eso está más claro que el agua. A partir de mañana
voy a dedicar la mañana a ir de compras y si la comida no está hecha a su hora
que se aguante el bandido de Inda.
Pilar—Me parece que Fede va a tener que aprender a
planchar si quiere llevar la camisa como Dios manda.
Elisa—Yo a Paco le voy a dar un ultimatum, Como no esté en casa a las seis, sé de una que se va a
ir a pasear sola y luego que discurra lo que se hace para cenar.
Nati—Me parece que Mariano no a ver la calle hasta que no
me lave el vajillero. Eso de irse nada más comer, sin recoger la mesa, se ha
terminado.
Merche—Chicas, unidas, podemos. Juntas lo conseguiremos.
Decid todas conmigo; ¡Hip, hip, hurra!
(Todas suscriben este grito de ánimo y rebautizan el grupo
de wasap como “Brigada antivicio!
ACTO TERCERO
(Los cuatro amigos conversan en
la cafetería una semana después)
Paco—Buenas tardes, muchachos, ¿echamos una partidita?
Fede—Una sí, más no. Tengo un cesto enorme de ropa para
planchar.
Mariano— A ver si puedo mover las cartas. Tengo las manos
inflamadas de limpiar platos y vasos. Ya estoy mirando lo que cuesta un
lavavajillas. Así no puedo seguir mucho tiempo.
Inda—No sé si aguantaré toda la partida sin desmayarme.
Estoy sin comer. Merche se ha presentado hace media hora. Se ha debido ver
todos los escaparates de la ciudad.
Paco— Bueno, pues entonces una partida y para casa. No
vaya a ser que llegue tarde y me tenga que hacer la cena. Llevo tres días
cenando una latilla de sardinas y luego en la cama, no veas el morro que me
pone Elisa.
Mariano—¿Qué habrá podido pasarles a nuestras mujeres?
Paco— La televisión es muy mala. A saber qué programa
habrán visto.
Fede—Las están envenenando con tanto feminismo. ¡Si mi
abuelo levantara la cabeza!
Inda—Ya dijo el poeta que cualquier tiempo pasado fue
mejor.
Paco—No filosofemos y reparte las cartas, Paco. No quiero
llegar tarde y que haya otra bronca.
(Antes de las cinco de la tarde, los maridos regresan a
sus domicilios. La “Brigada antivicio” ha conseguido recuperar cuatro hombres
para una sociedad moderna).













