jueves, 13 de agosto de 2026

 

PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (118)

CAPÍTULO VIII

La Fiesta



 

………………………………

Margarita también iba muy guapa, con un vestido de corte parecido al de mi madre, aunque más vaporoso, a consecuencia de las almidonadas enaguas. A ella tampoco le hacía gracia tener que ir con calcetines y francesitas, y mucho menos cubrir la cabeza con el velo y los brazos con la rebeca de perlé, condiciones indispensables para poder entrar en la iglesia, según tenía establecido don Matías.

Mi padre rivalizaba en elegancia con mi madre, vistiendo un traje de lino gris al que no le faltaba el complemento del sombrero. Los zapatos parecían de charol después de que tata Lola les hubiese acariciado con el cepillo un buen rato; y es que la tata siempre tenía presente la advertencia de su señorito: «Puede que vayas muy bien trajeado, pero como el calzado no te brille, eres un elegante de pacotilla». Y por si fuera poco, en un intento de enfatizar la importancia del lustre, en ocasiones añadía: «Aún recuerdo que en nuestra Cruzada, a la hora de entrar en combate, a mis soldados les pasaba revista de las botas antes que del armamento».

Quizás, esa costumbre de pasar revista, no había desaparecido de su agenda de buenas prácticas, porque siempre antes de salir de casa, nos sometía a un exhaustivo examen. Aquella mañana, en el zaguán, superamos la prueba y mi padre dio la orden de partida hacia la iglesia con su familia dispuesta en perfecta formación: encabezando la comitiva, íbamos Tinín, mi primo Je-remías, que se unió al cortejo en la Plaza, y yo. A pocos metros, tata Lola, vistiendo un impecable uniforme de mandil y peto blanco sobre fondo negro, marchaba dos pasos por detrás de Margarita, ejerciendo el cometido de dama de compañía; cerrando el desfile, mi madre daba el brazo a mi padre, que caminaba con aire circunspecto, orgulloso de vivir esos momentos con la satisfacción de mostrar al pueblo una familia unida y acomodada, ¡toda una lección para los que se empeñaban en nombrarle con el detestable apodo de «Mulero»!

                                                      …………………………………



No hay comentarios:

Publicar un comentario