PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS..." (29)
CAPÍTULO V
La Acogida
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Pero una modernidad con la que se sintió atraída desde el primer momento fue con el uso y disfrute de la ducha. Una vez vencida la resistencia a que le mojara “una alcachofa”, se pasaba buenos ratos bajo ella comprobando cómo, sin tener que agacharse, se limpiaba hasta el “mondongo” y no como en el pueblo, en donde acababa con los riñones hechos trizas subiendo y bajando la esponja desde el balde hasta las diversas partes de su cuerpo, incluida la entrepierna, con el inconveniente añadido de no poder orinar si el calorcillo del agua le aflojaba los “muelles”.

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Fotografía de Santos Pintor Galán.