jueves, 19 de febrero de 2026

 

PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (114)

CAPÍTULO VII

Se acerca la Fiesta


 

 

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Con el día tan ajetreado que habíamos tenido, el cansancio y la digestión de las pastas hicieron que al poco rato Tinín empezara a frotarse los ojos y a mí a abrírseme la boca.

―Vamos Tinín a casa, que mañana, tenemos que levantarnos pronto ―dije a mi hermano dejando a Jeremías como único engullidor de pastas, en tanto escuchaba los chascarrillos del tío Caparras.

Gracias a los carburos, los puestos de chucherías eran luciérnagas iluminando la Plaza. Congregados a su luz, todavía quedaban algunos muchachos contemplando las golosinas cuando los dos hermanos llegamos exhaustos a nuestra casa. A la puerta del bar de Rufino las cuadrillas, fumando, comentaban acerca de la fiesta, en tanto que los porrones iban de mano en mano. De pie, envalentonado por el alcohol, Rafa, el Gasolina, cantaba intentando imitar a su tocayo Farina, con estrofas que le salían del alma.

 

Salamanca campero

Toro, torito fiero

Con divisa verde y blanca

Ay que te quiero, te quiero

Ay que te quiero, te quiero

Ay que te quiero

Cuanto te quiero ay… mi Salamanca.




 

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