jueves, 18 de junio de 2026

 

LAS PIEDRAS CANTAN

JUMBLIN’ JAZZ MUSICALIA

 


El pasado día 14 tuvo lugar en el Monasterio de Santa María de Palazuelos  CABEZÓN DE PISUERGA (Valladolid), una memorable actuación del Jumblin’ Jazz Musicalia un grupo vocal sólido y estable fundado en 2006 integrado mayoritariamente por profesionales del ámbito musical vallisoletano. Bajo la experimentada dirección de Javier Sanz---quien cuenta con más de una década de trayectoria recuperando repertorios inéditos----la formación rompe con los moldes convencionales al fusionar un coro con la base rítmica de teclado, batería y contrabajo. Su propuesta destaca por un elevado nivel de competencia técnica y una versatilidad que les permite transitar con  naturalidad desde la energía contagiosa del jazz y sus clásicos nostálgicos hasta arreglos contemporáneos de músicas del mundo.

En el incomparable marco del monasterio de Santa María de Palazuelos, joya del Císter en Castilla que posee una imponente iglesia de planta basilical del siglo XIII, de cabecera única en su orden al combinar un ábside central poligonal con laterales semicirculares, los asistentes pudimos disfrutar de unas voces perfectamente afinadas y ensambladas que llenaban los espacios  del recinto, y también los del alma, con unas sonoridades que elevaban el espíritu a cotas elevadas.

En el repertorio se entremezclaron, con indudable acierto, temas pertenecientes a la música Tradicional, inglesa, finlandesa, japonesa, irlandesa, norteamericana y australiana con la de autores tan conocidos como Louis Prima, Richard Rodgers o Cole Porter, entre otros.

Al terminar la actuación, unos prolongados aplausos y ovaciones pusieron un colofón agradecido a tan magnífica actuación. En el exterior, una incipiente tormenta nos regalaba el dulce aroma del petricor, para que la tarde resultara maravillosa.











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2 comentarios:

  1. Extraordinaria crónica. Quizás una chispita esagerada. Es estimulante. Saludos.

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    1. Muchas gracias, amable comunicante, por tu aportación. Quizás esa chispita de exageración a la que aludes, sea más bien un fuego vehemente ocasionado por la maravillosa interpretación escuchada. Saludos.

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