jueves, 11 de junio de 2026

 

LA VIDA DE MAGÍN PUERRO

-XXXII-

 

 

En pasando los cincuenta,

corre la vida deprisa

de manera que la risa

no suele ser tan frecuente

porque se atora la mente

cuando la vejez avisa.

 

Las cinco preciosas joyas

habidas del matrimonio

fueron creciendo ¡demonio!

sin apenas darnos cuenta.

pues, a pesar de la renta,

eran de amor testimonio.

 

Todos crecieron muy sanos

sabiendo desde bien chicos

que si querían ser ricos

en el día de mañana

era a toque dc campana

trabajar como borricos.

 

De manera que Rufino

y después, niña Constanza,

se pusieron sin tardanza

al frente del mostrador

demostrando con ardor

saber ganar la pitanza.

 

Sancho y los dos pequeños

de sus hermanos tuvieron

maestros que les supieron

enseñar en el oficio

de estar prestos al servicio

como sus padres hicieron.

 

………………………………………….

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario