jueves, 23 de julio de 2026

 

LA VIDA DE MAGÍN PUERRO

-XXXIII-

 

 

 

 Yo notaba que las fuerzas

para hacer todas las cosas

me resultaban dolosas

con el paso de los años,

faltándome los redaños

en cuestiones trabajosas.

 

En el bar encomendaba

algunas nimias tareas

a Rufino, “pa que veas,

—le dije con cierta sorna—

cómo el trabajo orna

si de niño no niñeas”,

 

Esta forma de tratar

a mi hijo me dolía,

pero de chico sabía

que en este mundo cruel,

para alcanzar el vergel

no se admite la malcría.     

 

Sin que la viera la gente,

Constanza fregaba vasos

dando sus primeros pasos

en el familiar negocio

donde no cabía ocio

ni para servir retrasos

 

Con la ayuda de María

el trabajo se llevaba

de modo que funcionaba

con contento de la gente

que querían, mayormente,

el vino que les implaba.

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