jueves, 7 de febrero de 2019


EL REINO

Hace unos días se concedían los "Premios Goya" que, como todos sabemos, viene a ser la versión españolizada de los "Óscar" estadounidenses, sin que falte la consabida alfombra y un desfile de actrices y actores que exhiben con orgullo las última tendencias o extravagancias de la moda.

En esta ocasión, el premio a la mejor película recayó en "Campeones", cuya impresión dejé plasmada en este mismo blog con fecha 22 de abril de 2018. Aunque no es una película complicada sino más bien entretenida con situaciones que mueven a la sonrisa y a la profunda reflexión, el tema tratado es de tan elevada altura moral y de tal valor formador y educativo, que el Jurado ha visto con buenos ojos que fuera la ganadora. Justo premio.
Sin embargo, la película que se ha alzado con 7 estatuillas y ha resultado ser la vencedora de esta Gala, ha sido "El Reino". Creo que con gran criterio, Rodrigo Sorogoyen ha sido galardonado como mejor director entre todas las cintas presentadas, siendo también muy merecido el premio de mejor protagonista a Antonio de la Torre, así como que Luis Zahera se llevara el Goya por el de mejor actor de reparto.

"El Reino" cuenta una historia de plena actualidad en España como es la de la corrupción en los partidos políticos, fácilmente identificables, pero que el director omite, sin duda para evitar un sinfín de demandas.

Manuel (Antonio de la Torre) ostenta un elevado cargo autonómico en un partido político y sueña con llegar a serlo también a nivel nacional. Sin embargo, unas filtraciones le inculpan en una trama de corrupción junto a Paco, su mejor amigo. Esta acusación hace que Manuel sea expulsado del "reino" al que aspiraba y del que únicamente se salva Paco. Los amigos le traicionan y pretenden que asuma toda la responsabilidad, pero Manuel ayudado por su mujer e hija, luchará lo indecible contra ese hábito de corrupción que resulta ser una compleja red de favores e inmoralidades.

Como ven, un thriller actual, retrato de la vida misma, algunos de cuyos episodios hemos podido contemplar durante años, sin más que visionar los informativos.

A destacar el ritmo vertiginoso impuesto a algunas de sus escenas, como marca el guión, acompañada de una música trepidante a cargo de Olivier Arson, que fue merecedora de otra estatuilla.

En esta ocasión, no me atrevo a recomendarla a todos los públicos. Únicamente para aquellos a los que les apasione la política tienen en este film ocasión para imaginar de qué partidos se trata, aunque la adivinanza no resulta nada complicada de resolver.


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