MEDITACIÓN
Sobre la gris ceniza
crepitan las últimas ascuas
de un leño que perteneció, hace tiempo,
al roble que alegraba mi vista
con la frondosidad altiva
de su savia juvenil.
Solo los recuerdos
se salvan hoy del naufragio
que engulle todo aquello
que hasta ayer, parecía indestructible.
Una bella mariposa
penetra en la estancia
posándose en mi mano.
¿Hay vida, más allá del pensamiento,
que supere la eterna duda?
Tiemblan las tenazas al remover el rescoldo
y la mariposa, con su revoloteo,
parece darme la respuesta.
En la desolación brilla un rayo de esperanza
que reaviva el corazón angustiado
para que los ocasos presientan, como antaño, amaneceres
y las cenizas recuerden la tierna fibra del árbol de
la vida.

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