jueves, 23 de marzo de 2017

PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (34)

CAPÍTULO I
El Viaje

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Calor y mucho era lo que sentía a medida que entraba la mañana. En la estación quedábamos cuatro gatos sudorosos con el sopor propio de quien está haciendo la digestión, bostezando a cada momento e intentando no caer en las redes del sueño. Para vencer el aburrimiento, releí la carta que mi primo Jeremías me había escrito días atrás y que guardaba bastante arrugada en el bolsillo del pantalón. La caligrafía era pésima: a veces no conseguía descifrar las palabras y en cuanto a la ortografía, mejor no hablar... Se notaba que en el colegio de mi primo no daba clase «el cuervo» de Lengua, el padre Astíz, que cuando veía una falta de ortografía, rechinaba los dientes y te aplicaba un tortazo en la oreja, suficiente para oír con eco el resto de la mañana. Este buen jesuita se había ganado a pulso el apodo de «Rompe orejas».
La carta de mi primo decía así:

«Qerido primo: Malegraré que al recivo desta carta estés bien, nosotros estemos bien G. a D.
Primo: Estoi deseando que vengas, lla parecen que cantan los griyos. El qe te guarde el año pasao se murio de pena pero lla tengo echas dos griyeras . griyos y pajaros no han de faltar en el regato i mucho menos las ranas. Los pilones estan llenos dagua pa bañarnos. Lo vamos a pasar a lo grande i pa fiestas vente preparao que Rosita la de la Nicanora sestá poniendo mui guena.
Bueno lo dicho qe vengas pronto aber si este año estas mas espabilao qe te se nota mucho qe eres de capital. besos para los tios y para mi prima
Jeremias»

Jeremías era la esperanza de un verano divertido. El año pasado me había enseñado a cazar toda suerte de animalillos, demostrándome en cada ocasión que los de capital, como él decía, éramos unos pazguatos que no sabíamos distinguir una mata de tomates de otra de pimientos, y que más concretamente, yo estaba muy atrasado en el asunto mujeril.
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domingo, 19 de marzo de 2017

REFLEXIONES CAROLÍNGIAS  (XIV)

Plantó tulipas en vez de tulipanes. En primavera, las flores no eran tan grandes, pero el jardín lucía mucho más.

Bebía para olvidar, por eso nunca abonaba la consumición.

Descubrió que ella era como un libro abierto y leyó todas sus páginas.

Cuando el hilo se rompió, el niño prorrumpió en un llanto. El globo, entre tanto, ascendía feliz, ya libre de ataduras.

Desesperado de la vida, entró en una Agencia de Viajes con la idea de  hacer un crucero que le llevara a ninguna parte. Para su frustración, le dijeron, que todas las plazas estaban ya vendidas.

Al diagnosticarle una diabetes tipo 2, tuvo que abandonar su afición de tocar con la flauta dulce. Lo peor para él fue, sin embargo, tener que abstenerse de bailar al son de la dulzaina

En un huerto ecológico, los insectos no hacen uso de las máscaras antigás.

El anuncio luminoso de una autopista que indicaba:¡Peligro. Placas de hielo! perdió la intermitencia, congelado.

Salió convencido, después de observar los cuadros y los precios de una exposición de pintura contemporánea, que tenía en casa una fortuna con los garabatos que los nietos le regalaban en cada aniversario.

Se quejaba de que su médico de cabecera no le entendía, y no le faltaba algo de razón, porque padecía de los pies.

El monstruo con dos cabezas más rápido que conozco, es el AVE.

Eternidad: Espacio de tiempo que transcurre, desde el momento en que dos enamorados se despiden, hasta que vuelven a encontrarse.










jueves, 16 de marzo de 2017


FÁBULA DEL EBANISTA JUBILADO

Después de cuarenta años de duro trabajo de ebanista, Lorenzo y su mujer, Patricia, decidieron concederse una temporada de descanso a orillas del mar Mediterráneo, atendiendo la recomendación de un médico que les indicó que el clima de la costa alicantina, era ideal para aliviar sus dolores reumáticos y porque, a Lorenzo, le atraía la curiosidad de divisar un mar de agua, después de haber vivido toda la vida divisando un mar de cereales en su Castilla natal.

Por las mañanas, solía pasear por la orilla de la playa, hundiendo sus pies en el agua tibia de la bahía, mientras recordaba, con satisfacción, su vida pasada. Se podía considerar un hombre afortunado al haber trabajado en aquello que le gustaba. Desde pequeño, se sintió atraído por las fragancias de pinos hayas o nogales, que inundaban de aromas el taller de carpintería de su padre, cuando este, desbastaba  la corteza de los árboles hasta convertir los troncos en yugos de bestias o en reclinatorios para las iglesias. Más tarde, cuando el pino se vistió de negro frac para acompañar a su padre hasta la tumba, heredó el negocio transformándolo en una moderna ebanistería en la que se fabricaban los muebles mejor torneados de toda la comarca de Tierra de Pinares, en donde el pueblo se asentaba.

En el amor, tampoco tenía motivos para estar quejoso; en Patricia había encontrado a la mujer ideal, comprensiva y cariñosa que le acompañaba tanto en los buenos momentos, como en aquellos otros, no tan agradables, por los que pasa cualquier matrimonio que comparte casa y sentimientos. No obstante, una pequeña insatisfacción les martilleaba, a veces, el subconsciente: por más que lo habían intentado, no consiguieron alegrar su hogar con la presencia de descendientes. Sobre todo, Lorenzo, echó de menos durante años, ese hijo al que enseñar su oficio y al que ceder las riendas del negocio cuando se jubilara, Tal situación se había alcanzado y el taller, para su frustración, tuvo que ser traspasado a manos extrañas. En cierta manera, tenía el sentimiento de ser un mal Geppetto, incapaz de dar vida a nadie, como no fuera en sueños imposibles.

Paseando una buena mañana entre los pantanales del Club Náutico, observó como un niño, hundía temerario su mano en el mar intentado jugar con los pececitos que poblaban aquel remanso de aguas tranquilas. Prosiguió andando sin dar mayor importancia al hecho, hasta que apenas unos segundos después, escuchó un chapoteo y desanduvo sus pasos. Entre dos pequeñas embarcaciones pudo ver el cabello del muchacho y sus vanos intentos por salir a flote. Sin pensárselo dos veces, se tiró al mar y consiguió sujetarlo y sacar su cabeza del agua para que respirara. Al poco tiempo, con la ayuda de dos marineros que acudieron en su auxilio, ambos, ya se encontraban sanos y salvos, sobre la superficie de cemento del pantalán. Avisado el padre del niño que se encontraba en una embarcación cercana, acudió exultante de alegría, al lugar del rescate.Después de abrazar a su hijo, se fundió en otro  abrazo, no menos efusivo, con Lorenzo, al que lloroso, daba las gracias exclamando: "Gracias a usted, mi hijo está vivo".

De aquel suceso, tan favorablemente resuelto, surgió una entrañable amistad entre los padres del muchacho y el matrimonio de jubilados. Desde entonces, el niño acudía a la casa de Lorenzo y Patricia con gran familiaridad, recibiendo todo el cariño que los anfitriones tenían reservado, desde hacía mucho tiempo. para el anhelado hijo biológico. Lorenzo, en cada uno de esos encuentros, sentía la satisfacción de haber dado vida a un niño, que para él era casi como un hijo y se decía para sí: "He superado a Geppetto. Él sólo consiguió dar vida a un muñeco de madera y yo, sin embargo he conseguido revivir a un niño de carne y hueso".

MORALEJA: Nunca te desanimes por carecer de algo bueno con lo que sueñas. Al final, se te dará.


domingo, 12 de marzo de 2017

IMPRESIONES

Solo sé que soy árbol, sentimiento
nacido de semilla tan liviana,
que al hundirme en la tierra, porcelana
parece ser la savia, que yo siento.

El estar arraigado es sufrimiento.
¿No he volar jamás? En la solana,
aguardo esperanzado la mañana
que ahuyente de la noche, el pensamiento.

Los pájaros recorren mi corteza
quitándome el dolor, después sonrío,
si por temer la tala, me abandonan.

Cuando la lluvia llegue, la tristeza
se alejará por siempre del plantío,
en el que mis delirios se sazonan.


Fotografía de Santos Pintor Galán.


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jueves, 9 de marzo de 2017

AMOR EN LIBERTAD

Llevaban casi dos años saliendo juntos, o al menos daban esa impresión, a familiares y amigos. Pero la suya, era una forma de entender el amor muy peculiar. Se deslizaban hacia arriba o hacia abajo, según soplara a favor o en contra el viento del deseo. Desde los "te quiero" más apasionados, hasta las semanas en las que apenas intercambiaban un par de whatsapp, habían pasado por toda la gama de cercanías y desencuentros que pudiera imaginarse. Ya, en el mismo momento en que decidieron iniciar su noviazgo, se rigieron por un principio máximo aceptado por ambos: "Libertad total", según el cual, cada uno podía decir al otro, con absoluta franqueza, si deseaba salir con su pareja o buscar otra compañía, sin que el que se quedara descabalado, tuviera que sentirse ofendido o despechado. Como consecuencia de esa libertad, Ana se quedó más de una vez con la miel en los labios al no poder disfrutar de ver una película que le apetecía con Jorge, y este, en otras ocasiones, veía truncados sus deseos de bailar bachata con Ana, si en un escueto mensaje, su pareja le indicaba que aquel día saldría con las amigas. No sucedía eso en los primeros meses de la relación, cuando el amor les urgía a pasar la mayor parte del tiempo juntos. Entonces se necesitaban, buscaban la manera de verse con frecuencia, sintiéndose ambos, en esos días, los seres más afortunados del mundo por haber tenido la oportunidad de demostrarse su amor y por vivir los encuentros con intensa pasión. En aquella época, no se acordaban de recurrir a la cláusula de "libertad". Para patentizar su enamoramiento, por San Valentín, Jorge regaló a Ana una sortija rematada con un precioso diamante y ella le correspondió con unos gemelos de oro. Después, el hastío hizo presa en ellos y recurrieron con demasiada frecuencia a la condición suprema, sucediéndose los días de abandono; a veces, semanas sin verse, en tanto el sutil vínculo que les mantenía como pareja se iba debilitando de forma alarmante.  

En esta coyuntura tan sumamente inestable, acordaron verse y clarificar su situación. Jorge manifestó sin ambages que, en los últimos meses, había tenido ocasión de conocer a varias chicas por las que en un principio se sintió atraído, pero que ninguna de ellas fue capaz de hacerle olvidar la tierna sensación que recordaba de sus encuentros con Ana. "En ocasiones, mariposeaba con otras, no siéndote fiel—confesó—, y ni siquiera en su momento, actué honradamente, pues el brillante que te regalé, no era tal, sino una circonita. No debí hacerlo, lo sé, pero la condición de "libertad" no me daba la suficiente seguridad para regalarte una joya de gran valor.
Ana, escuchó en silencio y comenzó a relatar la propia experiencia vivida en los meses precedentes. "También yo he tenido otros pretendientes. Alguno estaba decidido a comenzar conmigo una relación formal, pero cuando pensaba en ti, sus palabras me parecían huecas y carentes de sentido y recordaba con nostalgia aquella manera con me asegurabas que era para ti una mujer única — y añadió—.¡Ah! Tampoco yo he jugado limpio, los gemelos que te regalé no eran de oro, apenas tenían un débil baño de ese metal. No podía arriesgarme a adquirir algo valioso, existiendo la posibilidad de que nuestro principio de "libertad" arruinara nuestra relación".

Esta mutua y sincera confesión, fue la clave para que los rescoldos de una bella historia de amor se reavivaran. Mirándose fijamente a los ojos, y sin pronunciar palabra, se cogieron de las manos y acercaron sus cuerpos. Como si el sol quisiera unirse al momento supremo del encuentro, sus rayos templaron el ambiente en el momento en el que Ana y Jorge se perdonaron mutuamente fundiéndose en un abrazo.

Desde entonces, supieron que la "libertad" no consistía en disfrutar individualmente lo que había que compartir en pareja, sino la maravillosa capacidad que les permitía elegirse y la que les hacía pasar el mayor tiempo posible juntos, disfrutando de un amor que se prometía eterno.


domingo, 5 de marzo de 2017

¡CÓMO DEFINIRTE!

El orden cierto encuentra en ti
su verdad profunda,
creadora del universo todo.
Eres, mujer, salvadora de abismos,
luz que ilumina las cavernas,
música celestial,
viento suave que estremece
despertares inciertos.
Abrigo en el duro invierno
de la vida, primavera en plenitud
al tenerte cerca,
inhóspito desierto en lejanía.
Vencedora de soles y tormentas,
descanso suave: jardín y seda.
Transparente mar, embravecido a veces,
y remansado en la playa
de todas las arenas en las que has dejado
mil veces tu huella.
Eres eso y mucho más, mujer:
un corazón y un alma
entrelazados, para dar a este mundo
sentido a su existencia.


Fotografía de María Teresa Álvarez

jueves, 2 de marzo de 2017

PASAJES DE " CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS..." (33)

CAPÍTULO V
La Acogida
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Los colores acudieron de inmediato a la cara de mi madre, que como si no hubiera oído, limpiaba con una servilleta los berretes de chocolate de la boca de Tinín, intentando que el pequeño no pensara sobre el sistema de calefacción empleado por sus tíos en el tálamo. En cuanto a mí, únicamente me miró y, aprovechando la entrada en el comedor de tata Lola, me dijo a media voz: “Luego tengo que hablar contigo”.
¡Y ya lo creo que habló! Una vez que tía Gertru se hubo marchado y las tatas pusieron en orden el comedor, me indicó que la siguiera hasta el cuartito de plancha y costura. Me temía que mi comentario poco afortunado sobre Goyita le hubiera enojado, y no me equivoqué. Sin sentarse en el sillón orejero, tras cerrar la puerta, mostró todo el disgusto que le había causado mi negativa a ser la pareja de tan simpática y rolliza jovencita.
―Si hay algo en este mundo que me irrite, y más en un hijo mío, es la falta de caridad. La caridad es amor. Si no amas, todo lo demás a los ojos de Señor, no vale nada. Al igual que hace unos días te felicité por tu feliz idea de amparar a Petra, hoy me has disgustado enormemente. ¡No puedes mofarte de un semejante por el mero hecho de su apariencia externa! ¡Bastante castigo tiene Goyita que no consigue bajar de peso! Además, no has tenido en cuenta a Margarita. Para una vez que viene Nacho a verla ―razonó― no vamos a tenerles todo el tiempo en casa sin que el muchacho conozca la ciudad. De lo contrario, sabes bien que si les vieran pasear solos, seríamos la comidilla de todos nuestros amigos en el Círculo de Recreo.
―Sí, mamá ―la interrumpí―; tienes tu parte de razón, porque no estuve acertado en el comentario que hice sobre Goyita, pero quiero que me comprendas también a mí. Estoy harto de hacer de escolta de mi hermana. Y si mis acompañantes fueran medianamente atractivas, tal vez me callaría, pero es que, de agraciadas ¡nada! Y en cuanto a su corpulencia, me paso de un extremo al otro. Después de estar paseando todo el verano con Arancha, que es el mismo espíritu de la golosina, me veo en invierno acompañando a un fardo de cien kilos. ¡Y yo no tengo madera de santo!
―Recapacita ―dijo, mi madre, más serena―. Sé por propia experiencia que cualquier mortificación hecha por los demás, resulta tan agradable a los ojos de Dios que ya en esta vida recibimos la recompensa en forma de satisfacción interior. Compruébalo tú mismo, hijo, compruébalo... Tienes que vivir esta experiencia. Es un favor que te pide tu madre ―me sugirió, en un tono de súplica.
―Está bien mamá, haré lo que dices para no disgustarte.
 Y abandoné el cuarto de plancha totalmente “planchado” y con la sensación de estar siendo utilizado.
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domingo, 26 de febrero de 2017


                            BELLEZAS HABITABLES

Este es el sugestivo título de la exposición que se muestra en el Vestíbulo Principal de las Cortes de Castilla y León en Valladolid y que permanece abierta desde el pasado15 de febrero, fecha de su inauguración, hasta el próximo 20 de abril.

En ella se exponen 64 obras de dos frailes dominicos: Miguel Iribertegui (1933-2008) y Domingo Iturgáiz (1932-2015), dos altísimos representantes del arte contemporáneo español actual. Las esculturas del primero, representan en bronce, ángeles pastores y rebaños junto con otras escenas bucólicas y corales, tratadas de forma tan artística y bella, que mueven a la ensoñación. Otro tanto se podría decir del segundo: sus mosaicos y vitrales, plenos de imaginación y colorido, forman parte de muchas iglesia de España y del extranjero. El evento, bajo el patrocinio de la Fundación Villalar, se suma a la conmemoración del VIII Centenario de la Fundación de la Orden de los dominicos por Santo Domingo de Guzmán.

Puede sorprender que en blog de escritura, traiga un reportaje que, aparentemente, nada tiene que ver con ella. Nada más lejos de la realidad. Aparte de que Miguel Iribertegui es un poeta de altos vuelos, la escultura y la pintura son dos formas de comunicación no verbales ni escritas que poseen, sin embargo, la fuerza transmisora del mensaje que están expresando. Se predica de palabra, con el ejemplo y también mostrando al mundo la belleza de una obra de arte, como reflejo de la belleza suprema de Dios.  En palabras de Juan Carlos Cordero O.P., durante la ceremonia  de inauguración, "estas obras de mis hermanos dominicos, ayudarán a predicar allí donde no llega la palabra".












Os ofrezco una pequeña muestra de lo que pude captar con mi cámara.


jueves, 23 de febrero de 2017

PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (33)

CAPÍTULO I
El Viaje
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El regreso a casa fue premeditadamente tranquilo; mi padre que «no daba una puntada sin hilo», había querido que le acompañara porque tenía preparado un discursito que comenzó a largar, no sin antes colocar su mano sobre mi hombro, en un intento de acercamiento paternal.
―Mira Alvarito ―comenzó a hablar, tras dos tosidos nerviosos―; he querido que asistieras a la contratación del taxista para que te fijaras cómo un hombre de clase alta como yo sabe dirigirse a otro de condición inferior, y de qué manera tan resuelta he solventado un problema para el que no todo el mundo encuentra una rápida solución. El día de mañana has de obrar tú de igual manera, y esto sólo lo conseguirás cuando alcances un título universitario y tengas posibles suficientes para poder mandar y ser atendido. ―Luego, recordando quizás a Calderón de la Barca, prosiguió―: En el gran teatro del mundo, los papeles que desempeñan los humanos se asemejan con frecuencia a lo que acontece en una representación de títeres: unos hombres manejan los hilos para que otros, las marionetas, se muevan a su antojo. ―Hizo una pausa―. Tú puedes actuar moviendo los hilos o, por el contrario, bailar al son que otros te impongan. Un hijo mío, necesariamente ha de ser de los primeros, por eso, tanto tu madre como yo, nos esforzamos para darte una educación acorde con nuestro rango y apellido. El que hayamos decidido que estudies con los jesuitas, responde a este criterio. Por otra parte, no te será difícil alcanzar las metas que te propongas en la vida si en todo momento tomas nota del recto proceder de tus padres, que siempre, no lo olvides, ¡siempre!, quieren lo mejor para ti; además tampoco has de olvidar que...
Mi padre continuaba hablando, pero mi pensamiento retrocedió a mi más tierna infancia cuando, en la plaza del Poniente, seguía, absorto, las peripecias de mi héroe «Chacolí», que a mamporros lograba vencer a sus enemigos y conseguía la mano de la dulce «Chacolá», mientras que todos los niños aplaudíamos y gritábamos como una sola voz: «¡Bieennn!» Instantes después, «Chacolí» y «Chacolá» se inclinaban, doblando varias veces su cintura ante nosotros, y cuando por fin se cerraban las cortinillas del teatrillo, mis héroes, ya inertes, se guardaban junto con sus aparejos en sendas cajas, hasta la siguiente representación dominguera.
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domingo, 19 de febrero de 2017

REFLEXIONES CAROLÍNGIAS (XIII)

Optimizaba recursos. Primero, freía los huevos y luego compraba el pan; media barra  o la barra entera, dependiendo de que los huevos fueran de una yema o de dos. 

La persona que durante su vida atesora buenas amistades, en su vejez es rica en afectos.

Yo no hubiera afirmado, como Neruda: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche", salvo que supiera lo que estaban escribiendo los demás poetas esa misma noche.

Harto de que las limas no le sirvieran para serrar los barrotes de su celda, comenzó a guardar limones.

Acudí, entusiasmado, a un Acto en homenaje a Cervantes. Cuando escuché al primer orador decir: "Nos hemos reunido aquí, para honrar la memoria de Cervantes...", abandoné la Sala, horrorizado.

No era bajito, simplemente, le costaba un poco más que a otros, alcanzar las estrellas.

A ella le apetecía tomar coles de Bruselas, en Bruselas y a él, ensaladilla rusa, en Rusia. La separación resultó inevitable.

Aprendió a llorar con un sólo ojo. Así, puesto de perfil, nadie conocía su tristeza.

Miraba, pero no veía. Oía, pero no escuchaba. Hablaba y hablaba sin decir nada. Además era poco inteligente y nada trabajador. Sus padres estaban encantados con él. Adquiriendo la nacionalidad apropiada, pensaban que podría llegar a ser Presidente de cualquier país del mundo.

Apareció en casa totalmente bebido. En la puerta le esperaba su mujer con la escoba. Todo hubiera concluido con una regañina, pero se le escapó un ¡Guapa! a la escoba y se ganó un escobazo.

La cifra 8 se pavoneaba de su figura. Tenía curvas redondeadas y sugerentes, por encima y por debajo de su talle de avispa. Pero el día en que se cayó, rompiéndose por la cintura, quedo reducida a 0 0.

Todo parece indicar que los antecedentes culinarios del pavo o del capón relleno, tienen su origen en el Caballo de Troya.






jueves, 16 de febrero de 2017



PINTURA Y POESÍA

Del 10 al 26 de febrero, se puede visitar en la Sala de Exposiciones, Felipe IV, del Palacio Real de Valladolid, una muestra pictórica y poética titulada: "Zorrilla, mitos poéticos" que aglutina la obra de cuatro pintores:  (Juan Carlos Camarero, Eloísa Aguilar, Fernando "Sancar", Juan Carlos González) y tres poetas: (Pablo Otero, Inmaculada Calvo, Mar Gómez), pertenecientes al grupo de artistas "Guardar Como".

La exposición , auspiciada por el Ministerio de Defensa, muestra en una veintena de cuadros, distintos aspectos de la vida y obra del ilustre vallisoletano, José Zorrilla, con motivo de cumplirse el próximo 21 de febrero, el bicentenario de su nacimiento. Cada una de las composiciones pictóricas, realizadas en óleo o acuarela, van acompañadas de un poema que hace referencia a la obra que se admira y que poseen una indudable calidad literaria.

La oportunidad y la originalidad del proyecto, así como el incomparable marco en el que tiene lugar esta exposición, hace que la visita, que es gratuita, sea muy recomendable.

Mi enhorabuena a los aristas intervinientes, así como  a los responsables del Ministerio de Defensa, por la cesión para uso cultural de sus magníficas instalaciones.


domingo, 12 de febrero de 2017

VIERNES DEL SARMIENTO
La tarde del día 10 en " Viernes del Sarmiento", quedará grabada en mi memoria con recuerdo imborrable. Me sentí enormemente arropado por el entendido público que completó el aforo y de alguna manera estimulado, por todos aquellos que, aunque físicamente no pudieron acompañarme, me hicieron llegar su apoyo.


La voz de Natalia Mota Ibáñez, profesora de Voz y Canto de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León, hizo que mis poemas adquirieran en sus labios, una sonoridad y una brillantez, difícilmente superables y su canto "a capella" de diferentes Arias, salpicando el poemario, entusiasmó al auditorio.


Mi agradecimiento a todos y especialmente a Araceli Sagüillo, Directora de "Los Viernes del Sarmiento", por incluirme en la programación del que es, con toda seguridad,  el acontecimiento poético vallisoletano de mayor prestigio.

A continuación os muestro, un reportaje fotográfico de lo allí acontecido.
 












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jueves, 9 de febrero de 2017

A CÉCILE



A veces, un nombre  o un pensamiento, quedan tan impresos en la mente, que pueden visualizarse. Tan sólo faltan 24 horas para la cita y mi corazón late apresurado. El encuentro con Cécile, me anima a seguir componiendo versos de amor esperanzados. Me siento creativo y soñador. Hoy, he plasmado en esta Octava Real, estas sensaciones.

A tu lado detecto la fragancia,
la ilusión pura que el afán destila,
flor rutilante de olorosa Francia,
azul de cielo claro en tu pupila.
Por lejos que te encuentres, no hay distancia,
sólo con recordarte, se encandila
la musa que sin ti desaparece,
y contigo, Cécile, resurge y crece.


domingo, 5 de febrero de 2017

PARA CÉCILE, MI AMOR


El día 10, viernes, a las 8 de la tarde, traspasaré esa verja y gracias a "Viernes de Sarmiento" podré decir en verso a Cécile, todo el amor que siento por ella.  Os invito a que escuchéis entera mi declaración.
Entre los poemas, se encuentra este sexteto que os anticipo: 
                                           
ALGO ESTÁ CAMBIANDO

Por fin la oscura noche ve la aurora.
El corazón ya libre y antes preso,
quiere lanzar al aire melodías.
Revivo con pasión, hora tras hora,
el momento feliz, tu dulce beso,
que borró de mi ser melancolías.

domingo, 29 de enero de 2017

AMOR AUSENTE


Vagabundo de amor sin tu mirada,
perdido en el umbral de la tristeza,
no veo flor que iguale tu belleza:
viva ilusión, a mi pesar, raptada.

¡Quién pudiera volar cual ave alada,
para apreciar de cerca la lindeza:
diosa de amor, ejemplo de guapeza,
y sanar de mi pecho la lanzada!

Pensando hoy, al despuntar el día
que también viviré de desencanto,
he creído escuchar la sinfonía,

tu clara voz, el habla como canto,
llamándome en tierna melodía.
Al ver que era un ensueño, rompí en llanto.



jueves, 26 de enero de 2017


LAVAR Y PEINAR

Estar a punto de cumplir los cincuenta y no haber encontrado un hombre con el que poder compartir amor y ternura, era para Clara, una pesada losa con la que iniciaba su andadura diaria. Perdida la flor de su juventud, las muchas promesas incumplidas y los subsiguientes desengaños amorosos, habían quebrantado hasta tal extremo su deseo de agradar, que no prestaba atención a todo lo concerniente a su arreglo personal, dando la  apariencia de una mujer de mayor edad, descuidada, conformista e indiferente. Contemplaba el mundo sintiéndose ajena a todo cuanto ocurría en él y ni siquiera se molestaba en ser la protagonista de su propia historia personal.

Afortunadamente para ella, las cosas empezaron a tomar otro cariz, el día en que recibió una invitación para asistir a la boda de un pariente lejano. No de muy buena gana, adquirió un vestido de ceremonia y, casi obligada y acompañada de su mejor amiga, penetró en la peluquería de Fran para someterse a un radical cambio de look. Conocedor de su oficio, las hábiles tijeras del estilista, cortaron y recortaron mechones de aquel cabello, durante tanto tiempo maltratado; tiñó canas, suavizó y dio brillo a la abandonada cabellera, modelándola hasta conseguir que fuera el marco ideal en el que el rostro de Clara resplandecía jovial y atrayente. Al concluir la sesión, al mirarse en el espejo se encontró favorecida, reconociendo, con absoluta sinceridad, que peinado, busto y caderas componían un todo armónico altamente sugerente para los futuros comensales masculinos. 

Y no estaba equivocada. Su presencia en el enlace no pasó desapercibida para parientes y conocidos y mucho menos para Germán, un apuesto y atractivo militar retirado, que desde que enviudó, hacía ya algunos años, buscaba remedio para abandonar a un mismo tiempo soledad y necesidad. Acostumbrado a batirse en mil batallas amorosas en tiempos de austeridad afectiva, no le fue difícil arrancar de Clara el compromiso de verse de nuevo y tratar de conocerse más a fondo. Clara aceptó complacida el ofrecimiento, aunque el militar la aventajara en edad y posición social, si bien su semblante no consiguiera ocultar, pese a la aparente amabilidad, rasgos de autoritarismo. De cualquier forma, desde ese momento, Clara, tomó conciencia de su valía y comenzó a preocuparse por adecentar el porte, comenzando por acudir semanalmente a la peluquería de Fran a quien consideraba artífice importante de su espectacular cambio. A él le confiaba cada encuentro con Germán para que opinara sobre lo que le decía y el modo en que debería actuar para que la relación progresara. Fran, daba su parecer y le advertía: " Da tiempo al tiempo. No te precipites", mientras que con una lentitud inusual componía el cabello de su clienta. A medida que pasaban las semanas, Fran dedicaba más y más tiempo a Clara, pues las pláticas entre ellos le resultaban del todo interesantes, esperando con creciente ansiedad su próxima visita.   

Sin embargo, un buen día, Clara se presentó de improviso en la peluquería y con un gesto de preocupación, dijo a Fran: "Tengo que hablar contigo. Sé que no estoy citada, pero me tienes que teñir. Germán me ha pedido en matrimonio". Fran, reponiéndose de la noticia y tras observarla, dijo con voz afectada: "Ven, siéntate. No necesitas tinte, simplemente, lavar y peinar". Tomó el champú en sus manos, lo extendió sobre la cabeza que se ofrecía sumisa y comenzó diciendo: "Durante el tiempo de tu noviazgo he escuchado pacientemente toda tu relación y pienso haber obrado honestamente aconsejándote sobre el modo de comportarte. He sufrido lo indecible pensando, que cada vez que te acariciaba el cabello, otras manos podrían posarse en él sin la delicadeza con la que yo lo trato. Te pedía que volvieras cada semana con el deseo de verte de nuevo, deleitándome con tu presencia. Confieso, que hasta hoy, me ha faltado el valor necesario para decírtelo por no estropear tu ilusión, pero ha llegado el momento de confesarte que tú y yo podíamos empezar a pensar en recorrer juntos un camino diferente y duradero. Te quiero, Clara; estoy convencido de que te quiero y pienso que conmigo serías más feliz que con Germán"—concluyó mirando en el espejo el rostro de Clara, que se había incorporado".

Con la cabeza empapada, Clara, se colocó una toalla a modo de turbante y pidió a Fran que se sentara junto a ella. "Tengo necesidad de sincerarme contigo—comenzó diciendo—. En los últimos meses, no he te he contado la verdad. Es cierto que con Germán salí dos o tres veces; lo hice hasta desengañarme de su amor fingido, porque su interés por mí era únicamente material: ansiaba mi cuerpo y no mi alma. Entonces, empecé a imaginar conversaciones que me hubieran agradado escuchar, recibiendo por tu parte respuestas con las que me ibas enamorando, día a día. Venía a la peluquería con la única intención de conocer cómo respondías a mis fantasías y de sentir tus manos acariciando mi cabeza, estremeciéndome con el roce de tus dedos sobre mi nuca... Hoy, he decidido no  continuar con la farsa y me inventé la apremiante boda para saber cuál sería tu reacción —con los ojos húmedos, prosiguió—. Te ruego que me perdones por haber utilizado esta estratagema, pero era el recurso que me quedaba para comprobar si era cierto que lo que me aconsejabas que dijera a Germán, era en realidad lo que tú deseabas escuchar.   

Fran la miró con ternura. Con sus manos, apretó suavemente la toalla, acariciando más que secando el cabello y acercando su rostro al suyo la besó con incontenible pasión. Abrazados la llevó casi en volandas  hasta colocar suavemente la cabeza de su amada sobre el lavabo y dijo embargado por la emoción:

"Hoy no tienes necesidad de teñirte, para iniciar nuestro romance basta con un sencillo: lavar y peinar".







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