jueves, 18 de enero de 2018

PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (42)
CAPÍTULO VI
La ilusión

El año se inició con los mejores presagios. Conservaba en la boca el dulzor de turrones y mazapanes de fechas recientes, y también, en los labios, otra sensación más dulce y placentera que la anterior: el suave contacto con las mejillas de Cécile. Me encontraba en un estado de ardiente duda, porque si por un lado deseaba verla cuanto antes, por otro, temía que en nuestro siguiente encuentro no se alcanzaran las cotas de embelesamiento sentidas en la última ocasión. Por eso, entretenía la espera imaginándola a cada instante, aguardando con ansiedad el momento de contemplar de nuevo la candidez de su mirada. A Daniel tan sólo le llamé para felicitarle el año, sin quedar para salir, porque no quería forzar la situación ni que se me viera el plumero. Mi poca experiencia me decía que un interés manifiesto por una chica, podría ser contraproducente. Pletórico como estaba, no me costó trabajo plasmar en unos versos la ilusión puesta en ese encanto de criatura en la que pensaba continuamente y que para mí era una reina, por eso me pareció que la composición más apropiada para referirme a ella tenía que ser una octava real. Decía así:

A CÉCILE
A tu lado detecto la fragancia,
la ilusión pura que el afán destila,
flor rutilante de olorosa Francia,
azul de cielo claro en tu pupila.
Por lejos que te encuentres, no hay distancia,
sólo con recordarte, se encandila
la musa que sin ti desaparece,
y contigo, Cécile, resurge y crece.

No habían transcurrido ni unas horas desde que concluí la octava, cuando recibimos una llamada telefónica de Nacho, comunicándonos que llegaría a nuestra ciudad el día cinco de enero, aproximadamente al mediodía. Margarita, que en ese momento se encontraba de compras, al llegar a casa y conocer la noticia, deshaciéndose de los paquetes, brincó y gritó rebosante de alegría. Para entonces, mi madre había comenzado a perfilar los últimos retoques para que todo reluciera como el jaspe; tarea que se continuó en los días siguientes en los que las tatas trabajaron febrilmente para que en suelos, alfombras, cortinas y muebles no quedara mácula de suciedad ni de polvo.
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domingo, 14 de enero de 2018

PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (42)
CAPÍTULO II
La bienvenida
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Mariano se calló y por unos momentos sólo percibimos los chirridos del carromato y el jadeo de las bestias. Jeremías captó la tensión del momento y enmudeció, hasta que al embocar la Plaza Mayor, sirviéndonos de guía, nos señaló con el dedo:
―Esa es la casa del señor cura.
 Luego, dirigiéndose a mí, agitó la mano arriba y abajo, indicando gran cantidad, y añadió:
―¡Ya verás cuántas cosas aprenderemos aquí este verano!
La casa del señor cura, de planta baja como casi todas las del pueblo, deslumbraba con una blancura cegadora como consecuencia de las continuas manos de cal que recibía a lo largo del año. En el pueblo se sabía, por boca del propio Esteban, el albañil, que ésa era la penitencia que don Matías le imponía después de cada confesión «para que en lo sucesivo procures tener tu alma tan limpia como mi fachada».
Don Matías, regordete, campechano, hablador empedernido y muy comprometido con su ministerio sacerdotal, solía acudir cada tarde al bar que lindaba con su casa para tomarse un «carajillo» y echar un tute con las fuerzas vivas del pueblo, aunque su fin era siempre la captación de feligreses. Miraba por encima de las lentes la entrada y salida de los clientes, aprovechando cada ocasión que se le presentaba para granjearse la amistad de los descarriados.
―¡Veinte en copas! ¿Has visto como canto, Manolo?
―Ya veo, don Matías; está usted, muy cantarín.
―Pues si fueras a la iglesia, me oirías cantar… ¡hasta en latín!
Manolo, republicano en excedencia forzosa, que nunca quemó iglesias por huir de ellas, sonreía, y sabiéndose escuchado, le contestaba:
―¡Cómo es usted, padre! Con lo que le gustan los rezos, ¡hace tiempo que tenía que ser Papa!
―Tienes razón en lo de rezar. Rezo mucho, sobre todo por ti, Manolo, y por mi úlcera de estómago.
―No sabía lo de su úlcera ―contestaba Manolo, sorprendido.
―Todavía no la tengo hecha, pero me duele mucho el estómago cuando, desde mi ventana, te veo los domingos jugando a la pelota en el trinquete a las doce menos cuarto. Y tú sabes muy bien que la Santa Misa es a las doce.
―No se preocupe, don Matías. Voy a ver si le curo la úlcera. El domingo me dejaré caer por la iglesia.
―Cáete, pero no te hagas daño ―reía don Matías. Y de nuevo, ya serio, continuaba su partida, colocándose las gafas, arqueando las cejas, recogiendo de la mesa el rey y el caballo de copas y, tras un suspiro, haciendo partícipes a sus compañeros de tute de su íntima preocupación, concretada en un texto evangélico: «Tengo ovejas que no son de mi rebaño, dice el Señor»
A continuación del bar, después de un corralón que continuaba con la casa de Rosario, la Peineta, el carromato se detuvo en la Plaza Mayor, frente por frente del Ayuntamiento, justo ante el portalón de la casa de mi abuelo.






jueves, 11 de enero de 2018

WONDER  WHEEL   (La noria de Coney Island)

Hay fijaciones que son difíciles de eliminar. A mí me atrae la filmografía de Woody Allen un actor, guionista y director de categoría indudable pero que, en cuestión de gustos, resulta muy controvertido.

Su último film de 2017 se titula Wonder Wheel, película que tiene su atractivo, pero que no figurará como uno de sus más valorados trabajos. Sobre cuatro actores principales: Kate Winslet, Justin Timberlake, Juno Temple y Jim Belushi, Woody, escribe una historia en donde la miseria y la mezquindad del ser humano se manifiesta con crudeza. En este mundo sórdido, no es de extrañar que los gags con los que suele aderezar sus relatos, queden en esta ocasión, reducidos a la mínima expresión y una atmósfera de asfixia y frustración nos acompañe durante la proyección.

Mickey Rubin (Timberlake), un estudiante que trabaja temporalmente en el parque de atracciones y que sueña con ser dramaturgo, cuenta a cámara la turbulenta historia de Humpty (Jim Belushi) operador del parque, hombre rudo y dado a la bebida, con su esposa Ginny  ( Kate Winslet), una ex actriz que trabaja como camarera y que posee un carácter un tanto peculiar. La relación entre ellos, ya de por sí complicada, se vuelve más tensa cuando aparece Carolina (Juno Temple), hija de Mickey, que viene huyendo de unos mafiosos y que intenta reconciliarse con su padre del que se encuentra hace tiempo distanciada.

Ginny, que está casada con un hombre al que no quiere, tiene una aventura con Mickey, sin que ello suponga que ambos tengan la oportunidad de realizar sus sueños. La película se hace a ratos pesada, con un tema ya visionado en otras oportunidades (Un tranvía llamado deseo). Sin embargo, es de justicia destacar la impresionante interpretación que del personaje de mujer frustrada realiza Kate Winslet. Sobresaliente, también, el adecuado vestuario y la excelente iluminación y ambientación de los años 50, en gran parte debida a la mano del Director de Fotografía, Vittorio Storaro. Ya sabemos que Woody Allen cuida al máximo la ambientación y ese aire nostálgico que sabe imprimir a todos sus films.


Película, al fin, cuyo visionado deja un poso de amargura, quizás porque buscamos en el cine que la noria de la fortuna (en este caso de Coney Island) gire llevando a sus personajes a otear panoramas más afortunados.

domingo, 7 de enero de 2018

REFLEXIONES CAROLINGIAS  (XXII)

Le dijeron que tenía que bailar cancán, y se presentó acompañada de una pareja de perros.

Si te acuestas con luz, y a las pocas horas te despiertas y ya ha oscurecido, no es que hayas pasado una mala noche, sino que has gozado de una buena siesta.

Intentar resolver el dilema de quién fue primero, si la gallina o el huevo, no tiene sentido cuando tienes hambre y te encuentras ante un par de huevos fritos.

Algo debió fallar en el ensayo de una Orquesta Sinfónica, porque el director gritó: ¡Qué horror!, el primer violín, exclamó: ¡Jolín!, el del timbal: ¡Fatal!  y el del contrabajo: ¡Carajo! Afortunadamente, los de los trombones, guardaron silencio.

—Abuelito: prométeme, que el cuento de esta noche no tratará de políticos.
— Descuida, mi niño, aún no hay elecciones.

Deseaba contraer matrimonio con su novia de toda la vida, pero le asaltaban muchas dudas. Ella se llamaba, Esperanza de la Cruz.
Si algún joven se porta mal contigo o te insulta, sé comprensivo y trata de no ofenderlo. Sobre todo, no le insinúes la pensión de jubilación que tendrá dentro de unos años.
De novios compartían los secretos, pero al casarse, ella los cocinaba y se tenía que conformar con la guarnición porque, el muy cerdo de él, se comía la carne alegando, que era por cuestiones familiares.
Qué época más bonita del matrimonio estamos pasando, ¿verdad, cariño? Cuando me hablas no te escucho y cuando te hablo no me haces caso. ¿Será cosa del sonotone?
En los grandes Almacenes, si bajas y bajas, encontrarás las Rebajas.
De una pedrada, rompió la luna de un escaparte. A los guardias les dijo, que cuando llegó él, la luna ya estaba en Cuarto Menguante.
Al finalizar el partido de fútbol, le detuvieron. Había estado jugando de falso extremo izquierdo.







jueves, 4 de enero de 2018


EL SOBRINO DEL REY


(Obra teatral en 3 Actos)

ACTO PRIMERO
(En un bar, el padre de Pedrito y varios amigos toman unas cañas)

El padre de Pedrito—Estoy preocupado, Pedrito tiene tan solo seis años y ya se empieza a cuestionar sobre la existencia de los Reyes Magos. A mí me gustaría que por lo menos un par de años más, siguiera estando en la inopia.
Amigo 1— La culpa la tiene la televisión. Nos muestran a los Reyes llegando en barco, aterrizando en helicóptero o llegando a mil lugares y todo al mismo tiempo y los niños no son tontos.
Amigo 2—Tienes razón, la tele hace mucho daño. Cuando el día seis mis niños están jugando con los juguetes y les hemos dicho que los Reyes ya han regresado a Oriente, aparecen en televisión repartiendo regalos en Hospitales y Orfanatos.
El tío de Pedrito — Y eso sin contar que en la calle más comercial de nuestro barrio, desde el 3 de enero, los Reyes pasan un par de veces al día tirando caramelos ¡Les quitan la inocencia!  Algo tendremos que hacer.
Amigo 1—Se me está ocurriendo una idea: ¿Qué os parece si nos disfrazamos de Reyes Magos? Tal vez así, Pedrito no dudaría de su existencia.
Amigo 2— Puede ser una buena idea, pero habrá que perfilar los detalles.
El tío de Pedrito— Lo prepararemos al detalle y con mucho cuidado, mi sobrino es un chaval muy despierto.
Amigo 2— Vale. Quedamos para mañana y concretamos.

ACTO SEGUNDO
(En el mismo bar, los mismos actores, un día más tarde)

Amigo 1— Ya he comprado los trajes. He pensado que yo, que soy de tez pálida, podría hacer de Melchor. Tú (refiriéndose al amigo 2), harías de Gaspar y a ti (señalando al tío de Pedrito) te pintamos la cara de negro y serás Baltasar. Conviene que no digas ni palabra, para que no te identifique. El niño se lo creerá, porque los emigrantes negros no suelen hablar nuestro idioma.
El padre de Pedrito—Ahora viene la parte más difícil. Tendré que contarle un buen rollo diciéndole que cómo ha sido muy bueno, será de los primeros en recibir los regalos y que los Reyes vendrán a visitarnos en casa. A ver si cuela.
Amigo 1— No te olvides de dejarnos unas pastas y una botella de güisqui, que la noche estará fría fría y los trajes los compré en los chinos y el armiño es de fantasía.
El padre de Pedrito—Descuida, la bebida no ha de faltaros. Le diré al niño que antes de que los Reyes regresen a Oriente, le traerán los regalos Ya sabéis: en cuanto acabe la Cabalgata, os esperamos en casa.
Amigo 2— Saldrá todo tan bien, que Pedrito creerá en los Reyes, por los menos hasta que tenga novia. Jajaja.

ACTO TERCERO
(En el salón de la casa de Pedrito. 5 de enero, diez de la noche)

Madre de Pedrito—¡Qué contento se va a poner mi niño cuando vengan los Reyes!
Pedrito— Pero, mamá, los de esta noche serán los auténticos, no los de "El Corte Inglés" ¿verdad?
Madre de Pedrito— Claro, hijo. Estos están recién llegaditos de Oriente. ¡Qué frío traerán los pobres!
Padre de Pedrito—(Con grandes exclamaciones)¡Ya vienen! ¡Ya están aquí! Los acabo de ver en el video portero.

A los pocos minutos, mientras el niño, emocionado, se acurruca en el regazo de su madre, la comitiva real avanza majestuosamente por el pasillo y penetra en el salón. Baltasar, rezagado, dice a su hermano: ¿No te habrás olvidado del güisqui? Estoy helado"

Melchor(hablando solemnemente)—Me he enterado de que en esta casa vive un tal Pedrito que ha sido un niño muy bueno y le traigo estos regalos.
Pedrito—¡Bieeennn!
Gaspar—A mí también me han llegado noticias de que Pedrito ha sido un niño obediente y le traigo más regalos.
Pedrito—¡Hurra!
Baltasar—Hip, hip,hip. (Deja los juguetes sin decir palabra)
Pedrito— Mamá ¿Baltasar no sabe hablar?
Madre de Pedrito—No domina nuestro idioma, pero combate el frío que da gusto—dice la mujer, gesticulando a su cuñado, que se ha bebido media botella de güisqui en el pasillo.
Padre de Pedrito— Pero, siéntense Sus Majestades y tomen unas pastitas.
Melchor—Muchas gracias. Se agradece. Hemos de reponer fuerzas. La noche está fría y tenemos mucho trabajo por delante.
Gaspar—Ya lo creo, y hoy hace un frío de la...Quiero decir que hace mucho frío. Vamos a servirnos unas reales copitas.

Al cabo de media hora, ya por la segunda botella, Los Magos de Oriente, deciden marcharse. Al incorporarse, Baltasar, que es el que está más cargado, se tropieza y se da un golpe tremendo contra el aparador. La capa se rasga y peluca y turbante ruedan por el suelo.

Baltasar—¡Jo...! ¡Vaya golpe que me he dado!
Pedrito—¡Habla, mamá! ¡El Rey negro, habla!
Baltasar—Claro que hablo y juro en arameo. Me voy derecho al Ambulatorio a que me cojan unos puntos en la frente.
Pedrito— ¡Pero si es mi tío, mamá! ¡Qué suerte tengo! A partir de ahora, tendré juguetes todos los días del año. ¡Soy el sobrino del Rey! ¡Soy el sobrino del Rey! (dice Pedrito, saltando de alegría).
Padre de Pedrito— Y yo, el hermano de un borrachín.
FIN





domingo, 31 de diciembre de 2017


UN LUCERO EN LA NOCHE


Pocas cosas superan en belleza a la contemplación de un firmamento estrellado. Pequeños puntitos irradian destellos de luz, que nos hablan de la grandiosidad del Universo y de un Dios inabarcable, infinito.... Un espectáculo así debió de deslumbrar a los pastores en la Nochebuena, tras escuchar el anuncio del ángel. Seguramente distinguirían en la celeste esfera, una estrella muy especial, que indicaría el lugar en donde acababa de nacer el Redentor. Al acercarse, tuvieron la fortuna de testificar el prodigio de la divinidad, encarnada en la frágil apariencia de un niño.



Sobre el portal de Belén
un lucero al Niño mece,
al mirarlo se enternece
y refulge cual satén.

Esta señal fue captada por quienes esperaban con anhelo su llegada. En los Reyes Magos, personificamos a las gentes geográfica y temporalmente alejadas del lugar del nacimiento que están prestas a escuchar la Palabra y a ponerla en práctica. 
Para percibir el prodigio no nos basta con mirar; es necesario observar, vigilar, estar atentos a los signos de los tiempos. En cada momento, la mirada amorosa de Dios nos acaricia. Como dice el profeta Isaías, nuestro nombre está escrito en las palmas de sus manos. Él nunca nos abandona y habla al que está atento para escuchar su mensaje.

Tres Magos vienen de Oriente
en penosa caminata
el cansancio se delata
en el sudor de su frente.

Para quien busca la Verdad, el camino a recorrer puede ser una tarea que exija dedicación y tiempo, pero que siempre resulta ser una aventura gozosa que acaba, pese a las dificultades, en encuentro feliz. Los Magos de Oriente rindieron pleitesía y ofrecieron oro, incienso y mirra al Dios hecho hombre, que es también rey, aunque su reino no sea de este mundo. A cambio, recibieron la Gracia inmensa de haberle conocido: el mejor regalo.

Tan pronto fueron llegados
sintieron que la alegría
hacía la noche día
ante el lucero, postrados.

Un regalo multiplicativo que alcanza a todo el que, después de haber visto dónde está la Luz, va a su encuentro. Al igual que a los Reyes Magos, será mucho más lo que recibamos que lo poco que podamos ofrecer. Este regalo de la presencia del Señor en nuestras vidas, es el que tenemos que propagar a nuestros semejantes. El día de los regalos comienza el seis de enero y debe continuar el resto del año.

Sigue buscando el lucero,
no te detengas, ¡camina!
que se grabe en tu retina
cada seis del mes de enero.

Con el deseo de que sepamos distinguir la Luz entre tanta tiniebla, recibid mis mejores deseos de Paz en estas Navidades y durante el año que va a comenzar.

Publicado en la revista ¡ALELUYA! de la Asociación Belenista de Valladolid. Navidad 2017


jueves, 28 de diciembre de 2017




FIRMA DE EJEMPLARES

Este sencillo gesto de firmar ejemplares, representa para un escritor, al menos para mí, mucho más que el estampar en la primera página de alguno de tus libros, una firma debajo de una dedicatoria. Yo siento que junto a la firma, algo de ti se va a la librería de algún hogar en donde permanecerá, tal vez, muchos más años de los que te sea concedido vivir.

Además, en las horas que pasas en la librería, tienes ocasión de conocer, reconocer o fraternizar, con personas que acercas a tu círculo de amistades. ¡Qué sería de un mundo sin amigos!


La librería "El Sueño de Pepa", siempre favorece que los escritores vallisoletanos, tengamos la oportunidad de contactar con lectores y ponerles cara. ¡Gracias, Pepa!

Ayer firmé ejemplares en esta acogedora librería de la Plaza Mayor. De ello os ofrezco en reportaje gráfico, parte de las personas que tuvieron la gentileza de adquirir mis novelas con una dedicatoria personal. ¡Gracias a todas ellas!

Cuando la tarde declinaba, tuve la fortuna de que me visitaran dos escritores de prestigio reconocido: M Ángeles Cantalapiedra y Juan Pedro Martín Escolar-Noriega, que con su presencia pusieron un hermoso colofón a una tarde difícil de olvidar. ¡Gracias, también a vosotros!




domingo, 24 de diciembre de 2017

EN BELÉN HA NACIDO UN NIÑO
En Belén ha nacido un niño
que quiere el mundo cambiar,
tiene los brazos abiertos,
nos pide colaborar.
Laralalalaila, lalaila, lalaila,
laila, lalaila, lalá                                 BIS
laralalalaila, lalaila, lalaila,
con alegría, que ya es Navidad.
Todo se puede cambiar,
todo se puede soñar,
si vives con la alegría,
que tienes en Navidad.
Laralalaila, lalaila, lalaila,
laila, lalaila, lalá                                 BIS
laralalalaila, lalaila, lalaila.
con alegría que ya es Navidad.
El niño quiere dormirse
en brazos de su mamá,
cantemos, dice María,
la jota y se dormirá.
Laralalalaila, lalaila, lalaila,
laila, lalaila, lalá                                 BIS
laralalalaila, lalaila, lalaila,
cantad la jota y se dormirá.
El niño ya se ha dormido
en brazos de su mamá.
San José dice a la Virgen:
La jota quiero bailar.
Laralalalaila, lalaila, lalaila,
laila, lalaila, lalá,
laralalalaila, lalaila, lalaila
bailad la jota y se dormirá.
Laralalalaila, lalaila, lalaila,
laila, lalaila, lalá,
laralalalaila, lalaila, lalaila,
con alegría que ya es Navidad.

NOTA: La música de este villancico la podéis encontrar en mi novela: "Cécile. Amoríos y melancolías de un joven poeta"


jueves, 21 de diciembre de 2017



VISITA AL COLEGIO BLANCA DE CASTILLA (PALENCIA)

No cabe duda que la satisfacción personal, motivada por un acontecimiento importante, fortalece el espíritu y alarga la vida. Esa sensación de íntima satisfacción es la que he sentido en la mañana de ayer después de visitar este estupendo Colegio de Palencia. El contagio de juventud que he percibido ante un alumnado atento a la charla que he pronunciado ante ellos y que versaba sobre dos de mis libros, ha servido para reafirmarme en la convicción de que la juventud, además de ser un divino tesoro, posee el poder comunicador de transmitir VIDA.

Confieso que me sentí halagado cuando el profesor de la asignatura, D. Francisco Ganges, me invitó meses atrás a hablar al alumnado sobre mis novelas. No solamente representaba un  honor para mí poder recordar los viejos tiempos ante un público juvenil, sino que el hecho de que los niveles elegidos fueran 1º y 2º de bachillerato, en donde la lectura recomendada suele dedicarse a grandes escritores, hacían que la invitación pudiera convertirse en una efemérides inolvidable, como así ha sido.

Gracias, D. Francisco, por tenerme siempre presente en su Programación de Aula y gracias a todo el profesorado de este Colegio, regentado por las M.M. Filipenses, que tan buena acogida me dispensa en cuantas veces he tenido la oportunidad de visitarlo.

En las fotografía que os muestro, se puede apreciar la atenta actitud del alumnado de este Colegio palentino; Colegio, que por otra parte, es referente educativo en la ciudad del Carrión.


Con la firma de ejemplares, ha concluido mi presencia en este Centro Educativo. De regreso a mi ciudad, he sentido una íntima satisfacción y la sensación de que mi andadura como profesor no había concluido: ¡Impagable!

domingo, 17 de diciembre de 2017

LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico                 17 de diciembre de 2017
CICLOGÉNESIS EXPLOSIVA

Hace tan solo unos días, los medios de comunicación nos alertaban sobre la más que probable formación de una ciclogénesis explosiva, cuyos efectos, altamente devastadores, podrían causar daños irreparables sobre la población y otros reparables, pero costosos, sobre bienes y pertenencias. La mayor parte de nosotros ha entendido, que nada bueno acompaña la presencia de este fenómeno, aunque nos cueste trabajo comprender el origen del mismo y tengamos dificultades en asimilar el léxico científico empleado, por ejemplo cuando escuchamos que la súbita bajada de la presión atmosférica, es de no sé cuantos hectopascales. Sin embargo, la expresión: "ciclogénesis explosiva" se ha introducido con suma rapidez en las conversaciones habituales, dándole un significado que nada tiene que ver con los fenómenos climatológicos. Y para muestra, tres botones.

En ocasiones, los tabiques de las casas de nueva construcción no nos aíslan lo suficiente como para impedir que deduzcamos que, en el piso de arriba, la convivencia no debe ser demasiado buena. Abundan las tormentas verbales que se agudizan en momentos puntuales sin causa conocida. En cuestión de segundos, desciende de manera drástica el nivel de convivencia, se profundiza la borrasca de acusaciones mutuas y se incrementa el volumen y la frecuencia de los diálogos, alcanzándose rachas que superan las 150 palabras por minuto, seguidas de intensas chaparradas de descalificaciones, pudiendo el temporal provocar la caída de objetos. Al día siguiente, la portera nos comentará: "Ayer hubo bronca en el piso de los nuevos inquilinos. ¡Madre de Dios! ¡Qué manera de insultarse! Aquello no era una riña, parecía más, una ciclogénesis explosiva— te dirá, remarcando los dos últimos vocablos—. La relación de esta pareja me huele mal"—.Terminará sentenciando.

Los catalanes sufren en los últimos tiempos, continuas borrascas políticas, que desembocan en fechas de consulta, en lo que algunos denominan ciclogénesis explosivas de la ciudadanía. La siguiente ya está prevista para el 21D. Algunos Partidos, esperan con ansiedad, que la lluvia de votos aumente el nivel de sus pantanos escasos de electores. Se prevén desbordamientos de declaraciones y caídas de más de un dirigente, a consecuencia de la fuerza incontrolada de un huracán de pasiones. Pronto veremos sus efectos, aunque la gente con sentido común dice que, con elecciones o sin ellas, "algo no huele bien".

Hasta en las conversaciones entre amigos de cierta edad proclives a hablar de dolores y males diversos, las dos susodichas palabras han hecho acto de presencia. Un conocido mío me comentaba, que tuvo que acudir a Urgencias hospitalarias después de una semana sin visitar al señor Roca. "Fui hecho un trapo—me decía—, pero en cuanto me pusieron unos enemas, en cuestión de minutos, sentir un agudo dolor de vientre y tener que ir al servicio, fue todo uno. Ni te cuento: aquello fue peor que una ciclogénesis explosiva—me continuó relatando—. Al día siguiente, estaba como si nada".
Pero me lo contó y puede que él estuviera relajado como si nada, pero yo me quedé con el cuerpo revuelto. Fue tal la crudeza del relato y el énfasis empleado al explicarme su "ciclogénesis explosiva", que no pude evitar las náuseas, pues la imaginación te permite ver lo que nunca presenciaste y oler lo que jamás inhalaste.
Creo que esta desagradable sensación no debe ser parecida (A Dios Gracias), a la sentida por la portera, ni a la vaticinada por la gente sensata de Cataluña.

Prudentemente dejo aquí mi comentario, porque comencé hablando de ciclogénesis explosiva y no quiero concluir (aunque sea muy instructivo conocer sus diversas acepciones), haciendo un improvisado homenaje a Camilo José Cela.







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jueves, 14 de diciembre de 2017

NOSTALGIA INVERNAL

En el soportal, el viento sopla
zigzagueando entre los arcos,
anhelando libertad.
Sufren las aristas del alma
mientras los pobres suplican
al resguardo de esquinas
y la luz se apaga
acortando distancias
entre amor y desamor.
 ¿Qué hacer cuando la sombra
inunda cada pensamiento?
 ¿A dónde huir?
La ilusión me hace ver figuras humeantes,
balbuceos de chimeneas
que alimentan el trasiego,
en un sin vivir, de dudas acuciantes.
Y aún cuando los ateridos jilgueros
reposan silenciosos en jaulas de alambre,
resuenan en mi interior,
canciones de enamorados.
Como la tuya y la mía,
cuando el sol calentaba
el corazón y las pasiones.
En la noche, perdido y frío,
busco el amanecer entre la bruma mental
que me trastorna, y me siento débil
al no reconocerme mendigo de amor
al reguardo de un soportal,
en donde el viento sopla
llevándose los recuerdos.

Fotografía de Ángel Prieto Gon.





domingo, 10 de diciembre de 2017

PASAJES DE “CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA” (41)
CAPÍTULO V
La Acogida
………………..
Apenas duró media hora mi estado de éxtasis, pues mi hermana, nerviosa, aprobó el ensayo pero ordenó apremiante:
―Por hoy ya es suficiente ―dijo, desconectando el pick-up―. La prueba ha sido un éxito. Vamos a colocar todo como estaba, que mis padres no tardarán en venir. Ojalá obtengamos permiso para bailar aquí cuando esté Nacho.
Tata Lola y Petra, habían seguido nuestras evoluciones, observándonos desde la puerta. Esta última hizo una evocación de sus años jóvenes.
―¡Lo que me tengo bailado en el salón de la Plaza del Cubo, sólo Dios lo sabe! ¡Hasta las tantas de la madrugada aguantábamos en fiestas! Pero ahora... soy un carcamal que bastante tiene con poder moverse. ¡Hay que amolarse, lo corta que es la vida!
―La vida puede parecer a algunos que es demasiado corta ―puntualizó tata Lola―, pero en mi caso, por haber nacido pobre y tener que servir desde niña, siempre me ha parecido que el tiempo transcurre terriblemente despacio, y con todo, ya no cumplo los cincuenta.
Terminado el ensayo, Daniel no quiso que les acompañara de regreso a casa.
―Estamos a un paso. Iremos deprisita para no enfriarnos.
En la puerta, quedamos en contactar en cuanto supiéramos el día en que llegaría Nacho, y nos saludamos intercambiando besos de despedida.
―Es una costumbre muy francesa ―intentó justificar Daniel, cuando besó a mi hermana.
―Es una costumbre que no hay que perder ―dije mientras besaba a Cécile.
―No seas malo… no seas malo ―repitió la muchacha, con gesto complaciente, antes de que su figura se perdiera escaleras abajo.
Era tal la ilusión que sentí al cerrar la puerta, que creí que una nueva resurrección se operaba dentro de mí. Recapitulando los momentos vividos, compuse este sexteto que titulé “Algo está cambiando” en referencia a la ilusión que la presencia de Cécile me proporcionaba.

ALGO ESTÁ CAMBIANDO
Por fin la oscura noche ve la aurora.
El corazón ya libre y antes preso,
quiere lanzar al aire melodías.
Revivo con pasión, hora tras hora,
el momento feliz, tu dulce beso,
que borró de mi ser melancolías.

Aquella noche pensé con todo fundamento, que el Cielo, de cuya existencia llegué a dudar, se ocultaba en algunas personas de este mundo. Y yo acababa de encontrarlo. ¡El Cielo era Cécile!