jueves, 15 de enero de 2026

 

PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (113)

CAPÍTULO VII

Se acerca la Fiesta

 

 

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Mientras colocaba el hule y los vasos, nos indicó cariñosamente:

―Bebed, hijos, antes de que os quedéis como la mojama; y tú, Caparras, resérvate, que luego me has de dar opinión del cordero que he preparado para mañana y así, de paso, ya te vas cenado. Por cierto, si ves pasar a Nieves, pregúntala por su madre, doña Gloria, que con eso de irse a vivir a Madrid va para dos años que no la veo.

―Descuida María, que si me la tropiezo, ya te daré noticias.

 Cuando María abandonó la habitación, el viejo nos comentó en voz baja:

―En la capital de España, dicen los chulapos que: «de Madrid, al Cielo» y así le pasó a la madre de Nieves. Al poco de llevarla a vivir con ella a Madrid, se conoce que al estar entre cuatro paredes, o al no respirar el aire de la pinada, o por lo que fuera, el caso es que dicen que murió de pena. De manera que doña Gloria creo yo que estará ahora gozando en el sitio que lleva su nombre, y que allí nos espere muchos años ―concluyó.

―¿Por qué no se lo has dicho a la Perdiz? ―preguntó Jeremías.

―Mira hijo, cuando se pasa de los ochenta, los amigos que quedan vivos son amarras de esperanza que te sujetan a esta vida. Dejemos que María siga creyendo que le viven todas sus amigas.

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