domingo, 25 de enero de 2026

 

¡TE RECUERDO TANTO!

 

Llueve como no lo había hecho nunca,

llueve sobre el mojado asfalto,

sobre mis huesos descoyuntados, llueve.

Hay un triste canto

en cada gota que perfora la atmósfera,

aun antes de su sigiloso contacto

con el muro infranqueable.

 

Un día más, pienso en ti,

quizás para sentirme vivo,

para que el doloroso recuerdo

reavive el latido oculto de mi pecho.

Me entretengo dibujando círculos,

rectas y curvas,

trazos sin sentido que no dicen nada,

salvo a mí.

 

Apoyada en mis rodillas

dibujabas flores y caras imperfectas;

canturreabas mientras lo hacías,

mientras te acariciaba la espalda

esperando que tu cara se volviera hacía mí

esperando la aprobación al garabato

con el que entretenías tu tiempo y el mío

cuando la tarde se despeñaba

en cataratas al otro lado del cristal.

 

Recuerdo que la lluvia, entonces,

no tenía la apariencia de lágrimas

desafiantes y frías, casi tétricas

como las que diviso despareciendo

a chorros por la alcantarilla.

La lluvia tiene hoy aires funestos

que humillan el alma

del que te ha querido tanto.

 

El recuerdo agridulce me mantiene vivo,

dolorosamente vivo.

en eterna desesperación.

 

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