jueves, 26 de marzo de 2026

 

LA  LLAMADA

 


Te llamé por tu nombre,

y enmudeció el silencio.

Te invoqué en mi interior,

cerré los ojos, respiré profundo

salmodiando un rosario

de plegarias, y apareciste sonriéndome

como la primera vez en que vi,

tus ojos centelleando

en la oscuridad de mi noche.

Luché por retener tu sonrisa

atrapada en el tiempo,

pero se desvaneció como sombra

herida por la luz.

 

¡Feliz recuerdo que me traslada al pasado!

 

¡Milagrosa decisión de no dejar escapar

la contemplación del rostro

que alegró y alegra mi vida!




 

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