jueves, 24 de septiembre de 2026

 

LA VIDA DE MAGÍN PUERRO

-XXXV-

 

 

 

 

De aquella fiesta salí

con Rufino comulgado,

el ahorro evaporado

dispuesto a comenzar

para muy pronto tratar

de deuda no estar cargado.

 

“Debemos poner remedio

a gastos innecesarios,

dejarnos de comentarios

de amigos y compañeros

que no saben qué dineros

en comer son necesarios.

 

—Dijo mi mujer, María.

hartándose de razón—.

Siete son siempre legión

hambrientos en una mesa

y a mí lo que me interesa

es que coma el escuadrón”.

     

Lloró mi niña Constanza

sabiendo que la siguiente

le tocaba a ella, en su mente

pensó que se quedaría

sin regalos y quería

no ser la pobre pariente.

 

Se me ablandó el corazón

al ver la niña hecha fuente

y le dije de repente

que para mí son iguales

todos los hijos, caudales

de mi paternal simiente.

 

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