LA VIDA DE MAGÍN PUERRO
-XXVII-
Pasó
bien el embarazo
y
cuando finalizaba
sintió
que el dolor rondaba
de
manera diferente
con
un calor en la frente
que
la sábana empapaba.
A
Elisenda, la partera,
llamamos
apresurados.
“Todos
quietos y calmados.
—dijo
la buena mujer—
Cuando
se da luz a un ser
los
manejos son sagrados.
¡Sal
de la estancia, Magín!
Ya
ejerciste de varón
hace
tiempo, la ocasión
es
ahora de mujeres.
Quedaron
atrás placeres
ahora
queda el Rubicón”..
Pasaron
más de dos horas,
¡Dios
mío, fueron eternas!
Escuchando
las maternas
razones
para gritar
hasta
que pude captar
que
las quejas eran tiernas.
En
brazos de la matrona
con
lamentos de minino
un
niño de porte fino
me
hizo feliz, compadre,
por
parecerse a mi padre
le
puse nombre: Rufino.

Qué alegría!!! La llegada de un bebé es una bendición
ResponderEliminarAsí lo considero yo también, querida Alie. Un bebé es una bendición. Tu comentario, otra. Feliz domingo y muchos abrazos.
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