jueves, 18 de julio de 2019


CALOR EN TU CUERPO


Sube de la tierra y, desde el cielo bajan,
efluvios de aire tórrido
que me invaden como el calor de tu cuerpo.

No hay gentes por la calle de mirada indiscreta
ni  mentes soñadoras que puedan
imaginar siquiera una parte
de la pasión que siento
a la sombra de tus pechos,
en el oasis en el que descansa mi mirada
en la tuya, cuando nos amamos.

Busco entre poemas aliviarme
del sofoco que me impide
abrir puertas y ventanas
como el corazón, como hiciera esta mañana.

Detecto sensaciones de flores agostadas
contemplando el jardín, humedecido al alba.
La savia se oculta cautelosa en geranios y rosales
esperando la frescura de la noche, para hacerles resurgir
enhiestos y olorosos, de nuevo.
Prodigio del amor, como el Guadiana, que alterna
gozo con olvido, al menos aparente,
cuando a veces creo estar solo y, sin embargo,
el calor de tu beso en mi frente me refresca.

¡Sol! ¡Calor! ¡Estío! ¿Qué me importan?
Si, sudoroso, te tengo a mi lado
mientras escribo este poema
en el que evoco el calor de tu cuerpo,
ofreciéndoseme, en las noches frías del alma.

Fotografía de Maribel Diez Salgado



domingo, 14 de julio de 2019


PROBLEMÁTICA  DECISIÓN

Tres meses le duró a Cuca la alegría de obtener trabajo en una Banco de la capital. Después, la protocolaria llamada al despacho del Director le confirmó la asignación a una sucursal  norteña de poco más de dos mil habitantes. Cuca aceptó resignada esta nueva oportunidad que el destino le deparaba y pensó que demostrando su valía, no le sería difícil que poco tiempo después, la reclamarían para ocupar en la misma entidad bancaria un puesto como Asesora de Finanzas dando por supuesto que sería en una ciudad como la que se veía obligada a abandonar.

La nueva ubicación gozaba de un verdor extraordinario y de un entorno idílico. En el mes de julio era el destino escogido por muchos veraneantes para pasar unos días rodeados de una naturaleza desbordante de belleza en la que se disfrutaba de una temperatura sumamente agradable.

El trabajo no la agobiaba y contaba con la inestimable ayuda de Germán, un treintañero simpático y agradable con el que congenió rápidamente. Él fue quien se encargó de ponerla al corriente de las operaciones básicas que en la oficina se desarrollaban, quien le fue presentando a la clientela y quien la acompañaba en pequeñas excursiones para mostrarle los alrededores.

La coincidencia en gustos fue obrando el previsible acercamiento emocional, de manera que, aun sin mostrar explícitamente su amor, quedaba claro que entre ellos existían sentimientos que superaban la simple amistad.

Estos sentimientos se hicieron más patentes cuando el verano concluyó y con él la presencia de veraneantes y la llegada del tiempo húmedo y desapacible, lo que les proporcionaba la oportunidad de establecer mayores ratos de convivencia,

Una tarde en la que ambos intercambiaban confidencias en un bar, al resguardo de la lluvia, Germán se sinceró y confesó su amor por Cuca

—Creo estar ciegamente enamorado de ti y no quisiera pecar de presuntuoso si te digo que tú debes sentir por mí un sentimiento similar. Hasta el momento nada te he dicho sobre este asunto porque nuestra situación laboral es francamente complicada. Hoy estamos destinados aquí y mañana tal vez uno o incluso los dos podemos encontrarnos a kilómetros de distancia.

—Así es, Germán. Yo también te quiero, pero algo me impide dar ese paso decisivo que nos una en un amor que suponga en poco tiempo un sufrir en la distancia.

Germán, guardó silencio y apostilló:

—Lo que es cierto, es que estar esperando lo que pueda suceder en unos meses o años, es desperdiciar un tiempo precioso. Yo creo que deberíamos afrontar la aventura. ¿Quién sabe lo que nos deparará el futuro?

—Dame unos días para pensarlo. Te prometo que no han de ser muchos. Mientras tanto, únicamente nos veremos en el trabajo. Quiero que la decisión que tome sea la adecuada.

Dos semanas más tarde, aprovechando que la lluvia caía con fuerza y en la sucursal bancaria no había ningún cliente, Cuca le dijo a Germán lo que pensaba sobre su relación…

Fotografía de Santos Pintor Galán.



jueves, 11 de julio de 2019


LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico              11 de julio de 2019

PÍCAROS

Si digo que en nuestro país proliferan los pícaros como setas en otoño lluvioso, seguramente no les estaré informando de algo que la mayoría de ustedes desconozcan.  En los últimos días, sin embargo, los medios de comunicación no dejan de traernos a la memoria, a veces tan olvidadiza, nuevos argumentos que confirman que además de ser la nación líder en trasplantes de órganos, encabezamos también el ranking de la picaresca mundial. Vean si no, algunos ejemplos.

Apenas constituidos los ayuntamientos, en varios de ellos, la primera medida que han tomado los nuevos ediles ha sido la de actualizar sus emolumentos a niveles pre-crisis, porque, según ellos, y por si alguno no lo sabe, la crisis ya ha pasado. Con tremenda celeridad, políticos que responden a distintas siglas, han alcanzado en un tiempo récord un consenso que redundará en nuestro beneficio, pues es sabido que un buen salario hace trabajar con mayor ahínco al género humano y más a los que están llamados a conseguir el objetivo más sublime que imaginarse pueda y que no es otro que el de luchar por el bien común.

Para quien piense que los estudios universitarios son la clave para garantizarse un porvenir seguro, un joven que no es figura del toreo ni crack de un equipo de fútbol de campanillas y que por supuesto no ha asistido a ninguna Facultad Universitaria, valiéndose de un gran olfato para los negocios informáticos, se ha convertido en el ciberestafador que en menos tiempo ha conseguido mayor botín recaudatorio. De no ser por la policía, el muy pícaro ya pensaba recaudar en el Black Friday, nada menos que un millón de euros.

Esa misma policía, nada podrá hacer contra una Asociación Literaria que se mueve por la Red y que organiza casi de continuo Concursos Literarios en prosa o en verso. La temática es muy variada y el modus operandi siempre el mismo. Los participantes rellenarán sus datos  y su creación literaria en la página web de la Asociación. El texto nunca debe superar los diez renglones. El Premio para el ganador es una exigua cantidad de dinero, pero nadie debe desanimarse en caso de no resultar el triunfador, porque en cada Concurso se seleccionan no menos de 300 trabajos que se recogerán en una Antología. El concursante que quiera ver publicado su trabajo en este compendio de buena literatura (¿?), deberá pagar por adelantado al hacer la reserva, el importe de cuantos ejemplares desee. De esta manera la Asociación actuando como editorial se asegura la venta del total publicado. Como ven, todo legal, todo en orden. La picaresca de esta Asociación Literaria se aprovecha del incauto o del vanidoso que desea ver su nombre impreso en un tocho de más que dudosa calidad. Lo que me ofende sobremanera de esta desvergonzada y pícara Asociación, es que asegura ser: “un colectivo creado para jóvenes escritores cuyo objetivo es fomentar la escritura y la lectura en todos sus ámbitos”. ¡Bochornoso!

En fin, Lázaro de Tormes y Guzmán de Alfarache, unos aficionados.

Fotografía de Lydia Casillas, hija del artífice que realizó el conjunto escultórico del Lazarillo de Tormes, Agustín Casillas, que se puede admirar en Salamanca.



domingo, 7 de julio de 2019


PASAJES DE “CÉCILE.AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA” (58)

CAPÍTULO IX
                                                 La Ruptura
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Luego, con los sollozos como fondo, intentó calmar la angustia que apenaba a su mujer y a su hija.
―No os preocupéis. Este lance será en poco tiempo un acontecimiento pasajero. A Margarita le sobra juventud, belleza y, lo que es más importante: posee el apellido González-Hontañera, que es todo un aval para poder encontrar el hombre que por sus propios recursos sea digno de ella y capaz de hacerla feliz. Todo es cuestión de tiempo. Entre tanto, tendremos que estar ojo avizor para que el futuro pretendiente no venga con las malas artes del anterior.
―¡Pero yo quiero a Nacho! ―argumentó Margarita, hecha un mar de lágrimas.
―Ese sentimiento, querida hija, irá desapareciendo con el tiempo. Si en el futuro te hubieras visto sin dinero, acostumbrada a la vida regalada de la que disfrutas en esta casa, al poco tiempo, en compañía de ese truhán, caerías en la más terrible de las depresiones, y las consecuencias hubieran sido nefastas si hubiéramos tenido que alimentar a un vago y a su prole.
Las explicaciones debieron parecer suficientes a mi padre, quien dio por terminada la improvisada reunión. Mandó retirarse a las tatas y nos aconsejó también a nosotros que fuéramos a descansar, no sin antes anunciarme un último encargo:
―Mañana a primera hora, en cuanto Nerea haya desayunado y esté arreglada, la acercas hasta el hotel que ocupan esos embusteros.
 Me costó trabajo conciliar el sueño. Muchos y muy dispares habían sido los acontecimientos ocurridos en las últimas horas. Por una parte, acariciaba el gozo de poder disfrutar todavía de la compañía de Cécile, así como que el destino me alejara de Arancha. Sin embargo, cuando pensaba en mi hermana, no podía por menos de compadecerla. ¡Tantas ilusiones rotas! ¡Tanto dolor sin fruto! como decía mi poema. Todo un colosal edificio de amor construido palabra a palabra, caricia a caricia, se había desplomado de repente, mostrando que en asuntos de amoríos, la ilusión y la desilusión podrían intercambiarse en fracción de segundos. Antes de dormirme, me auto convencí de que no me sucedería a mí algo similar con Cécile.

Era Viernes Santo, y antes de las diez de la mañana ya me encontraba en el vestíbulo del hotel, prácticamente vacío, llevando a Nerea de la mano. Al poco tiempo de preguntar por los señores de Echegáriz, Arancha vino a nuestro encuentro con el rostro rezumando odio. Sin darme tiempo a dar los “buenos días”, me hizo saber su enfado:
―Tienes un padre sin corazón ―comenzó diciendo―. Nacho está destrozado y mis padres totalmente defraudados por la actitud insolidaria de tu familia. ¡Creíamos poder contar con unos buenos amigos! Pero ya ves, todo se ha ido al garete, incluida la relación tan bonita que nosotros habíamos comenzado. ¡Tú te lo pierdes! Algún día lo sentiréis y me echarás de menos, porque por muy extenso que sea el repertorio de tus futuras amistades, conocerás muy poquitas mujeres que se puedan comparar conmigo, incluida esa gabacha que pronuncia mal las erres.
No quise contestar. Me di la vuelta y empujé suavemente las puertas giratorias de salida hasta conseguir llenar los pulmones del aire frío y puro que recorría inquieto, a tan temprana hora de la mañana, las calles de la ciudad. Verdaderamente, esa chica estaba mal de la cabeza. ¿De qué relación me hablaba? ¡Quién había hecho creer a esta criatura que era el ser más perfecto de la creación? ¿Por qué me lastimaba insultando a mi querida Cécile? No quise perder más tiempo en encontrar respuestas a acusaciones sin sentido. Para mí, lo importante en ese momento era que había conseguido zafarme del acoso de Arancha y me sentía liviano en ese aspecto, aunque la sombra de la infidelidad me impidiera, por el momento, poder contemplar los ojos de mi amada con la limpieza de corazón que yo deseaba.
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jueves, 4 de julio de 2019

PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (58)

CAPÍTULO IV
Conociendo el pueblo

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―Los que utilizan motes para nombrar a sus convecinos o parientes son gentes de poca cultura, que con un vocabulario soez o rastrero ―afirmó mi padre― demuestran su baja catadura, movidos en la mayor parte de las veces por la envidia, evidenciando así que son gentes de escaso soporte moral. En nuestro caso, el apodo con el que nos nombran me parece de muy mal gusto y ya añejo. Sería más justo, ahora que tengo un reconocido prestigio, que nos conocieran por los Notarios o, en su defecto, por los Vallisoletanos, sin tener que recurrir a mulero para recordarnos continuamente el oficio de mi abuelo. Además, lo dicen cobardemente, a mis espaldas, porque todavía no ha nacido quien tenga el coraje de decírmelo a la cara ―concluyó mi padre, atusándose el bigote primero y haciendo antes de levantarse de la mesa un nudo estrangulador en la servilleta, como si en ella se hubieran congregado todos los cobardes del pueblo.

El reloj del ayuntamiento no había dado las diez cuando Jeremías apareció jadeante en casa, reclamando la atención de mi madre:
―¡Tía Consuelo, tía Consuelo! Ha dicho mi madre que Alvarito se venga a comer hoy con nosotros. Después nos iremos a las eras para que mi primo vea cómo se trilla.
―Me parece muy buena idea ―dijo mi madre―, pero procurar protegeros del sol y sobre todo, Álvaro, no vengas tarde.
―Descuida mamá; estaré para la merienda ―dije, tras colocarme un amplio sombrero de paja rescatado de la buhardilla.
Jeremías no se percató de que mi deseo de merendar en mi casa era la mejor manera de asegurarme el condumio, teniendo en cuenta lo que me había contado el día anterior de las frugales comidas en la suya, a la que, mentalmente, empecé a llamar desde ese momento «la casa de los ayunos».
Hasta bien entrada la mañana estuvimos dando vueltas por el pueblo sin rumbo fijo, hasta que Jeremías quiso enseñarme algo que para él era más importante que la trilla. Se estaba empezando a interesar por las chicas y creía conocer muy bien la forma en que las podía cortejar sin que se notara que, por el momento, su principal preocupación era conseguir la atención de Rosita la de la Nicanora.
―Aquí, sentados a la puerta de Teresa, la Africana, veremos pasar a eso de las doce a las chicas con sus cántaros, camino del Chagaril ―me informó, mi primo―. A las tías es mejor verlas así, en un día de trabajo, porque estando sin arreglar, no te engañan con maquillajes, tacones y pijadas, como cuando van a misa. Tienes que estar atento y no perder detalle de lo que las digo, ni cómo las trato. Ser un poco duro es lo mejor en estos casos. Como te hagas el finolis estás perdido. Te lo digo por experiencia ―dijo ufanamente, lanzando su mirada calle arriba―. Esto lo hago por ti, para que vayas cogiendo experiencia y sepas cómo tratar a las mujeres.
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domingo, 30 de junio de 2019


                                   CUERDAS QUE DESATAN

Hace tan solo unos minutos que he regresado de escuchar una audición musical doblemente interesante. Por una parte, el proyecto tenía un fin altruista y necesario como era el de recaudar fondos por los derechos del niño, que en su Principio 10 de la Declaración de los Derechos del Niño dice:

El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energía y aptitudes al servicio de sus semejantes.

Por otra parte, los artistas que se han prestado a colaborar en una causa tan justa, Natalia Mota Ibañez (soprano) y Miguel Ángel Recio Muñoz (pianista) han demostrado sobre el escenario unas cualidades musicales difícilmente igualables. La voz potente y cálida de la soprano ha brillado en cada melodía con una variación de registros que han conmovido al auditorio, en tanto que el acompañamiento musical del pianista se ha ajustado a la perfección, cuando era menester, al tema interpretado por la diva, y, en otras, ha hecho verdaderas recreaciones de temas en solitario, favoreciendo un ambiente melódico muy intimista. Ambos ha sido largamente aplaudidos en cada una de las tonadas y muy especialmente, en las últimas composiciones del recital en el que, gentilmente, se ha invitado al público a acompañarles tatareando su balada. En definitiva, un verdadero éxito cosechado por esta pareja de jóvenes intérpretes.

Las piezas interpretadas han sido:

Vaisnava Jana To Tene- Oración favorita de Gandhi.
Ave María- L. Luzzi.
Lascia ch'io pianga- Rinaldo- G. H. Haendel.
O mio babbino caro- Gianni Schicchi- G. Puccini.
When I am laid- Dido y Eneas- H. Puercell.
Over the rainbow- H. Arlen.
A Chloris- R. Hahn.
Habanera- Carmen. G. Bizet.
El día que me quieras- Gardel.
Dos cantares populares- F.J. Obradors.
El vito- Canción popular- F.J. Obradors.
Los cuatro muleros- Canciones populares. F.G. Lorca.
Los Reyes de la Baraja- Canciones populares- F.G. Lorca.
La tarara- Canción popular- F.G. Lorca.
(Adaptaciones pianísticas: M.A. Recio)

Añado un breve curriculo de los intervinientes:

Miguel Ángel Recio Muñoz

Natural de Valladolid. Realiza los estudios superiores de piano, Música de Cámara. Armonía e Improvisación en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid obteniendo diferentes Premios de Honor y Menciones Honoríficas así como la máxima calificación que otorga la Unión Europea para los estudios de Posgrado. Realiza Conciertos en las más importantes ciudades de España, así como en Londres, Berlín, Nueva York, Oporto, Guadalajara (México), Praga y Budapest. Profesor de Música y pianista acompañante en la Escuela Profesional de Danza de Castilla y León -FUESCyL- en Valladolid.

Natalia Mota Ibañez

Profesora se Piano por el Conservatorio Profesional de Música de Palencia. Titulada Superior  de Música en Canto, especialidad Teatro Lírico por la Escuela Superior de Canto de Madrid. Cursa Máster en Neuropsicología y Educación por la UNIR. Formación específica de Canto con Belén Genicio y Elena Dourgarian. Compatibiliza la actividad artística como soprano y actriz con la docencia. Profesora de Voz y Canto en la Escuela Superior de Arte dramático de Castilla y León- FUESCyL- en Valladolid. Profesora Asociada de la Universidad de Valladolid, Facultad de Educación de Palencia. Directora del Coro del AMPA del Conservatorio profesional de Música de Palencia; de los coros del Proyecto MIRADAS DE LA OSCyL en el C.E.I.P. Buenos Aires y C.E.E. Carrechiquilla de Palencia y de la Escolanía del Colegio Corazón de María, Fundación Música y Persona, Palencia.



domingo, 23 de junio de 2019


                HACE CUARENTA Y CINCO AÑOS

Esta es la efemérides que hemos celebramos hace unos días en familia. No se trata del cumpleaños del patriarca o de la matriarca, ¡qué más quisiéramos! sino del aniversario de nuestra boda.

Llegar hasta aquí juntos y bien avenidos, no ha sido una empresa que nos haya supuesto un esfuerzo especial, salvo el que supone el roce inevitable del día a día con sus más y sus menos, con momentos de agradable convivencia y otros algo más nublados, pero que en un análisis global, han sido lo suficientemente satisfactorios como para que estemos dispuestos a seguir haciendo camino el tiempo que Dios quiera y de la manera que Él disponga.

En este espacio de tiempo, que ha discurrido en un suspiro, hemos cumplido el sueño que nos llevó a dar este paso tan fundamental en nuestras vidas como era el de crear una familia. Dos hijos estupendos y cuatro nietos vivaces y hermosos, constituyen nuestro patrimonio y eso, creedme, tiene una valor incalculable.

Nuestro aspecto físico actual, tan diferente de las estilizadas figuras de juventud, dan fe de que no hay acontecimiento que no se celebre sin una buena comida. Para abrir boca, hicimos una pequeña excursión a Madrigal de las Altas Torres, ciudad que viera nacer en el Palacio de Juan II, su padre, a la Reina Isabel de Castilla, mujer a la que admiro por adelantada a su tiempo. Junto al Palacio, el Hospital de la Purísima y a pocos pasos de allí las iglesias de San Nicolás de Bari y de Santa María del Castillo. Todo un lujo arquitectónico en el que predomina el estilo mudéjar.

Desde allí continuamos viaje a Peñaranda de Bracamonte, ciudad salmantina que nos impactó por el sabor que se percibe en sus tres Plazas sucesivas que concluyen en la iglesia de San Miguel y también, por qué no decirlo, por el sabor de los platos que disfrutamos en un afamado restaurante. Así, con la promesa de andar lo suficiente como para que la báscula no nos diera más sustos, regresamos a la ciudad de la que partimos para tratar de conseguir el más difícil todavía: ¡llegar a los cuarenta y seis!... y poder contarlo.



jueves, 6 de junio de 2019

PASAJES DE "CÉCILE.AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN            JOVEN POETA" (57)

CAPÍTULO IX
La Ruptura
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Antes de que la banda de música que cerraba el cortejo acabara de pasar ante nosotros, Arancha recompuso su figura, pues entre el gentío vio aproximarse a nuestros padres, que nos buscaban para iniciar el regreso. Algún incidente debía haber pasado entre ellos, porque doña Camino, adelantándose al resto, asió a su hija por el brazo y la conminó desabridamente:
―¡Vamos! ¡Regresemos! Aquí no se nos ha perdido nada.
Como jamás había observado tal actitud en las educadas maneras del proceder de doña Camino, supuse que algo muy serio tenía que haber ocurrido entre nuestros mayores. La misma pregunta se hacían Nacho y Margarita en el viaje de vuelta. La incertidumbre se manifestaba en silencios prolongados, creando una atmósfera tan fría dentro del vehículo como la que, desde el exterior, empañaba los cristales del taxi. La tensión se acrecentó a la llegada de los coches al hotel que ocupaban nuestros invitados. Sin apearse y con un escueto: “¡Hasta la vista!” y “¡Tengan los señores un feliz regreso!”, mi padre se despidió de la que, hasta ese momento, ostentaba el privilegio de ser la familia con más posibilidades de emparentar con nosotros.
El verdadero drama tuvo lugar apenas rebasamos la puerta de entrada a casa. Margarita, llorando, intentaba buscar una explicación a lo sucedido y se dirigía a mi padre accionando nerviosamente su delicada anatomía.
―Pero, ¿qué ha pasado? ¿Tan grave ha sido el problema para que nos hayamos despedido de esta manera? ―se preguntaba, a punto de volverse loca―. ¿Cuándo volveré a ver a Nacho? ―repetía sin consuelo.
Mi madre, sentada en un sillón del comedor, sollozaba sin pronunciar palabra, secándose las lágrimas con el pañuelo, en tanto que las tatas, recién levantadas de la cama, esta vez ataviadas con camisón y bata, asistían como inamovibles columnas al desarrollo de los acontecimientos.
Fue mi padre, quien dirigiéndose a Margarita, quiso despejar sus dudas, hablándole con la rotundidad que acostumbraba, convencido, como siempre, de que sus palabras contenían la Ley Eterna que salvaba a su familia de los peligros que la acechaban.
―¡Cuántas gracias hemos de dar a Dios que nos ha dado la oportunidad de conocer a tiempo la clase de personas con las que pensábamos emparentar! ―dijo de pie, con el rostro encendido, antes de abandonarse sobre el sillón contiguo al que ocupaba mi madre―. Ya sospechaba algo, cuando en todo este tiempo no osaban contradecirme en ninguno de mis comentarios, se me adelantaban para pagar todas y cada una de las consumiciones que hemos hecho y, sobre todo, al escuchar el concluyente comentario de don Ignacio sobre la situación por la que atraviesa el sector del mueble en las vascongadas y las pocas ventas que últimamente efectuaba. Todos esos malos presagios se han confirmado cuando esta tarde, el capitalista venido a menos, ha tenido la desfachatez de pedirme un millón de pesetas. Repito: ¡un millón de pesetas! para salvar a su fábrica de la quiebra que se le avecina. ¿Qué se habrá creído ese señor? ¿Que soy el rey Midas? ¿No sabe que he amasado mi patrimonio como un humilde trabajador, esforzándome día tras día en mi despacho para lograr con esfuerzo y con sudor el sustento para mis hijos? ―Hizo una breve pausa, que le sirvió para tomar impulso, y continuó diciendo―: Pero lo que más me ha molestado ha sido el engaño. Nos han hecho creer que eran unos adinerados fabricantes, cuando en realidad rozaban la indigencia. Dime, Margarita: ¿qué porvenir te esperaba junto a quien no tiene posibles, no digo para mantener una familia, sino incluso para poder mantenerse a sí mismo?
                                                   ..........................


Fotografía del autor



domingo, 2 de junio de 2019


                                                         QUASI (CASI)

Hay días que adquieren en nuestra memoria el calificativo de "imborrables". El 8 de octubre del pasado año, fue uno de ellos. Junto a la fortuna de conocer el encanto de Bolonia, mi mujer y yo tuvimos la inmensa alegría de compartir unas horas con Giovanna y Paolo, un matrimonio entrañable que, además de brindarnos su amistad y de contarnos los secretos que encierra esta bella ciudad, nos obsequió con varios regalos. Entre ellos, el poemario "Quasi" de Oscar Farinetti, que, he leído y releído varias veces, hasta llegar a la conclusión de que sus versos encierran junto a la originalidad de su escritura, una aparente sencillez que encierra toda una filosofía de vida.

Deseo haceros partícipes de uno de sus poemas, gentilmente traducido por la propia Giovanna. Otro regalo que añadir a la extensa lista de obsequios con que me continúa agasajando. Mil gracias, Giovanna.









IL GRANO

Santo cielo!
Sono nel bel mezzo di un campo de grano
è giugno, poco prima del raccolto
c'è il sole e tira un gran vento

Il grano danza
Santo cielo!è meraviglioso
le sighe ongeddiano
a volte sunuose a volte frenetiche

Quelle intorno a me
sfiorano sensuali le lie gambe e più in alto
là dovere parono i turbamenti
dolci sirene dorante che cantano di vento

Mi abbandono e il pensiero corre:
improvvisamente comprendo
quel primo uomo sedotto dalle spighe di grano
che dolcemente si lasciò addomesticare

"Piegati,coltivaci, dissetaci,
curaci e noi ti ameremo
ci farai viver bene e a lungo
ti ripagheremo con polvere d' oro"

Il grano ci ha addomesticato
e noi che pensavamo il contrario
ci ha piegato a portar pesanti secchi d' acqua
ci ha riditto a fedeli servi innamorati

 Santo cielo, cosa si fa per un piatto di pasta!


EL TRIGO


¡cielos!
Estoy en medio de un campo de trigo 
es junio, poco antes de la cosecha 
hace sol y sopla un gran viento. 

El trigo danza 
¡cielos! es maravilloso 
las espigas ondean 
a veces sinuosas, a veces frenéticas .

Las que me rodean 
rozan voluptuosas mis piernas  y más  arriba 
allá  donde salen las turbaciones
dulces sirenas doradas que cantan por el viento. 

Me dejo llevar y el pensamiento corre :
de repente comprendo
a aquel primer hombre seducido por las espigas de trigo 
quien  suavemente se dejó domesticar. 

"Agáchate, cultívanos, sacia nuestra sed, 
cuídanos y nosotras te amaremos 
nos harás llevar buena vida y a la larga 
te recompensaremos con polvo de oro".

El trigo nos ha domesticado 
y nosotros quienes pensábamos en lo contrario 
nos ha sometido a llevar pesados cubos de agua 
nos ha convertido en fieles siervos enamorados. 

¡cielos!, ¡qué se puede hacer por  un plato de pasta! 

Traducción de Giovanna Arnoldi
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Biografía del autor.

Oscar Farinetti,cuyo nombre  de pila es Natale, es un empresario italiano,nacido en 1954 en Alba (Piemonte),la ciudad de la industria del chocolate "Ferrero",de las trufas y de las avellanas.
Su padre, Paolo, fundó  un supermercado que, a lo largo del tiempo y, gracias a la colaboración  de su hijo, se convirtió en la primera cadena de tiendas especializadas en electrónica :"la Unieuro"que hoy en día cuenta con 457 comercios. En 1972 se matriculó  en la Universidad de Torino, facultad de Economía  y Comercio, pero, cuatro años después, dejó  la Universidad para dedicarse totalmente al trabajo en Unieuro y llegando a ser, antes su Gerente y luego su Presidente.
En 2003 cedió la Unieuro a la Británica  Dixon's y, con el provecho de la venta, fundó Eataly cuyo nombre nace de la crasis entre el verbo inglés  "eat"( comer) e Italy convirtiéndose , en el carismático embajador de las excelencias de la comida italiana ,en todo el mundo .
Farinetti es también escritor y editor. En 2009 publicó su primer libro "Coccodé" al que  siguieron otros , hasta el último editado  en 2018, que lleva un título muy emblemático "Quasi"(Casi).
Por su trabajo y sus excelentes capacidades empresariales, Farinetti ha sido galardonado con numerosos premios.