viernes, 22 de agosto de 2014

1º PREMIO DE RELATO BREVE "GÓMEZ MANRIQUE"

El Excmo. Ayuntamiento de Villamuriel de Cerrato, convocó el I Concurso Literario "Gómez Manrique", al que me presenté en la modalidad de relato breve. Corría el mes de noviembre de 2013. Días después recibí la notificación de que había resultado ser el ganador, lo que me produjo una gran alegría. El acto de entrega del Premio tuvo lugar el 13 de diciembre en el auditorio de la Casa de Cultura "Jesús Meneses",  dentro de un evento artístico-literario en donde los premiados dimos lectura a nuestros trabajos.
A continuación, junto con el momento de la entrega del premio, reproduzco parte de la nota de prensa emitida por la organización:
Ya se conocen los premiados del concurso del I Concurso Literario
 "Gómez Manrique" que se ha venido desarrollando durante todo el 2013 en la localidad palentina de Villamuriel dividido en dos modalidades: Poesía y Relato breve.

Se han presentado más de 400 obras procedentes de toda la geografía española e incluso del extranjero como Cuba, Ecuador, Bolivia, Reino Unido, Colombia o Italia entre otros.
De todos ellos el jurado hizo una selección de la que ha salido el ganador y dos accésit.
En la Modalidad de Relato se otorga el premio a:
Primer premio otorgado a Carlos Malillos Rodríguez con la obra “El hijo del pellejero”



lunes, 18 de agosto de 2014

LIBRERÍA  "EL SUEÑO DE PEPA"

Desde marzo de 2013, Valladolid cuenta con un nueva librería: "El sueño de Pepa" situada en la Plaza Mayor nº 3. Pepa, ha sido capaz en este establecimiento, de concretar su sueño y hace posible, día a día, desde entonces, que los sueños de muchos lectores también se realicen, con la adquisición de sus escogidos volúmenes.

El motivo de traerla a mi blog es, que desde fecha reciente se ha incorporado a la red de librerías en donde podéis encontrar mi novela, que luce como muestra la fotografía, en su bien decorado escaparate. Mi agradecimiento y mi bienvenida, a la que se une la editorial Galeonbooks, a quien es capaz de iniciar una aventura tan complicada como es la venta de libros en el momento en que otros dudan del poder atractivo de los mismos.


sábado, 16 de agosto de 2014

PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (2)

CAPÍTULO I
El Viaje
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Apenas se detuvo el tren, mi padre se apeó, saltando desde la escalerilla con gran ligereza. Ya en suelo firme, fue colocando sobre el andén las maletas y bultos que le suministraba la tata desde la plataforma; cogió al vuelo a mi hermano y ayudó caballerosamente a que las tres mujeres descendieran, dándoles la mano mientras éstas, por precaución, aseguraban el descenso, asiendo con firmeza el agarrador metálico del vagón. Para solventar la última dificultad, tuvo incluso que elevar una pierna hasta el primer escalón y suavizar así el aterrizaje de los noventa kilos de la tata. Yo bajé el último, porque mi misión era comprobar que se habían descargado los siete bultos, ¡siete!, que componían nuestro equipaje. La misión de Tinín, que actuaba de avanzadilla, era otra: por indicación de mi padre, debía lanzarse sobre el primer banco que encontrara vacío, tumbarse en señal de posesión y esperar a que llegáramos los demás. Actuó el crío diligentemente, escogiendo el más cercano a la salida, que por pura casualidad estaba situado debajo del reloj que, «cosas mías», sobresalía de la fachada como el ojo de un cíclope. En cuestión de segundos, la mitad del banco se revistió pulcramente con un mantel cuadriculado en tonos azules y pasó a hacer las veces de mesa-comedor; escenario más que digno para depositar la ingente comida y utensilios que salieron precipitadamente de una primorosa cesta de mimbre cerrada con dos tapas. De su interior afloraron, como por arte de magia, fiambreras, platos, cubiertos, servilletas, botellas, vasos de plástico plegables, pan y no sé cuantas pequeñeces más como palillero, salero y sacacorchos. En cuestión de comida, llevábamos la despensa a cuestas. «Más vale que sobre que no que falte», era el lema que imperaba en los desplazamientos; los olvidos, solían traer fuertes reprimendas, como le ocurrió a Margarita cuando, estando la familia merendando en La Fuente el Sol, se percató de que había olvidado en casa la mortadela. Aquella tarde mi padre no hizo bien la digestión porque según dictaminó: «La ocasión y el paraje están pidiendo al cuerpo mortadela». Y la niña se quedó dos días sin postre.
Una vez depositadas las viandas sobre el mantel y tras santiguarnos, comenzó el reparto: primero a mi padre, como estaba mandado, que tras probar el bocadillo objetó:
―Consuelo, creo que has puesto demasiados pimientos en la tortilla. ¡A ver si me van a hacer daño!
Era hablar por hablar porque siguió con su tarea, inmisericorde con los pimientos. Como no podía estarse quieto, iba destapando con la mano diestra plato tras plato, hasta dar con lo que buscaba: oculto bajo un papel de estraza parcialmente translúcido por la grasa, reposaban los filetes, amorosamente empanados y rebozados por mi madre la tarde anterior. Señalando con el índice la pitanza, indicó nuestro menú:
 ―Consuelo: a los niños hazles un buen bocadillo de filetes, que están en edad de crecer.
Y también nos obsequió con el manual de instrucciones:
―Comed despacio, masticando sin abrir la boca
Para terminar con la imprescindible moralina:
―No hagáis ostentación del bocadillo: «en estos tiempos, muy pocos pueden comer carne como vosotros».
Margarita apenas probaba bocado; medio mareada, se sentó junto a mi madre en un extremo del banco, apoyando su cabeza sobre el hombro materno, lo que no la impedía mirar con el ojo izquierdo, cómo, a pesar de la carga, mi madre continuaba afanándose para que todos estuviéramos bien atendidos. Era un continuo trasiego el que se traía «la jefa», colocando las viandas sobre el primoroso mantel a cuadros. A cada poco, tomaba porciones de queso blando, que acercaba a la boca de mi hermana, y sólo cuando ésta daba un mordisquito, ella comía el resto. Tomó la tortilla de patatas con intención de trocearla cuando, de repente…
―¡Agua! ―exclamó Tinín, lanzando al hablar una perdigonada de migas.
Tata Lola, temiendo que se atragantara, sujetándole por la nuca le dio a beber de lo que tenía más cerca: un botellín de gaseosa «Ojeda».
Las burbujas provocaron rápidamente un efecto cascada y un amasijo de algo parecido a sopas con tropezones, convenientemente babeados, nos salpicó a todos.
―¡Ay mi niño! ―exclamó mi madre―. Y tanto ella como tata Lola, provistas de servilletas a juego con los manteles, se afanaron en limpiar las improvisadas «condecoraciones» de nuestra ropa. y también las fauces de mi hermano, que entre lloro y lloro repetía:
―¡No era agua! ¡No era agua!
Afortunadamente para él, el incidente no afectó a mi padre que se encontraba un poco apartado, pero atento como siempre a la jugada, y que no pudo por menos que comentar:
―¿Agua? ¿Aguaaa…? ¡Qué poco sacrificados sois! Cómo se nota que no estáis faltos de nada. A vosotros os quería yo haber visto en la batalla del Ebro.
El crío terminó por callarse, y tras acabar el bocadillo, se animó, palillo en ristre, a zamparse unos cuantos pinchos de tortilla.
―Alvarito, pica tú también ―dijo tata Lola, mientras atacaba magro de cerdo en aceite.
―Estoy desganado ―dije, contemplando el mantel y las salpicaduras. Y luego para que no siguieran ofreciéndome más comida, pelé un plátano con la seguridad de que era de lo poquito que se había salvado del «asperges». Tan mal me sentó quedarme hambriento que cuando fui a tirar la cáscara del plátano en la papelera, me acerqué sigilosamente al pequeñajo, y acariciándole el cogote, le susurré al oído: ¡Marrano!
 Regresé al banco, bostezando de hambre y sueño, y encontré acomodo junto a tata Lola. Desde esta posición, observé la techumbre que cubría la estación, las puertas de entrada y salida, que parecían hechas para gigantes, el reloj, a juego con la grandiosidad de la estancia, el ir venir de los viajeros, el sol iluminando la mañana, y a una mujeruca abrigada con toquilla, que proclamaba a los cuatro vientos, a intervalos regulares de tiempo: «¡Hay churros! ¡Hay churros!» Dirigí la vista otra vez hacía el ojo ciclópeo, interesándome por la hora, y éste pareció entenderme; al menos, me hizo un guiño, dejando caer la temblona manecilla del minutero hasta atravesar el número cuatro. «Todavía las ocho y veinte», pensé, y acepté de buen grado el chicle de fresa que la tata me ofrecía.
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jueves, 14 de agosto de 2014

PRESENTACIÓN EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE ZAMORA


Tan sólo unas fechas después de la entrevista concedida al periódico "La Opinión", concretamente el 19 de octubre, tuve la suerte poder presentar la novela en la Biblioteca Pública de Zamora, gracias a las facilidades concedidas pos su directora Doña Concepción González Díaz de Garayo. Maravillosamente atendidos por la bibliotecaria Doña Asunción Almuiña, tuve ocasión de exponer ante el no muy numeroso, pero entendido público que acudió al recinto, las claves seguidas para construir una novela que relatara de manera fabulada mis veraneos en el Cubo del Vino, visitas incluidas a la capital, Zamora. En la foto de  Ana Granadilla, se recoge un momento de mi intervención en el edificio de la plaza de Claudio Moyano, en el que estuve acompañado por mi editor, Ángel  María González

HEMEROTECA: "La Opinión". Zamora. 20 de octubre de 2012

sábado, 9 de agosto de 2014

ENTREVISTA EN EL DIARIO "LA OPINIÓN" DE ZAMORA

El 30 de agosto de 2012, el diario "La Opinión" de Zamora publicaba una entrevista realizada por la periodista Natalia Sánchez, en la que se hacía eco de la difusión de mi novela en su ciudad. Reproduzco íntegramente el texto.

He ambientado la novela en la Zamora que conocí en mis veraneos»
«El texto acerca a las diferencias que existían antes entre un muchacho de la capital y otro del mundo rural»
N. S. Carlos Malillos Rodríguez ha escrito una novela ambientada en la Zamora rural de mediados del siglo XX. «Las lamentaciones de mi primo Jeremías», además de descripciones de parajes de El Cubo del Vino menciona el colegio del Amor de Dios.
-Es un hombre de ciencia. ¿De qué manera llega al mundo de la escritura?
-Respondo al término de escritor vocacional. Siempre he colaborado en las revistas del colegio o en publicaciones de carácter local de Valladolid. A raíz de mi jubilación, hace un año, me presenté al concurso que organiza la Cofradía de las Siete Palabras para elegir el soneto del Sermón y resulté ganador. En ese momento todavía no había concluido la novela. Había escrito relatos de mi niñez totalmente fabulados. He apostado por un texto a caballo entre la realidad y la ficción. He modificado lugares y los nombres.
-¿Por qué ha querido ambientarlo en Zamora?
-Dicen que los recuerdos de la infancia son los que más persisten y se recuerdan con más cariño. Estuve veraneando en Zamora, en concreto en El Cubo del Vino, desde que tenía diez años hasta que cumplí la mayoría de edad. A mi memoria vienen momentos como cuando íbamos a coger cangrejos por la noche a coger ranas. He creado el personaje de Jeremías, que es un compendio de varios parientes que como yo era el forastero me invitaban a jugar con ellos. En la novela he querido plasmar cómo era el mundo rural, cómo se celebraban los festejos y también por boca de un personaje totalmente ficticio expreso parte de mi pensamiento y explico la manera de vivir en aquella época en donde se consideraba normal echar de misa si no se iba con manga larga, por ejemplo. Además, casualidades de la vida, el patrono de El Cubo es Santo Domingo y yo me coloqué en un colegio de los dominicos, donde he trabajado como docente durante 40 años.
-¿Alguno de los personajes tiene algo de usted?
-Sí, tiene de mí el protagonista, el forastero. Alvarito soy yo, aunque mi familia no es como aparece en el texto. Siento un gran afecto por Zamora de hecho ya mi apellido está unido a la provincia de Zamora.
-En el libro menciona el colegio del Amor de Dios.
-Lo cito porque las chicas que tenían posibles acudían a estudiar a este colegio porque tenía internado. También menciono Fuentesaúco porque El Cubo pertenecía al partido judicial de Fuentesaúco, pero en ningún momento aparece el nombre del pueblo. Lo he omitido conscientemente, aunque doy bastante datos sobre parajes cercanos a la localidad.
-Este texto es su primera novela y ya va por su segunda edición.
-Realmente he tenido mucha suerte. Además, el texto lo han cogido como libro de lectura obligatoria en el colegio donde yo trabajé y también en otros centros educativos de Valladolid y en varios de Palencia. Creo que haber ganado el soneto de las Siete Palabras ha hecho que la novela se comercialice en grandes librerías y en establecimientos que habitualmente no venden textos de autores locales.
-¿Qué supone para usted, que ha sido docente, que el texto lo hayan elegido como texto de lectura obligatoria?
-Una gran ilusión. Me parece que es un libro sencillo de lectura y con un contenido enriquecedor porque acerca a las diferencias que existían a mediados del siglo pasado entre el capitalino y el pueblerino. Ahora la cultura y los conocimientos de un muchacho de la capital y otro de un pueblo son los mismos, pero entonces existía una gran diferencia. También me he ofrecido a los colegios de Zamora para presentar mi libro en los centros porque es una manera de explicar a los alumnos cómo se vivía antes. Incluso un lector me ha dicho que en esta novela le recuerdo a Delibes. Con esta publicación doy rienda suelta a una necesidad de escribir mi forma de pensar sobre la vida y deseo continuar.
-¿Ha empezado la confección de una segunda novela?
-Sí, pero sería una continuación del personaje de Alvarito, que sería un joven estudiante. El texto, del que tengo ya un bosquejo, se desarrollaría en la década de los 50 e incluiré distintas tramas fuera de Castilla y León.







HEMEROTECA:"La Opinión". Zamora. 30 de agosto de 2012





jueves, 7 de agosto de 2014

PREMIO AL MEJOR RELATO SOBRE “RIOS DE LUZ DE VALLADOLID”

En el IV Concurso de relatos “Campo Grande” organizado por el diario “El Norte de Castilla” con el patrocinio del Ayuntamiento de Valladolid y de la Fundación La Caixa, resultó ganador en el apartado “Ríos de Luz de Valladolid”, el relato que presenté bajo el título:
“El influjo de Sherezade”.
El acto de entrega de este galardón, junto al concedido en la categoría general, tuvo lugar en las dependencias del periódico el día  27 de enero de 2014, y al mismo asistieron: el director del periódico D. Carlos Aganzo, el alcalde de Valladolid, D. Javier León de la Riva y D. Fernando Lores  en representación de La Fundación Caixa, además de periodistas, familiares y amigos de los galardonados.

La foto muestra a los galardonados y organizadores del Certamen en la hemeroteca del diario, espacio en el que se desarrolló el acto. 


domingo, 3 de agosto de 2014

D. JOAQUÍN DÍAZ ELOGIA  MI NOVELA

En mi último post, reseñaba que D. Joaquín Díaz había tenido la gentileza de presentar mi novela. Este magnífico escritor y cantautor que además de dirigir su Cátedra de Estudios de la Tradición, es miembro de de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid, director de la Revista Folklore, del Centro Etnográfico Joaquín Díaz con sede en Urueña (Valladolid), de la Fundación que lleva su nombre y un largo etc. de cargos y reconocimientos, posee la sencillez de la gente realmente sabia. Se prestó a acompañarme  en la presentación de la novela, sin apenas conocerme y tuvo la gentileza, días más tarde, de recensionar "Las lamentaciones de mi primo Jeremías" en "El Norte de Castilla", titulando el escrito: "Un manual de antropología". En él, dedicó toda suerte de piropos a mi obra, haciendo de ella una crítica muy positiva, elogiándola como un buen trabajo, teniendo en cuenta de que se trataba de una obra de iniciación.
Gracias, Joaquín.  Desde entonces, siento estar en deuda contigo. Estoy convencido de tener en ti a un buen amigo y siempre estaré a tu disposición para lo que me necesites.


HEMEROTECA: "El Norte de Castilla". Valladolid. 7 de julio de 2012.

jueves, 31 de julio de 2014

       PRESENTACIÓN  DE   "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS".        


Es un hecho prácticamente aceptado por todos, que el tiempo discurre con una celeridad sorprendente. Parece que fue ayer, y hace ya  dos años; concretamente, el  15 de Junio de 2012, cuando tuvo lugar en la librería Oletvm de Valladolid, la presentación de mi primera novela. Ni que decir tiene, que fue un día esperado por mí, en el que no faltaron los inevitables nervios del principiante, ni la preocupación  para que todo estuviera a punto en el momento oportuno.  Afortunadamente, puedo decir, sin ninguna vanagloria, que la presentación fue un éxito, tanto de público como de crítica. La familia y los amigos estuvieron presentes en el acto que se vio enriquecido ¡y de qué manera! con la presencia de mi editor, Don Ángel María González y de D. Joaquín Díaz, Catedrático de Estudios de la Tradición de la Universidad de Valladolid, el cual dedicó unas muy elogiosas palabras hacia la novela y hacia su autor, que agradeceré mientras viva. En próximas entradas de este blog, haré público tan inmerecido panegírico.


La reseña de aquellos momentos felizmente vividos y rematados con la firma de ejemplares, tuvo su oportuna reseña en el blog de la editorial, que a continuación transcribo:

La novela, escrita en un castellano sencillo y rotundo, narra las inolvidables vivencias de un adolescente vallisoletano durante el verano de 1952 en un pueblo de Zamora.
Con un ritmo ameno y un lenguaje lleno de humor y ternura, el libro nos acerca a un período de nuestra historia, el de nuestros padres, que se verán reflejados en los conflictos que viven los personajes: sus primeros amores, el choque generacional, los desacuerdos entre padres e hijos, el choque entre las clases altas y las bajas, y sobre todo, la supervivencia en unos años difíciles.
La novela despliega todo un retablo de personajes, y describe de forma magistral el mundo rural de la posguerra, con sus estratos sociales y la lucha por escapar de la pobreza.
El realismo y viveza de la narración engancha desde la primera página, y cuando cerramos el libro tenemos la impresión de haber vivido realmente todo un verano con Álvaro, el protagonista, un “chico bien” de ciudad, hijo de un notario; y con Jeremías, un muchacho de pueblo, pobre y desaliñado, que sueña con tener algún día una vida más digna… Memorable.



lunes, 28 de julio de 2014

"LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" recibe el " GALEÓN DE ORO"


Reproduzco la nota de prensa de la editorial, comunicando el Galardón:

La editorial  GALEONBOOKS tiene el honor de conceder el GALEÓN DE ORO a DON CARLOS MALILLOS RODRÍGUEZ por su novela “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” por ser la novela más vendida de la editorial durante el año 2012.
El acto de entrega del galardón tendrá lugar el día 8 de marzo de 2013, viernes, a las siete de la tarde, en la LIBRERÍA OLETVM, calle Teresa Gil, 12 (Valladolid).
El autor responderá a las preguntas de sus lectores y firmará ejemplares de su gran éxito.
Desde aquí damos la enhorabuena al autor y damos las gracias a cuantas librerías, centros educativos e instituciones han hecho posible la gran difusión alcanzada por “Las lamentaciones de mi primo Jeremías”.

Añado un momento del acto de entrega, efectuado por el Director-Gerente de Galeonbooks, Don Ángel María González Alfonso.

sábado, 26 de julio de 2014

"LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" se lee en U.S.A.

El día 11 de noviembre de 2013, se recibió en la  editorial Galeonbooks, un comunicado que inmediatamente me remitieron, y en el que tras el recibido del Instituto Cervantes de Londres, confirmaba la presencia de mi novela en el mundo anglosajón.
Reproduzco textualmente el comunicado:

 La profesora de español Catie Anderson, nos envía la siguiente nota:



Tras mi última visita a España, realizada en el mes de Agosto, tuve la oportunidad de adquirir diversos libros que trataran temas relacionados con la adolescencia, y he decidido recomendar a mis alumnos como libro preferente de lectura para el estudio del español, la obra  titulada "Las lamentaciones de mi primo Jeremías" de la que es autor Carlos Malillos Rodríguez. Mi enhorabuena al escritor.
Saludos.
Catie Anderson. Spanish Teacher.  Waunakee High School. Wisconsin. U.S.A.

martes, 22 de julio de 2014

I FERIA LITERARIA Y TEATRAL DE VILLARDEFRADES. (Valladolid)


Esta Feria literaria y teatral  tuvo lugar en la villa que se cita el 15 de Agosto de 2012, y fue una expresión artística de primera magnitud teniendo en cuenta  el reducido número de habitantes de la localidad, lo que hizo más meritoria las representaciones que se sucedieron en diferentes plazas y calles del pueblo.
Además de un rincón del cuento habilitado para los más pequeños, los mayores nos deleitamos con fragmentos de "Yerma", de "Don Juan Tenorio", de "El Avaro", de "La vida es sueño" etc.etc. Todos ellos interpretados por habitantes de la localidad caracterizados para el personaje que representaban, exhibiendo un vestuario que llamaba la atención por su colorido y por el derroche de imaginación empleado en su confección.
Estuvo acompañada la feria por numerosas personas que se acercaron con sus puestos a ofrecernos sus maestrías y destrezas, y nos trajeron una honrosa muestra de lo mejor de su buen hacer, lo que a diario fabrican con sus propias manos. Nos acompañaron también libreros de nuestra vecina Villa de Urueña. Contamos con la compañía del escritor, Carlos Malillos para presentar el libro: “Las lamentaciones de mi primo Jeremías", una novela que pone al descubierto los mundos casi opuestos de dos adolescentes de distinto nivel social.

Muchos nos sentimos ese día un poco quijotes, y, como aquél, revivimos con la lectura y el teatro, buenos tristes, tiernos, románticos y divertidos momentos de nuestra literatura. Otros, como fieles escuderos nos dejamos llevar por la magia de los títeres, danzarinas, mosqueteros y piratas en el recorrer ameno de la feria.
La foto muestra junto al escritor, a don Jesús Pastor, en representación de la Diputación de Valladolid, al Alcalde y a la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Villardefrades. Estos dos últimos caracterizados para la ocasión.
NOTA: Algunos párrafos han sido tomados de la revista "Era Rural"

sábado, 19 de julio de 2014

CRA “LA ESGUEVA”. ESGUEVILLAS DE ESGUEVA. (Valladolid)

En ocasiones, la presentación de la novela no es una actividad exclusivamente literaria, sino que queda englobada en una serie de tareas que tienen como destinatarios a l@s alumn@s y a sus familias, e incluso a habitantes de la comarca en donde se asienta el CRA o CEIP. Así ocurrió el 26   de abril de 2013, en el CRA de Esguevillas de Esgueva, en donde tuvieron la brillante idea de organizar con el patrocinio de la Diputación de Valladolid, la I Jornada Intergeneracional "La Esgueva"
Ese día se desarrollaron actividades que trataban de explicar a los alumn@s como era la escuela a mediados del siglo pasado. La lectura de “Las lamentaciones de mi primo Jeremías” había servido de preparación para situarnos en la época que se quería revivir. Ex alumn@s del CRA, explicaron cómo se desarrollaban las clases entonces: las canciones, las labores, el respeto a la figura del maestr@, la separación de sexos, los castigos… En el recreo hubo tiempo para los juegos de antaño: la rana, los bolos, la soga etc.etc. En definitiva, una jornada totalmente instructiva rematada con la degustación de dulces caseros y la entrega a cada estudiante de un llavero, recuerdo de la experiencia vivida.


El esfuerzo de doña Esperanza, la directora, y del claustro de profesores, tuvieron su merecida recompensa en la satisfacción unánime con la que los asistentes vivieron esta jornada. Un ejemplo sin duda a seguir, por otros Centros Escolares.

viernes, 18 de julio de 2014

PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS”(1)

Es mi deseo colgar en este blog, algunos pasajes de mi novela, a fin de que los lectores puedan hacerse una idea, al menos aproximada, de los sucesivos lugares donde se van desarrollando los hechos, conozcan la trama y sus personajes, así como de la sucesión de afanes e intereses que propician el desarrollo de la acción. Todo ello, con la sana y pícara intención de que en mis seguidores se despierte la curiosidad por conocer el texto completo y adquieran la novela.
Para comenzar, nada mejor que reproducir los primeros párrafos de las trepidantes aventuras de mi primo Jeremías.

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CAPÍTULO I
El Viaje


Bajo un cielo limpio y un sol empeñado en terminar de secar la mies que aún quedaba en pie, surgieron de repente ante mis cansados ojos las cúpulas de la catedral de Salamanca, convertidas por los juegos de luces mañaneras en una suerte de gigantes nacarados. Me vencía el sueño, que no había podido conciliar a lo largo de la madrugada pese al acompasado traqueteo del tren y al confortable tapizado del vagón de primera clase. El olor a hollín nos había acompañado todo el trayecto, invadiendo el reducido habitáculo del compartimiento y provocando en mi hermana Margarita unas náuseas terribles, mientras, mi hermano pequeño, Tinín, se tapaba con las manos los oídos, no fuera a sorprenderle de nuevo el estridente pitido de la locomotora. Mi padre, D. Álvaro González Hontañera, notario del Ilustre Colegio de Valladolid, cuyo semblante casi siempre era serio y autoritario, transmitía en esos momentos bondad y cercanía a raudales. Estaba sentado frente a mí, a contra marcha, moviendo nerviosamente los huesudos dedos de las manos sobre sus rodillas, y aunque no podía ver el despertar salmantino, al notar decrecer la velocidad, se levantó del asiento como impulsado por un resorte, miró por la ventanilla escudriñando el panorama, se atusó el bigote y, tras exhalar un profundo suspiro, repitió, como cada año, una frase que nos era familiar:
―¡Mirad niños! En esta ciudad estudió vuestro padre.
Y como si esa historia no la hubiéramos oído nunca, prosiguió:
―Gracias al esfuerzo de los abuelos, pude estudiar Derecho. Eran tiempos difíciles y eso que no me puedo quejar porque con gran aprovechamiento ―carraspeó como para hacer más énfasis en estas dos últimas palabras―, conseguí acabar la carrera antes de que estallara el Glorioso Alzamiento Nacional.
―Sí, papá ―respondimos, casi al unísono, Tinín y yo.
Margarita, revuelta como estaba, no se unió al dúo porque en esos instantes soltó un incontrolado eructo.
―Perdón papá ―dijo con gran arrepentimiento mientras salía precipitadamente hacia el servicio.
Mi padre la disculpó, haciendo un gesto con la mano, y lanzado como estaba, prosiguió:
―Cuántas gracias he de dar a Dios, que me mostró el camino correcto, y así, alistándome en el ejército, ejército Nacional, por supuesto ―aclaró, alcancé el grado de Alférez Provisional y me cupo el honor de colaborar, aún a riesgo de mi vida, en la eliminación de las hordas masónicas. ―Tras una breve pausa, se acarició la barbilla y, balanceando la cabeza, expresó el pensamiento final―: ¡Qué habría sido de nosotros sin el Generalísimo!

A mis doce años, no entendía muy bien el significado de «horda masónica», «Generalísimo» ni «Alférez Provisional», si bien lo de «Alzamiento Nacional» lo oí un día, yendo al Colegio San José, cuando un golpe de viento levantó las faldas de tres mujeres que caminaban delante de mí, las cuales, entre aspavientos, intentaban sin éxito controlar las improvisadas velas. De entre una cuadrilla de albañiles que trabajaban adecentando un portal de la calle Arribas, uno de ellos, al ver el espectáculo vociferó:
¡Esto sí que es el Alzamiento Nacional!
¡Cállate bocazas, que te pueden oír! replicó otro, ¿no has visto al chaval?
El chaval era yo y lo oí perfectamente, aunque estuviera embobado contemplando por primera vez, al natural, unos muslos de mujer, que por cierto, me parecieron descomunalmente grandes.

Otro pitido, esta vez más prolongado, y el chirriar de los frenos, nos anunciaron la proximidad de la estación.
―Tata Lola y yo cogeremos las maletas; vosotros, niños, ocuparos de los bultos más ligeros, y sobre todo no nos per­dáis de vista ―indicó mi padre, como si fuera fácil perderse en una estación semidesierta a las ocho de la mañana.
―Consuelo, hazte cargo de Margarita, que no la veo muy católica ―prosiguió mi padre, con evidente nerviosismo, mientras capitaneaba el grupo hacia el extremo del vagón.

Consuelo era mi madre, o Doña Consuelo, para amigos, vecindario y sobre todo para la tata Lola cuando se refería a ella. Si para la inmensa mayoría de los mortales, la madre es lo mejor del mundo, en mi caso era una realidad palpable. Mi madre era para mí una Virgen María con pecado original. Desde que mi padre la pidió en matrimonio, ella había pronunciado «fiat» y desde entonces su vida era «por» y «para» su marido. Por él nunca ejerció su licenciatura en Filosofía y Letras, y para no disgustarle, jamás le recriminó nada. Llevaba el mando de la casa, aunque supervisada por él, con quien obligatoriamente consultaba cualquier decisión, por pequeña que fuera, Hablaba muy poco, era afectuosa, rezaba con frecuencia y en más de una ocasión ejercía de pararrayos cuando la carga de trabajo en la notaría hacía que la irritación paterna se cebara con nosotros.
Me acuerdo cómo en cierta ocasión mi tía Gertru dijo, dirigiéndose a ella: «Consuelo, hija, ¡qué acertado estuvo el cura al ponerte el nombre!».
Y es que, en efecto, mi madre era, en los momentos difíciles, nuestro paño de lágrimas, pero sobre todo poseía una gran virtud: «escuchaba». A cada uno le dedicaba el tiempo necesario. Margarita ―¡la muy pesada!― estaba casi siempre pegada a ella; le cuchicheaba al oído mil y una confidencias, seguramente relacionadas con su estrenada pubertad, (digo esto, porque a veces, haciéndome el distraído, escuchaba: «…Margarita, no debes comportarte así, con tus catorce años, ya eres una señorita») y jamás, por muy cargante que estuviera, la apartaba de su lado. Con mi hermano Tinín jugaba cuanto fuera preciso, al tiempo que reía sus «gracias», mientras le cubría de besos. Y conmigo… bueno, me da un poco de vergüenza decirlo, pero se ganó mi confianza desde el momento que le confesé estar enamorado de Cristina, la amiga íntima de Margarita y al oír la noticia, no se rió de mí, al contrario, con gesto grave, se me acercó, susurrándome en tono confidencial: «Pórtate como un caballero; Cristina es una gran chica y tú debes ser digno de ella». Esta respuesta confirmaba, de manera inequívoca, lo que desde hacía algún tiempo venía observando al ducharme: equidistante de mis tetillas, sobre la piel blanca que cubría mi esternón, afloraba una incipiente pelambrera. Efectivamente, a pesar de mi voz un tanto aflautada, a mis doce años ya era un hombre «de pelo en pecho», apto para iniciarme en galanteos amorosos. Cristina encontraría en mí el hombre de sus sueños, del que se sentiría orgullosa cuando paseáramos nuestro amor en la plazuela Santa Cruz. ¡Qué importaba la edad! ¡Qué importaban unos cuantos centímetros de menos! El amor acabaría imponiéndose, aún a pesar de que ella coqueteara con Felipe, un grandullón de quinto de bachillerato que pasaba por ser el botín más codiciado entre las féminas de las Carmelitas. ¡Qué plastón de tío!
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miércoles, 16 de julio de 2014

XXII FERIA DEL LIBRO ANTIGUO Y DE OCASIÓN 2014. VALLADOLID


En diversas ocasiones, he sido requerido para firmar ejemplares en Ferias de Libros o en librerías. Lo que dije sobre mis visitas a Centros Escolares vale también para aquí. Por razones que todos comprenderéis, de muchas de ellas no existe testimonio gráfico ni es mi intención atiborrar este blog con este tipo de eventos. Sin embargo, puesto que en mi anterior entrada he comentado mi asistencia a la de Zamora, quiero informaros, que tan sólo unos días antes, del 4 al 20 de abril, tuvo lugar la XXII Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en Valladolid, instalada en la Acera de Recoletos. En la caseta dispuesta al efecto, estuve firmando ejemplares el día 10.                  

Este tipo de acontecimientos permite ponerme en contacto con todo tipo de lectores, algunos conocidos, con los que tienes ocasión de charlar durante unos minutos; los más desconocidos interesados en conocer tu obra. Nada más halagador para un escritor, que ver como se ojea tu libro. Lo menos importante es que después el lector requiera tu firma o continúe su peregrinaje por las distintas casetas del ferial. Su ligera inclinación de cabeza, sus palabras de ánimo o simplemente una sonrisa esbozada al despedirse, resultan tan gratificantes, que justificarán mi presencia en otro acontecimiento literario de similares características.

martes, 15 de julio de 2014

 XXIX FERIA DEL LIBRO DE ZAMORA 2014

 Desde el 30 de mayo al 3 de junio,ha tenido lugar en Zamora, la XXIX Feria del Libro. Esta ciudad y su Gremio de libreros, con la entusiasta dirección de 
D. Luis González, intentan que este acontecimiento cultural adquiera, año tras año, una mayor relevancia, y a fe que lo están consiguiendo. Con el Parador de los Condes de Alba y Aliste como fondo y bajo la atenta mirada de Viriato, ha aumentado el numero de casetas dispuestas en el nuevo emplazamiento que han atraído a un mayor número de visitantes que en años precedentes y como consecuencia, han visto incrementadas sus ventas, A coadyuvado a este hecho,  el inmejorable programa de conferencias, presentaciones de libros e incluso las actuaciones musicales que han jalonado la semana.
A mí, me ha cabido el altísimo honor de ser invitado el día 3  a la firma de ejemplares  en la Carpa levantada al efecto. He tenido la fortuna de poder charlar con quienes se acercaban hasta ese emplazamiento, para contarme historias que incorporar en mi próximo libro, sobre hechos acaecidos en tierras sayaguesas; comarca en donde tiene lugar buena parte de mi primera novela. Pero lo que es más importante: he podido constatar la franqueza y el cariño de los zamoranos hacia mi persona, lo que me ha hecho sentirme orgulloso de la Tierra de mis antepasados.

Si como reza el dicho: “Zamora no se ganó en una hora”, no es menos cierto que a mí me conquistó en una tarde.

lunes, 14 de julio de 2014

En la la página web de la librería SEMURET de Zamora, se puede opinar libremente sobre la calidad de las obras allí vendidas. En esta dirección, encontrareis los comentarios que sobre "Las lamentaciones de mi primo Jeremías", realizan los lectores:

Recomendación: “Las lamentaciones de mi primo ... - Semuret

domingo, 13 de julio de 2014

INSTITUTO CERVANTES DE LONDRES

D. Joaquín Díaz, Catedrático de Estudios de la Tradición de la Universidad de Valladolid, definió "Las lamentaciones de mi primo Jeremías" como "un manual de antropología". Animados por esta afirmación, la Editorial galeonbooks, decidió enviar un ejemplar al Instituto Cervantes de Londres. Pocos días después, recibimos una notificación que reproducimos y que supuso un gran espaldarazo para la difusión a nivel nacional e internacional de la novela.

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  Dª Mayte Azorín, Head Librarian (Bibliotecaria Jefe) del
 Instituto Cervantes de Londres, ha recomendado a sus
  alumnos como libro de lectura para el aprendizaje del
   español, la novela del escritor Carlos Malillos Rodríguez
     titulada:
      "Las lamentaciones de mi primo Jeremías"
       Abril 2013