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domingo, 5 de enero de 2025

CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XIX)

 

Las bajas temperaturas son un aliciente para estar un par de horas entretenido y cobijado en una Sala cinematográfica. En la cartelera de un multicine, la película “Conclave” nos pareció la opción más interesante y, debo decir, que acertamos plenamente.

El filme dirigido por Edward Berger está basada en la novela homónima de Robert Harris y son sus principales actores: Ralph Fiennes, Stanley Tucci, John Lithgow, Isabella Rossellini y Grian . F. O´Byrne.

El título del thriller nos adelanta el argumento sobre el que gira la proyección. Tras la muerte de un Papa, en este caso repentina, debe reunirse el electorado cardenalicio para elegir a su sucesor. Por ciertos detalles, (como el de una calculadora), se deduce que está ambientada en los años 70-80 del siglo pasado.

Sin apenas exteriores, la acción transcurre entre la Casa de Santa Marta, residencia de los cardenales convocados para la ocasión, y la Capilla Sixtina, que como todo el mundo sabe, es el tradicional espacio en el que tienen lugar las votaciones. Pese a ello, la película resulta absolutamente entretenida. Desde la llegada a Roma de los cardenales hasta la elección del sucesor de Pedro, las intrigas, la formación de grupos de opinión enfrentados por los diferentes rumbos que debe de tomar la Iglesia, la ambición de algunos por alcanzar el papado, los sorprendentes descubrimientos de la anterior vida de algún purpurado, la admisión con derecho a voto de un cardenal in pectore, elegido por el Papa recién fallecido, etc. etc. Hacen que el espectador vaya interesándose por el metraje, a medida que, votación tras votación, nadie alcanza la mayoría necesaria para ser designado Sumo Pontífice.

Con un final sorprendente, que no revelaré, la interpretación del cardenal Lawrence, Decano encargado de dirigir el Cónclave (Ralph Fiennes), así como la Superiora de las Hermanas responsables de la intendencia (Isabella Rossellini), son maravillosas en un conjunto de actores que no desentona en absoluto. Por cierto, la fotografía es extraordinaria.

Por tanto, os recomiendo el visionado de esta cinta, en un periodo vacacional en el que películas de mucho menor calado, opción preferente para un público más joven, se publicitan en las carteleras de nuestros cines.

domingo, 28 de enero de 2024

 

CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XVIII)

 

 

Once nominaciones a los Oscar fue un estímulo más que suficiente, para que me animara a visionar en el día de su estreno en circuitos comerciales, la película "POBRES CRIATURAS", dirigida por el griego Yorgos Lanthimos, con guion de Tony McNamara basado en la novela homónima de Alasdair Gray, e interpretada por Emma Stone, Mark Ruffalo, Willem Dafoe y Ramy Youssef en sus principales papeles.

Desde un planteamiento totalmente fantasioso, la cinta encierra un mensaje de equidad en un mundo utópico en el que además de las diferencias económicas, tiene como eje principal la desigualdad de género, concretándolo en el hecho de una mujer que es capaz de empoderarse en una relación de pareja, desde una posición inicial de sometimiento incondicional al hombre. No desvelaré más detalles de la trama, para que el original guion sea un acicate que sorprenda a quien tenga voluntad de asistir a la sala de proyección.

Sobre la base de que es una película que rompe moldes con lo que estamos acostumbrados a ver, uno de sus mayores atractivos sea, tal vez, la alucinante sucesión de imágenes que rayan en el disparate, el esperpento o la locura, eso sí, con un cuidado vestuario y excelente ambientación decorativa, que ponen de manifiesto el elevado presupuesto de la cinta, lo que posibilita que la fantasía cinematográfica impresione, sobre todo, en la primera mitad del metraje, al sorprendido espectador.

Lamentablemente, después, el ansia de Bella Baxter (Emma Stone) por zafarse de su anterior vida y lanzarse en busca de sensaciones nuevas, se hace repetitivo y oscuro con escenas muy duras de sexo explícito, a mi juicio innecesarias la mayor parte de las veces. Por si esto fuera poco, el argumento desbarra a medida que el film avanza sin que se sepa a ciencia cierta, qué se pretende con prolongar el metraje hasta la hora y cuarenta y cinco minutos de proyección, cuando el final es totalmente previsible.

A destacar, la soberbia interpretación de Emma Stone, una excelente fotografía y los magníficos decorados que combinan espacios victorianos con guiños futuristas.

Al concluir la proyección, sentimientos encontrados de haber conocido novedosas sensaciones y una indisimulada decepción, se entremezclaban en mi interior.

domingo, 5 de febrero de 2023

 

CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XVII)

 

 

 

Después del obligado parón producido por la pandemia, he retornado a las Salas cinematógráficas, en esta ocasión para visionar una película en la que Kazuo Ishiguro adapta el guión de la cinta "VIVIR" (1952) del inolvidable  Akira Kurosawa y la traslada, bajo la dirección de Oliver Hermanus, al Londres de postguerra.

La trama gira en torno a un jefe del departamento de concesión de obras públicas del London County Hall, que vive una vida monótoma y alejada de los problemas de los ciudadanos a los que debe servir. Su historia vital va a tomar un giro sorprendente cuando le comunican que padece una enfermedad que puede acabar con él en pocos meses. Desde ese momento, abandona su estricta puntualidad en el trabajo, extrae buena parte de sus ahorros y se lanza a una desenfrenada carrera por vivir lo no disfrutado hasta entonces. Con la compañia de un hombre, al que ocasionalmente conoce, se marcha a la costa y juntos viven una desenfrenada noche. Totalmente desnortado, contacta con una excompañera, jovial y alegre, que le transmite su forma desenfadad de vivir y que supone para él un impulso significativo para tratar de concluir con éxito, al menos uno de los proyectos que pasaban por su departamento y en los que no reparaba en el factor humano que los impulsaba.

Mr. Williams (Bill Nighy), nuestro protagonista, hace una interpretación magistral de un papel merecedor de un Óscar. Su actuación acapara buena parte de la cinta en la que está bien secundado, aunque en menor intensidad interpretativa, por la joven Margaret (Aime Lou Wood), el inexperto oficinista Peter Wakeling (Alex Saharp) y el bohemio Sutherland (Tom Burke)

La recreación del Londres de los años cincuenta es realmente fabulosa, como muy adecuado resulta el vestuario y la ambientación de aquella City tristemente sacudida por los estragos de la Guerra. La música de Emilie Levienaise-Farrench es delicada y apropiada a la descripción de los hechos y la fotografía de Ramie Ramsay comunica calidez e intimidad a los ambientes. La cruda realidad de la historia descrita hace, que en una de las últimas escenas del film, se extraiga una amarga conclusión sobre la condición humana, que no desvelaré...

Cinta de gran calado, cuyo visionado recomiendo, aunque por poner una pega, creo que le sobra media hora de metraje. Algunas escenas transcurren lentamente, quizás para que al espectador le vaya dando tiempo a "rumiar" la tragedia que se cierne sobre el protagonista.

 

domingo, 19 de enero de 2020


CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XVI)








Ir al cine a visionar una película dirigida por Martin Scorsese en la que los principales papeles están reservados a actores como Robert De Niro (Frank Sheeran), Al Pacino (Jimmy Hoffa), Joe Pesci (Russel Bufalino) y Harvey Keitel (Angelo Bruno), entre otros, es un excelente aval para presagiar que la cinta no nos va a defraudar.

Aunque la obra dura tres horas y media, es tal el interés que suscita para quienes gustamos del cine bien hecho que, pese a que el metraje podría quizás acortarse un poco, la habilidad de Scorsese para conducir la acción y la excelente interpretación de los actores, hacen que este aspecto pueda ser considerado, incluso, como un factor positivo.

La historia está filmada desde la óptica de un decrépito mafioso (Frank Sheeran, "El irlandés") que relata las tres últimas décadas de su vida, desde la amargura de saberse autor de múltiples asesinatos sin que los sentimientos de arrepentimiento acudan a él en los momentos previos al desenlace fatal, que sospecha, no tardará en llegarle. Frank es un veterano de la Segunda Gran Guerra, posteriormente camionero, que se enrola como sicario en la mafia de Filadelfia, dirigida por Jimmy Hoffa, líder del sindicato de camioneros que desapareció de forma misteriosa en 1975 y del que, hasta el momento, nada se sabe sobre su paradero.

La narración de las tropelías cometidas durante los años 50, 60 y 70 del siglo pasado y las conexiones con el crimen organizado y con las corrientes políticas del momento, constituyen  el hilo conductor de unos hechos que podrían constituir una miniserie.

El ritmo que imprime Scorsese a esta narración es mucho más pausado que el que se aprecia en filmes anteriores Como "Casino"," Los infiltrados" o "Pandillas de Nueva York", quizás para que el excepcional trío de protagonistas, se luzca con interpretaciones deslumbrantes, poniendo de relieve no solo el lado enormemente violento de sus vidas, sino también sus traumas y sus miedos, lo que reviste a la cinta de un tono intimista en el que el espectador llega a empatizar y compadecerse de la vergonzante crueldad de estos asesinos reducidos a la penosa situación humana a la que les conduce el inexorable paso de los años.

A destacar el maquillaje, que resulta sorprendente, al mostrar el devenir del tiempo en las facciones de los protagonistas, dotándoles del aspecto adecuado a cada época, lo que da continuidad y realismo a la acción. Otro tanto podría decirse del vestuario, muy conforme  a la moda de cada momento. Igualmente, resultan adecuados los temas musicales empleados que ponen una acertada nota de tristeza al oscuro mundo del hampa.

Por todo lo dicho, creo que "El irlandés" es una gran película  con unos protagonistas que demuestran en grado sumo su saber interpretativo y con un director que mueve la trama con destreza y oficio y que hace que algunos de ellos y la propia película, puedan ser considerados como serios aspirantes a la obtención de los Premios Oscar. Sería lo justo para lo que considero como una obra maestra del Séptimo Arte.

jueves, 10 de octubre de 2019

CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XV)


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Los que sois asiduos seguidores de mi blog, creo que habréis leído en alguno de mis artículos declarar que, en lo sucesivo, no haría comentario ni referencia a cualquier publicación o film que tuviera como leitmotiv la Guerra Civil, y esto por dos motivos fundamentales: porque la mayoría de los españoles no la vivió y por tanto su narración tiene un valor relativo, y porque remover en la ciénaga de un fracaso colectivo como nación sólo puede conducir a reabrir heridas, prolongando en los descendientes de ambos bandos la eterna disputa.

Sin embargo, ilusionado por la gran personalidad de Amenábar, director, co-guionista y autor de la banda sonora de esta película, decidí ir a la sala de proyección con la esperanza de ver un film que preconizara la concordia. ¡Oh desilusión! Después de cuarenta años aprendiendo la historia al dictado franquista, hemos pasado en los siguientes cuarenta años a ver y escuchar los mismos hechos con una perspectiva diametralmente opuesta. Ya comprenderán que estoy en mi derecho de no creer ni a unos ni a otros.

Y es que, cuando se relatan hechos históricos, lo menos que se puede exigir es que la bibliografía a la que se recurre sea veraz e independiente para no hacer interpretar a los protagonistas escenas que no se corresponden con la realidad de los hechos ocurridos y sobre todo que no añadan más fuego a los partidarios de posiciones enfrentadas.

Si hemos de hacer caso a lo que publica el ABC de Sevilla, son al menos dieciocho los errores históricos cometidos en los 107 minutos que dura la proyección, algunos de ellos sustentados con la irrefutable prueba del documento gráfico correspondiente. Yo puedo dar fe al menos de uno, pues en la película no se citan a los hijos varones de Unamuno, cuando a uno de ellos, de enorme parecido físico con su padre, tuve la fortuna de conocer en los años sesenta, por ser profesor del I.E.S. Zorrilla de Valladolid, liceo en el que cursaba por aquel entonces mis estudios. 

Mi impresión particular es de que la película no es objetiva y está filmada con clara intencionalidad política. A simple vista se observa, que los protagonistas son arquetipos con gran poder de convicción en el bando republicano y carentes de fuerza y hasta toscos, coléricos, cuando no incultos, en el llamado bando Nacional. Se resalta lo que interesa a Amenábar y se oculta lo que no conviene para la causa republicana. Es una película de "buenos" y "malos" en la que los actores, entre los que citaré a Karra Elejalde, Eduardo Fernández, Santi Prego, Patricia López, etc., asumen su papel de marionetas que Amenábar desde su privilegiado puesto de director, maneja a su antojo.

El público se quedará sin saber lo que realmente ocurrió en el enfrentamiento dialéctico entre Unamuno y Millán Astray, por lo demás, pertenecientes al mismo bando, hasta que el discurso del primero en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, propiciará su distanciamiento, sin que esto hecho fuera suficiente para que la amistad entre ambos se rompiera.

Viendo las imágenes, también pudiera colegirse de que el fallecimiento de Unamuno acaecido el último día del 36, tuviera como causa los disgustos y aislamiento infringido por los golpistas  y no por una enfermedad que arrastraba desde varios años antes, agravada por el fallecimiento de su hija Salomé. Como se ve, hasta de tan lamentable suceso se intenta sacar provecho.

En resumen, desde mi punto de vista la película es una sucesión de errores históricos y que cinematográficamente no aporta NADA, pero que satisfará al cincuenta por ciento de los españoles y a los miembros de la Academia de Cine muy propensos a conceder estatuillas a este tipo de cine parcial y casposo.

Me pregunto si existirán en España guionistas y directores con talento e imaginación que no tengan que recurrir a la manoseada Guerra Civil, para hacer un cine de calidad.

Por mi parte, queda claro que vuelvo a hacer promesa de no visualizar ningún film que tenga que ver con la sangrienta contienda. ¡Y esta vez lo cumpliré!







domingo, 28 de julio de 2019


CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XIV)




Al cumplirse los veinticinco años de la película de animación del mismo nombre, la factoría Disney ha hecho un remake de la misma en live-action (versión de acción real) firmado por Jon Favreau, que ya hiciera el remake de “El libro de la selva”. Esta nueva versión en imagen real, no cumple, creo yo, con  la principal misión de una película de animación que es la de distraer y provocar ternura en un público que es, mayoritariamente infantil.

La película reproduce fielmente, escena a escena, la versión primitiva, si bien la duración se alarga hasta alcanzar las dos horas con algunos añadidos que no aportan nada interesante a la cinta. En esta versión de acción real, los rostros de los personajes, que han sido creados por ordenador, permanecen con la misma actitud ya estén gozando en la selva o inmersos en cruentas batallas de supervivencia, de manera que comparándola con la versión anterior, sale claramente desfavorecida.

El film se narra la vida de Simba, un cachorro de león que vive feliz en la sabana junto con su padre Mufasa que es el jefe de la manada. Su tío Scar es un malvado león que quiere ese puesto para él y que no duda de utilizar sus perversas artes, deshaciéndose de competidores. Esta es la razón que impulsará al pequeño Simba a abandonar su familia y adentrarse en territorios peligrosos. En esta aventura contará con la compañía y ayuda de Timón y Pumba, un monito y un jabalí. Con el paso del tiempo, Simba sentirá el deseo de regresar y de poner las cosas en su sitio.

En el reparto de voces protagonistas intervienen, entre otros, los actores Donald Glover como Simba, James Earl Jones como Mufasa,  Chiwetel Ejiofor en el papel de Scar y la cantante Beyoncé, como Nala. Por cierto, la cantante ha compuesto para este film el tema “Spirit”, muy apropiado para el romance que mantendrá Nala con un Simba ya crecidito.

Visualmente la cinta es impresionante con secuencias como la que tiene lugar en el cementerio de los elefantes y otras que imprimen realismo y grandiosidad a esta historia fantástica. Sin embargo, los avances tecnológicos no hacen olvidar a la anterior versión y dejan al espectador frío, quizás también por el aire acondicionado que me libró por espacio de dos horas, del intenso calor que hacía en el exterior.


jueves, 3 de enero de 2019


CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XI)



Confieso que, en las ocasiones en que voy al cine, elijo una proyección exenta de dramatismo o de violencia, que ni de cerca ni de lejos, trate el tema de nuestra Guerra Civil, tan recurrente en la cinematografía española, y que, a ser posible, la  Sala esté equipada con sonido envolvente Dolby Atmos. Como ya los telediarios se encargan de ofrecernos una concatenación de noticias a cual más desagradable, al cine acudo para ver y escuchar algo distinto, es decir, películas de las que por su amenidad o calidad tenga constancia previa de que me divertirán o enseñarán sin defraudarme.

Animado por las favorables críticas de la película francesa "Sobre ruedas" ("Tout le monde debout") asistí dispuesto a concluir el año, cinematográficamente hablando, con buen pie. Y debo decir, que el acierto fue pleno. Con un guión muy sencillo, Franck Dubosc, que es a su vez director primerizo y protagonista de la cinta, ha construido una sucesión de fotogramas amables, románticos y tiernos que dan paso a una sucesión de momentos gratos, enormemente divertidos, salpicados de gags de fondo absolutamente limpio que hacen que la hora y cuarenta y siete minutos de visionado transcurran en un santiamén.

Como dije antes, la sinopsis no es nada complicada: Jocelyn, un atractivo empresario, ligón  compulsivo(Franck Dubosc) se ve sorprendido, sentado en la silla de ruedas de su recién fallecida madre, por una espectacular vecina (Caroline Anglade) a la que trata de seducir desde su falso estado de minusválido. Las cosas se complican cuando invitado por este pivón, descubre que su hermana es realmente minusválida. Desde entonces tendrá que seguir fingiendo su papel...¡No cuento más!

Es una delicia ver la interpretación de los protagonistas, principalmente de Florence (Alexandra Lamy) que desprende ternura y sensibilidad a raudales. El reparto está magníficamente completado con la actuación de Elsa Zylberstein y Gérard Darmon.

Muy a tener en cuenta es la normalizada visión que de la minusvalía hace el director, sin presentarlo como una fatal manera de sobrevivir; muy por el contrario, es un canto a la adaptación y a la superación de aquellos que, por diversos motivos, sufren algún tipo de incapacidad.

El final, totalmente previsible, no resta credibilidad a esta excelente historia, que os recomiendo ver para iniciar el Nuevo Año con renovada ilusión.