domingo, 2 de septiembre de 2018


EL CABALLERO DE VILLAMANRIQUE (2ª Parte)

Cuentan que, muerto ya el padre,
quiso dejar su memoria
escrita para la historia
en versos que relataran
pensamientos que guiaran
a otros hombres a la Gloria.

En coplas de pie quebrado
criticó la vanidad,
del tiempo, la cortedad,
de la ambición, la locura
ensalzando el alma pura
que anhela la sobriedad.

Puesto que el trance final
es la muerte ¡Qué tristeza!
¿De qué sirve la riqueza?
¿De qué valen los honores?
¿De qué los fatuos fulgores
cuando ruede tu cabeza?

Con estos sabios consejos,
quiso advertir a la gente
que, tras el mundo presente,
aguarda la eterna dicha
y sería una desdicha
vivir sin ser consecuente.

Empeñado en mil batallas,
en alguna escaramuza,
le atravesó la gamuza,
cerca de Garcimuñoz,
un acero que veloz
en su camino se cruza.

Entre sus ropas oculto
encontraron este escrito
redactado como un grito:
“¡Oh mundo!, pues que me matas…”,
queriendo decir que acatas,
resignado, el fin maldito.

En Uclés quedó enterrado
escuchándose lamentos
cuando en los duros momentos
bajó su cuerpo a la fosa,
lugar en donde reposa
el genio con sus talentos.

¡Señor de Villamanrique!
Te dedico este homenaje
porque tuviste el coraje                              
de vivir con valentía
haciendo de la poesía
el arma de tu mensaje.

Que tu vida sea el ejemplo
atrayente, en que se mira
esa alma que suspira
por conseguir don divino
caminando con buen tino
hasta alcanzar lo que aspira.



















jueves, 30 de agosto de 2018


EL CABALLERO DE VILLAMANRIQUE (1ª Parte)

Al recordar las hazañas
del señor de este Cantar
quiere mi pluma contar
la vida y hechos del hombre
que alcanzó fama y renombre
por soldado y por juglar.

Nació Jorge en noble cuna
revestida de brocados,
más ¡ay!, que fueron los hados
los que de cruel manera
pronto hicieron que perdiera
junto a su madre, cuidados.

Don Gómez, su tío fue
el espejo en que veía
cómo un poema surgía
si gozas de inspiración.
Y aprendiendo la lección,
se hizo un experto en poesía.

Alternando desde joven
el manejo de la espada
con la belleza encerrada
en el lirismo del verso,
hizo girar su universo
entre pelea y trovada.

En su padre, don Rodrigo,
halló el ejemplo a seguir
para después conseguir
ser tan honrado y honesto
que siempre estuvo dispuesto
al injusto combatir.

Por Isabel de Castilla
batalló con tanto celo
que no escuchó de él el cielo,
ni lamentos, ni una queja,
hasta que la Beltraneja
tiñera de negro el velo.

Con la bella Guiomar,
casó pronto, la razón:
asedios del corazón.
Otro asedio mantenía,
por la noche y por el día:
¡Castillo de Montizón!

“Ni miento ni me arrepiento”
fueron su lema y divisa,
la aplicaba de tal guisa
si apresaba al sarraceno,
que ofrecía, al ser tan bueno,
por su conversión, la Misa.

Con su padre muy enfermo
sintió el agudo dolor
de contemplar con pavor
el fugaz paso del tiempo
superando el contratiempo
con paciencia y mucho amor.
                                                  (Continuará)

Fotografía: Castillo de Montizón


domingo, 26 de agosto de 2018


ENTREGA DE PREMIOS

Hace muy pocas horas, ha tenido lugar en el Aula de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Villamanrique (Ciudad Real) el Acto de entrega de los premios correspondientes al XI Certamen Nacional de Poesía "Jorge Manrique", con el que se ponía cierre al mes cultural, pleno de actividades, que se ha venido desarrollando en la bella localidad manchega.

En un clima, extraordinariamente cordial, autoridades y Jurado de este Certamen nos han hecho entrega de los correspondientes Diplomas. A continuación, los galardonados hemos leído los trabajos premiados ante el numeroso público que llenaba el auditorio, y que ha seguido con gran atención el desarrollo de este acontecimiento.

Posteriormente, la Asociación Musical Jorge Manrique, nos ha obsequiado con un ameno Concierto acompañados en la Segunda Parte por la estupenda voz de Oscar Martín Moreno.

Mi agradecimiento a cuantos han intervenido, tanto público como Autoridades, por la excelente acogida con la que hemos sido recibidos y tratados.

Os muestro, a continuación, unas instantáneas de tan memorable evento.
 

jueves, 23 de agosto de 2018


CONCESIÓN DE PREMIO

Con enorme alegría he recibido la notificación de que mi trabajo presentado al “XI Certamen Nacional de Poesía ´Jorge Manrique´ de Villamanrique (Ciudad Real)” ha obtenido el Segundo Premio de su Categoría; Categoría en la que era obligado poner en verso, la vida y obra de un personaje tan importante en el Prerrenacimiento como fue Jorge Manrique.

En dieciocho sextinas hernandianas, presenté al Certamen la poesía que describía los hechos más importantes de la azarosa vida de Jorge Manrique (1440-1479). Una vida  en la que compaginaría innumerables acciones guerreras (siempre sirviendo los intereses de la reina Isabel de Castilla) con una no muy elevada producción de escritos literarios en los que contó en sus inicios con la excelente formación que le diera su tío Gómez Manrique. Entre sus obras destaca sobre todas: “Coplas por la muerte de su padre”, universalmente conocida.

Las sextinas hernandianas, versos octosílabos de rima generalmente consonante abbccb, deben su nombre a José Hernández, de las que se sirvió para escribir su obra “Martín Fierro”. El primer verso queda libre mientras que el sexto recupera la rima del primer pareado, formando el cuarto y quinto versos, otro pareado. Las elegí para esta ocasión, porque dan al rapsoda la opción de recitarlas como si se trataran de romances de ciegos o pliegos de cordel.

El próximo día 25, me harán entrega del premio en Villamanrique (Ciudad Real) de cuyo acto pienso haceros llegar un reportaje fotográfico, reservando para fechas posteriores la publicación del poema completo.

Fotografía: Iglesia de San Andrés Apóstol. Vilamanrique (Ciudad Real)


domingo, 19 de agosto de 2018

FERNANDO SALDÓN BARCENILLA
Desde el pasado día 16, y hasta el próximo 15 de septiembre, se puede admirar en la Biblioteca Pública de Palencia, que tan eficazmente dirige doña María José Sánchez, una estupenda exposición de dibujos a plumilla realizados por el artista palentino Fernando Saldón Barcenilla.





He tenido la oportunidad de asistir a la inauguración de esta muestra y debo manifestar, en honor a la verdad, que me ha encantado. En ella se puede admirar una variada selección de diversas iglesias e instantáneas de obra civil que abarcan, prácticamente, la totalidad de la provincia palentina.        

La calidad de los dibujos demuestra una depurada técnica y una limpieza en la ejecución que solo los muchos años dedicados a esta afición y el magnífico pulso del que goza Fernando, hacen posible que los dibujos comuniquen al espectador la íntima calidez que únicamente las obras de gran belleza saben transmitir.

Enhorabuena, amigo Fernando, por este nuevo éxito pictórico cuya visita recomiendo encarecidamente a quien tenga la posibilidad de hacerlo.

Os anticipo algunos de los hermosos dibujos expuestos: (1) Iglesia de San Cipriano. Pedraza de Campos. (2) Puerta del Portazgo. Aguilar de Campoo. (3) Basílica de San Juan. Baños de Cerrato. (4) Santa María la Mayor. Villamuriel. (5) Plaza Mayor. Baltanás.

jueves, 9 de agosto de 2018



ENTERRARON BAJO EL AGUA EL SOL DE NUESTRAS VIDAS

La mayoría de las novelas editadas cuentan historias fabuladas que pueden sustentarse en hechos más o menos verosímiles o reales. Sin embargo, la que da pie a este reportaje se basa en un hecho acaecido en 1929 como fue la construcción  de la presa de Ricobayo que sumergió bajo las aguas del pantano a varios pueblos, entre ellos, a San Pedro de la Nave. Las familias que lo habitaban fueron desalojadas y lanzadas en diáspora en busca de nuevos acomodos en donde poder subsistir.

Una de esas familias era la formada por los abuelos de la escritora que, junto a sus hijos, recalaron en un primer momento en Andavías, para luego aposentarse definitivamente en El Cubo de la Tierra del Vino, pueblo zamorano al igual que los anteriores.

La autora, Encarni Alonso Rodrigo, relata con indudable acierto, la tragedia sufrida por sus ancestros, poniéndose en su piel, recopilando documentos orales o escritos con los que ha recompuesto el dolor del desarraigo. Si del antiguo pueblo sólo se salvó la iglesia, reconstruida piedra a piedra en el término de El Campillo (Zamora), este libro recupera del olvido cuanto sucedió desde entonces para que el paso del tiempo no anegue, definitivamente, la historia de su familia. En este esfuerzo por revivir el pasado radica uno de los pilares en los que se sustenta la novela; el otro, es la descripción minuciosa del acontecer del pueblo en donde se asienta definitivamente la familia; El Cubo de la Tierra del Vino, lugar de nacimiento de Encarni.

Las normas de la época, los avatares familiares, vida y descendencia de algunos miembros del clan, así como Cancioneros de transmisión oral dejan constancia imperecedera de los primeros años del obligado destierro, mientras que la descripción de cuanto ocurre en el pueblo de acogida definitiva como el ferrocarril, la iglesia, los lavaderos, las labores del campo, las Fiestas…, el anecdotario de los acontecimientos ocurridos o ligeramente fabulados que constituyen la entrañable historia de este sin par pueblo zamorano, vertebran la segunda parte del relato.

Su lectura me  ha ilustrado, distraído y, en ocasiones, emocionado. Encarni, cubina de nacimiento y yo de adopción, fuimos convecinos cuando ella era una niña de pocos años y yo, rondaba la adolescencia. En aquella ocasión no nos conocimos, sin embargo, años después y gracias a las redes sociales, mantenemos una estupenda relación de amistad. Agradezco su deferencia al incluir en la novela junto a las composiciones poéticas de la autora, uno de mis sonetos dedicado a Zamora.

Felicito públicamente a Encarni, por su bello empeño hecho realidad y deseo una gran difusión y éxito a esta publicación que, en muy poco tiempo, ha alcanzado la 3ª edición.





jueves, 2 de agosto de 2018


LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico                    2 de agosto de 2018

PESADILLA EN LA COCINA

Como un Quijote culinario que quisiera poner orden y creatividad gastronómica en una variopinta relación de establecimientos dispensadores de comida que pueblan lo largo y ancho de nuestra geografía patria, Chicote, un excelente chef, bonachón y comprensivo con las flaquezas de sus compañeros de profesión, se ha lanzado a una empresa tan laudable, como dudosamente eficaz a largo plazo.

Luchar solo contra un mal hasta ahora poco difundido, pero, por lo visto, tan extendido, es casi reinventar otra cultura, otra forma de pensar, y esto es una tarea de gigantes. Poner ante los ojos de los televidentes toda una serie de descuidos, por no decir de mala praxis profesional en algo tan delicado como es el mundo de la hostelería, es una tarea sumamente ingrata, pues pone al descubierto fallos imperdonables que no todos sus compañeros de profesión están dispuestos a admitir. No me extraña que, en algún que otro establecimiento, le hayan impedido filmar y, por tanto, negado la posibilidad de arreglar, el nunca mejor dicho, desaguisado imperante.

Las imágenes nos muestran cómo, en las cocinas de los restaurantes por él visitados, la limpieza no suele ser una práctica que se siga con asiduidad; otras veces, las viandas carecen de la refrigeración necesaria y las salsas o preparaciones que acompañan a las comandas, parecen estar liberadas de fecha de caducidad. Por otra parte, el personal no da la impresión de estar lo suficientemente preparado tanto en la elaboración de comidas como en la atención al cliente. Puede que parte del problema proceda de que, así como en otras actividades, el propietario se prepara y se lo piensa antes de lanzarse a una aventura empresarial, en el campo de la hostelería parece que toda persona es válida con tal de estar dispuesta a ponerle voluntad y a echarle horas.

Por supuesto, que son más los establecimientos del ramo que además de tener un personal cualificado, cumplen a rajatabla con las medidas higiénicas establecidas dando además un trato exquisito a sus clientes, pero a mí el programa me ha servido para ser más escrupuloso y elegir con más cuidado el lugar en donde pienso realizar una consumición.

Les puedo asegurar que, en calidad de sabueso, he podido comprobar cómo hasta en locales de cierto prestigio, se pueden ver las tapas o pintxos en el mostrador sin ninguna protección que los libre de los inevitables perdigones de saliva que cada uno de nosotros expulsamos al hablar. Tampoco es infrecuente que la cocina esté situada al final de un pasillo en donde se encuentran los servicios (generalmente con las puertas abiertas cuando no están ocupados) y que más de una vez sea preferible beber directamente de la botella, ante la sospechosa mancha del vaso que nos ofrecen.

Creo que las autoridades sanitarias tienen mucho que decir en su labor inspectora. Con la salud no se juega. Si en este apartado las normas se cumplieran, la labor de Chicote quedaría limitada a aconsejar  cómo dar un aspecto más atractivo al local. Él se sentiría aliviado de su agotadora tarea y los clientes consumiríamos sin recelo.




domingo, 22 de julio de 2018



PASAJES DE " CECILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (48)
CAPÍTULO VI
La ilusión
..........................................
La calefacción, la comida y el vino, con toda seguridad de Cigales, sonrosaron las mejillas de mi padre, alegraron sus ojos y desataron la lengua, tan correcta y comedida en ausencia de alcohol. Haciendo alarde de una habilidad para nosotros desconocida, descorchó con un espectacular giro de muñeca una botella de champagne, llenó las copas y nos pidió le imitáramos en un brindis que, cuando menos, resultó pintoresco e inédito:
―Brindo por el nuevo año, por la salud de todos, por Nacho y su familia, por su santidad Pío XII y sobre todo por nuestro invicto Caudillo, al que Dios conserve la vida muchos años.
Tenía la impresión de que después de incluir tan amplia gama de personalidades en un mismo brindis, cualquier cosa podía suceder, y así efectivamente aconteció.
De pie, con la segunda copa en la mano, mi padre llamó a las tatas para que junto a nosotros compartieran la sobremesa.
―Tenemos por costumbre ―dijo, dirigiéndose a Nacho― compartir fraternalmente con el servicio muchos momentos de nuestra vida cotidiana. Somos así de sencillos, ¡qué le vamos a hacer! Al que entra a servir en mi casa se le trata con la campechanía con la que se recibe a un pariente, y sólo su apellido desvela que no pertenece a nuestra familia.
El que hablaba no era mi padre, estaba convencido de que no podía ser la misma persona que establecía muros infranqueables con todo aquel que consideraba de rango inferior al suyo. Pero lo más chusco estaba por llegar...
Petra se deshizo de la cofia y se desabrochó el cuello duro del uniforme. Se sentó a mi lado y, sin poner reparos, bebió de un trago el champagne que mi padre le acababa de servir.
―¡Qué rico es este vino! No lo conocía. Póngame otro poco, señorito, que me paice que me gusta más que la “isidra”.
Tata Lola también se sentó a la mesa y no dejaba de mirar estupefacta a mi padre y luego a Petra, que con la bebida había cogido carrerilla y tomó el mando de la conversación:
―¡Madre del Amor Hermoso! Se me alegran las tripas al imaginar la cara de “la diabla” cuando se entere de cómo me lo paso en la ciudad. Porque esto se lo escribo mañana mismo a mi vecina Herminia y escapao irá a contárselo a esa mal nacida.
―Ten caridad, Petra, ten caridad. Hay que saber perdonar las ofensas como hizo nuestro Señor ―intervino, mi madre, en un deseo de reconducir la conversación.
Pero para entonces, Petra era dueña de la palabra y de la botella, de la que se servía cada vez que notaba seco el gaznate. Con mi padre adormilado por la abundante comida y por los efectos del alcohol y con mi madre temerosa de que una brusca interrupción del discurso causara una mala impresión en Nacho, Petra no dejó títere con cabeza. Lamentó la muerte de María, la Perdiz, y no tanto la de Cirilo, el Alpargata. Relató la debacle de Faustino, enriquecido con el estraperlo en los años cuarenta, pero venido a menos por el juego y las reiteradas visitas a Susana, la Gata, y compañeras. “Se creyó que nunca se le acabaría el dinero, pero... ¡Le pilló la artesa! ―comentó― y ahora está más desplumado que el pavo que nos hemos comido”. 
              .................................................................
                                                          

jueves, 19 de julio de 2018



 PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (48)
CAPÍTULO III
La casa del abuelo

………………………………
Fue entonces cuando Jeremías se quedó quieto como una estatua, clavó su mirada en la pared desnuda y, con una voz que le salía de lo más hondo, me dijo:
―No entiendo por qué el mundo está tan mal hecho. La mayoría de los hombres somos pobres y sólo unos cuantos tienen cuanto desean, y encima no están contentos y suspiran por tener más, como pasó con Damián, tu bisabuelo, que a fuerza de explotar y explotar a los obreros, construyó esta casa y compró cantidad de fincas.
―¿A qué vienes ahora con eso? ―le interrumpí, un tanto molesto―. Más respeto para mi bisabuelo, que está muerto, y además has de saber que hace años daba de comer a mucha gente.
―Seguramente daba de comer, ¡pero más comía él! Lo mismo pasa ahora con el veterinario, que cuando llegó al pueblo, no tenía ni una gallina para hacer caldo y ya va por el segundo gallinero, además de otras naves con vacas, puercos y la madre que le parió. Se está quedando con medio pueblo.
―Bueno, y a mí, ¿qué me importa lo que me estás contando?
―A ti nada, ya lo sé, pero tú no sabes cómo me suenan las tripas cuando me voy a la cama con un mendrugo, y al día siguiente, si quiero desayunar, tengo que salir al corral, haga frío o calor, y ordeñar la cabra, y luego al mediodía comer patatas, patatas y todos los días patatas, hasta acabar el perol ―hizo una pausa, como si se hubiera tomado la última cucharada del dichoso perol, y continuó―: Lo que más rabia me da es que mis padres estén tan conformes. Cuando me quejo, mi padre, siempre dice: «¡Mecagüen… la «hospiricueta»! Para no aportar nada, bien protestas. ¡Jódete! y si no, haber nacido rico». Y si a mi madre la digo antes de acostarme: «¿No hay más?» después de haber engañado el estómago con un trozo de pan con tocino, ella, empleando un tonillo que suena a justificación, me recuerda: «De banquetes y grandes cenas, están las sepulturas llenas».
Jeremías, pareció volver en sí y, mirándome fijamente, me hizo una pregunta que se me quedó grabada durante mucho tiempo:
―Alvarito, ¿en qué pensaba Dios cuando me trajo al mundo?
En un primer momento no supe qué contestarle. Hasta ese día no había conocido a nadie que tuviera la imperiosa necesidad de comer, ni me había percatado de mi situación privilegiada: yo comía y cenaba todos los días y aún ponía pegas si el huevo frito no tenía «puntillas», o si se repetía la legumbre más de la cuenta. Me acordé de lo que nos había dicho mi padre en la estación de Salamanca: «En estos tiempos, muy pocos pueden comer carne como vosotros». Al oír por primera vez el comentario me pareció una pesadez, pero había que reconocer que, aunque fuera una advertencia paterna… ¡tenía razón!
Compungido por la situación de Jeremías, no se me ocurrió mejor cosa que decirle:
―¡Claro que Dios pensaba en ti! Hoy te quedas a comer con nosotros.
 Y aunque me apetecía descansar del viaje, le propuse:
―A la tarde vamos al regato y me enseñas a coger ranas.
                                                                        …………………………………………..


domingo, 15 de julio de 2018


BERTA  ISLA

Este es el título de la última novela del excelente escritor Javier Marías que junto a “Todas las almas” “Negra espalda del tiempo” y “Tu rostro mañana” cierra la tetralogía del llamado Ciclo de Oxford.

La trama gira en torno a la agitada vida de Tomás Nevinson, un hombre hijo de española e inglés que domina perfectamente ambas lenguas y que además es un aventajado en la imitación de acentos. Estas cualidades no pasan desapercibidas para los Servicios Secretos británicos que le incorporan a sus filas como espía. A partir de este momento, Tomás, aparecerá y desaparecerá de la vida que comparte con su mujer, Berta Isla, haciendo que la convivencia entre ambos sea intermitente, e inesperados su encuentros, puesto que el secreto que preside la vida del espía, así lo justifica.

Berta, se convierte, pues, en una nueva Penélope que ha de acomodar su primitiva idea de gozar de un matrimonio convencional hasta vivir en la incertidumbre de los espaciados encuentros. Por su parte, Tomás, que desempeña un trabajo que no desea realizar, se convierte en un fantasma con necesidades amorosas que tiene que probar su identidad cada vez que se reúne con su esposa, mientras que esta acepta el rol que la vida le depara, admitiendo que el hombre que la visita es realmente su marido y que pese a la fragilidad de la relación, entre ocultaciones y secretos, es una mujer paciente y fiel, como si el vivir en continua espera le hubiera hecho adicta a esta situación.

Las Malvinas, el Ulster, son escenarios en donde  se desarrolla la acción de este espía que, como otros, debe ganarse la confianza de aquellos a los que más tarde traicionará. Este modo de actuar hará que Berta se plantee la moralidad  de su esposo, con quien tiene en sus encuentros, conversaciones en las que él no puede revelar nombres de personas ni situaciones. El destino ha sido cruel con él: se ha fijado en su persona por sus cualidades y le ha abocado a una vida semiclandestina, con continúas desapariciones.

El relato, que se ve salpicado con la aparición de personajes presentes en novelas anteriores de la tetralogía, no impide conocer lo esencial de la novela, aun sin haber leído las anteriores.

La utilización de la narración de la vida del espía en tercera persona, es un buen recurso, como también resulta muy efectivo, el relato en primera persona que Berta hace sobre su peculiar modo de vivir, siempre en vigilia. A destacar el placer que produce la lectura de un texto muy bien redactado por uno de los mejores escritores con los que cuenta nuestro país en el momento actual. De aquí deducirán ustedes que, encarecidamente, recomiende esta publicación.

domingo, 8 de julio de 2018


LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico                 8 de julio de 2018
                                                                                                              SANFERMINES

Cuando se cumplen dos días del  tradicional chupinazo con el que se iniciaron los sanfermines, las Fiestas seguramente más internacionales de España, un halo de preocupación y muchas cuestiones pendientes envuelven tanto, al desarrollo de la programación como a la actuación del personal participante en esta macrofiesta.

Para empezar, varios colectivos feministas habían propuesto que en el “chupinazo”, se luciera un pañuelo negro para mostrar su descontento con el resultado del juicio (aún pendiente de los recursos) contra los componentes de "la Manada". Las feministas navarras no han aprobado tal sugerencia externa, alegando que ellas son las primeras en luchar contra las agresiones machistas y que la Fiesta, ni tocarla. Primer desencuentro.

A pesar de la homogeneidad en la vestimenta, no todos tienen claro en qué consiste la libertad de expresión y cuando unos cantaban: “que viva España”, un grupo de independentistas se han enfrentado a los que osaban loar a su Patria. Segundo desencuentro.

Cada vez es mayor el número de personas que se suman a las protestas del colectivo Animalista, no solo por la celebración de corridas de toros, sino por el espectáculo que proporcionan los madrugadores encierros. Escudándose  en la tradición, se sigue permitiendo que un gentío enorme corra delante de las afiladas defensas de los morlacos con indudable riesgo de perder la vida. ¿No caben más opciones? ¿La tradición es inamovible? — Se preguntan. Siendo una cuestión difícil de abordar por constituir la esencia de la Fiesta, no sería descabellado ir dando pasos hacia una progresiva humanización de este sinsentido, que por mucho que le gustara a Hemingway, es una loca carrera con un desenlace que tiene un gran parecido con el de la ruleta rusa de la muerte.

Por otra parte, el dios dinero hace que, en estos días, se permita multiplicar por cinco la población de Pamplona, que no cuenta con infraestructura capaz de poder prestar adecuado servicio a semejante aluvión humano, de manera que los parques se convierten en improvisados dormitorios y cualquier lugar, por noble que sea, se utiliza como mingitorio. Con las calles abarrotadas y excesivo alcohol en vena, son frecuentes los altercados, las exhibiciones indecorosas  o amorales, etc., etc., con protagonistas de ambos sexos, es decir, un caldo apropiado para cometer cualquier tropelía.

¿Se piensan abordar estos espinosos problemas? ¿Alguna medida distinta de congregar a más y más policía? Me temo que no y, en estas condiciones, no resulta aventurado suponer que hechos como los protagonizados por los impresentables componentes de “la Manada” o muy parecidos, puedan repetirse.

Ojalá sea yo el equivocado, pero tengo la impresión de que sin modificar las reglas por las que se rige esta Fiesta, la sombra de la tragedia planea sobre ella. ¡Ah! Y habrá que ir pensando en no utilizar a San Fermín como fetiche protector; los Santos, creo yo, atienden otras peticiones.

Fotografía de JOSE JORDAN  (AFP)