jueves, 22 de agosto de 2019



ENCARNACIÓN ALONSO RODRIGO

Apenas un año después de la aparición de su primera novela: “Enterraron bajo el agua el sol de nuestras vidas”, y cuyo comentario hice en este blog el 9 de agosto de 2018, la escritora, Encarnación Alonso Rodrigo, vuelve a deleitarnos con la publicación de una nueva obra compuesta de dos relatos  cuyos títulos aparecen bien diferenciados en la portada de la novela “Las damas de la gran fábrica”/ “El secreto del convento”. Sobre su contenido, reproduzco lo que la autora nos dice sobre cada una de las narraciones:

La primera parte de esta historia novelada, Las damas de la gran fábrica, transcurre en la ciudad de Salamanca. En los años de la primera mitad del siglo pasado la joven María acude a fiestas y eventos propios de la época. El río Tormes, la plaza Mayor, la calle del Prior, el café Novelty, el teatro Liceo… son testigos de sus idas y venidas.
Su belleza racial hace que nunca pase desapercibida allá donde María acude.
Un ambicioso, autoritario, tiránico y dominante terrateniente se cruzará en su camino y, utilizando el gran poder que ostenta, hace que la vida de María cambie para siempre, siendo recluida en “la gran fábrica.”
La segunda parte, El secreto del convento, son hechos históricos, leyendas y sucesos acaecidos a lo largo del tiempo en diferentes conventos de monjas de clausura.
El milagro de la Virgen del Tránsito en el convento del Corpus Christi, hace ahora cuatrocientos años, marcó para siempre la vida conventual de las hermanas Clarisas en Zamora y también la de miles de fieles zamoranos que siguen, día a día, mostrando su veneración a la Señora del Tránsito.

Encarnación, es natural del Cubo del Vino (Zamora), pueblo en el que transcurrió parte de mi adolescencia y que me sirvió  de inspiración para mi novela, “Las lamentaciones de mi primo Jeremías”, no me pidáis, por tanto, que sea objetivo con su obra, porque además, Encarni (como se conoce a la cubina) es una entrañable amiga mía. Sin embargo, sí que  destacaré de esta excelente persona, que su afición como escritora se ha desarrollado en ella con extraordinaria pujanza y el éxito de sus publicaciones se pone de manifiesto en el número de ejemplares vendidos, equiparable a la de muchos autores de renombre. Son varias las ediciones que se han imprimido de su primera novela y ya se encuentra agotada la primera edición de esta segunda que hoy nos ocupa.

Felicito a Encarni por sus éxitos literarios y deseo que esta reciente publicación sea el anticipo de otras más que han de venir de su fluida pluma.




domingo, 18 de agosto de 2019

             FERNANDO SALDÓN  BARCENILLA



Tengo el honor de ser amigo de Fernando, un dibujante que domina la técnica del dibujo a plumilla como pocos, y de haber sido invitado a la exposición que inauguró el pasado día 16 en la Biblioteca Pública de Palencia. Hace exactamente un año, Fernando exponía en el mismo lugar, una cuidada selección de su saber pictórico con una temática dedicada a monumentos de  la provincia de Palencia (hecho recogido en mi blog con fecha 19-VIII-2018). En aquella ocasión ya nos adelantó que para el 2019 tenía previsto recrear castillos y fortalezas de Castilla y León. Esta promesa la ha cumplido y cuantos tuvimos la fortuna de contemplar la muestra, quedamos impresionados por la maestría de este singular artista, en el que el paso de los años no parece afectar ni a su pulso ni a su vista.
Pese “al puente”, un numeroso público asistió a este evento y escuchó con atención las palabras de doña  María José Sánchez  y del propio Fernando que, emocionado, expresó su agradecimiento tanto a la Junta de Castilla y León, como a los asistentes, llegados de diferentes localidades de nuestra Comunidad.
Hasta el 16 de septiembre se puede contemplar esta exposición que cada año bate récord de visitantes.
Enhorabuena, Fernando, por tu excelente trabajo. Esperamos anhelantes el próximo año. ¿Con qué dibujos nos sorprenderás?
Para aquellos que no puedan visitar la exposición, os hago partícipes de una pequeña muestra de tan magníficos dibujos.
1.- Arco de Santa María (Burgos)  2.- Arco de San Benito. Sahagún (León)  3.- Castillo de Arévalo (Ávila)  4.- Castillo de Granadilla  (Salamanca) V  5.- Castillo de Turégano (Segovia).


  
 
 

jueves, 15 de agosto de 2019


                                                    “VILLA ELISA”


Después de diez años de duro trabajo en Cuba, Enedina y Francisco consiguieron una posición acomodada. La fábrica de molturar caña de azúcar en donde empezaron trabajando como simple peones, era, por fin, de su propiedad y todos las amargas sensaciones, las jornadas de horas y horas de trabajo y las añoranzas de su querida Asturias, las dieron por bien empleadas. Rebautizaron el almacén y un escaso número de ruidosas máquinas trituradoras que lo amueblaban, con el nombre de “La Española” y se fotografiaron orgullosos y repeinados bajo el cartel anunciador, mirando a la máquina, abrazados y con su hija Elisa entre ambos.

Loa amores de Francisco y Enedina surgieron muy pronto, apenas salidos de la escuela de don Justo, un profesor honrado y altamente cualificado, que podía haber ejercido su profesión de enseñante en núcleos más poblados, pero que prefirió una pequeña aldea a orillas del río Eo, atraído por la belleza del paisaje que lo circundaba. En este idílico lugar, los jóvenes conocieron el amor y su halagador lenguaje e impulsados por el vigor de sus cuerpos, dieron rienda suelta a la pasión que les impulsaba a permanecer unidos. Fruto de esa relación, Enedina quedó embarazada y, cuando su estado resultó evidente, fue repudiada por familiares y amigos. En esta situación, los amantes convertidos en matrimonio con una bendición apresurada de don Martín, el párroco, decidieron embarcarse y tratar de conseguir en América la fortuna que su tierra les negaba. Por consejo de un tío de Francisco que no hacía mucho que había regresado de Cuba con el caudal suficiente para adquirir varios prados y una casa, escogieron esta isla del Caribe como destino para alimentar tres bocas, teniendo bien presente el consejo que, entre muchos, su tío les diera:”Si no vais dispuestos a trabajar a fondo, es mejor que os quedéis aquí. Los duros no caen del cielo. Deslomaros ahora que sois jóvenes y tendréis alguna posibilidad de regresar ricos. Los cementerios cubanos rebosan de emigrantes que no se esforzaron lo suficiente”.

Después de pagar el pasaje con dinero prestado, pisaron tierra con los bolsillos vacíos y la cabeza llena de ilusiones. Corría el año 1850 cuando Enedina y Francisco comenzaron ilusionados la nueva aventura. Cortando caña de azúcar bajo un sol sofocante en jornadas de doce horas, consiguieron adquirir una taína, vivienda con cierto parecido a las pallozas. Así, bajo un techo de barro y palma, el descanso era reparador y el matrimonio y su pequeña Elisa podían cobijarse de las inclemencias del tiempo.


Animados de un espíritu indomable y del deseo inquebrantable de que su hija tuviera el mejor de los futuros, ascendieron en la organización jerárquica de la empresa, siendo Francisco el encargado de que la maquinaría estuviera siempre en perfecto estado de mantenimiento y que las moledoras de caña trabajaran a pleno rendimiento. Cuando su jefe cumplió la suficiente edad como para retirarse, propuso al matrimonio la venta de la factoría, a la que estos accedieron encantados.

No resultó fácil obtener fondos con los que sustituir los viejos trapiches por otros nuevos que proporcionaran mayor producción y rendimiento, ni tampoco adquirir dos naves más para que la fábrica tuviera una producción que quintuplicara a la anterior. Con mucho esfuerzo y tesón, la pareja hizo que en pocos años, “La Española” fuera una de las más prestigiosas fábricas de molturación de caña del Caribe.

Cuando Elisa cumplió veinte años, creyeron oportuno el momento de regresar a Asturias y hacer realidad el sueño por el que habían dejado juventud y salud lejos de su patria y de su gente. No les resultó costoso vender tan próspero negocio y regresar a su tierra convertidos en ricos indianos que invirtieron en fincas y diversas propiedades,  buena parte de su considerable fortuna.

Entre los sueños que Enedina fue madurando en épocas de escasez, figuraba la construcción de una vivienda espectacular que regalaría a su hija como aval de presentación ante cualquiera de los jóvenes adinerados que pretendieran su mano. Y así lo hizo. Adquirió una finca en terreno circundante al río Eo; levantó en su centro una espectacular mansión de tres alturas y la rodeó de palmeras, castaños, abedules, fresnos y árboles de gran envergadura, en tanto que los parterres lucían en época de floración, los cálidos colores de hortensias, vincas y el azul intenso de los agapantos.

Este impresionante complejo conocido como “Villa Elisa” fue punto de encuentro de grandes celebraciones en donde se daban cita los personajes más influyentes de los Concejos cercanos. La belleza de Elisa y su hablar caribeño causaban sensación entre los jóvenes que tenían la fortuna de asistir a estos festejos. Entre ellos, Daniel fue el que cautivó a Elisa y con el que finalmente contrajo nupcias una mañana en el que el resplandor de condecoraciones y el vistoso colorido de vestidos y tocados de las damas, lucían deslumbrantes sobre el verde tapiz que rodeaba la mansión.

De aquellos tiempos felices, da fe la edificación que se mantiene en pie con el mismo esplendor de cincuenta años atrás.

Fotografías del autor.

                          

jueves, 8 de agosto de 2019



PASAJES DE “CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA” (59)
                                                                               
              CAPÍTULO IX          
La Ruptura

………………………………



Al llegar a casa para rendir noticia del encargo, me encontré con un panorama que, a pesar de no ser estridente, no difería mucho del que había presenciado la noche anterior. Un silencio, interrumpido por el constante gemir de Margarita, lo envolvía todo. Tata Lola y Petra distribuían los desayunos, procurando con alguna frase suelta que Tinín no se percatara de la crudeza del drama. Mi madre parecía haber perdido el apetito, y sentada en una butaca, rezaba el rosario, intentando comprender por qué en aquella ocasión la voluntad de Dios Padre no coincidía con la suya. Mientras, mi padre remojaba uno tras otro los bizcochos en el café, mirando de tanto en tanto a Margarita, la cual no cesaba de sollozar. Por la determinación con la que daba cuenta de los bizcochos, podría asegurar que soportaba el dolor de su hija como un mal menor, convencido de que su decisión había sido oportuna, correcta y necesaria. Por si fuera poco, todavía incrementó el llanto de Margarita al pronunciar.
―¡De buena te has librado! ¿Sabes las consecuencias que te podría acarrear haberte casado con ese desgraciado? Eso suponiendo que su sangre no tuviera, como un gran porcentaje de los vascos, el rH negativo, y en vez de nietos tuviéramos abortos.
En este ambiente tan poco recomendable para poder expresar mi satisfacción interior, pensé de nuevo: “Cuando unos ríen, otros lloran”, y salí de casa dispuesto a ponerme a bien con Dios. Para ello nadie mejor que mi ocasional confidente: el dominico de San Pablo. Me costó trabajo que en el convento me dieran razón de él, en un día tan propicio a la meditación y al recogimiento, y cuando al fin me saludó en el recibidor, no pudo ocultar su sorpresa al verme:
―¡Álvaro! ¿Cómo por aquí? Hoy no recibimos visitas. La comunidad se encuentra en sus celdas en completa meditación. Recuerda que hoy es el día en que Nuestro Señor va a morir por todos nosotros.
―Lo sé, Padre ―respondí―. Perdone mi atrevimiento pero es que, en las últimas horas me ha ocurrido de todo, comenzando por haber sido infiel a Cécile, con el agravante de haberlo hecho contemplando mientras tanto las procesiones de Semana Santa.
Y sin detenerme a pensar el tiempo que mi confesión haría perder al predicador, le conté minuciosamente los hechos y las sensaciones experimentadas en los últimos días junto a Arancha. No supe el impacto que mis palabras le produjeron, pues permaneció todo el tiempo de escucha con la capucha de la esclavina recubriéndole la cabeza. Cuando hube concluido, aún tuve que esperar unos segundos antes de que, vuelto hacia mí, me reconviniera.
―Álvaro ―comenzó diciendo―. Esos episodios que me has relatado no prueban sino que el mal nos rodea y hemos de estar siempre atentos a combatirlo. Estas proposiciones deshonestas con frecuencia se disfrazan de apariencia amorosa para confundirnos, y a la postre, para que sucumbamos a sus halagos. Sé que tu amor por Cécile es puro y estos acontecimientos escabrosos pasarán al olvido de Dios en cuanto te dé la absolución. Procura mantenerte vigilante para que situaciones parecidas no vuelvan a repetirse.
 Me arrodillé y recibí la absolución.
―Reza tres Padrenuestros para agradecer la confianza que el Señor tiene puesta en ti y pide a Santo Domingo por todos los pecadores, sin excluir a los miembros de la Orden.
                                                               ………………………

Fotografía de Suzel Jardines Palacios



domingo, 4 de agosto de 2019


PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (59)

CAPÍTULO IV
Conociendo el pueblo



…………………….
Se notaba que Jeremías tomaba muy en serio la tarea de profesor que se había impuesto, con el noble fin de hacer de mi persona un ser apto para bandearme por la vida y quitarme de una vez la pátina de capitalino que me impregnaba, y por eso me hablaba con la preocupación de darme en pocos días todo un cursillo acelerado de galanteos y tácticas amorosas.
―¡Mira! ¡Fíjate! Aquí viene Pili, la hija de Melquíades, el de los ultramarinos. ¡Ya verás cómo se liga!
Y sin más preámbulos, se dirigió resueltamente hacia la muchacha.
―Pili, date prisa y a la vuelta nos das un poco de agua fresca, no siendo que mi primo con la calor, se me muera de sed.
―Pues tomáis el montante tú y tu primo y, si queréis beber, vais a la fuente, que tenéis buenas patitas ―respondió Pili, empleando un tono despectivo.
El primer intento fallido no supuso ningún contratiempo para Jeremías, que justificó el fracaso diciendo:
La Pili no da la prueba. Es muy recia y está crecida porque al Melquíades le va bien la venta. Es un maestro en eso del peso corrido y en poner papel grueso encima de la balanza, aunque te venda cien gramos de fideos finos. La muchacha ahora se ve con posibles y le ha pedido a su padre que la saque de la escuela y la lleve al «Amor de Dios», en Zamora. Estará pensando en echarse novio en la capital y con el paso del tiempo, ya verás cómo reniega del pueblo y nos dice que ha nacido a la sombra de la estatua de Viriato. Yo con esta chica para el próximo año ya no cuento.
No pasaron ni diez minutos cuando, calle abajo, tres muchachas con sus respectivos cántaros avanzaban lentamente hacia nuestra posición, dejándose ver. Parándose cada poco, cuchicheaban mientras nos lanzaban miradas insinuantes.
Esta vez no fue necesario que Jeremías les dirigiera la palabra, pues la más alta y desenvuelta, sintiéndose arropada por la presencia de sus compañeras, al llegar a nuestra altura, dijo a mi primo con un cierto retintín:
―Qué calladito tenías lo de tu primo; si no es por la Encarna, no sabemos que había llegado esta «joyita» ―dijo, señalándome.
―Pues eso, como es una joyita, pasa de largo, que tú con cualquier bisutería ya vas bien apañada ―contestó Jeremías, casi sin mirarla.
―¡Uy madre, vaya humos! ¡Quién fue a hablar! ¿Quién te has creído que eres? ―contestó, soliviantada, la muchacha.
―Pues quién va a ser: el hijo del Mecagüen ―respondió otra de las acompañantes―. Y las tres, entre risas, reanudaron la marcha.
                                                                                              ………………………………….
 Fotografía del autor. Fuente “El Chagaril” Cubo del Vino (Zamora)

jueves, 1 de agosto de 2019


LA LLAMADA




Te llamé por tu nombre,
y enmudeció el silencio.
Te invoqué en mi interior,
cerré los ojos, respiré profundo
salmodiando un rosario
de plegarias, y apareciste sonriéndome
como la primera vez en que vi
tus ojos centelleando
en la oscuridad de mi noche.
Luché por retener tu sonrisa
atrapada en el tiempo,
pero se desvaneció como sombra
herida por la luz.

¡Feliz recuerdo que me traslada al pasado!
¡Milagrosa decisión de no dejar escapar
la contemplación del rostro,
que alegró y alegra mi vida!

En el fondo del dichoso sentir,
intento perdurar el tiempo gozado,
plantando en los balcones
colores de gitanillas,
mientras un temblor me emociona
cuando sumisas o enhiestas
me muestran su variado ropaje.

Con lágrimas emocionadas,
me asomo al precipicio del resto
de mis días contigo, y te llamo, y te invoco, de nuevo,
como un demente atrapado en
su inconsciencia, soñando con que
el trino del pájaro moribundo
alcanzará tus oídos y vendrás, como siempre,
a  abrazarme como antaño.

Fotografía del autor.

domingo, 28 de julio de 2019


CONVERSACIONES CON ÓSCAR (XIV)




Al cumplirse los veinticinco años de la película de animación del mismo nombre, la factoría Disney ha hecho un remake de la misma en live-action (versión de acción real) firmado por Jon Favreau, que ya hiciera el remake de “El libro de la selva”. Esta nueva versión en imagen real, no cumple, creo yo, con  la principal misión de una película de animación que es la de distraer y provocar ternura en un público que es, mayoritariamente infantil.

La película reproduce fielmente, escena a escena, la versión primitiva, si bien la duración se alarga hasta alcanzar las dos horas con algunos añadidos que no aportan nada interesante a la cinta. En esta versión de acción real, los rostros de los personajes, que han sido creados por ordenador, permanecen con la misma actitud ya estén gozando en la selva o inmersos en cruentas batallas de supervivencia, de manera que comparándola con la versión anterior, sale claramente desfavorecida.

El film se narra la vida de Simba, un cachorro de león que vive feliz en la sabana junto con su padre Mufasa que es el jefe de la manada. Su tío Scar es un malvado león que quiere ese puesto para él y que no duda de utilizar sus perversas artes, deshaciéndose de competidores. Esta es la razón que impulsará al pequeño Simba a abandonar su familia y adentrarse en territorios peligrosos. En esta aventura contará con la compañía y ayuda de Timón y Pumba, un monito y un jabalí. Con el paso del tiempo, Simba sentirá el deseo de regresar y de poner las cosas en su sitio.

En el reparto de voces protagonistas intervienen, entre otros, los actores Donald Glover como Simba, James Earl Jones como Mufasa,  Chiwetel Ejiofor en el papel de Scar y la cantante Beyoncé, como Nala. Por cierto, la cantante ha compuesto para este film el tema “Spirit”, muy apropiado para el romance que mantendrá Nala con un Simba ya crecidito.

Visualmente la cinta es impresionante con secuencias como la que tiene lugar en el cementerio de los elefantes y otras que imprimen realismo y grandiosidad a esta historia fantástica. Sin embargo, los avances tecnológicos no hacen olvidar a la anterior versión y dejan al espectador frío, quizás también por el aire acondicionado que me libró por espacio de dos horas, del intenso calor que hacía en el exterior.


jueves, 18 de julio de 2019


CALOR EN TU CUERPO


Sube de la tierra y, desde el cielo bajan,
efluvios de aire tórrido
que me invaden como el calor de tu cuerpo.

No hay gentes por la calle de mirada indiscreta
ni  mentes soñadoras que puedan
imaginar siquiera una parte
de la pasión que siento
a la sombra de tus pechos,
en el oasis en el que descansa mi mirada
en la tuya, cuando nos amamos.

Busco entre poemas aliviarme
del sofoco que me impide
abrir puertas y ventanas
como el corazón, como hiciera esta mañana.

Detecto sensaciones de flores agostadas
contemplando el jardín, humedecido al alba.
La savia se oculta cautelosa en geranios y rosales
esperando la frescura de la noche, para hacerles resurgir
enhiestos y olorosos, de nuevo.
Prodigio del amor, como el Guadiana, que alterna
gozo con olvido, al menos aparente,
cuando a veces creo estar solo y, sin embargo,
el calor de tu beso en mi frente me refresca.

¡Sol! ¡Calor! ¡Estío! ¿Qué me importan?
Si, sudoroso, te tengo a mi lado
mientras escribo este poema
en el que evoco el calor de tu cuerpo,
ofreciéndoseme, en las noches frías del alma.

Fotografía de Maribel Diez Salgado



domingo, 14 de julio de 2019


PROBLEMÁTICA  DECISIÓN

Tres meses le duró a Cuca la alegría de obtener trabajo en una Banco de la capital. Después, la protocolaria llamada al despacho del Director le confirmó la asignación a una sucursal  norteña de poco más de dos mil habitantes. Cuca aceptó resignada esta nueva oportunidad que el destino le deparaba y pensó que demostrando su valía, no le sería difícil que poco tiempo después, la reclamarían para ocupar en la misma entidad bancaria un puesto como Asesora de Finanzas dando por supuesto que sería en una ciudad como la que se veía obligada a abandonar.

La nueva ubicación gozaba de un verdor extraordinario y de un entorno idílico. En el mes de julio era el destino escogido por muchos veraneantes para pasar unos días rodeados de una naturaleza desbordante de belleza en la que se disfrutaba de una temperatura sumamente agradable.

El trabajo no la agobiaba y contaba con la inestimable ayuda de Germán, un treintañero simpático y agradable con el que congenió rápidamente. Él fue quien se encargó de ponerla al corriente de las operaciones básicas que en la oficina se desarrollaban, quien le fue presentando a la clientela y quien la acompañaba en pequeñas excursiones para mostrarle los alrededores.

La coincidencia en gustos fue obrando el previsible acercamiento emocional, de manera que, aun sin mostrar explícitamente su amor, quedaba claro que entre ellos existían sentimientos que superaban la simple amistad.

Estos sentimientos se hicieron más patentes cuando el verano concluyó y con él la presencia de veraneantes y la llegada del tiempo húmedo y desapacible, lo que les proporcionaba la oportunidad de establecer mayores ratos de convivencia,

Una tarde en la que ambos intercambiaban confidencias en un bar, al resguardo de la lluvia, Germán se sinceró y confesó su amor por Cuca

—Creo estar ciegamente enamorado de ti y no quisiera pecar de presuntuoso si te digo que tú debes sentir por mí un sentimiento similar. Hasta el momento nada te he dicho sobre este asunto porque nuestra situación laboral es francamente complicada. Hoy estamos destinados aquí y mañana tal vez uno o incluso los dos podemos encontrarnos a kilómetros de distancia.

—Así es, Germán. Yo también te quiero, pero algo me impide dar ese paso decisivo que nos una en un amor que suponga en poco tiempo un sufrir en la distancia.

Germán, guardó silencio y apostilló:

—Lo que es cierto, es que estar esperando lo que pueda suceder en unos meses o años, es desperdiciar un tiempo precioso. Yo creo que deberíamos afrontar la aventura. ¿Quién sabe lo que nos deparará el futuro?

—Dame unos días para pensarlo. Te prometo que no han de ser muchos. Mientras tanto, únicamente nos veremos en el trabajo. Quiero que la decisión que tome sea la adecuada.

Dos semanas más tarde, aprovechando que la lluvia caía con fuerza y en la sucursal bancaria no había ningún cliente, Cuca le dijo a Germán lo que pensaba sobre su relación…

Fotografía de Santos Pintor Galán.



jueves, 11 de julio de 2019


LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico              11 de julio de 2019

PÍCAROS

Si digo que en nuestro país proliferan los pícaros como setas en otoño lluvioso, seguramente no les estaré informando de algo que la mayoría de ustedes desconozcan.  En los últimos días, sin embargo, los medios de comunicación no dejan de traernos a la memoria, a veces tan olvidadiza, nuevos argumentos que confirman que además de ser la nación líder en trasplantes de órganos, encabezamos también el ranking de la picaresca mundial. Vean si no, algunos ejemplos.

Apenas constituidos los ayuntamientos, en varios de ellos, la primera medida que han tomado los nuevos ediles ha sido la de actualizar sus emolumentos a niveles pre-crisis, porque, según ellos, y por si alguno no lo sabe, la crisis ya ha pasado. Con tremenda celeridad, políticos que responden a distintas siglas, han alcanzado en un tiempo récord un consenso que redundará en nuestro beneficio, pues es sabido que un buen salario hace trabajar con mayor ahínco al género humano y más a los que están llamados a conseguir el objetivo más sublime que imaginarse pueda y que no es otro que el de luchar por el bien común.

Para quien piense que los estudios universitarios son la clave para garantizarse un porvenir seguro, un joven que no es figura del toreo ni crack de un equipo de fútbol de campanillas y que por supuesto no ha asistido a ninguna Facultad Universitaria, valiéndose de un gran olfato para los negocios informáticos, se ha convertido en el ciberestafador que en menos tiempo ha conseguido mayor botín recaudatorio. De no ser por la policía, el muy pícaro ya pensaba recaudar en el Black Friday, nada menos que un millón de euros.

Esa misma policía, nada podrá hacer contra una Asociación Literaria que se mueve por la Red y que organiza casi de continuo Concursos Literarios en prosa o en verso. La temática es muy variada y el modus operandi siempre el mismo. Los participantes rellenarán sus datos  y su creación literaria en la página web de la Asociación. El texto nunca debe superar los diez renglones. El Premio para el ganador es una exigua cantidad de dinero, pero nadie debe desanimarse en caso de no resultar el triunfador, porque en cada Concurso se seleccionan no menos de 300 trabajos que se recogerán en una Antología. El concursante que quiera ver publicado su trabajo en este compendio de buena literatura (¿?), deberá pagar por adelantado al hacer la reserva, el importe de cuantos ejemplares desee. De esta manera la Asociación actuando como editorial se asegura la venta del total publicado. Como ven, todo legal, todo en orden. La picaresca de esta Asociación Literaria se aprovecha del incauto o del vanidoso que desea ver su nombre impreso en un tocho de más que dudosa calidad. Lo que me ofende sobremanera de esta desvergonzada y pícara Asociación, es que asegura ser: “un colectivo creado para jóvenes escritores cuyo objetivo es fomentar la escritura y la lectura en todos sus ámbitos”. ¡Bochornoso!

En fin, Lázaro de Tormes y Guzmán de Alfarache, unos aficionados.

Fotografía de Lydia Casillas, hija del artífice que realizó el conjunto escultórico del Lazarillo de Tormes, Agustín Casillas, que se puede admirar en Salamanca.



domingo, 7 de julio de 2019


PASAJES DE “CÉCILE.AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA” (58)

CAPÍTULO IX
                                                 La Ruptura
………………………………………..


Luego, con los sollozos como fondo, intentó calmar la angustia que apenaba a su mujer y a su hija.
―No os preocupéis. Este lance será en poco tiempo un acontecimiento pasajero. A Margarita le sobra juventud, belleza y, lo que es más importante: posee el apellido González-Hontañera, que es todo un aval para poder encontrar el hombre que por sus propios recursos sea digno de ella y capaz de hacerla feliz. Todo es cuestión de tiempo. Entre tanto, tendremos que estar ojo avizor para que el futuro pretendiente no venga con las malas artes del anterior.
―¡Pero yo quiero a Nacho! ―argumentó Margarita, hecha un mar de lágrimas.
―Ese sentimiento, querida hija, irá desapareciendo con el tiempo. Si en el futuro te hubieras visto sin dinero, acostumbrada a la vida regalada de la que disfrutas en esta casa, al poco tiempo, en compañía de ese truhán, caerías en la más terrible de las depresiones, y las consecuencias hubieran sido nefastas si hubiéramos tenido que alimentar a un vago y a su prole.
Las explicaciones debieron parecer suficientes a mi padre, quien dio por terminada la improvisada reunión. Mandó retirarse a las tatas y nos aconsejó también a nosotros que fuéramos a descansar, no sin antes anunciarme un último encargo:
―Mañana a primera hora, en cuanto Nerea haya desayunado y esté arreglada, la acercas hasta el hotel que ocupan esos embusteros.
 Me costó trabajo conciliar el sueño. Muchos y muy dispares habían sido los acontecimientos ocurridos en las últimas horas. Por una parte, acariciaba el gozo de poder disfrutar todavía de la compañía de Cécile, así como que el destino me alejara de Arancha. Sin embargo, cuando pensaba en mi hermana, no podía por menos de compadecerla. ¡Tantas ilusiones rotas! ¡Tanto dolor sin fruto! como decía mi poema. Todo un colosal edificio de amor construido palabra a palabra, caricia a caricia, se había desplomado de repente, mostrando que en asuntos de amoríos, la ilusión y la desilusión podrían intercambiarse en fracción de segundos. Antes de dormirme, me auto convencí de que no me sucedería a mí algo similar con Cécile.

Era Viernes Santo, y antes de las diez de la mañana ya me encontraba en el vestíbulo del hotel, prácticamente vacío, llevando a Nerea de la mano. Al poco tiempo de preguntar por los señores de Echegáriz, Arancha vino a nuestro encuentro con el rostro rezumando odio. Sin darme tiempo a dar los “buenos días”, me hizo saber su enfado:
―Tienes un padre sin corazón ―comenzó diciendo―. Nacho está destrozado y mis padres totalmente defraudados por la actitud insolidaria de tu familia. ¡Creíamos poder contar con unos buenos amigos! Pero ya ves, todo se ha ido al garete, incluida la relación tan bonita que nosotros habíamos comenzado. ¡Tú te lo pierdes! Algún día lo sentiréis y me echarás de menos, porque por muy extenso que sea el repertorio de tus futuras amistades, conocerás muy poquitas mujeres que se puedan comparar conmigo, incluida esa gabacha que pronuncia mal las erres.
No quise contestar. Me di la vuelta y empujé suavemente las puertas giratorias de salida hasta conseguir llenar los pulmones del aire frío y puro que recorría inquieto, a tan temprana hora de la mañana, las calles de la ciudad. Verdaderamente, esa chica estaba mal de la cabeza. ¿De qué relación me hablaba? ¡Quién había hecho creer a esta criatura que era el ser más perfecto de la creación? ¿Por qué me lastimaba insultando a mi querida Cécile? No quise perder más tiempo en encontrar respuestas a acusaciones sin sentido. Para mí, lo importante en ese momento era que había conseguido zafarme del acoso de Arancha y me sentía liviano en ese aspecto, aunque la sombra de la infidelidad me impidiera, por el momento, poder contemplar los ojos de mi amada con la limpieza de corazón que yo deseaba.
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