domingo, 23 de septiembre de 2018



PASIÓN DE OTOÑO

Descansan en el escritorio
un revoltijo de pentagramas, aún en blanco.
En una de ellos, he dibujado unos pocos acordes inconexos,
en un vano intento de componer una sinfonía que describa
la sonrisa con que muestras al mundo,
la belleza de tu alma encerrada
en un cuerpo, grácilmente juvenil.

Las guirnaldas de flores con las que ciñes tu frente
me persiguen en sueños que no cesan.
¡Cómo plasmar el derroche de belleza
que desprenden en cascada,
los rizos por los que suspiro!
¡Y cómo transponer en música
la mirada del primer encuentro!

La caricia de tu voz me balancea arrullándome
en cada inflexión, en cada sonido emitido
por tu garganta prodigiosa.
En pleno otoño, resurge la primavera del alma.
Vuelvo a intentar escribir algunos compases ¡en vano!
No hay musicalidad que exprese el sentimiento.
La felicidad es una música celestial
compuesta por ángeles que, únicamente,
escucha el pecho enamorado.

Yo la siento cada vez que te tengo a mi lado
y se escinde, delicadamente, cuando te alejas.
Eres el éxito clamoroso de una obra musical apenas iniciada,
mi mejor composición de notas no escritas
volando por el aire sin atreverse a posarse en el papel pautado,
por no mancillar la sinfonía de tu virginal mirada.

Fotografía de David Dunistkiy





jueves, 20 de septiembre de 2018


LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico                       20 de septiembre de 2018

LOS  PLÁSTICOS

Conocidos desde la antigüedad, los plásticos, como tales, comienzan su andadura en el siglo XIX con la vulcanización del caucho y desde principios del XX , con el descubrimiento de la baquelita. Desde entonces, se cuentan por miles los plásticos que cada día se incorporan a nuestra vida cotidiana y por millones las aplicaciones que nos hacen vivir con mayor bienestar. 

Desde el punto de vista químico, son compuestos orgánicos sintéticos o semisintéticos procedentes del petróleo, de alto peso molecular, formadas por cadenas de polímeros.  Resistentes, flexibles, limpios, baratos, impermeables y fáciles de fabricar, han ido abriendo constantemente el abanico  de sus aplicaciones, a medida que se conocían sus ventajas. Desde el inicial nailon al archiconocido plexiglás, el celofán, los vinilos, etc. etc., cada uno de ellos encontraba un lugar apropiado en “el mundo feliz” que sustituía ventajosamente a los demás materiales preexistentes.

Estas sustancias usadas para casi todo poseen, además, una cualidad propia de los mismos dioses: la inmortalidad, o al menos, la longevidad que les hace prácticamente eternos. Y esta cualidad que parecía hacerles enormemente atractivos, se ha convertido con el tiempo en su peor defecto. ¡Son prácticamente indestructibles! Cabe preguntarse si a ninguno de sus inventores se le ocurrió advertir que materiales así no deberían existir al presentar tan obstinada resistencia al reciclaje. Recientes estudios constatan que el plástico supone el 80% de la contaminación marina, necesitando algunos de ellos más de quinientos años para su natural desaparición.

Decía don Miguel Delibes que vivir setenta u ochenta años estaba muy bien, pero que vivir mucho más tiempo nos resultaría terriblemente aburrido por buena que fuera nuestra salud, ya que lo vivido, como la historia o la moda, se repite a intervalos regulares de tiempo.

No sé si los plásticos, una vez desechados de su original uso, sentirán este aburrimiento, lo que sí que estoy seguro es de que aburren a los que asistimos a su indestructible presencia y no digamos nada de la fauna marina que muere engañada al tratar de digerir tan sugerente pitanza.

El gobierno de turno, que siempre mira por hacer la vida de los ciudadanos tan desagradable como pueda, ha iniciado una campaña cuyos efectos consideran la panacea para disminuir el consumo de las bolsas de plástico y, ahora, nos alivian el bolsillo de la odiosa caderilla cúprea, que teníamos destinada para el cepillo del santo de nuestra devoción. Por algo se empieza, pero alguna medida mucho más seria habría que tomar para que las ingentes cantidades de plástico en desuso, no acaben con nosotros después de haber exterminado a las ballenas.

Y, mientras escribo este alegato, yo, estúpido de mí, utilizo cada vez más el dinero de plástico.




domingo, 9 de septiembre de 2018



PASAJES DE “CÉCILE.AMORÍOS Y MELÁNCOLÍAS DE UN JOVEN POETA” (49)

CAPÍTULO VI
La ilusión

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       A petición de Tinín, volvió a contar el origen de todos los apodos del pueblo, incluido el suyo, y añadió a la lista uno que nunca habíamos oído.
―¿Conocéis a Coné, la hija de Saturnino, el pastor de Mayalde?
―No la recuerdo. Ya sabes que yo para los nombres... ―dijo mi madre.
―Pues del nombre es de lo que se trata. Cuando fue a servir a Salamanca y dijo que se llamaba Coné, a los amos les pareció que eso no podía ser, porque no existe santa Coné, y sacaron la partida de nacimiento de la muchacha. En el papel aquel figuraba que su gracia era Eugenia y se descubrió el pastel. Dijon que la culpa fue de su padre, que en el bautizo, al preguntarle don Matías qué nombre quería poner a su hija, contesto: “Ugenia”, a lo que don Matías, que es muy leído, le dijo: “Saturnino: con E, se pone con E” y el torpe del pastor replicó: “Pues póngala como usted quiera. Venga, pues que se llame Coné”.
Todos reímos la anécdota e incluso a mí me pareció que se lo acababa de inventar, pero Petra me dijo muy seria:
―Too, mira, si no te lo crees, vas y se lo preguntas a don Matías, aunque el hombre está ya con la cabeza que no le funciona del todo. El último año, el día de la Fiesta, subido al púlpito comenzó la prédica diciendo: “Queridos feligreses... queridos feligreses” y de ahí no se arrancaba, hasta que salió por peteneras: “Queridos feligreses, hoy veis a vuestro cura, más alto que otras veces” y se desatascó. A partir de entonces, en cada misa del domingo, en cuanto comienza a decir. “Queridos feligreses...” hay un grupillo de jóvenes que a coro añade: “hoy veis a vuestro cura más alto que otras veces” y las mozas se parten el culo, riendo.
        Tinín, lloraba de risa con las historias que Petra nos contaba. Risa que se nos fue contagiando a los demás, a excepción de mi madre, a la que le parecían burdos los relatos y malsonantes las palabras empleadas por su insólita compañera de mesa. Con cara de circunstancias, ponía a cada comentario su punto de compasión, añadiendo: “Cómo siento lo de María la Perdiz”, “Pobre Faustino” o “don Matías ha sido muy buen sacerdote, pero los años no perdonan” mostrando con ello su gran corazón y deseando que de esta manera, Petra callara y no desvelara más miserias; miserias que, con toda seguridad, acabarían en los oídos de doña Camino y de don Ignacio. Fue en balde: Petra continúo hablando sin parar todavía un buen rato, a pesar de que mi madre, disimuladamente, había retirado la botella del campo visual de su sirvienta.

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jueves, 6 de septiembre de 2018



PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (49)
CAPÍTULO III
La casa del abuelo
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Si sorprendido estaba por la confesión que acababa de oír, lo que verdaderamente me tenía perplejo era la diversidad de personalidades que cabían en la apepinada cabeza de mi primo. En la estación se mostró interesado, como un chico mayor, por los pechos de Margarita; en el camino fue un niño-bufón para Tinín, matando moscas y haciendo payasadas, y ahora, a mí me hablaba con la hondura de una persona de edad, con su correspondiente historial de sufrimiento.
¿Quién era el verdadero Jeremías?
Para que mi primo, no continuara haciéndome preguntas de difícil contestación, abrí el balcón y levanté la persiana, saliendo a la galería interior, y desde allí contemplé el jardincillo, que en otro tiempo, complementaba el esplendor de tan noble casa. Estaba más o menos como el año anterior, es decir, ¡hecho una pena! La pérgola, o lo quedaba de ella, seguía rodeando a la fuentecilla sin que el cisne mutilado que coronaba el grupo escultórico central hubiera encontrado su pico, ni mucho menos el ala derecha. El conjunto era todo un canto a la impotencia. En lo que debió ser un jardín del Edén, apenas se dibujaban los parterres donde crecieron, para recreo de la vista y del olfato, la menta, el tomillo y la lavanda. Junto a la tapia habían sobrevivido milagrosamente una madreselva y un don Diego de día, que se aferraban a la pared como quien se aferra a la vida. A su alrededor zumbaban los abejorros, atraídos, quizás, por alguna planta melífera. Faltos de agua y de poda, los rosales trepadores se habían convertido en varales bravíos, emergentes entre la maleza que se encontraba por doquier, amenazando con borrar definitivamente el paseo donde el bisabuelo Damián, dicen, se fumaba un puro cada vez que incorporaba una nueva finca a su patrimonio.
Cerré los ojos y por un momento me imaginé heredero de la colosal fortuna. Los parterres, compitiendo en belleza, se tendían a los pies de los rosales que, desafiando la gravedad, ascendían por la pérgola hasta cubrir de flores columnas y viguetas. El cisne lanzaba constantemente agua por su pico, amenazando con batir alas y alcanzar el cielo. En un rincón del paseo, cogidos de la mano, sumergidos en mil fragancias, Cristina, me miraba embelesada, esperando el tierno beso…
―¡Jeremías! ¡Alvarito!, bajad a comer.
La voz de tata Lola, había cortado de raíz, el último de mis ensimismamientos, devolviéndome a la cruda realidad.
En el pasillo, antes de entrar al comedor, mi madre, frunciendo el ceño, me preguntó:
―¿De qué hablabais Jeremías y tú? Tinín me ha preguntado por el significado de una palabra que no me atrevo a repetir.
―Nada mamá; el niño quería saber qué es un escaño.
―Ah, bueno, no sabes cómo me tranquilizas. De todas formas, la próxima vez procura responderle tú, que para eso eres mayor.
―Descuida mamá, así lo haré ―respondí mientras mis mejillas se ruborizaban por haber mentido a la persona que más quería.
                                                           ……………………………………………


domingo, 2 de septiembre de 2018


EL CABALLERO DE VILLAMANRIQUE (2ª Parte)

Cuentan que, muerto ya el padre,
quiso dejar su memoria
escrita para la historia
en versos que relataran
pensamientos que guiaran
a otros hombres a la Gloria.

En coplas de pie quebrado
criticó la vanidad,
del tiempo, la cortedad,
de la ambición, la locura
ensalzando el alma pura
que anhela la sobriedad.

Puesto que el trance final
es la muerte ¡Qué tristeza!
¿De qué sirve la riqueza?
¿De qué valen los honores?
¿De qué los fatuos fulgores
cuando ruede tu cabeza?

Con estos sabios consejos,
quiso advertir a la gente
que, tras el mundo presente,
aguarda la eterna dicha
y sería una desdicha
vivir sin ser consecuente.

Empeñado en mil batallas,
en alguna escaramuza,
le atravesó la gamuza,
cerca de Garcimuñoz,
un acero que veloz
en su camino se cruza.

Entre sus ropas oculto
encontraron este escrito
redactado como un grito:
“¡Oh mundo!, pues que me matas…”,
queriendo decir que acatas,
resignado, el fin maldito.

En Uclés quedó enterrado
escuchándose lamentos
cuando en los duros momentos
bajó su cuerpo a la fosa,
lugar en donde reposa
el genio con sus talentos.

¡Señor de Villamanrique!
Te dedico este homenaje
porque tuviste el coraje                              
de vivir con valentía
haciendo de la poesía
el arma de tu mensaje.

Que tu vida sea el ejemplo
atrayente, en que se mira
esa alma que suspira
por conseguir don divino
caminando con buen tino
hasta alcanzar lo que aspira.



















jueves, 30 de agosto de 2018


EL CABALLERO DE VILLAMANRIQUE (1ª Parte)

Al recordar las hazañas
del señor de este Cantar
quiere mi pluma contar
la vida y hechos del hombre
que alcanzó fama y renombre
por soldado y por juglar.

Nació Jorge en noble cuna
revestida de brocados,
más ¡ay!, que fueron los hados
los que de cruel manera
pronto hicieron que perdiera
junto a su madre, cuidados.

Don Gómez, su tío fue
el espejo en que veía
cómo un poema surgía
si gozas de inspiración.
Y aprendiendo la lección,
se hizo un experto en poesía.

Alternando desde joven
el manejo de la espada
con la belleza encerrada
en el lirismo del verso,
hizo girar su universo
entre pelea y trovada.

En su padre, don Rodrigo,
halló el ejemplo a seguir
para después conseguir
ser tan honrado y honesto
que siempre estuvo dispuesto
al injusto combatir.

Por Isabel de Castilla
batalló con tanto celo
que no escuchó de él el cielo,
ni lamentos, ni una queja,
hasta que la Beltraneja
tiñera de negro el velo.

Con la bella Guiomar,
casó pronto, la razón:
asedios del corazón.
Otro asedio mantenía,
por la noche y por el día:
¡Castillo de Montizón!

“Ni miento ni me arrepiento”
fueron su lema y divisa,
la aplicaba de tal guisa
si apresaba al sarraceno,
que ofrecía, al ser tan bueno,
por su conversión, la Misa.

Con su padre muy enfermo
sintió el agudo dolor
de contemplar con pavor
el fugaz paso del tiempo
superando el contratiempo
con paciencia y mucho amor.
                                                  (Continuará)

Fotografía: Castillo de Montizón


domingo, 26 de agosto de 2018


ENTREGA DE PREMIOS

Hace muy pocas horas, ha tenido lugar en el Aula de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Villamanrique (Ciudad Real) el Acto de entrega de los premios correspondientes al XI Certamen Nacional de Poesía "Jorge Manrique", con el que se ponía cierre al mes cultural, pleno de actividades, que se ha venido desarrollando en la bella localidad manchega.

En un clima, extraordinariamente cordial, autoridades y Jurado de este Certamen nos han hecho entrega de los correspondientes Diplomas. A continuación, los galardonados hemos leído los trabajos premiados ante el numeroso público que llenaba el auditorio, y que ha seguido con gran atención el desarrollo de este acontecimiento.

Posteriormente, la Asociación Musical Jorge Manrique, nos ha obsequiado con un ameno Concierto acompañados en la Segunda Parte por la estupenda voz de Oscar Martín Moreno.

Mi agradecimiento a cuantos han intervenido, tanto público como Autoridades, por la excelente acogida con la que hemos sido recibidos y tratados.

Os muestro, a continuación, unas instantáneas de tan memorable evento.
 

jueves, 23 de agosto de 2018


CONCESIÓN DE PREMIO

Con enorme alegría he recibido la notificación de que mi trabajo presentado al “XI Certamen Nacional de Poesía ´Jorge Manrique´ de Villamanrique (Ciudad Real)” ha obtenido el Segundo Premio de su Categoría; Categoría en la que era obligado poner en verso, la vida y obra de un personaje tan importante en el Prerrenacimiento como fue Jorge Manrique.

En dieciocho sextinas hernandianas, presenté al Certamen la poesía que describía los hechos más importantes de la azarosa vida de Jorge Manrique (1440-1479). Una vida  en la que compaginaría innumerables acciones guerreras (siempre sirviendo los intereses de la reina Isabel de Castilla) con una no muy elevada producción de escritos literarios en los que contó en sus inicios con la excelente formación que le diera su tío Gómez Manrique. Entre sus obras destaca sobre todas: “Coplas por la muerte de su padre”, universalmente conocida.

Las sextinas hernandianas, versos octosílabos de rima generalmente consonante abbccb, deben su nombre a José Hernández, de las que se sirvió para escribir su obra “Martín Fierro”. El primer verso queda libre mientras que el sexto recupera la rima del primer pareado, formando el cuarto y quinto versos, otro pareado. Las elegí para esta ocasión, porque dan al rapsoda la opción de recitarlas como si se trataran de romances de ciegos o pliegos de cordel.

El próximo día 25, me harán entrega del premio en Villamanrique (Ciudad Real) de cuyo acto pienso haceros llegar un reportaje fotográfico, reservando para fechas posteriores la publicación del poema completo.

Fotografía: Iglesia de San Andrés Apóstol. Vilamanrique (Ciudad Real)


domingo, 19 de agosto de 2018

FERNANDO SALDÓN BARCENILLA
Desde el pasado día 16, y hasta el próximo 15 de septiembre, se puede admirar en la Biblioteca Pública de Palencia, que tan eficazmente dirige doña María José Sánchez, una estupenda exposición de dibujos a plumilla realizados por el artista palentino Fernando Saldón Barcenilla.





He tenido la oportunidad de asistir a la inauguración de esta muestra y debo manifestar, en honor a la verdad, que me ha encantado. En ella se puede admirar una variada selección de diversas iglesias e instantáneas de obra civil que abarcan, prácticamente, la totalidad de la provincia palentina.        

La calidad de los dibujos demuestra una depurada técnica y una limpieza en la ejecución que solo los muchos años dedicados a esta afición y el magnífico pulso del que goza Fernando, hacen posible que los dibujos comuniquen al espectador la íntima calidez que únicamente las obras de gran belleza saben transmitir.

Enhorabuena, amigo Fernando, por este nuevo éxito pictórico cuya visita recomiendo encarecidamente a quien tenga la posibilidad de hacerlo.

Os anticipo algunos de los hermosos dibujos expuestos: (1) Iglesia de San Cipriano. Pedraza de Campos. (2) Puerta del Portazgo. Aguilar de Campoo. (3) Basílica de San Juan. Baños de Cerrato. (4) Santa María la Mayor. Villamuriel. (5) Plaza Mayor. Baltanás.

jueves, 9 de agosto de 2018



ENTERRARON BAJO EL AGUA EL SOL DE NUESTRAS VIDAS

La mayoría de las novelas editadas cuentan historias fabuladas que pueden sustentarse en hechos más o menos verosímiles o reales. Sin embargo, la que da pie a este reportaje se basa en un hecho acaecido en 1929 como fue la construcción  de la presa de Ricobayo que sumergió bajo las aguas del pantano a varios pueblos, entre ellos, a San Pedro de la Nave. Las familias que lo habitaban fueron desalojadas y lanzadas en diáspora en busca de nuevos acomodos en donde poder subsistir.

Una de esas familias era la formada por los abuelos de la escritora que, junto a sus hijos, recalaron en un primer momento en Andavías, para luego aposentarse definitivamente en El Cubo de la Tierra del Vino, pueblo zamorano al igual que los anteriores.

La autora, Encarni Alonso Rodrigo, relata con indudable acierto, la tragedia sufrida por sus ancestros, poniéndose en su piel, recopilando documentos orales o escritos con los que ha recompuesto el dolor del desarraigo. Si del antiguo pueblo sólo se salvó la iglesia, reconstruida piedra a piedra en el término de El Campillo (Zamora), este libro recupera del olvido cuanto sucedió desde entonces para que el paso del tiempo no anegue, definitivamente, la historia de su familia. En este esfuerzo por revivir el pasado radica uno de los pilares en los que se sustenta la novela; el otro, es la descripción minuciosa del acontecer del pueblo en donde se asienta definitivamente la familia; El Cubo de la Tierra del Vino, lugar de nacimiento de Encarni.

Las normas de la época, los avatares familiares, vida y descendencia de algunos miembros del clan, así como Cancioneros de transmisión oral dejan constancia imperecedera de los primeros años del obligado destierro, mientras que la descripción de cuanto ocurre en el pueblo de acogida definitiva como el ferrocarril, la iglesia, los lavaderos, las labores del campo, las Fiestas…, el anecdotario de los acontecimientos ocurridos o ligeramente fabulados que constituyen la entrañable historia de este sin par pueblo zamorano, vertebran la segunda parte del relato.

Su lectura me  ha ilustrado, distraído y, en ocasiones, emocionado. Encarni, cubina de nacimiento y yo de adopción, fuimos convecinos cuando ella era una niña de pocos años y yo, rondaba la adolescencia. En aquella ocasión no nos conocimos, sin embargo, años después y gracias a las redes sociales, mantenemos una estupenda relación de amistad. Agradezco su deferencia al incluir en la novela junto a las composiciones poéticas de la autora, uno de mis sonetos dedicado a Zamora.

Felicito públicamente a Encarni, por su bello empeño hecho realidad y deseo una gran difusión y éxito a esta publicación que, en muy poco tiempo, ha alcanzado la 3ª edición.





jueves, 2 de agosto de 2018


LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico                    2 de agosto de 2018

PESADILLA EN LA COCINA

Como un Quijote culinario que quisiera poner orden y creatividad gastronómica en una variopinta relación de establecimientos dispensadores de comida que pueblan lo largo y ancho de nuestra geografía patria, Chicote, un excelente chef, bonachón y comprensivo con las flaquezas de sus compañeros de profesión, se ha lanzado a una empresa tan laudable, como dudosamente eficaz a largo plazo.

Luchar solo contra un mal hasta ahora poco difundido, pero, por lo visto, tan extendido, es casi reinventar otra cultura, otra forma de pensar, y esto es una tarea de gigantes. Poner ante los ojos de los televidentes toda una serie de descuidos, por no decir de mala praxis profesional en algo tan delicado como es el mundo de la hostelería, es una tarea sumamente ingrata, pues pone al descubierto fallos imperdonables que no todos sus compañeros de profesión están dispuestos a admitir. No me extraña que, en algún que otro establecimiento, le hayan impedido filmar y, por tanto, negado la posibilidad de arreglar, el nunca mejor dicho, desaguisado imperante.

Las imágenes nos muestran cómo, en las cocinas de los restaurantes por él visitados, la limpieza no suele ser una práctica que se siga con asiduidad; otras veces, las viandas carecen de la refrigeración necesaria y las salsas o preparaciones que acompañan a las comandas, parecen estar liberadas de fecha de caducidad. Por otra parte, el personal no da la impresión de estar lo suficientemente preparado tanto en la elaboración de comidas como en la atención al cliente. Puede que parte del problema proceda de que, así como en otras actividades, el propietario se prepara y se lo piensa antes de lanzarse a una aventura empresarial, en el campo de la hostelería parece que toda persona es válida con tal de estar dispuesta a ponerle voluntad y a echarle horas.

Por supuesto, que son más los establecimientos del ramo que además de tener un personal cualificado, cumplen a rajatabla con las medidas higiénicas establecidas dando además un trato exquisito a sus clientes, pero a mí el programa me ha servido para ser más escrupuloso y elegir con más cuidado el lugar en donde pienso realizar una consumición.

Les puedo asegurar que, en calidad de sabueso, he podido comprobar cómo hasta en locales de cierto prestigio, se pueden ver las tapas o pintxos en el mostrador sin ninguna protección que los libre de los inevitables perdigones de saliva que cada uno de nosotros expulsamos al hablar. Tampoco es infrecuente que la cocina esté situada al final de un pasillo en donde se encuentran los servicios (generalmente con las puertas abiertas cuando no están ocupados) y que más de una vez sea preferible beber directamente de la botella, ante la sospechosa mancha del vaso que nos ofrecen.

Creo que las autoridades sanitarias tienen mucho que decir en su labor inspectora. Con la salud no se juega. Si en este apartado las normas se cumplieran, la labor de Chicote quedaría limitada a aconsejar  cómo dar un aspecto más atractivo al local. Él se sentiría aliviado de su agotadora tarea y los clientes consumiríamos sin recelo.