domingo, 9 de diciembre de 2018


SOBRESALTO

Tardó mucho tiempo en conciliar el sueño. Fue al baño para intentar romper la dinámica del desvelo, pero resultó inútil. Tras media hora de clavar la mirada en la luz que se colaba por los resquicios de la persiana, volvió a levantarse y encendió la televisión. Comprobó que la programación era aún más aburrida que en horas de amplia audiencia. Por un momento, cerró los ojos y creyó llegado el momento del sueño. Al acostarse la recibieron unas sábanas frías y un incipiente dolor de cabeza. Cambió de postura unas cuantas veces más y repasó el último episodio vivido aquella misma tarde con Josema. 

Nunca debió de suceder una cosa así. Quizás la intolerancia mutua abortó el diálogo de buena voluntad que pone fin a todas las desavenencias, pero el hecho fue que seis meses de besos encendidos y de futuras promesas de vida en común, se deshicieron en un instante.
Todo empezó por una discusión banal que fue adquiriendo dimensiones insospechadas a medida que el enfrentamiento verbal continuaba. De un tema se pasaban a otro con una celeridad sorprendente. De las cuotas del coche adquirido a medias al recuerdo del nefasto fin de semana por culpa de una mala elección del restaurante; de la familia del uno a las peculiaridades de la familia de su pareja; de la sentida falta de cariño a los celos infundados…

Josema fue el primero en tomar una determinación tajante: “¡No aguanto más. Mañana me voy a Madrid y acepto el trabajo que me ofrecieron!”, “Cómo si quieres ir al fin del mundo—respondió ella—, para mí ya no supones nada”.

Lourdes vio cómo la niebla de diciembre engullía la espalda de Josema y llena de rabia esperó en la marquesina del autobús, el vehículo que le acercaría a su casa.

Las seis de la mañana y salvo pérdidas de conocimiento puntuales, Lourdes continuaba esperando la claridad de la mañana. Encendió la radio y escuchó en media hora, no menos de tres veces las consecuencias de unas elecciones y los destrozos parisinos de los “chalecos amarillos”. Estos mantras tampoco tuvieron el efecto somnífero pretendido. De repente, el locutor añadió una desgraciada noticia al “bucle” de las ya emitidas: “Debido a la espesa niebla, un vehículo se ha salido de la vía en la N-VI a la entrada de Madrid. Su único ocupante, un joven de veinticuatro años, ha resultado muerto”.

Un grito desgarrador inundó todos los espacios de la casa y, Lourdes se desplomó sollozando sobre la alfombra. Cuando consiguió salir del shock, se apresuró a llamar a Josema. Los tonos de llamada se sucedían y nadie contestaba. Volvió a intentarlo de nuevo y, cuando estaba a punto de desmayarse, una voz somnolienta atendió su llamada.
“Son las siete de la mañana. Qué haces llamándome a estas horas—contestó Josema.
“Perdóname. He tenido un terrible presagio. Más tarde te lo explicaré todo. Te quiero”.
“Yo también a ti, cariño. Mañana hablamos y hacemos planes. Ahora, duérmete”

jueves, 6 de diciembre de 2018


LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico             6 de diciembre de 2018

PANES Y PECES

Hoy he estado pescando en el Mediterráneo, concretamente en Santa Pola. Clavadas en las rocas del espigón, mis cañas apuntaban al Este. Mi pensamiento también. Sin poder evitarlo, imaginaba a los migrantes que habían conseguido tomar tierra en Malta y que pronto serán reenviados a España y pensaba en la tripulación del pesquero “Nuestra Madre Loreto” que ¡por fin!, podría reanudar su tarea y regresar a nuestra patria, a ser posible, antes de que llegue la Navidad.

Mientras mandatarios del G-20 discutían en Argentina cuestiones muy importantes, los vecinos de Santa Pola se reunían en la Plaza de la Glorieta para pedir el inmediato regreso de familiares y amigos. Era un grupo numeroso, seguramente un G-200 que clamaba justicia y sentido común.

Olvidados del mundo, esta tripulación había sido abandonada a su suerte. Su pecado: haber cumplido con la regla más elemental de la navegación marítima cual es el recoger a náufragos, antes de que perecieran sin remedio en esa fosa común en la que se convertido nuestro mar Mediterráneo.

Cada vez estoy más convencido de que el mundo está loco. O para ser más exactos, sus dirigentes. Se erigen en salvadores del mundo y no son capaces de preocuparse por la vida de seres indefensos. Alguien debería recordarles que volver la espalda a los desfavorecidos de este mundo les desacredita. Hoy, hay pan y peces para todos, con tal de que ellos no atesoren todo el pan y con sus flamantes yates, destruyan todos los peces del planeta. Están convencidos de que “el pez grande se come al chico” y ellos son peces gordos.

Momentáneamente, la alegría, aunque tarde, ha regresados a los santapoleros que ya han dispuesto el recibimiento adecuado a estos héroes de la mar. No faltará el vino espumoso y sobre todo la pólvora de las grandes celebraciones. Más de uno estará pensando en reservar parte de la misma y arrojarla cuando algún político oportunista se sume a la fiesta. Quizás un cohete en el lugar en que la espalda pierde su nombre, sería un lugar adecuado. Es la misma espalda que han estado contemplando durante diez días interminablemente angustiosos.





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jueves, 22 de noviembre de 2018


PREMIO CERVANTES 2018

El premio Cervantes considerado como el Nobel de las letras hispanas, y dotado con 125.000 euros, ha recaído en el presente año, en la poeta uruguaya Ida Vitale.

Esta mujer se incorpora, a la reducida nómina de féminas galardonadas con este premio en los 40 años de historia del Cervantes. Antes que ella lo recibieron María Zambrano, Ana María Matute, Dulce María Loinaz y Elena Poniatowska.

Nacida en 1923, Ida Vitale es la última sobreviviente de la generación del 45 de la que formaron parte, entre otros, intelectuales como Mario Benedetti, Carlos Maggi o Ángel Rama(su primer marido).

Es autora de poemarios tan importantes como, Palabra dada, Mella y Criba, La luz de esta memoria, Paso a paso, Jardín de sílice, etc. En todos ellos su lenguaje está cargado de ironías y sutilezas en las que se detecta un claro influjo de Juan Ramón Jiménez, a quien considera su maestro en la poesía.
Acumula en su currículo importantes reconocimientos entre los que se encuentran el premio Internaional Octavio Paz de poesía(2009); Premio al Mérito Cultural de la Ciudad de México Carlos Monsivais ( 2014);Premio Internacional Alfonso Reyes (2014); Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana(2015); Premio Federico García Lorca (2016) ; Premio Max Jacobs (2017) y el Premio de la Feria del Libro de Guadalajara ( 2018).

Poeta, ensayista, crítica literaria y traductora, ha colaborado en numerosas publicaciones en los distintos países en los que vivió. Primeramente en México, a dónde emigro a causa de la dictadura uruguaya de aquel tiempo, después en Francia y últimamente en Texas (EE.UU.).

Vitale siempre ha sentido rechazo por la llamada poesía social o comprometida, porque con ella" ningún poeta ha conseguido el momento más decoroso de la poesía",  ni siquiera Pablo Neruda," cuyos mejores libros—afirma— no son los políticos"

El jurado,  presidido por la escritora y académica de la RAE, Carme Riera, ha otorgado el premio a esta escritora "por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía hodierna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español".

La galardonada recibirá el premio el próximo 23 de abril (fecha del fallecimiento de Miguel de Cervantes) en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.



domingo, 18 de noviembre de 2018


PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (51)

CAPÍTULO VI
La ilusión
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Faltaba más de una hora para el comienzo de la reunión y ya Margarita, se encontraba impaciente esperando a su querido Nacho. Preguntó unas cuantas veces a mi madre si el vestido verde veronés que estrenaba no marcaba sus formas, pese a ceñirlo con un cinturón ancho de amplia hebilla, y no dejaba de comprobarlo mirándose una y otra vez ante el espejo del gabinete materno, adoptando todas las posturas imaginables. A mí me consultó si lo que resultaba más apropiado para el peinado recogido que llevaba, era una cinta o un prendedor. “¡Anda, maja!”, le contesté, que era una manera de indicarle que se estaba poniendo muy pesadita, y la pobre se quedó con la duda mientras se limaba por enésima vez las uñas. El no hacerle caso era fruto de mi nerviosismo. Bastante tenía yo con componer mi vestuario para que mi figura recordara, siquiera en este apartado, a la de Humphrey Bogart, puesto que me iba a emparejar con Audrey Hepburn. Por fin me decidí por un jersey gris de cuello en pico complementado con unos pantalones “príncipe de Gales” que conservaban todavía la prestancia de la primera puesta. Rebusqué en el armario una camisa a juego, hasta decidirme por una a cuadros que, con el complemento de las ballenas en el cuello, quedaba muy aparente. No abroché intencionadamente el primer botón, pensando que este detalle me daría un aspecto de descuidada elegancia que no pasaría desapercibido para Cécile. Con una crema facial traté de disimular los pequeños cortes con los que la hoja Palmera me había señalado la cara esa misma mañana y que no eran sino consecuencia de mi inexperiencia en el tema del afeitado. Me apliqué a continuación un buen masaje con el Floyd, por sus efectos cicatrizantes, pareciéndome después que una fragancia varonil más intensa, aumentaría mi atractivo, por lo que no dudé en perfumarme con el “Varón Dandy”, paterno, aunque el aroma delatara su procedencia.
Pronto llegaron los invitados y, entre ellos, Nacho, que al ver a mi hermana volvió a exclamar: ¡Wooooaaahhh! que al parecer era lo único que salía de su boca cuando la belleza de Margarita le agarrotaba sus cuerdas vocales. A mí me sucedió con Cécile casi lo mismo. Quedé tan impresionado con su elegante forma de vestir que no pronuncié palabra cuando le di los besos de bienvenida. Llevaba un vestido rojo y una elegantísima torerita negra que realzaban ¡y de qué manera! sus formas adolescentes y su evocador cuello de cisne, resaltando de paso aquellos ojos de intenso azul que iluminaban mis días cuando los contemplaba y mis noches cuando los soñaba. A la que no se le cortó el habla fue a Goyita. Ponderó la decoración, alabó la pista de baile, pero no pudo disimular su alegría cuando descubrió las “medias noches”. Por su parte, Daniel, tuvo el detalle de traer de casa un surtido de discos de música variada: valses, tangos, boleros y rancheras.
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jueves, 15 de noviembre de 2018



PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS" (51)
CAPÍTULO III
La casa del abuelo
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Después de soltar esta perorata, el abuelo, estirando y encogiendo párpados y labios, se agarró a la silla, luego a la mesa, se cambió de mano por dos veces el bastón y dando un fuerte resoplido, consiguió por fin sentarse.
Como si el quejido fuera una señal de inicio, mi madre aprovechó la ocasión para bendecir la mesa, como hacíamos todos los días.
―Te damos gracias, Señor, por el alimento que tan generosamente nos concedes. Fortalece nuestro cuerpo y aumenta nuestra fe para que, siendo fieles al Evangelio, compartamos un día con nuestros hermanos mejores manjares en la mesa celestial de tu Reino.
―Amén ―respondimos todos al unísono, no con tanta devoción como deseosos de paladear cuanto antes las exquisitas judías estofadas que Petra nos había preparado.
Mi madre, atenta como siempre al más necesitado, creyó que era urgente atender a Jeremías, y en un tono jovial le dijo:
―Ea, Jeremías acércame el plato, que por ser nuestro invitado, te voy a servir el primero.
Jeremías se sonrió y, una vez servido, sin esperar a que las judías llegaran a nuestros platos, sumergió la cuchara en el suyo y las fue engullendo con tanta animosidad que cuando mi madre concluyó la ronda, preguntó:
―¿Se puede repetir?
―Si hijo, faltaría más ―dijo mi madre, escanciándole otros dos buenos cazos de judías.
―Si quieres, puedes comerte las mías ―arguyó el abuelo quién, entornando los ojos, quizás recordando épocas pasadas, exclamó resignadamente:
―Ya no me vuelve el apetito, aunque tenga delante unas buenas judías con chorizo.
Durante unos minutos sólo se oyó una sinfonía de percusión en la que las cucharas, como improvisadas baquetas, golpeaban con energía los platos, hasta que el abuelo, que asistía resignado al espectáculo, tomó la palabra para decirnos lo que seguramente había estado rumiando en los últimos meses de soledad:
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domingo, 11 de noviembre de 2018



CONCIERTO EN LA CATEDRAL DE VALLADOLID

El pasado viernes, cuantos nos acercamos a la Catedral, tuvimos ocasión de escuchar al coro "Schola Antiqua", dirigido por Juan Carlos Asensio, en un Concierto enmarcado dentro de los Actos Conmemorativos del IX Centenario del Fallecimiento del Conde Ansúrez, repoblador de la ciudad de Valladolid.

La "Schola Antiqua", desde su fundación en 1984, ha venido actuando en festivales en Europa, Estados Unidos, Centroamérica, Próximo Oriente y Japón. Su amplia discografía incluye trabajos dedicados al canto mozárabe, al canto gregoriano y a reconstrucciones históricas de polifonía. Entre sus proyectos para este curso figuran su participación en el Festival de Música sacra de Bogotá, en la Capilla Palatina de Aquisgrán, en la abadía de Ciervaux y la reconstrucción de las Vísperas Solemnes de Confesores de José Nebra junto a La Grande Chapelle.

En la primera parte, este coro madrileño interpretó magistralmente, varios oficios de difuntos de canto hispano visigodo (mozárabe) que surge de la unificación del rito litúrgico hispano en el Concilio de Toledo de 633, bajo la tutela de San Isidoro de Sevilla.

La segunda parte estuvo dedicada al "officium defunctorum" en una bella conjunción de voces en polifonía gregoriana.

Ambas actuaciones que corresponden a música de réquiem en tiempos del Conde Ansúrez (1037-1119), fueron muy aplaudidas por el entendido público que llenaba el amplio espacio de la seo herreriana.

Este concierto, es el segundo de un total de cuatro que ha sido organizado por la Fundación Joaquín Díaz y el Ayuntamiento de Valladolid y se completará los días 22 y 23 con un simposio en el que cinco expertos hablarán, en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, sobre las distintas músicas medievales.

Dada la elevada calidad de los participantes, será muy interesante poder asistir tanto a las audiciones así, como al propio simposio.

Fotografía de Santos Pintor Galán

domingo, 28 de octubre de 2018


CUENTO  VENECIANO

Con la mirada limpia de quien desea conocer el mundo que le rodea, se pasaba horas y horas escrutando tras los visillos del mirador, el pasar ajetreado de los gondoleros que surtían de aperos y víveres a los habitantes de Venecia, mientras bordaba en finas telas, banderolas, gallardetes, reposteros... que luego su padre vendería a la gente más influyente de la ciudad para ornamento de sus casas y ejércitos.

A sus dieciséis años, Valeria puso como excusa ser este mirador el lugar más tranquilo de la mansión, para observar el paso de las gentes que cruzaban el puente sobre el canal y el discurrir de las embarcaciones por el mismo. Entre los gondoleros, uno acaparaba su atención. Destacaba entre todos los demás por su apostura y belleza. Se sentía cautivada por su melena rubia, el cuidadoso manejo con el que movía el remo y el balanceo cadencioso  con el que resaltaba a cada vaivén, la armónica proporción de un cuerpo juvenil y musculoso. 

Desde que escuchara: "¡Buongiorno, Fabrizio!" al cruzarse su góndola en la angostura del canal, con la de un compañero, el nombre de Fabrizio se grabó en su mente, de tal manera que soñaba con el momento en que pudiera llamarle a viva voz, pues, sin darse cuenta, ya lo musitaba cada vez que su amor platónico pasaba ante el mirador.

No pudiendo vencer por más tiempo esta tensión emocional, un buen día, Valeria tuvo el atrevimiento de descorrer el visillo y agitar su mano saludándole. Fabrizio detuvo entonces su góndola ante el balcón e inclinándose respetuosamente, confesó a la dama, no haber visto jamás belleza alguna que pudiera compararse a la suya. A partir de ese encuentro, Fabrizio se detenía ante el mirador cada vez que su tarea le llevaba por el canal en donde se encontraba la casa de la joven, que ya, venciendo toda timidez, intercambia con él pequeñas pláticas sin que su padre fuera sabedor de ellas.

De los primeros galanteos, pasaron sin percatarse a los requiebros amorosos y a la mutua confesión de sus amores, de manera que se hizo famosa una cancioncilla que se escuchaba en todas las plazas de la ciudad.

Non sarai innamorato
se non ami, come Fabrizio
adora la dolce Valeria.
Un amore,talmente puro,
Venezia mai lo conobbe.

No tardó mucho tiempo Gennaro Montepussi, padre de Valeria, en conocer estos amoríos que le causaron un hondo pesar, pues él había concertado matrimonio para su hija, con el primogénito de un rico comerciante de la ciudad, de manera que, a partir de ese instante, recluyó a su hija en una estancia situada en la parte más elevada de la casa cuya ventana daba a la parte opuesta a la que se encontraba el canal.

Al percatarse Fabrizio de que su amada no acudía a su llamada, paraba cada día su góndola ante el mirador y entre lágrimas exclamaba repetidamente: "¡Ti amo, Valeria!", con la esperanza de obtener respuesta. Ponía tanto ardor en su declamación, que pronto encontró el apoyo incondicional de amigos y viandantes que unían sus voces a las de él en un intento de que el clamor llegara a los oídos de su amada. Fue tal la empatía de este gesto de amor desgarrado que pocos días después, los venecianos optaron por congregarse ante la Torre dell´Orologio y, coincidiendo con la última campanada de las doce de la mañana, lanzar como una sola voz su plegaria enamorada: "¡Ti amo, Valeria!"

Imposible que el dux no escuchara desde el cercano Palacio Ducal esta unánime declaración de amor y de que no se enterara del motivo que lo originaba, por lo que mandó llamar de inmediato a Gennaro, al que le habló de esta manera:

"El amor es el don más preciado que se ha concedido a la especie humana. Quien ama ya es rico, pues posee la felicidad con la que podrá vencer los avatares de la vida. Fabrizio con su actitud ha demostrado que el amor por tu hija es puro y que es capaz de hacer cualquier cosa por conseguirlo. No te avergüences de emparentarte con un humilde gondolero, pues a partir de mañana, entrará a mi servicio y será quien dirija mi nave cuando tenga necesidad de salir de Palacio"

Gennaro acepto de buen grado las indicaciones del dux y Valeria retornó al mirador desde el que pudo seguir platicando con Fabrizio hasta el día en que unieron sus vidas para siempre.

Cuenta la leyenda, que si estás verdaderamente enamorado, todavía puedes escuchar  en el sotoportego de le acque, una voz que rasga el silencio de la noche:"¡Ti amo, Valeria!"

Fotografías de Pura Muñoz y Antonio Maeso.





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jueves, 25 de octubre de 2018

LA REFORMA
Crónicas de mi Periódico                       25 de octubre de 2018

63 SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID

El pasado día 20, ha tenido lugar en el emblemático teatro Calderón, la inauguración de la 63 Semana Internacional de Cine (SEMINCI, no SEMINCHI como algunos pronuncian). Bárbara Lennie, leyó unas palabras del director del certamen, Javier Angulo que anunció un nuevo premio, la Espiga Verde que premia el mejor film sobre el cambio climático.

La primera Espiga de Honor de esta edición fue para el actor Matt Dillon que lo recibió de manos de José Coronado (ambos habían  protagonizado minutos antes, a su entrada sobre la alfombra verde, una interminable sucesión de "selfies" e innumerables firmas de autógrafos). También se premió al cineasta iraní en arresto domiciliario, Mohammad Rasoulof, que envió un video grabado desde su casa y prometió hacer un Skype con los espectadores de la SEMINCI que se ha vertebrado en torno a su obra.

El Jurado Internacional está compuesto en esta edición por Lucía Cedrón, Bárbara Goenaga, Inge de Leeuww, Marta Menyei. Manuel Pérez Estremera y del portugués, Miguel Gomes que lo preside y que alabó las virtudes del cine de su país, homenajeado este año.

Documentales de Bergman, secciones de Castilla y León en corto y en largo y el ciclo de la Década Prodigiosa dieron pasa al ya habitual In Memoriam, con nombres como Aznavour, Yvonne Blake, Milos Forman o Vittorio Taviani.

Esther García y Almudena Carracedo presentaron Tiempo de Historia, Punto de Encuentro y Spanish Cinema y anunciaron que el martes Geraldine Chaplin hará entrega de la Espiga de Honor a Juan Antonio Bayona: el mismo día que lo recibirán Iciar Bollaín, Eduardo Fernández y el programa Versión Española. La gala se cerró con la participación de Carlos Saura que recordó su relación con Ingmar Bergman.

Por último, el equipo técnico y artístico de "Tu hijo" salió al escenario para dar paso a la proyección de esta película con la que comenzaba la 63ª Seminci.

La gala estuvo salpicada con chistes y chascarrillos de Eva Hache que actuó como animadora entre las distintas presentaciones, con diferente grado de aceptación entre los asistentes. En la gala de clausura está prevista la presencia de Nick Nolte. Será el próximo sábado 27

Solo me queda desear una estupenda semana de cine en la que me gustaría que, alguna de las cuatro producciones españolas que se presentan en la sección oficial, obtuviera la codiciada Espiga de Oro.


jueves, 18 de octubre de 2018



PASAJES DE "CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS DE UN JOVEN POETA" (50)
CAPÍTULO VI
La ilusión
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Por último, actuando mejor que una actriz dramática, Petra pasó bruscamente de la risa al llanto y concluyó reconociendo:
―¡Qué solita estoy! No me queda ni marido ni familia. Si no fuera por este santo ―dijo, señalando a mi padre, que en ese momento entraba en el primer sueño―, no sé dónde hubiera comido las castañas este año. Vamos a la cocina ―dijo a tata Lola, dando un respingo―, que buen vajillero nos espera y eso que ahora me se está poniendo un dolor, asín sobre la parte de la rabadilla, que no sé yo como acabaré el día. Como sea la “asiática” estoy amolada.
Antes de marcharse, como una buena prestidigitadora, sacó, en una hábil maniobra, un pañuelo de la manga, se lo llevó a los ojos, después a las narices y se sonó los mocos. De estar Domi en la escalera, hubiera oído el estrépito.
Cuando las tatas abandonaban el salón, mi madre suspiró aliviada, disimulando, de paso, con su gemido, el ronquido paterno.
Margarita, aprovechó la ocasión de pillar desprevenido a mi padre, para pedir lo que no estaba segura se le concediera.
―Papá, papá ―gritó, despertando a su progenitor―; Nacho y yo hemos pensado que podíamos hacer en casa un guateque de despedida. Mañana hará mucho frío para estar por la calle y si queremos ir a bailar tendríamos que hacerlo solos, y ya sabemos que eso no os parece bien...
―Por mi parte ―respondió mi padre, que acaba de entrar en el mundo real―, creo que está muy bien pensado. Tenéis mi permiso y creo que también el de tu madre. Aquí estaréis al resguardo de algunas lenguas viperinas que buscan el menor motivo para socavar el prestigio de mi linaje.
Con las bendiciones paternas conseguidas, el resto fue coser y cantar. Avisamos a nuestros amigos que, como era de esperar, se alegraron por la noticia. Yo me encargué al día siguiente de retirar las sillas y las mesitas auxiliares para improvisar una pista de baile en la que pudiéramos evolucionar con soltura, y Margarita se ocupó de la intendencia.
―Con dos docenas de “medias noches” será suficiente ―calculó―. Estos días estamos empachados con tanto dulce y tanta comida.
No dije nada para no enfadar a mi hermana, pero conociendo a Goyita, me pareció el avituallamiento un poco escaso. A Tinín le indicamos el funcionamiento del pick-up y le confirmamos en el cargo de pinchadiscos. No queríamos que el crío se sintiera marginado. También fue él el encargado de hinchar los globos y de ayudarme a decorar el salón con serpentinas y guirnaldas. El ambiente a conseguir debía ser lo más parecido al de un salón de baile y, aún a riesgo de parecer inmodestos, creo que lo conseguimos.                                                                                                                              ...................................
                             

domingo, 14 de octubre de 2018


PASAJES DE "LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS"(50)

CAPÍTULO III
La casa del abuelo
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Sentados en el comedor aún tuvimos que esperar unos minutos a que las tatas terminaran de acicalar al abuelo. La estancia era la mejor conservada de la mansión. Disponía de una mesa de grandes dimensiones, de un robusto aparador ochavado de tres cuerpos y de una vitrina a juego, piezas fabricadas en roble de gran calidad, que fueron adquiridas por el bisabuelo al habitar la casa. En un rincón, haciendo chaflán, dos robustas palomillas sostenían un tablero triangular, encima del cual resplandecía el altavoz de una gramola, junto a la que se apilaban varios discos de vinilo. Las paredes estaban prácticamente desnudas, a excepción de una Sagrada Cena y de un enorme calendario señalando el mes de enero, como si se quisiera indicar que en esa casa el tiempo se había detenido justo cuando falleció la abuela. Del techo pendía una lámpara de ocho brazos, que además de no guardar la equidistancia entre ellos, delataban la ausencia de bastantes colgantes de cristal. Uno de los caprichos de mi antepasado fue decorar el techo con pinturas ilustrativas de ninfas y bacantes que danzaban entre hojas de vides y mil motivos alegóricos más relacionados con la vendimia, que debió ser su obsesión cuando, después de comprar un buen numero de dehesas, decidió adquirir cualquier majuelo que se pusiera a tiro, para ser digno hijo de la comarca La Tierra del Vino, que le vio nacer. Las ninfas semidesnudas se divertían jugando en un corro que abarcaba el perímetro del techo, dejando en el centro espacio suficiente para toda una constelación de estrellas. Dada la altura de la habitación, no hubiera sido difícil imaginar que las estrellas formaban parte del mismísimo cielo, si no fuera porque aquí y allá el estuco se había desprendido, dejando al descubierto inexpresivas manchas blancas que rasgaban las estrellas y mutilaban parcialmente la belleza de las sílfides.
A eso de las dos y media apareció el abuelo en el quicio de la puerta. Los pellejos de su cuello, apenas rozaban el de la camisa, y el maniquí de su esqueleto se hundía entre las hombreras del traje gris de los domingos, que parecía dos tallas más grande, tal era la merma en carnes que el enfermo había experimentado en los últimos tiempos.
Cargando el peso del cuerpo en el bastón que empuñaba su mano izquierda, a duras penas levantó el brazo derecho y, con voz entrecortada, discursó a modo de saludo:
―Señores: ¡esto es lo que hay! ¡Constantino González, quién te ha visto y quién te ve! ―hizo una pausa. Con la salud que tenía hace unos años ¿quién me iba a decir a mí que acabaría siendo un hombre agoterado, a punto de derribo?
―Tino, no se fatigue y siéntese a comer ―dijo mi madre―. Lo que le conviene ahora es reponer fuerzas. La familia estamos aquí para ayudarle. Comiendo cosas de gusto recobrará el apetito y en poco tiempo se encontrará mejor.
―Gracias, hija, pero si comiera algo, ¡no iríamos mal! Lo jodido es que junto a la Macrina se me han ido también las ganas de comer y eso que la Petra se esfuerza en hacerme buenos guisos, pero, apenas pruebo bocado, la comida me da en rostro y si acaso le cojo afición al gallo en pepitoria, al poco rato me vienen las ganas y tengo que orinar; no acabo el goteo y de seguida, llegan los escozores, así que cuando vuelvo a la mesa a reemprender la tarea, para mí el gallo ha dejado de cantar.
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jueves, 11 de octubre de 2018


BOLONIA, VENECIA…

Parece Bolonia una ciudad en la que el tiempo medieval haya quedado detenido bajo sus soportales. Se palpa en el ambiente, un aire docto y culto que hace que al recorrer sus calles se tenga la sensación de estar viviendo placenteramente en otro siglo. La Piazza Maggiore con la Fuente de Neptuno, las Basílicas de san Petronio y San Stefano, las torres Asinelli y Garisenda, etc. etc. hacen de esta ciudad una joya del pasado. Con todo, para mí Bolonia tiene el enorme valor sentimental de contener en la basílica de Santo Domingo, los restos del santo fundador de la Orden Dominicana, motivo por el que elegí esta ciudad italiana como motivo fundamental para realiza mi periplo por esta nación que vibra con la azzurra. 

Venecia es una ciudad diferente. Descubrirla implica llegar a ella por vía marítima por medio de un vaporetto y si de por sí el viaje merece la pena por la cantidad de edificios nobles que se  divisan en sus orillas, una vez que arribas a los embarcaderos, la belleza de la ciudad te subyuga. Sale a tu encuentro el Palacio Ducal que te lleva a la espectacular Plaza de San Marcos en donde se encuentra la Basílica del mismo nombre, il Campanile y la Torre del Reloj.

 Recorriendo un entramado de callejuelas, se van descubriendo iglesias, palacios, puentes sobre los canales, lugares de ensueño recorridos por una ingente cantidad de personas que, intentan captar con sus cámaras desde la belleza arquitectónica que la ciudad brinda con largueza, hasta el tipismo de los gondoleros o la estampa de terrazas repletas de comensales. El ambiente festivo inherente a la actividad turística, se desborda de hechizo cada noche en la Plaza de San Marcos en donde los quintetos musicales amenizan hasta la medianoche veladas que ponen colofón a jornadas vividas con intensidad.

Os ofrezco una pequeña muestra de lo captado en ambas ciudades con el deseo de haceros partícipes de mi viaje por tierras italianas.

domingo, 7 de octubre de 2018


ROMA, ROMA...

Atesora esta ciudad el encanto del descubrimiento continuo de la belleza. Pasear por sus calles es sumergirse en un mundo rico en sorpresas artísticas que te atrapan a cada paso. Tras una basílica, un palacio, después de este, un museo; un poco más allá, las ruinas que constatan el esplendor de épocas pasadas y casi sin solución de continuidad, hermosas fuentes ante las cuales uno se queda extasiado escuchando el rumor del agua…

Mención aparte merece la visita a los Museos Vaticanos que culmina con la contemplación de los impresionantes frescos de la Capilla Sixtina. Después la visita obligada a la Basílica de San Pedro. Pasear por la inigualable columnata de Bernini, que la abraza, es un gozo que solo conoce quien ha estado allí.

 Y junto a la belleza plástica monumental, otros encantos que hacen que el turista se sienta relajado y distraído. Es imposible no detenerse ante las famosas trattorías en donde se pueden degustar junto a toda suerte de pizzas, medaglione, panini, lasagna, cannelloni, las innumerables clases de pasta larga: spaghetti, tagliatelle, fettuccine, etc. etc., servidos con una amplia variedad de salsas y acompañados del lambrusco de l´emilia. ¡La mejor manera de reponer fuerzas después de un largo paseo por las orillas del Tiber! Y de postre, un apetitoso gelato, que predispone a realizar una excelente digestión. No pondré fotografías de estos últimos apartados para no suscitar demasiadas envidias.



jueves, 4 de octubre de 2018




LICEI STATALE "VITTORIA COLONNA". ROMA



Hace apenas unas horas, he tenido la oportunidad de dar una charla sobre mi trayectoria literaria y mis publicaciones, a los alumnos de este prestigioso Liceo romano que tiene como segunda Lengua el español.

Si siempre me resulta satisfactorio comentar mis escritos con alumnos de mi país, la experiencia de encontrarme ante estudiantes italianos, ha sido para mí novedosa y altamente gratificante. Con verdadero interés han seguido mis explicaciones y he respondido, intentando que me entendieran, a los lógicos interrogantes que la disertación les ha originado.

Agradezco a la profesora Camilla Zapponi,  la sugerente oferta para que actuara en su Liceo, su cálida acogida y las múltiples facilidades ofrecidas para que la charla resultara amena y provechosa.

De viaje por algunas ciudades italianas, este encuentro cultural supone un plus añadido a todas las maravillas que Roma me está deparando.

Os hago partícipes de lo acontecido con unas instantáneas de tan felices momentos.