domingo, 4 de septiembre de 2016

PASAJES DE “CÉCILE. AMORÍOS Y MELANCOLÍAS…” (28)

CAPÍTULO V
La Acogida
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Varios fueron los acontecimientos que llamaron la atención de Petra en los primeros días de su estancia entre nosotros, entre los que destacaba el hecho de poder disponer de agua corriente a voluntad. Se maravillaba de que al abrir el grifo pudiera salir por él semejante cantidad de agua, sin agotarse “el depósito”. Lo había comprobado experimentalmente una mañana en que se quedó sola en casa. Durante horas, esperó pacientemente, con el grifo abierto, a que el agua dejara de salir. De este incidente nos enteramos, como era de esperar, por Domi, la portera, a la que Petra confió ingenuamente su descubrimiento. También le llamaba la atención que los excrementos desaparecieran del inodoro sin dejar rastro. En un principio creyó que se acumulaban en alguna letrina situada en los bajos del edificio. Cuando mi madre le habló de las distintas cañerías que por debajo de las calles transportaban las inmundicias al río, se alegró de no vivir en la desembocadura de los colectores.

―¡Madre del Amor Hermoso! Llenitos de mierda tienen que estar los que vivan cerca de esos tubos. ¿No sería más sano que fuera a parar toda esa porquería a una era con gallinas? ―se preguntaba, y daba sus razones―: De toda la vida, en el pueblo hemos hecho las deposiciones en el corral con la presencia de estos animales y, como de seguida picaban de esta broza, desotro día no quedaba ni rastro de lo que nos había sobrao del cuerpo.
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jueves, 1 de septiembre de 2016

PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (28)
 CAPÍTULO I
El Viaje
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El crío terminó por callarse, y tras acabar el bocadillo, se animó, palillo en ristre, a zamparse unos cuantos pinchos de tortilla.
―Alvarito, pica tú también ―dijo tata Lola, mientras atacaba magro de cerdo en aceite.
―Estoy desganado ―dije, contemplando el mantel y las salpicaduras. Y luego para que no siguieran ofreciéndome más comida, pelé un plátano con la seguridad de que era de lo poquito que se había salvado del «asperges». Tan mal me sentó quedarme hambriento que cuando fui a tirar la cáscara del plátano en la papelera, me acerqué sigilosamente al pequeñajo, y acariciándole el cogote, le susurré al oído: ¡Marrano!
 Regresé al banco, bostezando de hambre y sueño, y encontré acomodo junto a tata Lola. Desde esta posición, observé la techumbre que cubría la estación, las puertas de entrada y salida, que parecían hechas para gigantes, el reloj, a juego con la grandiosidad de la estancia, el ir venir de los viajeros, el sol iluminando la mañana, y a una mujeruca abrigada con toquilla, que proclamaba a los cuatro vientos, a intervalos regulares de tiempo: «¡Hay churros! ¡Hay churros!» Dirigí la vista otra vez hacía el ojo ciclópeo, interesándome por la hora, y éste pareció entenderme; al menos, me hizo un guiño, dejando caer la temblona manecilla del minutero hasta atravesar el número cuatro. «Todavía las ocho y veinte», pensé, y acepté de buen grado el chicle de fresa que la tata me ofrecía.
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domingo, 28 de agosto de 2016

CONVERSACIONES CON ÓSCAR (I)



Ha irrumpido en las pantallas españolas, la última producción de Woody Allen, titulada Café Society. He de advertir a cuantos quieran leer mi impresión personal sobre el film, que soy un seguidor recalcitrante de Woody, desde los tiempos de "Toma el dinero y corre". Desde ese momento, la filmografía de este genio, me atrapó y desde entonces creo no haber dejado de ver ninguna de sus cintas. He grabado muchas de ellas y las he vuelto a observar en las noches en que deseo ver algo diferente a lo que los distintos Canales, de vulgar programación televisiva, me ofrecen.

Café Socciety, no es una cinta que sobresalga dentro de la filmografía de Allen. El tema recurrente del triángulo amoroso, no es innovador, ni siquiera la ubicación o la dorada luz con que el cineasta nos cuenta su historia  resulta novedosa y, sin embargo, quizás, sea eso mismo lo que me resulta atrayente, pues me sumerge en retazos de gran calidad, vistos en otras películas del mismo autor. Justamente lo contrario de lo que me sucede con Almodóvar, por citar un  ejemplo.

He leído críticas en las que se dice que la película no aporta nada nuevo. Respeto esa opinión, pero la rebato porque creo que la visión sobre el amor y el desencanto que parece sobrevenir después, es una constante que bulle en la mente de este genio y aprovecha en cada film, magistralmente, la ironía de un gag o de una situación hilarante, para aportar una perspectiva o una arista más en la poliédrica estructura de ese pensamiento.

Los actores Jesse Eisenberg, Kristen Stewart y Steve Carell, se mueven con soltura y recitan su papel como lo hubieran hecho de haber sido otros, los elegidos, indicativo de la fuerte influencia que ejerce sobre ellos el director; seguramente, por ser también el guionista

Rodada la mitad en el Hollywood de los años treinta y la otra mitad en New York, con ambientes bien diferenciados  y luz convenientemente apropiada, el film muestra los estragos que el amor puede producir en el enamorado, y eso, pese al humor con que se ruedan algunas de sus secuencias.

Como es lógico, no revelaré el final, tan sólo diré que es el apropiado para una película romántica que aúna comedia y drama

En resumen: un film muy recomendado para fans incondicionales de Woody Allen, y no tanto, para los que disfrutan con otro tipo de guiones de más liviano contenido.




jueves, 11 de agosto de 2016

PASAJES DE “CÉCILE. AMORIOS Y MELANCOLÍAS...” (27)

CAPÍTULO IV
La Compasión

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Mi madre, entonces se levantó y me dio un beso de despedida como, los que recibía a diario Tinín.
Antes de dormirme, repasé mentalmente todo lo bueno que me había acaecido desde la mañana, sin olvidarme de los ojos tremendamente azules de Cécile. Por fin, dos luceros iluminaban mi noche. Sin poderlo evitar, a mi mente acudió la pálida y legañosa cara de la cursi Arancha, como contrapunto a las delicadas facciones de la hermana de Daniel. Sé que no debí haberlo hecho, pero quizás el “penicilino” me desinhibió, y me tomé la revancha por lo todo lo que me había callado durante el verano. Imaginando que la desgarbada rubia me escuchaba, le dije: “Quiero que sepas que acabo de conocer los ojos más maravillosos de mi vida. No es porque yo lo diga, pero los tuyos a su lado no tienen nada que hacer, ¿sabes?”.


                                                                                  Fin del Capítulo

domingo, 7 de agosto de 2016

PASAJES DE “LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS” (27)
CAPÍTULO I
El Viaje

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Margarita apenas probaba bocado; medio mareada, se sentó junto a mi madre en un extremo del banco, apoyando su cabeza sobre el hombro materno, lo que no la impedía mirar con el ojo izquierdo, cómo, a pesar de la carga, mi madre continuaba afanándose para que todos estuviéramos bien atendidos. Era un continuo trasiego el que se traía «la jefa», colocando las viandas sobre el primoroso mantel a cuadros. A cada poco, tomaba porciones de queso blando, que acercaba a la boca de mi hermana, y sólo cuando ésta daba un mordisquito, ella comía el resto. Tomó la tortilla de patatas con intención de trocearla cuando, de repente…
―¡Agua! ―exclamó Tinín, lanzando al hablar una perdigonada de migas.
Tata Lola, temiendo que se atragantara, sujetándole por la nuca le dio a beber de lo que tenía más cerca: un botellín de gaseosa «Ojeda».
Las burbujas provocaron rápidamente un efecto cascada y un amasijo de algo parecido a sopas con tropezones, convenientemente babeados, nos salpicó a todos.
―¡Ay mi niño! ―exclamó mi madre―. Y tanto ella como tata Lola, provistas de servilletas a juego con los manteles, se afanaron en limpiar las improvisadas «condecoraciones» de nuestra ropa. y también las fauces de mi hermano, que entre lloro y lloro repetía:
―¡No era agua! ¡No era agua!
Afortunadamente para él, el incidente no afectó a mi padre que se encontraba un poco apartado, pero atento como siempre a la jugada, y que no pudo por menos que comentar:
―¿Agua? ¿Aguaaa…? ¡Qué poco sacrificados sois! Cómo se nota que no estáis faltos de nada. A vosotros os quería yo haber visto en la batalla del Ebro.
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domingo, 31 de julio de 2016



HOMENAJE A CERVANTES

En el Palacio Real de Valladolid, lugar habitado en otro tiempo por monarcas españoles, y en donde naciera en 1605 el rey Felipe IV, cuando nuestra ciudad era corte de España, tuvo lugar el pasado jueves, un recital poético musical en homenaje a don Miguel de Cervantes, dentro de los Actos que conmemoran el IV Centenario de su muerte.

El Palacio, en la actualidad Sede Militar, cedió las instalaciones de su incomparable Patio Central, para que en él tuviera lugar este evento. La idea no pudo ser mejor, por cuanto don Miguel fue en vida, militar y escritor.

En el apartado literario,  cabe felicitar a los poetas: Pablo Otero, Inmaculada Calvo, Jorge Múrtula y Mar Gómez, componentes del Grupo Artístico “Guardar Como”, que leyeron con soltura y entonación, versos de Cervantes y otros de producción propia, relacionados con diferentes aspectos de la vida y obra del escritor.

Intercalándose en la lectura, tuvo lugar la actuación musical de Julio Arribas, al rabel, y Lorenzo Duque. Ambos, pusieron música y voz a romances de la época, apropiados a los textos escritos. Tanto ellos como los poetas intervinientes, fueron muy aplaudidos en cada una de sus intervenciones, y una vez concluida la representación, por el numeroso público que se dio cita en tan espléndida ubicación.


Ojalá, este tipo de manifestaciones artísticas se puedan repetir en un futuro, en pro de la Cultura y del aprovechamiento de espacios militares que, de otra manera quedan parcialmente utilizados.

domingo, 24 de julio de 2016

EL PROTAGONISTA DE MIS RELATOS

Llegó el tiempo de decir
a quien me quiera escuchar,
que, como todo juglar
o contador de relatos,
lo que digo no son datos
de que poderse fiar.

Hay quien cree que cuento historias
verdaderas de mi vida,
como si el alma dormida
declarara su pasado,
cuando éste tengo ocultado
tras una reja tupida.

Si a veces recorro mares
vestido de bucanero,
no penséis que en un velero
surco triunfante la mar.
¡No fuera malo ganar
con sólo un parche, dinero!

Y si seduzco mil veces
y mil veces soy mezquino,
sabed que no bebo vino
ni enamoro a las mujeres.
Yo ya tengo otros quereres,
¡Lo demás es cuento chino!

Por eso a partir de ahora,
infatigables lectores,
admirar sólo las flores
del jardín de la verdad.
Luego, si queréis, soñad,
vuestro héroe en colores.


jueves, 21 de julio de 2016

  MI AMIGA " LA FRASCA"   (2ª Parte)

(Continuación)

Desde decir que había huelga de conserjes y de que ésa era la razón para que no salieran las notas, hasta otros embusten sin fundamento, intenté retrasar como pude el momento en que me vi en la necesidad de comunicar el lamentable rendimiento académico a mis padres; los cuales, algo debían de sospechar al verme tan aplicado, repasando mis apuntes, en el borde de la piscina. Omito la bronca y los merecidos improperios que recibí, por no alargar en demasía este relato.

Superada en septiembre esa crisis existencial, creo que el destino me ayudó, cuando queriendo volver a las andadas en el inicio del Curso siguiente, Paco, el bodeguero, me indicó que “La Frasca” había emigrado hacía otra ciudad universitaria para intentar aprobar algunas asignaturas que aquí— “por la cochina envidia”—, no superaba. Esta despedida no me sorprendió en absoluto, pues en el pasado,  cantábamos a dúo en los días de vino y rosas, la célebre composición de su querido Facundo Cabral: “No soy de aquí, ni soy de allá”.

Han pasado tantos años de aquello que, como otras muchas peripecias que han ido jalonando mi ajetreado vivir, lo tenía prácticamente olvidado. Fue hace apenas un mes, cuando me encontré con un compañero de Carrera, amigo común de juergas y asistente ocasional a los mítines de la pelirroja, quien, entre otras noticias, me comentó que “La Frasca” se encontraba recluida en un Centro para dementes. La noticia, despertó en mi interior sensaciones encontradas, pero ya fuera por curiosidad o por ir como Marcel Proust, “En busca del tiempo perdido”, encontré ocasión y tiempo para visitarla en la localidad en donde ahora recibía tratamiento.

La encontré en el jardín de la Residencia. Estaba sentada en un banco, soportando estoicamente el sol que incidía de plano en su cara. En el regazo descansaba un cuaderno de notas al que no prestaba atención pues su mirada parecía perdida sobre los parterres. Me acerqué sigilosamente hacia ella y pude observar que su delgadez era extrema, acentuada por el alarmante color cetrino del semblante. Aquella melena, en otro tiempo brillante y pelirroja, era tan sólo un manojo de cabello entrecanado y tan ralo, que ni siquiera ocultaba el cuero cabelludo. Las arrugas en cuello y cara, borraban toda referencia de aquel cutis terso y pecoso que contemplara absorto en otro tiempo, cuando era para mí la encarnación de una diosa.

Cuando pronuncié su nombre, ni siquiera se inmutó. Después, al decir: ”soy tu chiquitín”, se sonrió y, sin poder asegurar que me había reconocido, me indicó con un gesto que me sentara a su lado. Inició, entonces, un monólogo en el que parecía estar totalmente cuerda, si bien obsesionada con su tema recurrente, “He sido una revolucionaria durante toda mi vida, Aunque tuve varios amantes, a ninguno de ellos hice caso en sus pretensiones de llegar a ser su mujer, porque ello me hubiera impedido difundir mi mensaje liberador…” Hablaba y hablaba sin darme  la oportunidad de interrumpirla. Notaba que su voz se debilitaba a la par que sus facultades mentales desbarraban hasta el punto de afirmar que: “entre Dolores y yo, derrocamos al dictador…”. Cuando la enfermera la acomodó en la silla de ruedas, camino de la habitación, girando la cabeza hacia donde me encontraba, afirmó convencida: “Siento dejarte, pero el Comité Central me ha encargado que planifique la III República y tengo mucho trabajo por delante”´

Más tarde la enfermera me informaría que se dedicaba a borrajear su bloc de notas y que una cirrosis aguda, amenazaba con poner término a sus días en un corto espacio de tiempo. Le di mi número de teléfono y le rogué que me avisara cuando tal hecho se produjera.

Hoy, al recibir la noticia, he rezado para que el Dios, en quien no creía, haya sido misericordioso con ella, abriéndole las Puertas del Paraíso, ésas que para ella eran la muralla que tantas veces abría y cerraba, entonando los versos de Nicolás Guillén.



domingo, 17 de julio de 2016

MI AMIGA "LA FRASCA"  (1ª Parte)

Entre los personajes peculiares  con los que, a lo largo de mi vida, he tenido la ocasión de relacionarme, recuerdo el de una mujer de elevada estatura, enjuta y desgarbada, que asentaba su estructura ósea en unas piernas delgadas pero bien torneadas y remataba su singular anatomía con una impresionante cabellera pelirroja que delataba su ascendencia irlandesa. Esta mujer, cuyo nombre, por razones obvias, no desvelaré, era conocida en el ambiente universitario por el apodo de “La Frasca”. Apodo que provenía de que, indefectiblemente, se la podía encontrar en un garito próximo al edificio de la Universidad ante un vaso de vino y su correspondiente frasca que descansaban sobre una mesa de mármol, elemento común al de todos los bares populares de los años sesenta.

“La Frasca” utiliza esta “cátedra”, para impartir sus enseñanzas sobre lucha revolucionaria e igualdad de Derechos. Era una mujer adelantada a su época, que entre trago y trago y cigarro tras cigarro, entre otras cosas afirmaba: “Es una vergüenza que en nuestro Distrito Universitario, sólo el veinte por ciento seamos mujeres. En Francia este porcentaje es mucho más elevado y sigue aumentando a raíz del mayo del sesenta y ocho”. La pelirroja hablaba con la autoridad moral que le confería conocer buena parte de Europa y de aventajar a los oyentes en no menos de seis o siete años. Sin duda, los profesores, no eran proclives a examinarla en el recinto del que “La Frasca” no salía.
Las tertulias eran abiertas y, si querías participar en ellas, únicamente había que arrimar una silla y pagar una frasca de vino para reposición, gesto que la mujer agradecía con una sonrisa y el consabido: “Gracias, compañero”.

Yo, que por aquellos momentos estaba atravesando la época más bohemia de mi existencia, y que era poco amigo de escuchar a conferenciantes en aulas de gran capacidad, por  muy regio que fuera el edificio que las albergaba, encontré en  las arengas de “La Frasca”, repuesta a muchos de las aspiraciones revolucionarias con las que la mayoría de los jóvenes, soñamos. Me hice tan asiduo a sus discursos como a la ingesta de vino, adquiriendo tal grado de amistad con mujer tan convincente, que, cuando acudía a escucharla, saludaba mi presencia con el cariñoso: “Hola, chiquitín” a la vez que estampaba dos sonoros besos en mis mejillas.

Su capacidad de convicción era tal, que me dejé crecer la barba hasta que mi cara recordaba vagamente a la del “Che Guevara”. Persistente en la misión de captar adeptos para la causa revolucionaría, me afilió a un Partido progresista, de nombre muy extenso y en cuyo logotipo figuraba una estrella.

Al finalizar el Curso, no sé si por esta circunstancia, yo mismo acabé estrellándome en las calificaciones finales. Suspendí todas las asignaturas troncales, aunque es de justicia reconocer, que gracias a “La Frasca”, aprobé el inglés. De haberme matriculado en un Máster sobre Enología, lo hubiera superado con nota,

                                                                                                                   Continuará….

domingo, 10 de julio de 2016


ODIO RACIAL

Los últimos acontecimientos de Minnesota y Louisiana y el acaecido hace dos días en Dallas, reabren la herida, hasta el momento sin cicatrizar, del conflicto racial en Estados Unidos. El problema no resulta fácil de resolver porque es anterior al nacimiento de los Estados Unidos de América como nación. Con el correr de los tiempos, se han conseguido avances significativos en cuanto a la igualdad de los derechos humanos más elementales, a costa de la lucha del pueblo negro y más recientemente del colectivo hispano. Sin embargo, basta cualquier hecho aislado, casual o premeditado, para que la mecha violenta vuelva a encenderse.

Mi poesía que intenta cantar la belleza de cuanto nos rodea, se vuelve hoy, denunciadora de una situación para la que deseo una pronta solución. Con mi profundo respeto para todas las razas que pueblan la bella nación americana, la actualidad me ha llevado a componer esta Décima.

Es un conflicto enquistado
de convivencia cruenta
que a dos razas las enfrenta
de entendimiento cegado.
Si el quiste no se ha sajado
a tiempo, por dejación,
o se impone la razón
o acabarán siendo cientos
los que vivan los momentos
más tristes de esta nación.

domingo, 3 de julio de 2016


BORIS ROZAS

El viernes tuvo lugar en los jardines de la Casa Museo de Zorrilla en Valladolid, un recital poético de gran altura, obra de Boris Rozas, poeta circunstancialmente nacido en Argentina, pero de raíces netamente españolas, concretamente leonesas.

En el evento, concurrieron una serie de circunstancias que coadyuvaron a que la hora larga que duró el recital, se nos pasara en un suspiro. El jardín romántico, una temperatura ideal, el arrullo de las palomas que con su aletear pusieron en la declamación el contrapunto inesperado, la cuidada presentación que el renombrado escritor y poeta, Santiago Redondo Vega hizo de Boris y la rotunda voz de éste, poniendo intención y énfasis en la lectura de sus versos, propiciaron una atmósfera de contagiosa complicidad poética.

Los poemas recitados forman parte de la publicación: "La senda de las espigas" en la que Boris, hace una recopilación o Antología Poética de los trabajos publicados en el periodo 2004-2015, razón por la que el libro se encuentra parcelado en cuatro bloques, titulados:"Sombras" "Puntos cardinales""Man of Stalker" y "No hay principio para esta mañana", que agrupan cuatro diferentes momentos de su andadura poética.

Partiendo de la bondad de las composiciones de la primera época, el tiempo ha madurado los versos del poeta hasta conseguir que éstos, rocen la excelencia. Hay en todos ellos, una profunda carga intimista con un estilo directo y depurado que se aprecia en los diversos temas tratados; temas enlazados por el denominador común de un componente emocional subyacente que cala, unas veces como lluvia fina, o, penetra en ocasiones, como agudo dardo, en la sensibilidad del oyente, consiguiendo, cuando menos impactarle, al sentirse atraído por la belleza de lo universal.

Sirva como muestra e invitación a la lectura del poemario, la composición que reproduzco a continuación:

Lo que dicen de mí las piedras

Las tristes piedras, que tan bien
manejan el silencio
y saben ver el oro de los días
y las noches,
conocen el misterio
de las heridas que se curan
y de los hombres que se levantan.
Las dulces rosas,
que tan bien
acompañan a las manos
y se desprenden de las tumbas con la lluvia,
nunca dejan que el gesto sea baldío
que el tiempo se convierta en piedra.

Cuentan del bosque tantas mentiras
como árboles lo habitan,
ladrones de almas viajando por el tronco
visitando la savia de los años.
Cuentan que en el medio de la vida,
entre el bosque y la penumbra,
se apagan las palabras
se aprende a beber de los días,
cuentan que las tristes piedras
que conducen al osario
son las rosas que iluminan tu camino
para que adivines lo andado.


jueves, 30 de junio de 2016

PASAJES DE "CÉCILE.AMORÍOS Y MELANCOLÍAS..." (26)


CAPÍTULO IV
La Compasión

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Aquella tarde-noche fue una de las más felices de mi vida. Anduvimos por distintas calles, mirando escaparates, riéndonos sin motivo aparente ante cualquier comentario. Nos parecía la ciudad más divertida que nunca y descubrí un Daniel que para nada era el chico serio y reflexivo que me había presentado el Padre Oquendo. Para colmo, casi a la hora de recogernos, Daniel me invitó a un garito del que yo desconocía su existencia.
―Vamos a tomar una bebida buenísima que sólo se puede encontrar en un bar cerca de mi casa; la acompañan con pastas de Portillo para que no se suba a la cabeza. El que prueba, repite ―me aseguró.
Así fue como degusté por primera vez los “penicilinos”, y además por partida doble, pues era lo mínimo que debía hacer para corresponder a su invitación. Pese a las pastas, noté como la cabeza se me cargaba y me despedí precipitadamente de él para que no notara que me estaba mareando. Estaba deseoso de alcanzar mi casa y mi cama.
―He comido algo con Daniel y no voy a cenar ―fue lo primero que dije nada más que tata Lola me franqueó la puerta, y me fui a la cama.
Hacía tiempo que no ocurría, pero aquella noche mi madre tocó con los nudillos la puerta, pidiéndome permiso para entrar. Se sentó a los pies de la cama y me dijo:
―Estoy orgulloso de ti. Sé que Petra está con nosotros gracias a tu mediación y este gesto lo aprecio más que todos los exámenes que no has conseguido aprobar o tus faltas continuas de atención en clase. Este es el camino que debes seguir, aunque te ruego que en adelante cuides las formas. Tu padre, con sus defectos, es tu padre y debes decirle las cosas con educación y respeto.

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domingo, 26 de junio de 2016

PASAJES DE"LAS LAMENTACIONES DE MI PRIMO JEREMÍAS"(26)

CAPÍTULO I
El Viaje
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En cuestión de comida, llevábamos la despensa a cuestas. «Más vale que sobre que no que falte», era el lema que imperaba en los desplazamientos; los olvidos, solían traer fuertes reprimendas, como le ocurrió a Margarita cuando, estando la familia merendando en La Fuente el Sol, se percató de que había olvidado en casa la mortadela. Aquella tarde mi padre no hizo bien la digestión porque según dictaminó: «La ocasión y el paraje están pidiendo al cuerpo mortadela». Y la niña se quedó dos días sin postre.
Una vez depositadas las viandas sobre el mantel y tras santiguarnos, comenzó el reparto: primero a mi padre, como estaba mandado, que tras probar el bocadillo objetó:
―Consuelo, creo que has puesto demasiados pimientos en la tortilla. ¡A ver si me van a hacer daño!
Era hablar por hablar porque siguió con su tarea, inmisericorde con los pimientos. Como no podía estarse quieto, iba destapando con la mano diestra plato tras plato, hasta dar con lo que buscaba: oculto bajo un papel de estraza parcialmente translúcido por la grasa, reposaban los filetes, amorosamente empanados y rebozados por mi madre la tarde anterior. Señalando con el índice la pitanza, indicó nuestro menú:
 ―Consuelo: a los niños hazles un buen bocadillo de filetes, que están en edad de crecer.
Y también nos obsequió con el manual de instrucciones:
―Comed despacio, masticando sin abrir la boca
Para terminar con la imprescindible moralina:
―No hagáis ostentación del bocadillo: «en estos tiempos, muy pocos pueden comer carne como vosotros».

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domingo, 19 de junio de 2016



TARDE MÁGICA

Tras unos días de cielos nublados, la tarde del sábado permitió que el sol dorara la ciudad, refulgiendo como blancas palomas las casetas de la Feria del Libro, que en la Plaza Mayor de Valladolid formaban un impresionante corro de afanes literarios y Cultura.

Un continuo discurrir de visitantes, animó desde el inicio la visita interesada, curiosa a veces, a librerías e editoriales. En algunas de ellas, noveles o curtidos escritores ofrecían la preciada mercancía de sus obras, estampando su firma en ejemplares que volaban a destinos ignotos para mezclar la fantasía del autor con la del esperanzado lector.

En la caseta de "El Sueño de Pepa", el poeta Boris Rozas y un servidor, compartimos espacio y charla junto a la encantadora María José, en los pocos momentos que pudimos, pues la llegada de visitantes era constante.

Prefiero que hoy, las imágenes hablen por mi y os dedique un pequeño muestrario fotográfico de quien quiso posar, a cuantos, por ocupaciones o distancia, no pudisteis estar con nosotros.

jueves, 16 de junio de 2016


FIRMAS Y RÚBRICAS

Estoy a 48 horas de ocupar como inquilino temporal, la caseta  de "El Sueño de Pepa", que su propietaria, María José, me ha ofrecido amablemente en la Feria del Libro para cumplir con ese ritual, entrañablemente cordial, de firmar ejemplares de mis novelas. Estar en tu ciudad, hace que el rito tenga una significación especial, por cuanto te da la oportunidad de conocer, en algunos casos, y dialogar, en todos, con personas de caras conocidas, que siguen tu trayectoria literaria o quieren embarcarse en ella. La firma se convierte en un vínculo que me otorga la posibilidad de relacionarme con desconocidos o con otros muchos amigos de facebook a los que no conozco personalmente y a quienes a partir del momento en que estampe en su ejemplar firma y rúbrica, adquirirán la categoría de conocidos, a los que poder saludar en mis habituales paseos por la ciudad, lo que para mí, tiene gran importancia.

También estaré disponible para quien, sin tener obligación alguna de comprar, quieran saber de mis charlas en Colegios e Institutos, tarea a la que dedico, de manera altruista, mis afanes difusores. Es por tanto, un buen momento para que profesores de Lengua y Literatura, puedan pergeñar alguna actividad literaria, cara al próximo Curso Escolar.

Espero que la tarde del sábado sea fecunda y que cuando la persiana de la caseta se cierre, mi número de amigos se haya incrementado considerablemente.

Con la mejor intención de saludaros, impacientemente, os espero.


domingo, 12 de junio de 2016


FERIA DEL LIBRO DE VALLADOLID 2016

La Feria del Libro en su edición 49, ha comenzado el pasado viernes, en su añorado emplazamiento de la Plaza Mayor, bajo los mejores augurios. La alta representación de libreros y editores que corporativamente se negaron a participar en ediciones anteriores,  porque la Cúpula del Milenio no reunía las mínimas condiciones para una Feria digna, han hecho posible que la participación de unos y otros se haya triplicado, hasta alcanzar la cifra de 58 expositores. La  nueva ubicación de la Feria,  ha posibilitado una correcta disposición de las casetas en torno al monumento dedicado a Pedro Ánsurez, fundador de la ciudad, con una amplitud envidiable, que hace posible que lectores y curiosos deambulen con toda facilidad sin atropello ni aglomeración, teniendo un fácil acceso a las librerías o editoriales que deseen visitar.
En este mismo blog, en la entrada del 25 de enero de 2015, podéis leer mi lamento por lo que se suponía un fracaso. si se mantenía la ubicación de años anteriores, como así sucedió. De la misma queja dejé constancia oral en la entrevista que me hicieron en la emisora "Aquí en Valladolid" (entrada del blog de 25 de marzo). En esta edición, mis ruegos han sido escuchados y el nuevo emplazamiento, hace que la Feria tenga un empaque bien distinto, con posibilidad de ir  creciendo en años sucesivos. Mi enhorabuena y agradecimiento a quienes acogieron mi sugerencia.

Por otra parte, y para que el gozo sea completo, os adelanto que el próximo día 18, sábado, estaré en la caseta de "El sueño de Pepa" firmando ejemplares. Me gustaría, que ésa fuera la ocasión para poder conocer a muchos de los amigos de facebook, al menos, los que residen en mi ciudad. Allí os esperaré encantado de poder saludaros.

jueves, 9 de junio de 2016



MARTÍN ZARZA (Tomo I)

Miguel García, es un joven escritor que debuta con la publicación de su primera novela, de la que nos ofrece, por el momento, su Tomo I, en el que narra de un modo desenfadado y agridulce, las aventuras del protagonista, Martín Zarza, en un periodo que abarca desde el 13 de septiembre hasta el 3 de diciembre de 2010.
Miguel, es licenciado en psicología y cursa estudios de literatura comparada. Su carácter inquieto hace, que en la actualidad, sean varios los proyectos en los que trabaja , entre ellos, la  preparación del guión de una teleserie.
La novela, de la que publico su Sinopsis, está recibiendo merecidos elogios de la crítica especializada. Por ello deseo a Miguel García, prolífico y polifacético escritor, que el éxito se continúe en el tiempo con la publicación  del resto de las aventuras de su personaje. Al finalizar las entregas, espero dar mi opinión sobre el conjunto de la obra, que adivino interesante.


SINOPSIS: Martín es un perdedor de libro. Trabaja de factótum en una tele cochambrosa de Madrid, es pobre como una rata, y sus escasas relaciones con las mujeres no le satisfacen lo más mínimo. En estas circunstancias, hereda inesperadamente una casa en Sevilla. Martín ve en esto una especie de regalo divino: cree que cambiando de ciudad podrá empezar de cero, reinsertarse en la sociedad, encontrar un trabajo digno, el amor, la felicidad... Sin embargo, el cambio trae consigo también la posibilidad inversa, y Martín se expone a que suceda justamente lo contrario a lo que desea. Tendrá que aprender que todo en la vida, hasta lo que ya está mal, puede empeorar sensiblemente. Este tomo es el primero de una serie de tres y cuenta las peripecias de Martín tras su llegada a la ciudad de Sevilla.